Miércoles, 08 de Abril de 2026

Actualizada Miércoles, 08 de Abril de 2026 a las 10:32:13 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Lunes, 06 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:

Cuando la Luna se hizo grande

[Img #30209]

 

Hubo un momento, en algún punto de la madrugada, en que la gravedad cambió de dueño.

 

A las 12:41 de la madrugada del lunes, hora del Este, la nave Orion cruzó el umbral invisible que los ingenieros llaman "esfera de influencia lunar": ese instante preciso en que la atracción de la Tierra deja de ser la fuerza dominante y es la Luna quien toma el mando. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen ya no caían hacia casa. Caían hacia la Luna.

 

Nadie los vio cruzarlo. No hay señal que lo anuncie, ninguna sacudida, ninguna alarma. Solo los números en las pantallas de Houston y, quizás, la certeza de que algo fundamental acababa de cambiar.

 

Las horas previas habían sido de una intensidad callada, casi monástica. El domingo por la mañana, el Centro de Control envió a la tripulación la lista definitiva de objetivos científicos: treinta formaciones lunares que fotografiar y observar durante el sobrevuelo. Entre ellas, la cuenca Orientale, un cráter de casi mil kilómetros de diámetro que se formó hace 3.800 millones de años cuando un objeto colosal impactó contra la superficie lunar. Treinta y ocho siglos antes de que existiera la escritura, la Luna recibió esa herida. Hoy, cuatro humanos van a mirarla de cerca por primera vez.

 

Los astronautas también completaron una prueba crítica de misión: el traje de supervivencia Orion Crew Survival System. Uno a uno se lo pusieron, lo presurizaron, comprobaron que no tenía fugas, simularon la entrada al asiento y verificaron que podían comer y beber con él puesto. El traje que los protegería si la cabina fallara. Un recordatorio de que la belleza del cosmos tiene bordes afilados.

 

La jornada del sábado había traído también su propia música. La tripulación amaneció al ritmo de Working Class Heroes (Work) de CeeLo Green. La NASA elige las canciones con ironía y con afecto: recordarles que son héroes trabajadores, que incluso a 400.000 kilómetros de casa hay que hacer la cama, hacer ejercicio y pasar revisiones médicas.

 

Y también, claro, hay que corregir el rumbo. A las 11:03 de la noche del sábado, el equipo ejecutó la quema de corrección de trayectoria saliente: un encendido de apenas 17,5 segundos que, sin embargo, decidía con precisión de cirujano dónde exactamente rozaría la Luna la nave más alejada de la Tierra en más de medio siglo.

 

Y llegó el lunes.

 

Hoy, la tripulación rodeará la Luna y comenzará su regreso a la Tierra, con amerizaje previsto frente a las costas de San Diego. Pero antes de eso hay que atravesar lo más extraño y lo más hermoso: el lado oculto.

 

Cuando Orion pase detrás de la Luna, la misión entrará en un silencio de radio de unos 40 minutos. La superficie lunar bloqueará todas las señales. Houston no podrá escucharlos. Ellos no podrán escuchar a Houston. Cuatro personas solas, más allá de la Luna, en el único lugar del universo donde ningún ser humano ha estado jamás.

 

Y luego viene el récord. A las 13:56 hora del Este, Orion superará la marca histórica de la distancia máxima recorrida por cualquier misión tripulada: los 400.171 kilómetros alcanzados por el Apolo 13 en su accidentado regreso en 1970. La distancia máxima de esta misión, prevista para las 19:07, será de 406.998 kilómetros desde la Tierra.

 

El Apolo 13 llegó tan lejos por accidente, huyendo de una explosión. Artemis II llegará aún más lejos por elección.

 

La noche anterior, Reid Wiseman se asomó a la ventana y miró.

 

"Todavía no distingo ningún color, solo con el ojo humano", transmitió a Control de Misión. La Luna era aún un disco blanco, brillante, perfecto. Pero crecía. Hora tras hora, crecía.

 

Durante el sobrevuelo, la tripulación fotografiará zonas del lado oculto que ningún ser humano ha contemplado jamás directamente. La iluminación parcial creará sombras que se extenderán por la superficie, revelando relieves, crestas, pendientes y bordes de cráteres que bajo luz plena serían invisibles. La Luna mostrará su arquitectura más dramática: su cara de sombra y escarpa, la que nunca mira a casa.

 

Hoy, cuando usted lea estas líneas, puede que Orion ya esté al otro lado.

 

Puede que los cuatro astronautas estén flotando en el silencio más profundo que un ser humano ha conocido, mirando por las ventanas una superficie que lleva miles de millones de años esperando ser vista así, de cerca, por unos ojos que parpadean.

 

El amerizaje está previsto para el 10 de abril frente a San Diego. Cuatro días más. Después de esto, todo lo demás del viaje será el camino de vuelta a casa.

 

Pero este momento —este lunes, esta órbita, este silencio de radio de cuarenta minutos sobre el lado oscuro de la Luna— este momento no volverá a repetirse jamás.

 


La cobertura en directo del sobrevuelo lunar puede seguirse en NASA+, Amazon Prime, Apple TV, Hulu, Netflix y HBO Max a partir de las 13:00 hora del Este.

 

https://amzn.to/4rUkwCI

 

 

 

Etiquetada en...

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.