Día 19
Irán confirma la muerte de Larijani y bombardea Tel Aviv; EE.UU. estrena sus bombas más potentes en Ormuz y un alto funcionario de Donald Trump dimite
La madrugada del miércoles llegó cargada de represalia. Irán confirmó la muerte de Ali Larijani y respondió con lo que el CGRI describió como ataques "intensos" sobre Israel. En Tel Aviv, dos personas murieron. En Washington, un funcionario de inteligencia nombrado por Trump dimitió acusando a su propio presidente de lanzar una guerra innecesaria. Y en el estrecho de Ormuz, EE.UU. utilizó por primera vez las bombas perforantes más potentes de su arsenal no nuclear.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó el martes que Ali Larijani había muerto. En un comunicado publicado por la agencia Tasnim, el consejo informó de que Larijani falleció junto a su hijo, un subsecretario del consejo y varios miembros de su equipo de protección. El comunicado no precisó cómo ni dónde murieron.
Era la primera confirmación oficial iraní de una baja de ese rango desde el propio Jameneí padre. Netanyahu publicó en redes una fotografía suya hablando por teléfono, con un único mensaje: "El primer ministro Benjamin Netanyahu ordena la eliminación de altos funcionarios del régimen iraní."
La respuesta de Teherán no tardó. El comandante de la Fuerza Aeroespacial del CGRI, Sardar Mousavi, anunció un "ataque rápido", prometiendo que "esta noche el cielo del enemigo será más espectacular." El CGRI confirmó posteriormente el lanzamiento de ataques "intensos" contra Israel "en represalia" por la muerte de Larijani.
La promesa se cumplió. Dos personas murieron en Ramat Gan, localidad adyacente a Tel Aviv, tras sufrir graves heridas por metralla de un misil balístico iraní. Las cámaras de CNN captaron lo que parecía ser una munición de racimo sobre el cielo de Israel central, con impactos en la estación de tren Savidor de Tel Aviv y en las ciudades cercanas de Petah Tikva, Rosh HaAyin y Kafr Qasim. Ni Israel ni Irán han firmado la Convención sobre Municiones en Racimo.
El martes por la noche, el CENTCOM anunció la acción más directa hasta ahora sobre el estrecho que paraliza la economía global. EE.UU. empleó múltiples bombas perforantes GBU-72 de 5.000 libras —aproximadamente 2.300 kilos— contra instalaciones iraníes de misiles antibuque endurecidas a lo largo de la costa del estrecho de Ormuz. Es la primera vez que esta munición, diseñada en 2021 para superar objetivos blindados en profundidad, se utiliza en combate real.
El CENTCOM precisó que los misiles de crucero antibuque iraníes almacenados en esas instalaciones "suponían un riesgo para la navegación internacional en el estrecho." La apuesta es clara: si Irán no puede amenazar a los buques, el tráfico puede reanudarse. Teherán aún no ha respondido a esta acción específica.
El episodio más políticamente explosivo de la jornada no ocurrió en el Golfo Pérsico sino en Washington. Joe Kent, alto funcionario de inteligencia nombrado por Trump, anunció abruptamente su dimisión citando sus reservas sobre la guerra contra Irán. En su carta de renuncia escribió que Irán "no suponía ninguna amenaza inminente" para Estados Unidos. Trump calificó su dimisión de "buena noticia."
Kent no es un pacifista: veterano de 11 misiones de combate en 20 años de carrera en el Ejército, luego agente de la CIA, viudo de guerra — su primera esposa murió en un atentado suicida en Siria en 2019. Su salida refleja una fractura real en el aparato de inteligencia estadounidense sobre los fundamentos jurídicos y estratégicos de esta guerra.
El 16 de marzo, las naciones de la OTAN alineadas con Washington en Europa rechazaron el llamamiento de Trump para proporcionar apoyo militar y reabrir el estrecho de Ormuz. Trump los llamó "muy tontos" y dijo que la OTAN estaba cometiendo "un error muy grave." El senador Lindsey Graham declaró no haber visto nunca a Trump "tan furioso." Australia y Japón confirmaron que no enviarán buques. El Reino Unido dijo que trabajaba con sus aliados sin dar detalles.
En la categoría de las noticias que podrían haber sido catástrofe, la IAEA informó de que un proyectil impactó en el recinto de la central nuclear de Bushehr el martes por la tarde. No se registraron daños en la planta ni heridos entre el personal. El director general Rafael Grossi reiteró su llamamiento a la "máxima contención" para evitar un accidente nuclear. Bushehr está a 12 kilómetros de donde Rusia lleva años construyendo nuevos reactores.
El 17 de marzo, Israel lanzó una invasión terrestre del sur del Líbano. El ministro de Defensa Katz comparó la operación con la de Gaza y no descartó una ocupación indefinida de territorio libanés. Cinco líderes occidentales — Canadá, Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido — pidieron que la ofensiva se detenga.
En el balance de bajas americanas, más de 200 militares estadounidenses han resultado heridos desde el inicio de la Operación Furia Épica. Además, más de una docena de drones MQ-9 Reaper han sido derribados o destruidos en tierra durante las operaciones. Cada Reaper cuesta entre 32 y 56 millones de dólares.
Diecinueve días. Irán ha confirmado la muerte de su segundo hombre más poderoso. EE.UU. ha usado en combate una bomba que nunca antes había salido del laboratorio. Un funcionario de inteligencia nombrado por Trump ha dicho en público lo que muchos en Washington piensan en privado. Y en Bushehr, un proyectil rozó una central nuclear y el mundo contuvo el aliento.
La madrugada del miércoles llegó cargada de represalia. Irán confirmó la muerte de Ali Larijani y respondió con lo que el CGRI describió como ataques "intensos" sobre Israel. En Tel Aviv, dos personas murieron. En Washington, un funcionario de inteligencia nombrado por Trump dimitió acusando a su propio presidente de lanzar una guerra innecesaria. Y en el estrecho de Ormuz, EE.UU. utilizó por primera vez las bombas perforantes más potentes de su arsenal no nuclear.
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó el martes que Ali Larijani había muerto. En un comunicado publicado por la agencia Tasnim, el consejo informó de que Larijani falleció junto a su hijo, un subsecretario del consejo y varios miembros de su equipo de protección. El comunicado no precisó cómo ni dónde murieron.
Era la primera confirmación oficial iraní de una baja de ese rango desde el propio Jameneí padre. Netanyahu publicó en redes una fotografía suya hablando por teléfono, con un único mensaje: "El primer ministro Benjamin Netanyahu ordena la eliminación de altos funcionarios del régimen iraní."
La respuesta de Teherán no tardó. El comandante de la Fuerza Aeroespacial del CGRI, Sardar Mousavi, anunció un "ataque rápido", prometiendo que "esta noche el cielo del enemigo será más espectacular." El CGRI confirmó posteriormente el lanzamiento de ataques "intensos" contra Israel "en represalia" por la muerte de Larijani.
La promesa se cumplió. Dos personas murieron en Ramat Gan, localidad adyacente a Tel Aviv, tras sufrir graves heridas por metralla de un misil balístico iraní. Las cámaras de CNN captaron lo que parecía ser una munición de racimo sobre el cielo de Israel central, con impactos en la estación de tren Savidor de Tel Aviv y en las ciudades cercanas de Petah Tikva, Rosh HaAyin y Kafr Qasim. Ni Israel ni Irán han firmado la Convención sobre Municiones en Racimo.
El martes por la noche, el CENTCOM anunció la acción más directa hasta ahora sobre el estrecho que paraliza la economía global. EE.UU. empleó múltiples bombas perforantes GBU-72 de 5.000 libras —aproximadamente 2.300 kilos— contra instalaciones iraníes de misiles antibuque endurecidas a lo largo de la costa del estrecho de Ormuz. Es la primera vez que esta munición, diseñada en 2021 para superar objetivos blindados en profundidad, se utiliza en combate real.
El CENTCOM precisó que los misiles de crucero antibuque iraníes almacenados en esas instalaciones "suponían un riesgo para la navegación internacional en el estrecho." La apuesta es clara: si Irán no puede amenazar a los buques, el tráfico puede reanudarse. Teherán aún no ha respondido a esta acción específica.
El episodio más políticamente explosivo de la jornada no ocurrió en el Golfo Pérsico sino en Washington. Joe Kent, alto funcionario de inteligencia nombrado por Trump, anunció abruptamente su dimisión citando sus reservas sobre la guerra contra Irán. En su carta de renuncia escribió que Irán "no suponía ninguna amenaza inminente" para Estados Unidos. Trump calificó su dimisión de "buena noticia."
Kent no es un pacifista: veterano de 11 misiones de combate en 20 años de carrera en el Ejército, luego agente de la CIA, viudo de guerra — su primera esposa murió en un atentado suicida en Siria en 2019. Su salida refleja una fractura real en el aparato de inteligencia estadounidense sobre los fundamentos jurídicos y estratégicos de esta guerra.
El 16 de marzo, las naciones de la OTAN alineadas con Washington en Europa rechazaron el llamamiento de Trump para proporcionar apoyo militar y reabrir el estrecho de Ormuz. Trump los llamó "muy tontos" y dijo que la OTAN estaba cometiendo "un error muy grave." El senador Lindsey Graham declaró no haber visto nunca a Trump "tan furioso." Australia y Japón confirmaron que no enviarán buques. El Reino Unido dijo que trabajaba con sus aliados sin dar detalles.
En la categoría de las noticias que podrían haber sido catástrofe, la IAEA informó de que un proyectil impactó en el recinto de la central nuclear de Bushehr el martes por la tarde. No se registraron daños en la planta ni heridos entre el personal. El director general Rafael Grossi reiteró su llamamiento a la "máxima contención" para evitar un accidente nuclear. Bushehr está a 12 kilómetros de donde Rusia lleva años construyendo nuevos reactores.
El 17 de marzo, Israel lanzó una invasión terrestre del sur del Líbano. El ministro de Defensa Katz comparó la operación con la de Gaza y no descartó una ocupación indefinida de territorio libanés. Cinco líderes occidentales — Canadá, Francia, Alemania, Italia y el Reino Unido — pidieron que la ofensiva se detenga.
En el balance de bajas americanas, más de 200 militares estadounidenses han resultado heridos desde el inicio de la Operación Furia Épica. Además, más de una docena de drones MQ-9 Reaper han sido derribados o destruidos en tierra durante las operaciones. Cada Reaper cuesta entre 32 y 56 millones de dólares.
Diecinueve días. Irán ha confirmado la muerte de su segundo hombre más poderoso. EE.UU. ha usado en combate una bomba que nunca antes había salido del laboratorio. Un funcionario de inteligencia nombrado por Trump ha dicho en público lo que muchos en Washington piensan en privado. Y en Bushehr, un proyectil rozó una central nuclear y el mundo contuvo el aliento.











