España ha perdido 7,5 millones de gorriones en el último cuarto de siglo
En el Día Internacional del Gorrión, que se celebra el 20 de marzo, SEO/BirdLife estima que actualmente viven en España unos 31 millones de gorriones comunes. Aunque se trata todavía de una especie muy extendida y familiar en pueblos y ciudades, sus poblaciones han sufrido un descenso importante en las últimas décadas.
Los datos del programa de seguimiento de aves comunes Sacre coordinado por SEO/BirdLife gracias a la participación de cientos de personas voluntarias, muestran que la especie ha perdido cerca del 20 % de su población desde 1998. Esto supone que España ha perdido alrededor de 7,5 millones de gorriones comunes desde finales del siglo pasado, lo que equivale a casi 300.000 aves menos cada año.
El gorrión común fue elegido Ave del Año en 2016 por el declive que presentaba ya la especie hace diez años. Según SEO/BirdLife, esta situación no ha mejorado. Solo en la última década la población ha disminuido en torno a cuatro millones de ejemplares. El seguimiento del gorrión común se realiza a través del programa Sacre, un programa científico impulsado por SEO/BirdLife que permite conocer la evolución de más de un centenar de especies de aves comunes en España desde finales de los años noventa. Este seguimiento es posible gracias a una amplia red de personas voluntarias que recorren cada primavera los mismos itinerarios para censar las aves y detectar cambios en sus poblaciones.
El gorrión común es una de las especies más estrechamente vinculadas a la presencia humana. Durante siglos ha convivido con las personas en pueblos y ciudades, alimentándose de semillas, insectos y restos de origen humano, y utilizando edificios y construcciones para nidificar. Precisamente por esa relación tan cercana con la actividad humana, el gorrión se considera un buen indicador del estado ambiental de los entornos urbanos y rurales. Cuando sus poblaciones disminuyen, suele reflejar cambios profundos en el funcionamiento de los ecosistemas cotidianos en los que vivimos.
Entre las causas que podrían estar detrás de su declive se encuentran la pérdida de lugares de nidificación en los edificios modernos, la reducción de insectos de los que se alimentan los pollos, el uso de pesticidas, la contaminación, la escasez de vegetación urbana o los cambios en la forma de gestionar los espacios urbanos.
En el Día Internacional del Gorrión, que se celebra el 20 de marzo, SEO/BirdLife estima que actualmente viven en España unos 31 millones de gorriones comunes. Aunque se trata todavía de una especie muy extendida y familiar en pueblos y ciudades, sus poblaciones han sufrido un descenso importante en las últimas décadas.
Los datos del programa de seguimiento de aves comunes Sacre coordinado por SEO/BirdLife gracias a la participación de cientos de personas voluntarias, muestran que la especie ha perdido cerca del 20 % de su población desde 1998. Esto supone que España ha perdido alrededor de 7,5 millones de gorriones comunes desde finales del siglo pasado, lo que equivale a casi 300.000 aves menos cada año.
El gorrión común fue elegido Ave del Año en 2016 por el declive que presentaba ya la especie hace diez años. Según SEO/BirdLife, esta situación no ha mejorado. Solo en la última década la población ha disminuido en torno a cuatro millones de ejemplares. El seguimiento del gorrión común se realiza a través del programa Sacre, un programa científico impulsado por SEO/BirdLife que permite conocer la evolución de más de un centenar de especies de aves comunes en España desde finales de los años noventa. Este seguimiento es posible gracias a una amplia red de personas voluntarias que recorren cada primavera los mismos itinerarios para censar las aves y detectar cambios en sus poblaciones.
El gorrión común es una de las especies más estrechamente vinculadas a la presencia humana. Durante siglos ha convivido con las personas en pueblos y ciudades, alimentándose de semillas, insectos y restos de origen humano, y utilizando edificios y construcciones para nidificar. Precisamente por esa relación tan cercana con la actividad humana, el gorrión se considera un buen indicador del estado ambiental de los entornos urbanos y rurales. Cuando sus poblaciones disminuyen, suele reflejar cambios profundos en el funcionamiento de los ecosistemas cotidianos en los que vivimos.
Entre las causas que podrían estar detrás de su declive se encuentran la pérdida de lugares de nidificación en los edificios modernos, la reducción de insectos de los que se alimentan los pollos, el uso de pesticidas, la contaminación, la escasez de vegetación urbana o los cambios en la forma de gestionar los espacios urbanos.











