Las elecciones de Castilla y León
Todos los sondeos reflejan un panorama electoral en Castilla y León muy similar a la composición actual del Parlamento regional. Es decir, mayoría exigua del Partido Popular que le deja en manos de Vox el alcanzar o no el poder.
Aquellos que creen que los últimos acontecimientos políticos influyen en el ánimo de los electores quedarán defraudados, pues el no a la guerra de Irán exhibido por el PSOE no tendría el reflejo en las urnas que esperan Pedro Sánchez y sus acólitos.
O sea, que estamos ante un encefalograma plano en las actitudes políticas de los ciudadanos que repiten comportamientos electorales, con la única excepción de Vox, que es quien más crece, sobre todo a costa de los pequeños partidos provinciales de la región más extensa y posiblemente variada de Europa.
Tampoco han influido en el electorado los vaivenes de Vox, quien dejó el Gobierno regional, en el que estaba en minoría, en mitad de la legislatura. Y menos aún, la destitución de Juan García-Gallardo, que pasó de Vicepresidente de la Junta a marcharse del partido de la derecha radical.
Así que estamos donde estábamos, con una campaña electoral en la que el partido de Abascal critica ferozmente al Partido Popular y llega a llamar a su presidente regional Fernández Marrueco por sus políticas frente a la inmigración. Este comportamiento de Vox justifica también el retraso de posibles acuerdos en Extremadura y Aragón, pues resultaría contradictorio su enfrentamiento con el PP castellano y leonés, mientras se da el pico con sus homólogos de otras regiones, Así que al igual que en las otras dos autonomías Vox encarecerá el acuerdo con los populares para que estos puedan gobernar, dada su previsible mayoría insuficiente de las urnas.
Todos los sondeos reflejan un panorama electoral en Castilla y León muy similar a la composición actual del Parlamento regional. Es decir, mayoría exigua del Partido Popular que le deja en manos de Vox el alcanzar o no el poder.
Aquellos que creen que los últimos acontecimientos políticos influyen en el ánimo de los electores quedarán defraudados, pues el no a la guerra de Irán exhibido por el PSOE no tendría el reflejo en las urnas que esperan Pedro Sánchez y sus acólitos.
O sea, que estamos ante un encefalograma plano en las actitudes políticas de los ciudadanos que repiten comportamientos electorales, con la única excepción de Vox, que es quien más crece, sobre todo a costa de los pequeños partidos provinciales de la región más extensa y posiblemente variada de Europa.
Tampoco han influido en el electorado los vaivenes de Vox, quien dejó el Gobierno regional, en el que estaba en minoría, en mitad de la legislatura. Y menos aún, la destitución de Juan García-Gallardo, que pasó de Vicepresidente de la Junta a marcharse del partido de la derecha radical.
Así que estamos donde estábamos, con una campaña electoral en la que el partido de Abascal critica ferozmente al Partido Popular y llega a llamar a su presidente regional Fernández Marrueco por sus políticas frente a la inmigración. Este comportamiento de Vox justifica también el retraso de posibles acuerdos en Extremadura y Aragón, pues resultaría contradictorio su enfrentamiento con el PP castellano y leonés, mientras se da el pico con sus homólogos de otras regiones, Así que al igual que en las otras dos autonomías Vox encarecerá el acuerdo con los populares para que estos puedan gobernar, dada su previsible mayoría insuficiente de las urnas.













