Día 11
Los mercados se derrumban, Rusia guía los misiles iraníes e Israel siguer atacando en Líbano
Once días de guerra y el mundo amaneció el lunes con un pánico financiero que no se veía desde la invasión rusa de Ucrania. Los mercados bursátiles europeos y asiáticos y los futuros estadounidenses cayeron al mismo tiempo que los precios del petróleo superaban los 100 dólares por barril. El Brent llegó a rozar los 120 dólares en las primeras horas de negociación antes de moderar hasta los 103. El Nikkei 225 de Japón se desplomó un 7% en las primeras horas; el Kospi de Corea del Sur, un 7,8%; el Taiex de Taiwán, un 5,8%. En Europa, París, Fráncfort, Zúrich y Londres siguieron el mismo camino. Los únicos valores que subieron fueron los de las industrias de defensa y energía: Lockheed Martin marcó un nuevo máximo histórico.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, puso cifras al miedo: advirtió que un aumento del 10% en los precios del petróleo podría empujar la inflación global aún más alto. Desde el 27 de febrero, víspera del primer ataque, el crudo ha subido más del 40%. La Casa Blanca intentó contener la inquietud: la portavoz Karoline Leavitt describió el encarecimiento de la gasolina como "una perturbación a corto plazo." Los senadores demócratas pidieron a Trump que abra la Reserva Estratégica de Petróleo para bajar los precios en las gasolineras estadounidenses.
La noticia más grave del día no llegó desde el campo de batalla sino desde los despachos de inteligencia. Rusia está proporcionando a Irán información sobre las ubicaciones y los movimientos de tropas, barcos y aeronaves estadounidenses, según múltiples personas familiarizadas con informes de inteligencia de EE.UU. sobre el asunto. Es la primera indicación de que Moscú ha buscado involucrarse activamente en la guerra.
Funcionarios estadounidenses sugirieron que Rusia había proporcionado a sus homólogos iraníes la ubicación de algunos buques de guerra y aeronaves, entre otros activos militares. Al ser preguntado sobre el alcance de este apoyo, el secretario de Defensa Pete Hegseth se mostró indiferente en público. Pero la implicación es de calado: si Moscú está guiando los misiles iraníes hacia blancos estadounidenses, la guerra ha adquirido una dimensión que ningún comunicado oficial ha reconocido todavía.
El beneficio económico de Rusia es visible y rápido. El barril de petróleo ruso, que normalmente cotiza con descuento respecto al índice global debido a las sanciones, subió de menos de 50 dólares en diciembre a 72 dólares esta semana, muy por encima de los 59 dólares previstos en el presupuesto del Kremlin para 2026. Putin, que ya expresó apoyo "inquebrantable" a Irán tras la elección de Mojtaba como nuevo líder supremo, está siendo el principal beneficiario económico de una guerra que no inició y a la que no puede oponerse abiertamente sin romper con Washington en un momento delicado.
El balance en el Líbano sigue agravándose. Según el Ministerio de Salud libanés, al menos 394 personas han muerto por ataques israelíes desde el inicio de la guerra, incluyendo 83 niños y 42 mujeres. El gobierno libanés llamó este lunes a iniciar conversaciones con Israel para poner fin a los combates en su territorio. El gobierno israelí no respondió de inmediato.
Los ataques iraníes en el Golfo continuaron durante la madrugada del lunes con especial violencia sobre Baréin. Treinta y dos personas, incluyendo un bebé de dos meses, resultaron heridas en un ataque iraní con drones. Entre los heridos figuraban dos niños de siete y ocho años con lesiones en las extremidades inferiores y una adolescente de 17 años con heridas en la cabeza y los ojos. Todos los heridos eran ciudadanos de Baréin. La empresa estatal Bapco Energies declaró "fuerza mayor" para todas sus operaciones, la primera vez que una gran empresa energética del Golfo recurre a esa cláusula desde el inicio del conflicto. Una planta desaladora también resultó dañada en la isla de Sitra, una instalación crítica para el suministro de agua potable en un país sin recursos hídricos propios.
El Pentágono confirmó un octavo soldado estadounidense muerto en el conflicto. El sargento Benjamin N. Pennington, de 26 años y natural de Glendale, Kentucky, murió el 8 de marzo a causa de las heridas sufridas en un ataque iraní el 1 de marzo en la base Prince Sultan de Arabia Saudí.
En el margen humano de la guerra apareció una historia inesperada. Donald Trump se pronunció sobre la selección nacional femenina de fútbol de Irán, atrapada en Australia durante el torneo asiático. La televisión estatal iraní había tildado de "traidoras" a las jugadoras por no cantar el himno nacional en su primer partido. Trump les ofreció asilo en Estados Unidos: "Queremos a personas que amen la libertad."
Qatar, la información como arma
Las autoridades de Qatar anunciaron la detención de más de 300 personas por compartir imágenes y "información engañosa" sobre los ataques iraníes. Los detenidos habían "filmado y difundido vídeos y publicado información engañosa que podría agitar la opinión pública", según el comunicado del Ministerio del Interior. En un país donde la mayor base de EE.UU. en Oriente Medio lleva once días bajo amenaza, el gobierno decidió que el control del relato era también una cuestión de seguridad nacional.
Mojtaba Jameneí se dirigió por primera vez al país como líder supremo. Convocó una jura nacional de lealtad transmitida en directo por la televisión estatal. La Guardia Revolucionaria, el Parlamento, el poder judicial y el presidente Pezeshkian se alinearon detrás de él. Trump, interrogado en una rueda de prensa, no ocultó su desagrado: "Creo que llevará al país a los mismos problemas de siempre. Quedé decepcionado con su elección."
Decepcionado o no, Washington lleva once días bombardeando Irán sin haber conseguido imponer su candidato a líder supremo. El régimen que querían decapitar tiene cabeza nueva, los mercados mundiales tiemblan, Rusia alimenta de datos a los misiles iraníes y el fósforo blanco arde en el sur del Líbano.
Once días de guerra y el mundo amaneció el lunes con un pánico financiero que no se veía desde la invasión rusa de Ucrania. Los mercados bursátiles europeos y asiáticos y los futuros estadounidenses cayeron al mismo tiempo que los precios del petróleo superaban los 100 dólares por barril. El Brent llegó a rozar los 120 dólares en las primeras horas de negociación antes de moderar hasta los 103. El Nikkei 225 de Japón se desplomó un 7% en las primeras horas; el Kospi de Corea del Sur, un 7,8%; el Taiex de Taiwán, un 5,8%. En Europa, París, Fráncfort, Zúrich y Londres siguieron el mismo camino. Los únicos valores que subieron fueron los de las industrias de defensa y energía: Lockheed Martin marcó un nuevo máximo histórico.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, puso cifras al miedo: advirtió que un aumento del 10% en los precios del petróleo podría empujar la inflación global aún más alto. Desde el 27 de febrero, víspera del primer ataque, el crudo ha subido más del 40%. La Casa Blanca intentó contener la inquietud: la portavoz Karoline Leavitt describió el encarecimiento de la gasolina como "una perturbación a corto plazo." Los senadores demócratas pidieron a Trump que abra la Reserva Estratégica de Petróleo para bajar los precios en las gasolineras estadounidenses.
La noticia más grave del día no llegó desde el campo de batalla sino desde los despachos de inteligencia. Rusia está proporcionando a Irán información sobre las ubicaciones y los movimientos de tropas, barcos y aeronaves estadounidenses, según múltiples personas familiarizadas con informes de inteligencia de EE.UU. sobre el asunto. Es la primera indicación de que Moscú ha buscado involucrarse activamente en la guerra.
Funcionarios estadounidenses sugirieron que Rusia había proporcionado a sus homólogos iraníes la ubicación de algunos buques de guerra y aeronaves, entre otros activos militares. Al ser preguntado sobre el alcance de este apoyo, el secretario de Defensa Pete Hegseth se mostró indiferente en público. Pero la implicación es de calado: si Moscú está guiando los misiles iraníes hacia blancos estadounidenses, la guerra ha adquirido una dimensión que ningún comunicado oficial ha reconocido todavía.
El beneficio económico de Rusia es visible y rápido. El barril de petróleo ruso, que normalmente cotiza con descuento respecto al índice global debido a las sanciones, subió de menos de 50 dólares en diciembre a 72 dólares esta semana, muy por encima de los 59 dólares previstos en el presupuesto del Kremlin para 2026. Putin, que ya expresó apoyo "inquebrantable" a Irán tras la elección de Mojtaba como nuevo líder supremo, está siendo el principal beneficiario económico de una guerra que no inició y a la que no puede oponerse abiertamente sin romper con Washington en un momento delicado.
El balance en el Líbano sigue agravándose. Según el Ministerio de Salud libanés, al menos 394 personas han muerto por ataques israelíes desde el inicio de la guerra, incluyendo 83 niños y 42 mujeres. El gobierno libanés llamó este lunes a iniciar conversaciones con Israel para poner fin a los combates en su territorio. El gobierno israelí no respondió de inmediato.
Los ataques iraníes en el Golfo continuaron durante la madrugada del lunes con especial violencia sobre Baréin. Treinta y dos personas, incluyendo un bebé de dos meses, resultaron heridas en un ataque iraní con drones. Entre los heridos figuraban dos niños de siete y ocho años con lesiones en las extremidades inferiores y una adolescente de 17 años con heridas en la cabeza y los ojos. Todos los heridos eran ciudadanos de Baréin. La empresa estatal Bapco Energies declaró "fuerza mayor" para todas sus operaciones, la primera vez que una gran empresa energética del Golfo recurre a esa cláusula desde el inicio del conflicto. Una planta desaladora también resultó dañada en la isla de Sitra, una instalación crítica para el suministro de agua potable en un país sin recursos hídricos propios.
El Pentágono confirmó un octavo soldado estadounidense muerto en el conflicto. El sargento Benjamin N. Pennington, de 26 años y natural de Glendale, Kentucky, murió el 8 de marzo a causa de las heridas sufridas en un ataque iraní el 1 de marzo en la base Prince Sultan de Arabia Saudí.
En el margen humano de la guerra apareció una historia inesperada. Donald Trump se pronunció sobre la selección nacional femenina de fútbol de Irán, atrapada en Australia durante el torneo asiático. La televisión estatal iraní había tildado de "traidoras" a las jugadoras por no cantar el himno nacional en su primer partido. Trump les ofreció asilo en Estados Unidos: "Queremos a personas que amen la libertad."
Qatar, la información como arma
Las autoridades de Qatar anunciaron la detención de más de 300 personas por compartir imágenes y "información engañosa" sobre los ataques iraníes. Los detenidos habían "filmado y difundido vídeos y publicado información engañosa que podría agitar la opinión pública", según el comunicado del Ministerio del Interior. En un país donde la mayor base de EE.UU. en Oriente Medio lleva once días bajo amenaza, el gobierno decidió que el control del relato era también una cuestión de seguridad nacional.
Mojtaba Jameneí se dirigió por primera vez al país como líder supremo. Convocó una jura nacional de lealtad transmitida en directo por la televisión estatal. La Guardia Revolucionaria, el Parlamento, el poder judicial y el presidente Pezeshkian se alinearon detrás de él. Trump, interrogado en una rueda de prensa, no ocultó su desagrado: "Creo que llevará al país a los mismos problemas de siempre. Quedé decepcionado con su elección."
Decepcionado o no, Washington lleva once días bombardeando Irán sin haber conseguido imponer su candidato a líder supremo. El régimen que querían decapitar tiene cabeza nueva, los mercados mundiales tiemblan, Rusia alimenta de datos a los misiles iraníes y el fósforo blanco arde en el sur del Líbano.











