Caos en la Ertzaintza: El nulo control en la selección del nuevo personal y la torticera utilización de las cámaras corporales, fuentes de quejas y crispación entre los agentes
![[Img #30239]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/04_2026/8632_screenshot-2026-04-09-at-16-10-28-erne.png)
El sindicato ErNE de la Ertzaintza ha denunciado lo que a su juicio supone un «gravísimo error en los procesos de control y selección de personal en la Academia de Arkaute».
La organización sindical ha asegurado que el centro de formación de la Policía vasca lleva años «sin funcionar conforme a los estándares que requiere una policía moderna, profesional y eficaz al servicio dela ciudadanía», después de que haya trascendido que un yihadista trabajó varias semanas en Arkaute. En concreto, fue contratado como limpiador a pesar de que en septiembre del año pasado fue condenado, en sentencia que todavía no es firme, por la Audiencia Nacional a dos años y medios de prisión por un delito de auto adoctrinamiento terrorista.
En 2025, se instaló en Vitoria, tras vivir en Almería. Y trabajó en el servicio de limpieza de Arkaute. «Lejos de constituir el centro de formación y excelencia que debe ser, Arkaute se ha convertido en un espacio marcado por la improvisación y la falta de rigor en distintos niveles», según el sindicato policial. «Las deficiencias detectadas no son puntuales, sino el reflejo de un modelo que evidencia claros síntomas de desorganización estructural», ha advertido ErNE. El sindicato ha denunciado también «carencias en los procesos de selección de personal», «falta de planificación y coherencia en los programas formativos» y "desorden en la gestión de cursos, tanto en los procesos de ascenso como en las especialidades y OPEs».
Fuentes del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco señalaron que cuando la Policía judicial tuvo constancia del caso, esta persona "dejó de ir a Arkaute». Su contrato se habría rescindido el 25 de marzo. Estaba empleado en una empresa subcontratada que realiza las labores de limpieza en la Academia.
«Vuelve a poner sobre la mesa una problemática que desde e sindicato llevamos años denunciando de manera reiterada, "junto con la sospecha de connivencia de profesores con academias privadas de formación", han señalado en ErNE.
Fuentes sindicales han exigido al Departamento de Seguridad la revisión «inmediata» e «integral» de los protocolos de selección de personal, la implantación de criterios claros, objetivos y transparentes y el «fin de actuaciones improvisadas» que solo generan a su juicio «inseguridad» y deterioran la imagen tanto de la propia Academia. «No se puede seguir dando palos de ciego en un ámbito tan sensible cómo la formación policial. La calidad del servicio público y el prestigio de nuestros profesionales están en juego», ha rematado ErNE en una nota.
Por otro lado, desde el Sindicato Profesional de la Ertzaintza (Si.P.E.) se ha denunciado "la deriva absolutamente inaceptable que está tomando el uso de las cámaras corporales dentro de la Ertzaintza. Lo que nació como una herramienta para proteger la actuación policial y reforzar la seguridad jurídica de los agentes se ha convertido en un instrumento de vigilancia, control interno y castigo disciplinario contra quienes trabajan cada día en la calle".
Para el Si.P.E., "las siete investigaciones internas abiertas en apenas tres meses por el supuesto mal uso de las bodycams, con varios agentes ya expedientados, confirman lo que este sindicato lleva tiempo denunciando: las cámaras no se están utilizando para ayudar a los ertzainas, sino para encontrar culpables y satisfacer presiones políticas y mediáticas".
"En numerosas unidades se están trasladando órdenes para grabarlo absolutamente todo, sin criterio operativo, sin instrucciones claras y anulando por completo la discrecionalidad profesional que debe acompañar cualquier intervención policial. Esta presión constante está convirtiendo el trabajo diario en una carrera de obstáculos, donde el agente no solo debe enfrentarse a situaciones de riesgo en la calle, sino también al temor permanente de ser expedientado por decisiones adoptadas en segundos bajo máxima tensión".
"Mientras tanto", continúa Si.P.E., "quienes insultan, amenazan, persiguen y señalan públicamente a los ertzainas reciben toda la atención institucional. La administración se limita a condenar declaraciones o hechos cuando la presión pública aprieta, pero no mueve un dedo para buscar a los verdaderos responsables de las campañas de acoso y hostigamiento contra los agentes. Lo más grave es que, una vez más, se vuelve a utilizar a la plantilla como moneda de cambio para fines políticos, sacrificando a los agentes de base para calmar titulares, contentar determinados sectores y proteger la imagen del Departamento".
Desde Si.P.E. "denunciamos además la doble vara de medir existente dentro de la organización. Cuando un ertzaina de base actúa en una intervención compleja, la respuesta son expedientes e investigaciones. Pero cuando determinados mandos actúan de forma sistemática vulnerando el acuerdo regulador, dictando órdenes contrarias a derecho o diseñando dispositivos que ponen en peligro la vida de los compañeros, entonces no ocurre absolutamente nada. A esos, nada. Ni investigaciones, ni responsabilidades, ni consecuencias".
Este sindicato añade que "no vamos a permitir que las bodycams se conviertan en un mecanismo de control laboral encubierto ni en una herramienta de presión disciplinaria al servicio de intereses ajenos al trabajo policial. Esta situación enlaza directamente con lo ya denunciado por Si.P.E. en el caso de Sestao, donde seis agentes fueron convertidos en auténticas cabezas de turco en un contexto de presión mediática y política. Lo advertimos entonces y hoy lo reiteramos con más firmeza: basta ya de perseguir a los ertzainas para tapar responsabilidades políticas y de mando".
![[Img #30239]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/04_2026/8632_screenshot-2026-04-09-at-16-10-28-erne.png)
El sindicato ErNE de la Ertzaintza ha denunciado lo que a su juicio supone un «gravísimo error en los procesos de control y selección de personal en la Academia de Arkaute».
La organización sindical ha asegurado que el centro de formación de la Policía vasca lleva años «sin funcionar conforme a los estándares que requiere una policía moderna, profesional y eficaz al servicio dela ciudadanía», después de que haya trascendido que un yihadista trabajó varias semanas en Arkaute. En concreto, fue contratado como limpiador a pesar de que en septiembre del año pasado fue condenado, en sentencia que todavía no es firme, por la Audiencia Nacional a dos años y medios de prisión por un delito de auto adoctrinamiento terrorista.
En 2025, se instaló en Vitoria, tras vivir en Almería. Y trabajó en el servicio de limpieza de Arkaute. «Lejos de constituir el centro de formación y excelencia que debe ser, Arkaute se ha convertido en un espacio marcado por la improvisación y la falta de rigor en distintos niveles», según el sindicato policial. «Las deficiencias detectadas no son puntuales, sino el reflejo de un modelo que evidencia claros síntomas de desorganización estructural», ha advertido ErNE. El sindicato ha denunciado también «carencias en los procesos de selección de personal», «falta de planificación y coherencia en los programas formativos» y "desorden en la gestión de cursos, tanto en los procesos de ascenso como en las especialidades y OPEs».
Fuentes del Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco señalaron que cuando la Policía judicial tuvo constancia del caso, esta persona "dejó de ir a Arkaute». Su contrato se habría rescindido el 25 de marzo. Estaba empleado en una empresa subcontratada que realiza las labores de limpieza en la Academia.
«Vuelve a poner sobre la mesa una problemática que desde e sindicato llevamos años denunciando de manera reiterada, "junto con la sospecha de connivencia de profesores con academias privadas de formación", han señalado en ErNE.
Fuentes sindicales han exigido al Departamento de Seguridad la revisión «inmediata» e «integral» de los protocolos de selección de personal, la implantación de criterios claros, objetivos y transparentes y el «fin de actuaciones improvisadas» que solo generan a su juicio «inseguridad» y deterioran la imagen tanto de la propia Academia. «No se puede seguir dando palos de ciego en un ámbito tan sensible cómo la formación policial. La calidad del servicio público y el prestigio de nuestros profesionales están en juego», ha rematado ErNE en una nota.
Por otro lado, desde el Sindicato Profesional de la Ertzaintza (Si.P.E.) se ha denunciado "la deriva absolutamente inaceptable que está tomando el uso de las cámaras corporales dentro de la Ertzaintza. Lo que nació como una herramienta para proteger la actuación policial y reforzar la seguridad jurídica de los agentes se ha convertido en un instrumento de vigilancia, control interno y castigo disciplinario contra quienes trabajan cada día en la calle".
Para el Si.P.E., "las siete investigaciones internas abiertas en apenas tres meses por el supuesto mal uso de las bodycams, con varios agentes ya expedientados, confirman lo que este sindicato lleva tiempo denunciando: las cámaras no se están utilizando para ayudar a los ertzainas, sino para encontrar culpables y satisfacer presiones políticas y mediáticas".
"En numerosas unidades se están trasladando órdenes para grabarlo absolutamente todo, sin criterio operativo, sin instrucciones claras y anulando por completo la discrecionalidad profesional que debe acompañar cualquier intervención policial. Esta presión constante está convirtiendo el trabajo diario en una carrera de obstáculos, donde el agente no solo debe enfrentarse a situaciones de riesgo en la calle, sino también al temor permanente de ser expedientado por decisiones adoptadas en segundos bajo máxima tensión".
"Mientras tanto", continúa Si.P.E., "quienes insultan, amenazan, persiguen y señalan públicamente a los ertzainas reciben toda la atención institucional. La administración se limita a condenar declaraciones o hechos cuando la presión pública aprieta, pero no mueve un dedo para buscar a los verdaderos responsables de las campañas de acoso y hostigamiento contra los agentes. Lo más grave es que, una vez más, se vuelve a utilizar a la plantilla como moneda de cambio para fines políticos, sacrificando a los agentes de base para calmar titulares, contentar determinados sectores y proteger la imagen del Departamento".
Desde Si.P.E. "denunciamos además la doble vara de medir existente dentro de la organización. Cuando un ertzaina de base actúa en una intervención compleja, la respuesta son expedientes e investigaciones. Pero cuando determinados mandos actúan de forma sistemática vulnerando el acuerdo regulador, dictando órdenes contrarias a derecho o diseñando dispositivos que ponen en peligro la vida de los compañeros, entonces no ocurre absolutamente nada. A esos, nada. Ni investigaciones, ni responsabilidades, ni consecuencias".
Este sindicato añade que "no vamos a permitir que las bodycams se conviertan en un mecanismo de control laboral encubierto ni en una herramienta de presión disciplinaria al servicio de intereses ajenos al trabajo policial. Esta situación enlaza directamente con lo ya denunciado por Si.P.E. en el caso de Sestao, donde seis agentes fueron convertidos en auténticas cabezas de turco en un contexto de presión mediática y política. Lo advertimos entonces y hoy lo reiteramos con más firmeza: basta ya de perseguir a los ertzainas para tapar responsabilidades políticas y de mando".









