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Martes, 07 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:
Crónica del sobrevuelo lunar que reescribió los libros de historia

El día quie nadie olvidará

[Img #30218]Cuando el silencio llegó, lo celebraron con galletas.

 

En el momento en que las comunicaciones con la Tierra se cortaron y la nave Orion se sumergió en la oscuridad del lado oculto de la Luna, los cuatro astronautas se reunieron para celebrar el instante con galletas de crema de arce, cortesía del canadiense Jeremy Hansen. No había champán. No había discursos. Solo cuatro personas en el lugar más remoto al que ningún ser humano había llegado jamás, masticando una galleta y mirándose a los ojos.

 

El silencio duró cuarenta minutos.

 

El lunes 6 de abril había comenzado con una cuenta atrás que nadie llevaba en voz alta, pero que todos sentían. A la 1:56 de la tarde, hora del Este, la nave Orion superó la marca histórica del Apolo 13: los 248.655 millas que Jim Lovell y su tripulación habían alcanzado en 1970 huyendo de una explosión. Aquella distancia récord había nacido de una catástrofe. Esta nació de una decisión.

 

El nuevo récord absoluto de la humanidad: 252.756 millas desde la Tierra. Los seres humanos nunca habían estado tan lejos de casa.

 

A las 7:00 de la tarde, durante la pérdida planificada de señal, la nave Orion hizo su punto de máximo acercamiento a la Luna: 4.067 millas sobre la superficie. A esa distancia, según la NASA, nuestro satélite aparecía ante los ojos de la tripulación del tamaño de un balón de baloncesto sostenido a la longitud de un brazo. Un balón de roca. Un balón de 3.800 millones de años.

 

Luego vino el eclipse.

 

Mientras Orion, la Luna y el Sol se alineaban, la tripulación vio cómo el Sol desaparecía detrás de un disco casi completamente oscuro. Aprovecharon el momento para estudiar la corona solar, la atmósfera exterior del Sol, brillando como un halo alrededor del borde lunar.

 

Victor Glover buscó palabras y encontró solo una: "Irreal. La Luna en primer plano es una de las cosas más oscuras que vemos por la ventana. Y detrás, el espacio profundo tiene ese azul oscuro como se ve desde la Tierra, pero también podemos ver las estrellas. Es una visión absolutamente alucinante."

 

Otro astronauta —las fuentes no precisan cuál— fue aún más lejos: "No importa cuánto tiempo miremos esto. Nuestros cerebros no están procesando la imagen que tenemos delante. Es absolutamente espectacular, surrealista. No hay adjetivos. Voy a necesitar inventar algunos nuevos para describir lo que estamos viendo."

 

Cuando Orion reapareció por el otro lado de la Luna y las antenas de Houston volvieron a captar la señal, Christina Koch resumió cuarenta minutos de silencio en una frase que quedará grabada en los anales de la exploración espacial: "Es fantástico volver a escuchar la Tierra."

 

Al final del día, el comandante Reid Wiseman agradeció al equipo científico de la NASA con las palabras de quien acaba de vivir algo que no tiene nombre: "Estabais bien preparados y os lo agradecemos. Esto es lo que hacemos mejor cuando trabajamos juntos como un equipo. Os habéis lucido. Gracias por darnos esta oportunidad."

 

La científica lunar Kelsey Young respondió desde Houston: "No puedo expresar cuánta ciencia hemos aprendido ya y cuánta inspiración habéis dado a todo nuestro equipo, a la comunidad científica lunar y al mundo entero. Habéis acercado la Luna a todos nosotros."

 

Esta mañana, día 7 de la misión, los cuatro astronautas duermen. Se lo han ganado. Hoy será un día más tranquilo tras el sobrevuelo más extraordinario que ningún ser humano había realizado en más de medio siglo. Más tarde hablarán con los astronautas de la Estación Espacial Internacional y harán un debriefing con los científicos de Houston.

 

En los próximos días, Orion realizará tres correcciones de trayectoria para afinar su regreso. El día 10, la tripulación se pondrá los trajes, la cápsula se separará del módulo de servicio y reentrarán en la atmósfera a 40.000 kilómetros por hora. El amerizaje está previsto frente a las costas de San Diego.

 

Quedan tres días. El viaje de vuelta a casa.

 

Pero lo que ocurrió ayer, en ese silencio de cuarenta minutos sobre el lado oscuro de la Luna, con cuatro astronautas comiendo galletas de arce en el punto más alejado al que un ser humano ha llegado jamás... eso ya es para siempre.

 


Amerizaje previsto: 10 de abril, Océano Pacífico, frente a San Diego.

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