Día 9
Grietas en el régimen iraní, un hotel en llamas en Beirut y la guerra llega a Oslo
La jornada comenzó con lo que parecía un gesto inédito y terminó revelando algo más inquietante: que el poder en Irán no habla con una sola voz.
A primera hora del sábado, el presidente Masoud Pezeshkian compareció ante las cámaras de la televisión estatal y pronunció una frase que en nueve días de guerra nadie había escuchado desde Teherán: "Pido disculpas personalmente a los países vecinos que fueron atacados por Irán. No tenemos intención de atacar a los países vecinos. Son nuestros hermanos." Dijo además que el consejo de liderazgo había acordado suspender los ataques contra Estados próximos, salvo que los golpes contra Irán se originaran en su territorio.
Pocas horas después, la oficina del propio presidente iraní corrigió sus palabras. La "disculpa" no era tal: la aclaración posterior prometió continuar atacando objetivos estadounidenses en la región. El canciller iraní, Abbas Araghchi, intentó salvar la situación calificando el gesto de Pezeshkian como un intento de "desescalada", pero añadió que ese intento había sido "aniquilado" por Trump.
Las declaraciones contradictorias y los mensajes dispersos de funcionarios iraníes a lo largo del sábado subrayaron una posible división dentro del estamento gobernante de Teherán tras la muerte del líder supremo. Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y figura emergente en el vacío de poder, no se disculpó ante nadie. En un discurso televisado, llamó a la unidad nacional, negó cualquier fisura interna y dirigió al presidente estadounidense un aviso directo: "Vengaremos sin descanso la sangre de nuestro líder. Trump debe pagar, y pagará."
Trump respondió desde el Air Force One con su escala habitual de indiferencia calculada. Al ser preguntado por las amenazas de Larijani, respondió: "No tengo ni idea de qué está hablando, ni de quién es. Me importa bastante poco." Y añadió que Larijani "ya ha sido derrotado."
En el plano militar, la noche del sábado dejó imágenes que recorrerán los archivos gráficos de esta guerra. Enormes columnas de llamas iluminaron el cielo de Teherán después de que la agencia estatal iraní informara que una instalación de almacenamiento de petróleo había sido alcanzada. El Ejército israelí confirmó que había atacado varios depósitos de combustible en Teherán que, según su versión, eran utilizados por las fuerzas armadas iraníes para operar infraestructura militar. Se trata de una de las primeras veces que una instalación industrial de estas dimensiones es alcanzada desde el inicio de la guerra.
Israel también utilizó en esta jornada cerca de 80 aviones en un ataque masivo nocturno, según fuentes militares. El gobierno israelí afirmó que tras una semana de ataques ya tiene el control "casi total" del espacio aéreo iraní y sostiene que sigue un plan sistemático dirigido a debilitar al régimen en Teherán.
El hotel de Beirut
El frente libanés registró este domingo uno de sus episodios más llamativos y dolorosos. Un ataque israelí contra un hotel en el centro de Beirut causó la muerte de al menos cuatro personas y heridas a otras diez. El impacto alcanzó el hotel Ramada, en el barrio costero de Raouche, una zona turística del corazón de la capital que había permanecido intacta durante todos los enfrentamientos anteriores entre Israel y Hezbolá, incluyendo los de 2024. Israel dijo que el ataque tenía como objetivo a altos mandos de la Fuerza Quds del CGRI que, según sus servicios de inteligencia, planificaban atentados contra Israel desde aquel edificio.
En la misma jornada se conoció que en una operación reciente en suelo libanés, Israel utilizó uniformes similares a los del Ejército libanés y ambulancias de aspecto idéntico a las de una organización vinculada a Hezbolá. El dato alimentó la tensión entre el gobierno de Beirut e Israel, que ya había llevado al ejército libanés a retirarse de algunas posiciones fronterizas ante el avance de las operaciones israelíes. El Ministerio de Salud libanés eleva a 294 los muertos, más de 1.023 heridos y 110.000 desplazados desde el inicio del conflicto.
Los bombarderos de Su Majestad
Una decisión tomada en Londres marcó el salto cualitativo del día. Los bombarderos estadounidenses comenzaron a utilizar la base británica de RAF Fairford, en el suroeste de Inglaterra. El primer ministro Keir Starmer había autorizado el uso de las bases del Reino Unido para lo que describió como "acción defensiva estadounidense" contra instalaciones de misiles iraníes, tras días de presión de Washington y del líder conservador Kemi Badenoch. La decisión de Starmer tiene un valor simbólico que va más allá de la logística: el Reino Unido, que no participaba directamente en los ataques, pone ahora su suelo al servicio de la Operación Furia Épica.
La España en manos de la extrema izquierda de Pedro Sánchez siguió en su posición. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, anunció que el personal de la embajada española en Teherán ha sido evacuado con éxito. Francia condenó las "intimidaciones" contra España por oponerse a la guerra.
A última hora del sábado, una noticia llegó desde el norte de Europa: la Embajada de Estados Unidos en Oslo sufrió daños menores después de ser alcanzada por una explosión. La Policía noruega confirmó el incidente a los medios locales. Nadie reclamó la autoría de inmediato. El dato extendió geográficamente, por primera vez, el perímetro del conflicto hasta Escandinavia.
En Kuwait, los ataques iraníes alcanzaron esta madrugada los depósitos de combustible del aeropuerto internacional, según informó el Ejército kuwaití. Las defensas interceptaron la oleada de drones, aunque los fragmentos de la interceptación causaron daños en la infraestructura del aeródromo.
Desde el Air Force One, con destino Miami tras la ceremonia de Dover del día anterior, Trump amplió su definición de victoria. El presidente planteó la posibilidad de que la guerra con Irán solo termine una vez que Teherán ya no tenga un ejército funcional o no quede ningún liderazgo del régimen en el poder. Descartó la participación de los kurdos en el conflicto —"la guerra es bastante complicada sin necesidad de involucrarlos"— e insistió en que él debe tener voz en la designación del próximo líder supremo de Irán, propuesta que el embajador iraní ante la ONU rechazó calificándola de interferencia inaceptable en los asuntos constitucionales del país.
Entre el 28 de febrero y el 7 de marzo, Estados Unidos e Israel han realizado más de 6.400 ataques contra objetivos del régimen iraní. El contador humano sigue avanzando: más de 1.332 muertos confirmados en Irán, en un país cuyo espacio aéreo ya no le pertenece, cuya marina ha sido destruida, y cuyo liderazgo habla con voces que se contradicen en público.
La jornada comenzó con lo que parecía un gesto inédito y terminó revelando algo más inquietante: que el poder en Irán no habla con una sola voz.
A primera hora del sábado, el presidente Masoud Pezeshkian compareció ante las cámaras de la televisión estatal y pronunció una frase que en nueve días de guerra nadie había escuchado desde Teherán: "Pido disculpas personalmente a los países vecinos que fueron atacados por Irán. No tenemos intención de atacar a los países vecinos. Son nuestros hermanos." Dijo además que el consejo de liderazgo había acordado suspender los ataques contra Estados próximos, salvo que los golpes contra Irán se originaran en su territorio.
Pocas horas después, la oficina del propio presidente iraní corrigió sus palabras. La "disculpa" no era tal: la aclaración posterior prometió continuar atacando objetivos estadounidenses en la región. El canciller iraní, Abbas Araghchi, intentó salvar la situación calificando el gesto de Pezeshkian como un intento de "desescalada", pero añadió que ese intento había sido "aniquilado" por Trump.
Las declaraciones contradictorias y los mensajes dispersos de funcionarios iraníes a lo largo del sábado subrayaron una posible división dentro del estamento gobernante de Teherán tras la muerte del líder supremo. Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y figura emergente en el vacío de poder, no se disculpó ante nadie. En un discurso televisado, llamó a la unidad nacional, negó cualquier fisura interna y dirigió al presidente estadounidense un aviso directo: "Vengaremos sin descanso la sangre de nuestro líder. Trump debe pagar, y pagará."
Trump respondió desde el Air Force One con su escala habitual de indiferencia calculada. Al ser preguntado por las amenazas de Larijani, respondió: "No tengo ni idea de qué está hablando, ni de quién es. Me importa bastante poco." Y añadió que Larijani "ya ha sido derrotado."
En el plano militar, la noche del sábado dejó imágenes que recorrerán los archivos gráficos de esta guerra. Enormes columnas de llamas iluminaron el cielo de Teherán después de que la agencia estatal iraní informara que una instalación de almacenamiento de petróleo había sido alcanzada. El Ejército israelí confirmó que había atacado varios depósitos de combustible en Teherán que, según su versión, eran utilizados por las fuerzas armadas iraníes para operar infraestructura militar. Se trata de una de las primeras veces que una instalación industrial de estas dimensiones es alcanzada desde el inicio de la guerra.
Israel también utilizó en esta jornada cerca de 80 aviones en un ataque masivo nocturno, según fuentes militares. El gobierno israelí afirmó que tras una semana de ataques ya tiene el control "casi total" del espacio aéreo iraní y sostiene que sigue un plan sistemático dirigido a debilitar al régimen en Teherán.
El hotel de Beirut
El frente libanés registró este domingo uno de sus episodios más llamativos y dolorosos. Un ataque israelí contra un hotel en el centro de Beirut causó la muerte de al menos cuatro personas y heridas a otras diez. El impacto alcanzó el hotel Ramada, en el barrio costero de Raouche, una zona turística del corazón de la capital que había permanecido intacta durante todos los enfrentamientos anteriores entre Israel y Hezbolá, incluyendo los de 2024. Israel dijo que el ataque tenía como objetivo a altos mandos de la Fuerza Quds del CGRI que, según sus servicios de inteligencia, planificaban atentados contra Israel desde aquel edificio.
En la misma jornada se conoció que en una operación reciente en suelo libanés, Israel utilizó uniformes similares a los del Ejército libanés y ambulancias de aspecto idéntico a las de una organización vinculada a Hezbolá. El dato alimentó la tensión entre el gobierno de Beirut e Israel, que ya había llevado al ejército libanés a retirarse de algunas posiciones fronterizas ante el avance de las operaciones israelíes. El Ministerio de Salud libanés eleva a 294 los muertos, más de 1.023 heridos y 110.000 desplazados desde el inicio del conflicto.
Los bombarderos de Su Majestad
Una decisión tomada en Londres marcó el salto cualitativo del día. Los bombarderos estadounidenses comenzaron a utilizar la base británica de RAF Fairford, en el suroeste de Inglaterra. El primer ministro Keir Starmer había autorizado el uso de las bases del Reino Unido para lo que describió como "acción defensiva estadounidense" contra instalaciones de misiles iraníes, tras días de presión de Washington y del líder conservador Kemi Badenoch. La decisión de Starmer tiene un valor simbólico que va más allá de la logística: el Reino Unido, que no participaba directamente en los ataques, pone ahora su suelo al servicio de la Operación Furia Épica.
La España en manos de la extrema izquierda de Pedro Sánchez siguió en su posición. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, anunció que el personal de la embajada española en Teherán ha sido evacuado con éxito. Francia condenó las "intimidaciones" contra España por oponerse a la guerra.
A última hora del sábado, una noticia llegó desde el norte de Europa: la Embajada de Estados Unidos en Oslo sufrió daños menores después de ser alcanzada por una explosión. La Policía noruega confirmó el incidente a los medios locales. Nadie reclamó la autoría de inmediato. El dato extendió geográficamente, por primera vez, el perímetro del conflicto hasta Escandinavia.
En Kuwait, los ataques iraníes alcanzaron esta madrugada los depósitos de combustible del aeropuerto internacional, según informó el Ejército kuwaití. Las defensas interceptaron la oleada de drones, aunque los fragmentos de la interceptación causaron daños en la infraestructura del aeródromo.
Desde el Air Force One, con destino Miami tras la ceremonia de Dover del día anterior, Trump amplió su definición de victoria. El presidente planteó la posibilidad de que la guerra con Irán solo termine una vez que Teherán ya no tenga un ejército funcional o no quede ningún liderazgo del régimen en el poder. Descartó la participación de los kurdos en el conflicto —"la guerra es bastante complicada sin necesidad de involucrarlos"— e insistió en que él debe tener voz en la designación del próximo líder supremo de Irán, propuesta que el embajador iraní ante la ONU rechazó calificándola de interferencia inaceptable en los asuntos constitucionales del país.
Entre el 28 de febrero y el 7 de marzo, Estados Unidos e Israel han realizado más de 6.400 ataques contra objetivos del régimen iraní. El contador humano sigue avanzando: más de 1.332 muertos confirmados en Irán, en un país cuyo espacio aéreo ya no le pertenece, cuya marina ha sido destruida, y cuyo liderazgo habla con voces que se contradicen en público.











