Aviso para navegantes electorales
Me da la sensación que se acercan las elecciones generales pues las circunstancias internas y externas de nuestro país van a hacer pronto necesaria su convocatoria.
Para no llevarnos sorpresas con lo que pueda venir, conviene hacer memoria de su antecedente más próximo.
Como ya conté en su día, creo que pocas veces hemos visto una noche electoral de generales tan emocionante y llena de incógnitas como la del 23 de julio de 2023.
Quienes la atendimos por los medios de comunicación seguimos primero las informaciones de las encuestas y luego los datos de escrutinio de mesas que facilitaba el Ministerio.
Así, fuimos desde el primer momento de sorpresa en sorpresa.
Y no tanto porque las encuestas publicadas hasta el lunes anterior se equivocaran, (las del CIS de Tezanos incluidas, ¿no decían que iba a ganar el PSOE?).
Ciertamente en la última semana siempre puede haber cambios en la intención de voto de los electores, aparecer corrientes subterráneas de voto útil y, sobre todo, votos “a la contra” (porque en España muchos ciudadanos no votan tanto a favor sino en contra de algo o de alguien.
Recordemos aquella noche. La primera sorpresa fue que los sondeos “a pie de urna”, (entrevistas a electores que ya habían emitido su voto), se equivocaron claramente.
Algo sorprendente porque los fiascos no fueron sufridos por una única empresa demoscópica especializada, sino por varias diferentes. Todas erraron significativamente al predecir los resultados y las mayorías posibles.
¿Mentimos los electores al encuestador que nos entrevista al salir del colegio electoral, o las muestras de estos sondeos están mal realizadas? Lo ignoro, pero sospecho que suceden ambas cosas.
Si solo fuera esto, las sorpresas de la noche podrían haber quedado en una simple reflexión sobre la poca fiabilidad en nuestro país de los sondeos “a pie de urna”.
Pero según comenzaron a darnos desde el Ministerio datos de escrutinio real de mesas surgió otro misterio, al menos para los que seguíamos en paralelo los escrutinios del Congreso y Senado, que por lógica van añadiendo a sus respectivas bases de datos los resultados de las mismas mesas en cada Cámara.
El caso es que en los datos del Ministerio del Interior en la noche electoral había una incoherencia que me llamaba la atención a mí (y por lo que luego he sabido, a otras personas).
Resultaba que el escrutinio de mesas al Congreso hasta un porcentaje de escrutinio bastante avanzado, de casi el 50%, comenzó dando como claro ganador en el Congreso al PSOE, siempre por delante del PP, algo extraño visto el resultado final (el PP superó finalmente al PSOE en 1,3 puntos).
La evolución de los datos del escrutinio del Congreso fue esta:
21.10 H - Con el 15% escrutado, el PSOE obtenía 127 diputados, mientras el PP lograba 124, Vox se quedaba con 31 y Sumar con 26.
21.22 H - Con el 21,26% de los votos escrutados, el PSOE lograba un total de 128 diputados, mientras el PP se quedaba con 122. Por su parte, Vox lograba 31 y Sumar 27.
22.30 H - Con el 30% escrutado, el PSOE obtenía 133 y el PP 128. Vox se quedaba con 32 y Sumar lograba 29.
21.43 H - Con el 40% de los votos escrutados, el PSOE obtenía 132 diputados y el PP lograba 129. Por su parte, Vox lograba 32 y Sumar 29.
21.50 H - Con el 50% de los votos escrutados, el PSOE obtenía 131 diputados y el PP lograba 130. Por su parte, Vox lograba 31 y Sumar 30.
22.00 H - Con el 59,5% escrutado, el PP lograba 131 escaños y el PSOE 128; Vox se quedaba con 33 y Sumar con 30.
24.00 H - Con más del 99 % escrutado, el PP lograba 137 escaños y el PSOE 121; Vox se quedaba con 33 y Sumar con 31.
Cómo se ve, sólo con más de un 50% o 60% del voto al Congreso escrutado es cuando el resultado provisional empieza a ser un poco mas similar al orden real, dando como partido ganador al PP.
Esto podía ser así, pero a la vez sucedía algo aún más extraño. Si desde el Ministerio se estaban contando primero, de cara al escrutinio informativo, mesas favorables al PSOE, los datos debían ser favorables al PSOE para ambas Cámaras, y sus resultados porcentuales debieran ser coherentes.
Pero sucedía que con un porcentaje de escrutinio al Congreso del 40% el PSOE obtenía 132 diputados y el PP 129, mientras que al Senado, incluso solo con el 37,09% escrutado el PP ya obtenía 107 senadores y el PSOE solo 86. Es decir, en votos el PP iba por delante ya entonces en muchas provincias.
Dicho más claro: a esas alturas de la noche, el PP ganaba en porcentaje en el Senado mientras que, sumadas las mismas mesas, iba perdiendo en porcentaje en el Congreso. Algo sorprendente.
¿Estaba alguna mano negra “revoloteando” sobre los datos electorales esa noche de cara a los especiales informativos en las radios y televisiones? A saber.
En todo caso los datos de la noche electoral y su forma de ser presentados son solo un avance provisional informativo.
La forma en la que nos son presentados esa noche no cambia los resultados finales, que se generan en los Escrutinios Generales Provinciales, días después de las elecciones. En ellos todos los partidos cotejan al detalle con las copias de sus interventores y apoderados las actas oficiales de decenas de miles de mesas para comprobar que contienen datos reales, corregir posibles errores o reclamar votos mal anulados.
Para ello, los partidos revisan previamente sus copias de miles de Actas una a una. Lo sé porque lo he hecho durante más de treinta años. Y sé que la verdad electoral prevalece. Ciertamente, a veces no nos gusta el resultado, pero es el que la sociedad ha decidido. El sistema electoral en España es muy sólido.
Y además los partidos, gracias al análisis estadístico, pueden conocer con antelación al propio Escrutinio General el resultado final de cada provincia con mucha fiabilidad. Algún día les contaré cómo. Pues tiene su miga política.
Dado que el escrutinio informativo del Ministerio en la noche electoral no decide el resultado final de las elecciones, ¿qué importancia tienen las triquiñuelas en el mismo?
Tienen bastante: no deciden el resultado final, pero si orientan su percepción.
Conozco gente que aún hoy en día cree que el PSOE ganó el 23 de julio de 2023 las generales, porque iba ganando en televisión y luego consiguió mantener el Gobierno con el apoyo de una panoplia “Frankestein” de partidos diversos.
Así que cuando llegue la próxima noche electoral de elecciones generales, sean críticos, ignoren las encuestas (no son fiables) y esperen a conocer escrutinios reales al Congreso y Senado por encima del 75% (ya muy difíciles de manipular). Si hubiera escaños “bailando” por poco, esperen al 99% escrutado y recuerden que, aún así, faltaría sumar en cada provincia la mesa CERA (voto desde el extranjero de residentes ausentes).
Y sobre todo, no dejen que les vendan “relatos” orientados a explicarles resultados provisionales. Esperen al Escrutinio General.
Arturo Aldecoa Ruiz. Apoderado en las Juntas Generales de Bizkaia 1999 – 2019.
Me da la sensación que se acercan las elecciones generales pues las circunstancias internas y externas de nuestro país van a hacer pronto necesaria su convocatoria.
Para no llevarnos sorpresas con lo que pueda venir, conviene hacer memoria de su antecedente más próximo.
Como ya conté en su día, creo que pocas veces hemos visto una noche electoral de generales tan emocionante y llena de incógnitas como la del 23 de julio de 2023.
Quienes la atendimos por los medios de comunicación seguimos primero las informaciones de las encuestas y luego los datos de escrutinio de mesas que facilitaba el Ministerio.
Así, fuimos desde el primer momento de sorpresa en sorpresa.
Y no tanto porque las encuestas publicadas hasta el lunes anterior se equivocaran, (las del CIS de Tezanos incluidas, ¿no decían que iba a ganar el PSOE?).
Ciertamente en la última semana siempre puede haber cambios en la intención de voto de los electores, aparecer corrientes subterráneas de voto útil y, sobre todo, votos “a la contra” (porque en España muchos ciudadanos no votan tanto a favor sino en contra de algo o de alguien.
Recordemos aquella noche. La primera sorpresa fue que los sondeos “a pie de urna”, (entrevistas a electores que ya habían emitido su voto), se equivocaron claramente.
Algo sorprendente porque los fiascos no fueron sufridos por una única empresa demoscópica especializada, sino por varias diferentes. Todas erraron significativamente al predecir los resultados y las mayorías posibles.
¿Mentimos los electores al encuestador que nos entrevista al salir del colegio electoral, o las muestras de estos sondeos están mal realizadas? Lo ignoro, pero sospecho que suceden ambas cosas.
Si solo fuera esto, las sorpresas de la noche podrían haber quedado en una simple reflexión sobre la poca fiabilidad en nuestro país de los sondeos “a pie de urna”.
Pero según comenzaron a darnos desde el Ministerio datos de escrutinio real de mesas surgió otro misterio, al menos para los que seguíamos en paralelo los escrutinios del Congreso y Senado, que por lógica van añadiendo a sus respectivas bases de datos los resultados de las mismas mesas en cada Cámara.
El caso es que en los datos del Ministerio del Interior en la noche electoral había una incoherencia que me llamaba la atención a mí (y por lo que luego he sabido, a otras personas).
Resultaba que el escrutinio de mesas al Congreso hasta un porcentaje de escrutinio bastante avanzado, de casi el 50%, comenzó dando como claro ganador en el Congreso al PSOE, siempre por delante del PP, algo extraño visto el resultado final (el PP superó finalmente al PSOE en 1,3 puntos).
La evolución de los datos del escrutinio del Congreso fue esta:
21.10 H - Con el 15% escrutado, el PSOE obtenía 127 diputados, mientras el PP lograba 124, Vox se quedaba con 31 y Sumar con 26.
21.22 H - Con el 21,26% de los votos escrutados, el PSOE lograba un total de 128 diputados, mientras el PP se quedaba con 122. Por su parte, Vox lograba 31 y Sumar 27.
22.30 H - Con el 30% escrutado, el PSOE obtenía 133 y el PP 128. Vox se quedaba con 32 y Sumar lograba 29.
21.43 H - Con el 40% de los votos escrutados, el PSOE obtenía 132 diputados y el PP lograba 129. Por su parte, Vox lograba 32 y Sumar 29.
21.50 H - Con el 50% de los votos escrutados, el PSOE obtenía 131 diputados y el PP lograba 130. Por su parte, Vox lograba 31 y Sumar 30.
22.00 H - Con el 59,5% escrutado, el PP lograba 131 escaños y el PSOE 128; Vox se quedaba con 33 y Sumar con 30.
24.00 H - Con más del 99 % escrutado, el PP lograba 137 escaños y el PSOE 121; Vox se quedaba con 33 y Sumar con 31.
Cómo se ve, sólo con más de un 50% o 60% del voto al Congreso escrutado es cuando el resultado provisional empieza a ser un poco mas similar al orden real, dando como partido ganador al PP.
Esto podía ser así, pero a la vez sucedía algo aún más extraño. Si desde el Ministerio se estaban contando primero, de cara al escrutinio informativo, mesas favorables al PSOE, los datos debían ser favorables al PSOE para ambas Cámaras, y sus resultados porcentuales debieran ser coherentes.
Pero sucedía que con un porcentaje de escrutinio al Congreso del 40% el PSOE obtenía 132 diputados y el PP 129, mientras que al Senado, incluso solo con el 37,09% escrutado el PP ya obtenía 107 senadores y el PSOE solo 86. Es decir, en votos el PP iba por delante ya entonces en muchas provincias.
Dicho más claro: a esas alturas de la noche, el PP ganaba en porcentaje en el Senado mientras que, sumadas las mismas mesas, iba perdiendo en porcentaje en el Congreso. Algo sorprendente.
¿Estaba alguna mano negra “revoloteando” sobre los datos electorales esa noche de cara a los especiales informativos en las radios y televisiones? A saber.
En todo caso los datos de la noche electoral y su forma de ser presentados son solo un avance provisional informativo.
La forma en la que nos son presentados esa noche no cambia los resultados finales, que se generan en los Escrutinios Generales Provinciales, días después de las elecciones. En ellos todos los partidos cotejan al detalle con las copias de sus interventores y apoderados las actas oficiales de decenas de miles de mesas para comprobar que contienen datos reales, corregir posibles errores o reclamar votos mal anulados.
Para ello, los partidos revisan previamente sus copias de miles de Actas una a una. Lo sé porque lo he hecho durante más de treinta años. Y sé que la verdad electoral prevalece. Ciertamente, a veces no nos gusta el resultado, pero es el que la sociedad ha decidido. El sistema electoral en España es muy sólido.
Y además los partidos, gracias al análisis estadístico, pueden conocer con antelación al propio Escrutinio General el resultado final de cada provincia con mucha fiabilidad. Algún día les contaré cómo. Pues tiene su miga política.
Dado que el escrutinio informativo del Ministerio en la noche electoral no decide el resultado final de las elecciones, ¿qué importancia tienen las triquiñuelas en el mismo?
Tienen bastante: no deciden el resultado final, pero si orientan su percepción.
Conozco gente que aún hoy en día cree que el PSOE ganó el 23 de julio de 2023 las generales, porque iba ganando en televisión y luego consiguió mantener el Gobierno con el apoyo de una panoplia “Frankestein” de partidos diversos.
Así que cuando llegue la próxima noche electoral de elecciones generales, sean críticos, ignoren las encuestas (no son fiables) y esperen a conocer escrutinios reales al Congreso y Senado por encima del 75% (ya muy difíciles de manipular). Si hubiera escaños “bailando” por poco, esperen al 99% escrutado y recuerden que, aún así, faltaría sumar en cada provincia la mesa CERA (voto desde el extranjero de residentes ausentes).
Y sobre todo, no dejen que les vendan “relatos” orientados a explicarles resultados provisionales. Esperen al Escrutinio General.
Arturo Aldecoa Ruiz. Apoderado en las Juntas Generales de Bizkaia 1999 – 2019.













