Una generación sin Dios: seis de cada diez adolescentes vascos se declaran no creyentes
Casi la mitad de los adolescentes vascos tiene miedo a caminar solo por la calle de noche
La juventud vasca vive razonablemente satisfecha con su vida, pero al mismo tiempo muestra inquietudes y percepciones sociales que reflejan profundos cambios culturales. Esa es una de las principales conclusiones del estudio “Adolescentes en Euskadi. Percepción de su situación y valores”, elaborado por el Observatorio Vasco de la Infancia, Adolescencia y Juventud del Gobierno Vasco tras analizar encuestas realizadas durante los últimos veinticinco años entre jóvenes de entre 15 y 17 años. El informe dibuja el retrato de una generación que se declara mayoritariamente satisfecha con su vida, pero que también expresa preocupaciones significativas sobre la salud mental, el impacto de las redes sociales, el cambio climático, la seguridad o la evolución de la sociedad.
En términos generales, los adolescentes de Euskadi valoran su situación personal con un notable. En 2025 la puntuación media alcanza 7,7 sobre 10, una cifra muy similar a la registrada durante la última década. Las chicas valoran su situación ligeramente mejor que los chicos, con una media de 8 puntos frente a 7,4. La familia sigue ocupando el primer lugar entre los elementos que consideran más importantes en la vida, seguida de la salud mental, los estudios, la salud física, las amistades y el tiempo libre. Todos estos aspectos reciben valoraciones superiores a 8 en una escala de 0 a 10, lo que confirma que los referentes personales y afectivos continúan siendo centrales en la adolescencia.
Sin embargo, el informe también detecta algunas brechas llamativas entre lo que los jóvenes consideran importante y el grado de satisfacción que experimentan en esos ámbitos. El caso más evidente es el de las relaciones sentimentales y sexuales, que obtienen apenas 5,1 puntos de satisfacción, la cifra más baja registrada en toda la serie histórica. Este contraste refleja la tensión propia de una etapa vital en la que las expectativas afectivas crecen mientras la experiencia emocional aún está en proceso de formación.
Uno de los aspectos más llamativos que revela el informe del Gobierno Vasco es la creciente preocupación de los adolescentes por la seguridad personal, especialmente cuando se trata de desplazarse solos por la calle durante la noche. Según los datos recogidos en el estudio, el 47,1 % de los jóvenes de entre 15 y 17 años afirma sentir miedo al caminar en solitario por su barrio o localidad durante la noche, una cifra que refleja un aumento significativo de esta percepción de inseguridad en comparación con años anteriores.
Las diferencias entre chicos y chicas son particularmente marcadas. Dos de cada tres chicas adolescentes —el 66,4 %— dicen sentir miedo al caminar solas de noche, mientras que entre los chicos el porcentaje se sitúa en el 29,1 %. El informe señala que estas divergencias reflejan percepciones muy distintas de seguridad según el sexo, y que el temor a sufrir algún tipo de agresión o situación incómoda condiciona de manera mucho más intensa la movilidad nocturna de las adolescentes. Este fenómeno se ha ido intensificando a lo largo de los últimos años, hasta convertirse en una de las preocupaciones sociales que más claramente aparecen en la radiografía generacional que ofrece el estudio.
Otro indicador relevante tiene que ver con la percepción generacional. Seis de cada diez adolescentes creen vivir mejor que sus padres cuando tenían su misma edad, pero esa percepción es hoy la más baja desde que comenzó a medirse en 2008. La sensación de progreso generacional sigue siendo mayoritaria, aunque muestra signos de debilitamiento en comparación con años anteriores.
Uno de los cambios culturales más profundos que revela el informe se produce en el ámbito religioso. Actualmente el 58,7 % de los adolescentes de Euskadi se define como no creyente, ya sea ateo, agnóstico o indiferente ante la religión. En dos décadas, el porcentaje de jóvenes que se sitúan fuera de la fe religiosa ha aumentado más de diez puntos, mientras que quienes se identifican como católicos —practicantes o no— han descendido hasta el 19,1 %, el nivel más bajo de toda la serie histórica.
En cuestiones sociales y bioéticas, la mayoría de los adolescentes vascos muestran posiciones claramente definidas. El 88,4 % apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo, el 83,7 % respalda el aborto libre y voluntario y el 86,3 % se muestra favorable a la eutanasia. En los tres casos el apoyo es mayor entre las chicas que entre los chicos, lo que sugiere que las adolescentes adoptan posiciones más rotundas en estos debates.
El cambio climático aparece también como una de las grandes preocupaciones de la juventud. Casi ocho de cada diez adolescentes rechazan la idea de que el cambio climático sea un fenómeno natural ajeno a la acción humana, y nueve de cada diez reclaman medidas más drásticas para combatirlo. El consenso en torno a esta cuestión es amplio y atraviesa prácticamente toda la población adolescente.
La percepción sobre la inmigración, en cambio, muestra posiciones más divididas. El estudio señala que el 28,5 % de los adolescentes considera que hay demasiadas personas extranjeras en Euskadi, mientras que casi la mitad cree que la entrada de inmigrantes debería facilitarse únicamente a quienes dispongan de un contrato de trabajo. Estas opiniones han experimentado variaciones a lo largo del tiempo y reflejan la influencia del contexto económico y social en las percepciones juveniles.
El informe dedica también un apartado importante a la igualdad entre mujeres y hombres, donde aparece uno de los datos más llamativos del estudio: el creciente miedo de los adolescentes a caminar solos por la calle de noche. Según los datos recogidos, el 47,1 % de los jóvenes afirma sentir miedo al andar en solitario por su barrio o pueblo durante la noche. Pero la diferencia entre chicos y chicas es especialmente marcada. Dos de cada tres chicas adolescentes —el 66,4 %— dicen tener miedo a caminar solas de noche, mientras que entre los chicos el porcentaje desciende al 29,1 %. El estudio señala que este temor ha aumentado de forma notable con el paso del tiempo y refleja percepciones muy distintas de seguridad según el sexo.
Otra de las áreas analizadas es la participación social. Aunque el 14,3 % de los adolescentes realiza actualmente labores de voluntariado, el dato más significativo es el crecimiento del interés por la política. Casi la mitad de los jóvenes —48,7 %— afirma estar muy o bastante interesado en la política, una cifra muy superior al 11 % registrado en 2008. Además, tres de cada cuatro adolescentes consideran que la democracia es la mejor forma de gobierno, y un porcentaje similar reclama más mecanismos de participación directa de la ciudadanía en las decisiones públicas.
Las redes sociales constituyen otro de los grandes ejes del informe. Aunque el 58,2 % de los adolescentes cree que las redes facilitan hacer amigos, la mayoría también percibe sus efectos negativos. El 78,9 % considera que han vuelto las relaciones más superficiales y el 70,8 % cree que fomentan el aislamiento. Además, el 81,5 % afirma que afectan negativamente al rendimiento académico y el 76,6 % piensa que perjudican la salud mental.
En conjunto, el estudio dibuja la imagen de una generación compleja y en transformación: jóvenes que se sienten razonablemente satisfechos con su vida personal, pero que al mismo tiempo muestran una fuerte conciencia sobre los riesgos del entorno digital, una creciente secularización, preocupación por el clima y percepciones cambiantes sobre la seguridad, la política y la sociedad. Un retrato sociológico que, más allá de las cifras, apunta a las profundas transformaciones culturales que atraviesan a la juventud vasca.
La juventud vasca vive razonablemente satisfecha con su vida, pero al mismo tiempo muestra inquietudes y percepciones sociales que reflejan profundos cambios culturales. Esa es una de las principales conclusiones del estudio “Adolescentes en Euskadi. Percepción de su situación y valores”, elaborado por el Observatorio Vasco de la Infancia, Adolescencia y Juventud del Gobierno Vasco tras analizar encuestas realizadas durante los últimos veinticinco años entre jóvenes de entre 15 y 17 años. El informe dibuja el retrato de una generación que se declara mayoritariamente satisfecha con su vida, pero que también expresa preocupaciones significativas sobre la salud mental, el impacto de las redes sociales, el cambio climático, la seguridad o la evolución de la sociedad.
En términos generales, los adolescentes de Euskadi valoran su situación personal con un notable. En 2025 la puntuación media alcanza 7,7 sobre 10, una cifra muy similar a la registrada durante la última década. Las chicas valoran su situación ligeramente mejor que los chicos, con una media de 8 puntos frente a 7,4. La familia sigue ocupando el primer lugar entre los elementos que consideran más importantes en la vida, seguida de la salud mental, los estudios, la salud física, las amistades y el tiempo libre. Todos estos aspectos reciben valoraciones superiores a 8 en una escala de 0 a 10, lo que confirma que los referentes personales y afectivos continúan siendo centrales en la adolescencia.
Sin embargo, el informe también detecta algunas brechas llamativas entre lo que los jóvenes consideran importante y el grado de satisfacción que experimentan en esos ámbitos. El caso más evidente es el de las relaciones sentimentales y sexuales, que obtienen apenas 5,1 puntos de satisfacción, la cifra más baja registrada en toda la serie histórica. Este contraste refleja la tensión propia de una etapa vital en la que las expectativas afectivas crecen mientras la experiencia emocional aún está en proceso de formación.
Uno de los aspectos más llamativos que revela el informe del Gobierno Vasco es la creciente preocupación de los adolescentes por la seguridad personal, especialmente cuando se trata de desplazarse solos por la calle durante la noche. Según los datos recogidos en el estudio, el 47,1 % de los jóvenes de entre 15 y 17 años afirma sentir miedo al caminar en solitario por su barrio o localidad durante la noche, una cifra que refleja un aumento significativo de esta percepción de inseguridad en comparación con años anteriores.
Las diferencias entre chicos y chicas son particularmente marcadas. Dos de cada tres chicas adolescentes —el 66,4 %— dicen sentir miedo al caminar solas de noche, mientras que entre los chicos el porcentaje se sitúa en el 29,1 %. El informe señala que estas divergencias reflejan percepciones muy distintas de seguridad según el sexo, y que el temor a sufrir algún tipo de agresión o situación incómoda condiciona de manera mucho más intensa la movilidad nocturna de las adolescentes. Este fenómeno se ha ido intensificando a lo largo de los últimos años, hasta convertirse en una de las preocupaciones sociales que más claramente aparecen en la radiografía generacional que ofrece el estudio.
Otro indicador relevante tiene que ver con la percepción generacional. Seis de cada diez adolescentes creen vivir mejor que sus padres cuando tenían su misma edad, pero esa percepción es hoy la más baja desde que comenzó a medirse en 2008. La sensación de progreso generacional sigue siendo mayoritaria, aunque muestra signos de debilitamiento en comparación con años anteriores.
Uno de los cambios culturales más profundos que revela el informe se produce en el ámbito religioso. Actualmente el 58,7 % de los adolescentes de Euskadi se define como no creyente, ya sea ateo, agnóstico o indiferente ante la religión. En dos décadas, el porcentaje de jóvenes que se sitúan fuera de la fe religiosa ha aumentado más de diez puntos, mientras que quienes se identifican como católicos —practicantes o no— han descendido hasta el 19,1 %, el nivel más bajo de toda la serie histórica.
En cuestiones sociales y bioéticas, la mayoría de los adolescentes vascos muestran posiciones claramente definidas. El 88,4 % apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo, el 83,7 % respalda el aborto libre y voluntario y el 86,3 % se muestra favorable a la eutanasia. En los tres casos el apoyo es mayor entre las chicas que entre los chicos, lo que sugiere que las adolescentes adoptan posiciones más rotundas en estos debates.
El cambio climático aparece también como una de las grandes preocupaciones de la juventud. Casi ocho de cada diez adolescentes rechazan la idea de que el cambio climático sea un fenómeno natural ajeno a la acción humana, y nueve de cada diez reclaman medidas más drásticas para combatirlo. El consenso en torno a esta cuestión es amplio y atraviesa prácticamente toda la población adolescente.
La percepción sobre la inmigración, en cambio, muestra posiciones más divididas. El estudio señala que el 28,5 % de los adolescentes considera que hay demasiadas personas extranjeras en Euskadi, mientras que casi la mitad cree que la entrada de inmigrantes debería facilitarse únicamente a quienes dispongan de un contrato de trabajo. Estas opiniones han experimentado variaciones a lo largo del tiempo y reflejan la influencia del contexto económico y social en las percepciones juveniles.
El informe dedica también un apartado importante a la igualdad entre mujeres y hombres, donde aparece uno de los datos más llamativos del estudio: el creciente miedo de los adolescentes a caminar solos por la calle de noche. Según los datos recogidos, el 47,1 % de los jóvenes afirma sentir miedo al andar en solitario por su barrio o pueblo durante la noche. Pero la diferencia entre chicos y chicas es especialmente marcada. Dos de cada tres chicas adolescentes —el 66,4 %— dicen tener miedo a caminar solas de noche, mientras que entre los chicos el porcentaje desciende al 29,1 %. El estudio señala que este temor ha aumentado de forma notable con el paso del tiempo y refleja percepciones muy distintas de seguridad según el sexo.
Otra de las áreas analizadas es la participación social. Aunque el 14,3 % de los adolescentes realiza actualmente labores de voluntariado, el dato más significativo es el crecimiento del interés por la política. Casi la mitad de los jóvenes —48,7 %— afirma estar muy o bastante interesado en la política, una cifra muy superior al 11 % registrado en 2008. Además, tres de cada cuatro adolescentes consideran que la democracia es la mejor forma de gobierno, y un porcentaje similar reclama más mecanismos de participación directa de la ciudadanía en las decisiones públicas.
Las redes sociales constituyen otro de los grandes ejes del informe. Aunque el 58,2 % de los adolescentes cree que las redes facilitan hacer amigos, la mayoría también percibe sus efectos negativos. El 78,9 % considera que han vuelto las relaciones más superficiales y el 70,8 % cree que fomentan el aislamiento. Además, el 81,5 % afirma que afectan negativamente al rendimiento académico y el 76,6 % piensa que perjudican la salud mental.
En conjunto, el estudio dibuja la imagen de una generación compleja y en transformación: jóvenes que se sienten razonablemente satisfechos con su vida personal, pero que al mismo tiempo muestran una fuerte conciencia sobre los riesgos del entorno digital, una creciente secularización, preocupación por el clima y percepciones cambiantes sobre la seguridad, la política y la sociedad. Un retrato sociológico que, más allá de las cifras, apunta a las profundas transformaciones culturales que atraviesan a la juventud vasca.









