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Miércoles, 11 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:
Investigación revisada por pares

Se desmorona el mito del cambio climático: un estudio internacional cuestiona las mediciones clave del calentamiento global oceánico

[Img #30018]Un equipo internacional de científicos ha publicado una investigación que pone en entredicho uno de los pilares centrales de las evaluaciones climáticas contemporáneas: las estimaciones del contenido de calor oceánico (Ocean Heat Content, OHC) y del denominado desequilibrio energético de la Tierra (Earth Energy Imbalance, EEI), métricas fundamentales en los informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). Según los autores, los métodos actuales basados en datos de boyas oceánicas Argo producirían cifras con una incertidumbre mucho mayor de la reconocida oficialmente, hasta el punto de que el valor medio estimado sería “estadísticamente indistinguible de cero”.

 

El estudio, liderado por el físico Jonathan Cohler, revisado por pares y publicado en la revista Science of Climate Change, sostiene que las estimaciones actuales se construyen a partir de supuestos metodológicos y matemáticos que vulnerarían principios básicos de la termodinámica y del método científico. En concreto, los investigadores argumentan que las anomalías de temperatura oceánica utilizadas para calcular la energía almacenada en los océanos no representarían una magnitud física real, sino artefactos numéricos derivados de procesos de interpolación y promediado.

 

El papel central de las boyas Argo

 

La red internacional Argo está formada por unas 4.000 boyas autónomas que se desplazan a la deriva por los océanos midiendo temperatura, salinidad y otras variables hasta unos 2.000 metros de profundidad. Estos datos constituyen la base principal para estimar cuánto calor absorben los océanos, un factor clave porque, según el consenso científico actual, más del 90 % del exceso de energía del sistema climático se almacena en el mar.

 

Sin embargo, el estudio subraya varias limitaciones estructurales de este sistema:

 

  • Las boyas solo miden directamente la mitad superior del océano, dejando sin muestrear aproximadamente el 50 % del volumen total.

 

  • Mientras están sumergidas no conocen su posición exacta, por lo que los datos se asignan al punto donde emergen cada diez días, con posibles errores horizontales de decenas de kilómetros.

 

  • Las mediciones están separadas entre sí por cientos de kilómetros, lo que obliga a rellenar enormes áreas sin datos mediante modelos matemáticos.

 

  • Las regiones polares y algunas zonas profundas están escasamente cubiertas o directamente excluidas.

 

Según los autores, esta escasez y dispersión de datos introduce incertidumbres significativas que no se reflejan adecuadamente en las estimaciones oficiales.

 

El problema de promediar temperaturas

 

Uno de los argumentos centrales del trabajo es que la temperatura es una propiedad intensiva —no acumulativa— y, por tanto, no puede sumarse o promediarse de forma directa en sistemas fuera del equilibrio térmico, como el océano global. Al combinar mediciones de masas de agua diferentes, separadas en espacio y tiempo, se obtendrían valores que no corresponderían a ninguna realidad física concreta.

 

Para los investigadores, este procedimiento convertiría el cálculo del contenido de calor oceánico en una construcción matemática dependiente de decisiones arbitrarias —como el periodo de referencia utilizado o los métodos de interpolación— más que en una medición directa de energía.

 

Incertidumbres mayores de lo reconocido

 

El IPCC estima que la Tierra acumula energía a un ritmo aproximado de 0,7 ± 0,2 vatios por metro cuadrado. Sin embargo, el nuevo estudio calcula que, teniendo en cuenta todas las fuentes de error, la incertidumbre real podría superar ±1 W/m², un margen suficiente para que el valor central no sea estadísticamente distinto de cero.

 

Entre las fuentes adicionales de incertidumbre identificadas figuran:

 

  • Variabilidad oceánica no resuelta a escalas regionales

 

  • Submuestreo en zonas profundas y polares

 

  • Elección arbitraria de periodos base

 

  • Desajustes entre diferentes métodos de observación

 

  • Falta de seguimiento de las trayectorias reales de las boyas

 

Cuestiones sobre las mediciones por satélite

 

El estudio también cuestiona la independencia de las mediciones satelitales del balance energético. Los sensores CERES de la NASA, que registran la radiación entrante y saliente del planeta, presentan incertidumbres absolutas de entre ±3 y ±5 W/m². Para obtener el pequeño desequilibrio estimado por el IPCC, estos datos se ajustan matemáticamente para coincidir con las estimaciones de calor oceánico, lo que, según los autores, constituiría un razonamiento circular.

 

Implicaciones y controversia

 

Los investigadores concluyen que, aunque los conceptos físicos de contenido de calor oceánico y desequilibrio energético están bien definidos teóricamente, las cifras actuales derivadas de los datos disponibles no representarían mediciones fiables de esas magnitudes.

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