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Sarah Knafo
Martes, 17 de Marzo de 2026 Tiempo de lectura:

No me presentaré a la segunda vuelta

Querida amiga, querido amigo:

 

Os escribo desde lo más profundo de mi corazón. Y no solo desde lo más profundo de mi corazón, sino dirigiéndome directamente al vuestro, con seriedad, y depositando en vosotros toda la confianza y toda la amistad que nos une, a pesar de las trampas que nos tiende la política y a pesar de los momentos de duda y de inquietud inherentes a nuestra misión. La sinceridad y el compromiso no están exentos de riesgos, y la victoria final nunca será para los indecisos.

 

Ustedes saben tan bien como yo, y mejor que nadie, lo que hemos vivido durante estos dos meses. Conocen la belleza de nuestra campaña municipal. Nadie lo ignora. Toda Francia ha hablado de ella, todos los medios de comunicación, todo el pueblo parisino y todo el pueblo francés: incluso nuestros adversarios más acérrimos, incluso nuestros enemigos más hipócritas, han rendido homenaje a la calidad de nuestro trabajo, a nuestra seriedad fuera de lo común, a nuestra claridad y a nuestra creatividad. Desde el mismo día de nuestro lanzamiento, hemos cambiado el rostro de esta contienda. Cada día, y hasta el último minuto de la carrera, hemos sido un ejemplo de transparencia, generosidad y profesionalidad. Habéis sido ejemplares y os estoy muy agradecida por vuestro trabajo, vuestro compromiso y vuestros esfuerzos. ¡GRACIAS! ¿Me atrevo a decir que habéis sido los mejores? Me atrevo, sin dudarlo. Sé que ese es también vuestro sentimiento más profundo. Sé que tenemos razón y que nada ni nadie podrá hacernos dudar jamás de ello. Esta campaña fue, sin lugar a dudas, en todos los aspectos, extraordinaria y ejemplar.

 

10,40 % de los votos. Al igual que vosotros, pensé que merecíamos un resultado aún mucho mejor: ganar la alcaldía de París. Pero enseguida nos dimos cuenta de que ese 10,40 % era, en realidad, un gran motivo de felicitación: en apenas dos meses de campaña, habíamos logrado imponer nuestra brillante presencia en el panorama político, habíamos conseguido que se sumaran a nuestra causa un gran número de parisinos, habíamos demostrado que teníamos el mejor programa, el mejor presupuesto (¡el único digno de ese nombre!), las mejores intenciones para la ciudad: las más democráticas y las más creíbles. Sin demagogia, sin agresividad, sin vulgaridad, sin caer nunca en la mediocridad. En resumen, me dije que lo habíamos conseguido, y que ese 10,40 % era una fantástica victoria sobre la mentira reinante y la pereza generalizada. Es incluso la mayor de las victorias: la de la integridad. Pero, para que esta victoria sea perfecta, aún nos queda confirmarla en la segunda vuelta. Esa es la razón de este mensaje que les dirijo.

 

He decidido, en conciencia, y tras haberlo debatido con tanta gente y haberles leído y escuchado, no presentarnos a la segunda vuelta. Sé el dolor que esta decisión causa en muchos de sus corazones. Por eso, con el mayor respeto, quiero explicarles esta dolorosa elección.

 

Nos hemos comprometido a expulsar a la izquierda de París. No es un eslogan destinado a seducir, no es un recurso retórico destinado a convencer, es la expresión pura y simple de un deber político, ideológico y moral. El socialismo no pasará por nosotros: ni en pensamiento, ni por acción, ni por omisión. Si la desgracia quisiera que socialistas y comunistas acabaran imponiéndose, en ningún caso sería culpa nuestra. Porque esta lucha no tolera ningún engaño, ningún zigzag ideológico o moral, ningún pequeño arreglo personal. Sean cuales sean los errores o las faltas de las demás formaciones de derecha, o supuestamente de derecha, es ante nosotros mismos ante quienes debemos rendir cuentas a partir de ahora, y el único criterio a la luz del cual debemos juzgarnos es: ¿hemos hecho todo, realmente todo, absolutamente todo para expulsar a la izquierda del Ayuntamiento de París? Seguramente se plantean otras preguntas en sus mentes, pero esta debe prevalecer sobre todas ellas. La respuesta a esta pregunta decidirá nuestro destino en los meses y años venideros.

 

Mi respuesta es, por tanto, sencilla: en la situación en la que nos encontramos hoy, no existe otra solución honorable, acorde con lo que somos, que retirarnos. Sé que mi decisión suscitará debate. Algunos de ustedes tendrán la impresión de que se les obliga a bajar los brazos, o incluso a capitular. ¡Quiero decirles que es todo lo contrario! Por dos razones. Por un lado, nada sería peor que, por orgullo, mantenernos en la carrera a riesgo de que gane la izquierda. Porque, como han demostrado los resultados de la primera vuelta: ese riesgo es inmenso, mucho mayor de lo que pensaban los encuestadores y los analistas. Cada uno de sus votos desempeñará un papel crucial.

 

Por otra parte, de entre las mentiras que nos han lanzado a lo largo de esta campaña, «Sarah Knafo va a hacer ganar a la izquierda» ha sido la más maliciosa y peligrosa. Vamos a acabar con ello de una vez por todas, con toda la autoridad que nos caracteriza. Nadie tiene derecho a mancillarnos. Nadie nos mancillará. El futuro del país cuenta con nosotros, y no le defraudaremos en modo alguno. No permitiremos que nada ni nadie, ni a la izquierda ni a la derecha, ni en los platós de televisión, ni en las sedes de los partidos, ni en las calles de la capital, diga que somos tan mezquinos y calculadores como nuestros rivales. Estamos erguidos, somos íntegros, y así seguiremos. Pronto, créanme, nos felicitaremos por ello.

 

Espero haberles demostrado que no debemos dudar, y que nos sentiremos orgullosos de estar en el lado correcto de la batalla el próximo domingo. Demostraremos que la derecha no puede prescindir de nuestros 85 000 votos. Y que es precisamente ahí donde debemos poner nuestra esperanza esta semana. Estaré a disposición de quienes aún lo duden para convencerlos. No escatimaré esfuerzos para devolverles la sonrisa. Estoy aquí, a vuestro lado, tanto en los momentos maravillosos que hemos vivido como en los más dolorosos: no es ni la primera ni la última vez que tendremos que tomar decisiones difíciles.

 

Ánimo, amigos, hemos dado un paso de gigante en estos dos meses. Sigamos adelante. Ni desviarnos, ni retroceder: ¡adelante a toda máquina! Seamos irreprochables, como siempre, y seremos recompensados. Ya lo somos y hay que querer seguir siéndolo. Este 10,40 % es un tesoro al que vamos a dar una nueva dimensión. Nos pertenece solo a nosotros, a vosotros.

 

Os doy las gracias, os aplaudo y os mando un beso.

 

Sarah

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