El bueno, el feo y el malo en los campos de Andalucía
Se acaban de convocar las elecciones autonómicas en Andalucía para el próximo domingo 17 de mayo. Evidentemente su repercusión va a ir mucho más allá de la propiamente regional, pues los tres partidos que compiten en cabeza son los mismos que a nivel nacional, y el éxito o el fracaso de sus estrategias va a repercutir en las próximas elecciones generales.
En principio, quién convoca, el PP de Juanma Moreno, sabe que, salvo cataclismo difícil de imaginar en este momento, va a ganar.
La duda es saber si mantiene o no, y en tal caso por cuanto, su actual mayoría absoluta evitando tener que pactar con Vox, probablemente el tercer partido, y saber cuánta distancia en votos y en porcentaje saca a la fuerza de su derecha y al PSOE, que quedaría posiblemente en segundo lugar.
El riesgo que corre el PP es alto, pues debe fidelizar al máximo sus votos e intentar crecer por el centro a costa del PSOE sin dejar escapar electores por su derecha hacia Vox.
Las guerras políticas en dos frentes son muy complejas de gestionar y se puede perder por un lado lo que se gana por otro. Es clave elegir bien el momento. Quizás por ello Juanma Moreno ha convocado para mediados de mayo unas elecciones que podrían haberse celebrado en junio, pues Vox atraviesa una cierta crisis interna y de imagen, lo que puede hacerle difícil captar nuevos votantes del caladero del PP.
En cuanto a posibles votos hacia el PP procedentes de antiguos electores socialistas, la imagen moderada en las formas y declaraciones de Moreno juega a su favor más que la de otros relevantes líderes del PP, demasiado duros en verborrea pública diaria. No le conviene que estén muy presentes en la campaña. Moreno transmite imagen de gobierno y moderación. Recuerda por ello las formas de los políticos de otros tiempos menos polarizados que estos, tan sometidos a las exigencias del estridente espectáculo político continuo que sufrimos.
La moderación de Moreno conlleva un riesgo: la de llegar a ser aburrido, porque muchos electores parecen pensar que un debate público de ideas debe convertirse en un espectáculo, en una especie de "Sálvame" lleno de fraseología hueca y descalificaciones, donde el más chusco, desagradable y mentiroso parece el más inteligente y divertido.
Para Moreno, lidiar con éxito en sus encuentros mediáticos a los "miuras" desbocados de los otros partidos va a ser clave a la hora de tener posibilidades de alcanzar su objetivo de mantener su mayoría absoluta.
En todo caso, Moreno lo tiene difícil. Y si su éxito supondría un gran espaldarazo para Feijóo en las futuras generales, si no consigue mantener su mayoría absoluta y necesita pactar con Vox, ello sería una chinita en el camino de Feijóo, pues reanimaría a Vox, mientras el PSOE y su entorno mediático lo usarían como munición contra el PP, como hacen desde hace tiempo.
Mi pronóstico: el PP ganará claramente las elecciones y puede quedar cerca de la mayoría absoluta, e incluso llegar a obtenerla si los restos de los últimos escaños en disputa le son favorables en las ocho provincias andaluzas. Sólo con los votos reales contados podremos saber si lo logra.
El PSOE se juega mucho en esta campaña. Su candidata, María Jesús Montero es realmente un "alter ego" de Pedro Sánchez, ligada al mismo casi por un juramento de sangre, de manera que el electorado va a percibir que, en realidad, el candidato es Pedro Sánchez.
Ello tiene para el PSOE una ventaja: ayuda en la movilización propia, y un riesgo enorme: un fracaso en Andalucía lo sería de Pedro Sánchez, y no tanto de María Jesús Montero. Posiblemente el empeñarse en que la misma fuera la candidata en Andalucía ha sido un error.
Un candidato o candidata o con un perfil menos "monclovita" podría quizás obtener un mejor resultado que el hoy previsible, y aunque fuera derrotado por Moreno, ello afectaría menos a Sánchez.
Sería interesante saber, si colocar a María Jesús Montero como candidata en Andalucía fue una apuesta personal de Sánchez o si se lo sugirió alguien. En tal caso, como en la famosa escena de la película "El padrino", quién le convenció de ello será el traidor futuro que, cuando pueda, acabará desde dentro con el actual Presidente del Gobierno español (no por nada personal, solo son negocios... políticos).
El PSOE, incluso fagocitando el electorado a su izquierda y movilizando a sus electores habituales, con la imagen del tándem Montero - Sánchez, corre el riesgo de obtener un resultado bastante pobre y obtener un mínimo histórico en una región que dominó ampliamente durante décadas.
Más aún, si Vox, al que el propio PSOE ha dado cancha durante meses para perjudicar al PP, se aproximara mucho al resultado del PSOE y quizás le superara en algunas circunscripciones o capitales, la debacle sería dolorosísima.
Solo una cosa podría usar como excusa mediática Sánchez para un fracaso así: el que un Vox crecido impidiera una mayoría absoluta del PP, ayudado por la regla de reparto de escaños D'Hont en ocho provincias (recordemos es una ley de cocientes).
Mi pronóstico personal es que el resultado del PSOE va a ser muy pobre aunque, si tiene un poco de suerte con los cocientes de reparto de escaños no será desastroso del todo, ayudado por su poder mediático, por la movilización del "No a la guerra" y por el previsible voto útil de muchos votantes habituales de su izquierda, que pueden percibir que votar a cualquier partido o coalición de la sopa de siglas que flota malamente en esa parte del espacio político es tirar su voto a un charco.
Respecto a Vox, a pesar de su crisis y de que no parece que presente un candidato o candidata sorpresa con peso específico propio, seguramente basará su campaña en la presencia de Abascal. Lo mas posible es que crezca algo en votos y escaños. Si lograra quedar cerca del PSOE en algunas circunscripciones y municipios importantes, e incluso superarlo sería un éxito.
Pero, no nos engañemos: el objetivo real de Vox en Andalucia es impedir la mayoría absoluta del PP. Todo lo demás, son oropeles. Si no lo consigue, su crisis irá a más.
En este objetivo, Vox coincide curiosamente con el PSOE de Sánchez, de quien es el mejor aliado coyuntural en Andalucía.
El resto de partidos se reparten migajas, y cuentan poco o nada en esta batalla política.
Cuando la noche del domingo 17 de mayo se cuenten los votos reales (ignoren las encuestas “a pie de urna” de las televisiones y las proyecciones de escaños por debajo del 50% escrutado en cada provincia) podremos quizás saber respecto a Moreno, Sánchez y Abascal quien esa noche es “el bueno, el feo y el malo” en los campos políticos de Andalucía. Y, como en la película, recuerden que solo uno gana de verdad.
Arturo Aldecoa Ruiz. Apoderado en las Juntas Generales de Bizkaia 1999 - 2029
Se acaban de convocar las elecciones autonómicas en Andalucía para el próximo domingo 17 de mayo. Evidentemente su repercusión va a ir mucho más allá de la propiamente regional, pues los tres partidos que compiten en cabeza son los mismos que a nivel nacional, y el éxito o el fracaso de sus estrategias va a repercutir en las próximas elecciones generales.
En principio, quién convoca, el PP de Juanma Moreno, sabe que, salvo cataclismo difícil de imaginar en este momento, va a ganar.
La duda es saber si mantiene o no, y en tal caso por cuanto, su actual mayoría absoluta evitando tener que pactar con Vox, probablemente el tercer partido, y saber cuánta distancia en votos y en porcentaje saca a la fuerza de su derecha y al PSOE, que quedaría posiblemente en segundo lugar.
El riesgo que corre el PP es alto, pues debe fidelizar al máximo sus votos e intentar crecer por el centro a costa del PSOE sin dejar escapar electores por su derecha hacia Vox.
Las guerras políticas en dos frentes son muy complejas de gestionar y se puede perder por un lado lo que se gana por otro. Es clave elegir bien el momento. Quizás por ello Juanma Moreno ha convocado para mediados de mayo unas elecciones que podrían haberse celebrado en junio, pues Vox atraviesa una cierta crisis interna y de imagen, lo que puede hacerle difícil captar nuevos votantes del caladero del PP.
En cuanto a posibles votos hacia el PP procedentes de antiguos electores socialistas, la imagen moderada en las formas y declaraciones de Moreno juega a su favor más que la de otros relevantes líderes del PP, demasiado duros en verborrea pública diaria. No le conviene que estén muy presentes en la campaña. Moreno transmite imagen de gobierno y moderación. Recuerda por ello las formas de los políticos de otros tiempos menos polarizados que estos, tan sometidos a las exigencias del estridente espectáculo político continuo que sufrimos.
La moderación de Moreno conlleva un riesgo: la de llegar a ser aburrido, porque muchos electores parecen pensar que un debate público de ideas debe convertirse en un espectáculo, en una especie de "Sálvame" lleno de fraseología hueca y descalificaciones, donde el más chusco, desagradable y mentiroso parece el más inteligente y divertido.
Para Moreno, lidiar con éxito en sus encuentros mediáticos a los "miuras" desbocados de los otros partidos va a ser clave a la hora de tener posibilidades de alcanzar su objetivo de mantener su mayoría absoluta.
En todo caso, Moreno lo tiene difícil. Y si su éxito supondría un gran espaldarazo para Feijóo en las futuras generales, si no consigue mantener su mayoría absoluta y necesita pactar con Vox, ello sería una chinita en el camino de Feijóo, pues reanimaría a Vox, mientras el PSOE y su entorno mediático lo usarían como munición contra el PP, como hacen desde hace tiempo.
Mi pronóstico: el PP ganará claramente las elecciones y puede quedar cerca de la mayoría absoluta, e incluso llegar a obtenerla si los restos de los últimos escaños en disputa le son favorables en las ocho provincias andaluzas. Sólo con los votos reales contados podremos saber si lo logra.
El PSOE se juega mucho en esta campaña. Su candidata, María Jesús Montero es realmente un "alter ego" de Pedro Sánchez, ligada al mismo casi por un juramento de sangre, de manera que el electorado va a percibir que, en realidad, el candidato es Pedro Sánchez.
Ello tiene para el PSOE una ventaja: ayuda en la movilización propia, y un riesgo enorme: un fracaso en Andalucía lo sería de Pedro Sánchez, y no tanto de María Jesús Montero. Posiblemente el empeñarse en que la misma fuera la candidata en Andalucía ha sido un error.
Un candidato o candidata o con un perfil menos "monclovita" podría quizás obtener un mejor resultado que el hoy previsible, y aunque fuera derrotado por Moreno, ello afectaría menos a Sánchez.
Sería interesante saber, si colocar a María Jesús Montero como candidata en Andalucía fue una apuesta personal de Sánchez o si se lo sugirió alguien. En tal caso, como en la famosa escena de la película "El padrino", quién le convenció de ello será el traidor futuro que, cuando pueda, acabará desde dentro con el actual Presidente del Gobierno español (no por nada personal, solo son negocios... políticos).
El PSOE, incluso fagocitando el electorado a su izquierda y movilizando a sus electores habituales, con la imagen del tándem Montero - Sánchez, corre el riesgo de obtener un resultado bastante pobre y obtener un mínimo histórico en una región que dominó ampliamente durante décadas.
Más aún, si Vox, al que el propio PSOE ha dado cancha durante meses para perjudicar al PP, se aproximara mucho al resultado del PSOE y quizás le superara en algunas circunscripciones o capitales, la debacle sería dolorosísima.
Solo una cosa podría usar como excusa mediática Sánchez para un fracaso así: el que un Vox crecido impidiera una mayoría absoluta del PP, ayudado por la regla de reparto de escaños D'Hont en ocho provincias (recordemos es una ley de cocientes).
Mi pronóstico personal es que el resultado del PSOE va a ser muy pobre aunque, si tiene un poco de suerte con los cocientes de reparto de escaños no será desastroso del todo, ayudado por su poder mediático, por la movilización del "No a la guerra" y por el previsible voto útil de muchos votantes habituales de su izquierda, que pueden percibir que votar a cualquier partido o coalición de la sopa de siglas que flota malamente en esa parte del espacio político es tirar su voto a un charco.
Respecto a Vox, a pesar de su crisis y de que no parece que presente un candidato o candidata sorpresa con peso específico propio, seguramente basará su campaña en la presencia de Abascal. Lo mas posible es que crezca algo en votos y escaños. Si lograra quedar cerca del PSOE en algunas circunscripciones y municipios importantes, e incluso superarlo sería un éxito.
Pero, no nos engañemos: el objetivo real de Vox en Andalucia es impedir la mayoría absoluta del PP. Todo lo demás, son oropeles. Si no lo consigue, su crisis irá a más.
En este objetivo, Vox coincide curiosamente con el PSOE de Sánchez, de quien es el mejor aliado coyuntural en Andalucía.
El resto de partidos se reparten migajas, y cuentan poco o nada en esta batalla política.
Cuando la noche del domingo 17 de mayo se cuenten los votos reales (ignoren las encuestas “a pie de urna” de las televisiones y las proyecciones de escaños por debajo del 50% escrutado en cada provincia) podremos quizás saber respecto a Moreno, Sánchez y Abascal quien esa noche es “el bueno, el feo y el malo” en los campos políticos de Andalucía. Y, como en la película, recuerden que solo uno gana de verdad.
Arturo Aldecoa Ruiz. Apoderado en las Juntas Generales de Bizkaia 1999 - 2029















