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Science

La “guerra civil” de los chimpancés: un impactante estudio revela que la violencia organizada no necesita cultura

[Img #30244]Un equipo internacional de investigadores ha documentado por primera vez con precisión científica una auténtica “guerra civil” entre chimpancés salvajes, un hallazgo que cuestiona algunas de las teorías más arraigadas sobre el origen de la violencia humana. El estudio, publicado en la revista Science, describe cómo una comunidad de estos primates —nuestros parientes evolutivos más cercanos— se fracturó internamente hasta desembocar en un conflicto letal sostenido durante años.

 

La investigación, basada en más de tres décadas de observación en el Parque Nacional de Kibale (Uganda), revela un proceso inquietante: un grupo cohesionado de más de 200 chimpancés comenzó a dividirse progresivamente a partir de 2015, pasando de una red social interconectada a dos bloques enfrentados. En apenas tres años, esa fragmentación cristalizó en una ruptura total, con territorios separados, ausencia de relaciones sociales y aislamiento reproductivo entre ambos grupos.

 

Lo más significativo llegó después. Entre 2018 y 2024, uno de los grupos emprendió una campaña sistemática de ataques contra el otro: al menos siete machos adultos y 17 crías fueron asesinados en incursiones coordinadas. Los investigadores describen patrullas territoriales, emboscadas y agresiones colectivas que recuerdan, en su lógica, a formas primitivas de guerra organizada.

 

El hallazgo tiene implicaciones profundas. Hasta ahora, una corriente dominante sostenía que la violencia grupal humana dependía de elementos culturales —religión, identidad étnica o ideología— que cohesionan a unos y enfrentan a otros. Sin embargo, este estudio demuestra que dinámicas mucho más básicas —cambios en relaciones sociales, rivalidades locales o tensiones internas— pueden ser suficientes para desencadenar conflictos letales incluso en ausencia total de cultura simbólica.

 

Un artículo de análisis publicado también en Science subraya que este caso constituye solo el segundo episodio documentado de este tipo en chimpancés salvajes en más de medio siglo, lo que refuerza su relevancia científica. Además, muestra que la ruptura no fue súbita, sino el resultado de una lenta erosión de vínculos sociales, agravada por factores como la muerte de individuos clave, cambios en la jerarquía y presiones competitivas dentro del grupo.

 

En conjunto, estos resultados abren una vía incómoda pero crucial: la posibilidad de que los mecanismos fundamentales de la guerra no sean exclusivamente culturales, sino que estén profundamente enraizados en la dinámica social de especies altamente cooperativas. Es decir, que la línea que separa cooperación y violencia —también en los humanos— pueda ser mucho más fina y volátil de lo que se pensaba.

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