Un F-15 estadounidense derribado sobre Irán; un tripulante rescatado, el segundo en paradero desconocido; Irán rechaza una propuesta de alto el fuego de 48 horas; las negociaciones siguen estancadas
Treinta y cinco días. Esta mañana ha ocurrido lo que el Pentágono llevaba cinco semanas intentando evitar: un avión de combate estadounidense ha sido derribado sobre territorio iraní. No es un dron. No es un accidente. Es un F-15E Strike Eagle con dos tripulantes a bordo, abatido por fuego iraní en el centro del país. La guerra acaba de cruzar un umbral nuevo. El hecho desencadenó una operación de búsqueda y rescate por parte de helicópteros estadounidenses. El avión tenía dos tripulantes — un piloto y un oficial de sistemas de armas. El piloto fue rescatado con éxito; la búsqueda del segundo tripulante continúa.
Durante la operación de rescate, un avión A-10 Warthog fue derribado, aunque su único piloto también fue rescatado con éxito. Dos helicópteros Black Hawk resultaron alcanzados por fuego de armas ligeras. En pocas horas, EE.UU. ha perdido dos aviones de combate y tiene helicópteros dañados sobre suelo iraní. Es la mayor pérdida aérea americana desde el inicio de la guerra.
EE.UU. e Israel ampliaron sus ataques golpeando el Instituto Pasteur de Teherán — un centro de investigación médica con más de un siglo de historia — además de plantas de acero y un puente en las proximidades de la capital. Irán calificó el ataque al Pasteur de crimen contra la ciencia y la medicina.
Una fuente anónima dijo a la agencia Fars que Teherán había rechazado una propuesta estadounidense de alto el fuego de 48 horas. Los esfuerzos para alcanzar un alto el fuego entre EE.UU. e Irán se han estancado, según el Wall Street Journal, que citó a mediadores. Pakistán, por su parte, admitió que existen "obstáculos" en los esfuerzos de paz, aunque dijo que seguirá intentándolo.
Las instalaciones de gas de Habshan en Abu Dabi sufrieron daños significativos en un ataque. Se declararon dos incendios, contenidos posteriormente. Un ciudadano egipcio murió y cuatro personas resultaron levemente heridas. La refinería Mina Al-Ahmadi de Kuwait — la mayor del país — fue atacada por drones iraníes, desatando incendios en varias unidades operativas. Los equipos de emergencia trabajaron para contener los fuegos. Es la refinería más grande del Golfo y uno de los pilares del suministro regional de carburante.
El secretario de Defensa Pete Hegseth despidió abruptamente al general jefe del Ejército de EE.UU. y a dos oficiales superiores, desatando especulaciones sobre una remodelación del mando en plena guerra. No se dieron razones oficiales. Es el cambio de liderazgo militar más significativo desde el inicio del conflicto y llega en el peor momento posible: con un piloto desaparecido sobre Irán y dos aviones derribados en un día.
Líderes de 40 países convocados virtualmente por el gobierno británico, entre los que no encuentran representantes del incendiario y radical Gobierno español de Pedro Sánchez, debatieron medidas diplomáticas y económicas para obligar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz, pero no acordaron ningún paso concreto. EE.UU. e Israel no participaron. La canciller británica Yvette Cooper dijo que el resto del mundo ha quedado solo para afrontar las consecuencias de la guerra. Los planificadores militares de los países participantes se reunirán la semana que viene para estudiar capacidades defensivas para el estrecho — una vez que cesen los combates, precisó Cooper.
Treinta y cinco días. Esta mañana ha ocurrido lo que el Pentágono llevaba cinco semanas intentando evitar: un avión de combate estadounidense ha sido derribado sobre territorio iraní. No es un dron. No es un accidente. Es un F-15E Strike Eagle con dos tripulantes a bordo, abatido por fuego iraní en el centro del país. La guerra acaba de cruzar un umbral nuevo. El hecho desencadenó una operación de búsqueda y rescate por parte de helicópteros estadounidenses. El avión tenía dos tripulantes — un piloto y un oficial de sistemas de armas. El piloto fue rescatado con éxito; la búsqueda del segundo tripulante continúa. Durante la operación de rescate, un avión A-10 Warthog fue derribado, aunque su único piloto también fue rescatado con éxito. Dos helicópteros Black Hawk resultaron alcanzados por fuego de armas ligeras. En pocas horas, EE.UU. ha perdido dos aviones de combate y tiene helicópteros dañados sobre suelo iraní. Es la mayor pérdida aérea americana desde el inicio de la guerra.
EE.UU. e Israel ampliaron sus ataques golpeando el Instituto Pasteur de Teherán — un centro de investigación médica con más de un siglo de historia — además de plantas de acero y un puente en las proximidades de la capital. Irán calificó el ataque al Pasteur de crimen contra la ciencia y la medicina.
Una fuente anónima dijo a la agencia Fars que Teherán había rechazado una propuesta estadounidense de alto el fuego de 48 horas. Los esfuerzos para alcanzar un alto el fuego entre EE.UU. e Irán se han estancado, según el Wall Street Journal, que citó a mediadores. Pakistán, por su parte, admitió que existen "obstáculos" en los esfuerzos de paz, aunque dijo que seguirá intentándolo.
Las instalaciones de gas de Habshan en Abu Dabi sufrieron daños significativos en un ataque. Se declararon dos incendios, contenidos posteriormente. Un ciudadano egipcio murió y cuatro personas resultaron levemente heridas. La refinería Mina Al-Ahmadi de Kuwait — la mayor del país — fue atacada por drones iraníes, desatando incendios en varias unidades operativas. Los equipos de emergencia trabajaron para contener los fuegos. Es la refinería más grande del Golfo y uno de los pilares del suministro regional de carburante.
El secretario de Defensa Pete Hegseth despidió abruptamente al general jefe del Ejército de EE.UU. y a dos oficiales superiores, desatando especulaciones sobre una remodelación del mando en plena guerra. No se dieron razones oficiales. Es el cambio de liderazgo militar más significativo desde el inicio del conflicto y llega en el peor momento posible: con un piloto desaparecido sobre Irán y dos aviones derribados en un día.
Líderes de 40 países convocados virtualmente por el gobierno británico, entre los que no encuentran representantes del incendiario y radical Gobierno español de Pedro Sánchez, debatieron medidas diplomáticas y económicas para obligar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz, pero no acordaron ningún paso concreto. EE.UU. e Israel no participaron. La canciller británica Yvette Cooper dijo que el resto del mundo ha quedado solo para afrontar las consecuencias de la guerra. Los planificadores militares de los países participantes se reunirán la semana que viene para estudiar capacidades defensivas para el estrecho — una vez que cesen los combates, precisó Cooper.











