El techo, el gran olvidado del aislamiento térmico en viviendas
![[Img #30270]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/04_2026/7311_imagen1.png)
Cambiar las ventanas, renovar la caldera, instalar aerotermia. Son las actuaciones que primero vienen a la mente cuando se habla de mejorar la eficiencia energética de una vivienda. El techo, sin embargo, rara vez aparece en esa lista. Y es uno de los puntos por donde más energía se pierde.
El motivo es físico y elemental: el calor sube. En invierno, una parte importante de la energía generada por la calefacción escapa directamente hacia arriba si el techo no está bien aislado. En verano, la cubierta acumula calor durante horas y lo transfiere al interior. El resultado, en ambos casos, es el mismo: mayor consumo energético y menor confort.
En España, la obligación legal de aislar los edificios no llegó hasta 1979. Eso deja un parque de viviendas muy amplio construido sin ningún tipo de aislamiento en cubierta ni en fachada. Pero incluso en edificios posteriores, la ejecución del aislamiento no siempre garantiza que siga funcionando décadas después.
Una solución que en muchos casos no requiere obra
Cuando una vivienda dispone de falso techo de escayola, pladur o cañizo, existe una cámara de aire entre ese techo y el forjado superior. Un hueco que, en la mayoría de los casos, está vacío. Rellenarlo con aislamiento es posible sin necesidad de derribar ni reformar: mediante un sistema de insuflado a presión, se introducen pequeñas perforaciones de entre 20 y 40 milímetros, se inyecta el material hasta completar el hueco y se tapan los agujeros. El trabajo se realiza en pocas horas y sin generar escombros.
Si la vivienda tiene un tejado de teja o chapa en la parte superior, generalmente existe un hueco al que accedemos haciendo un hueco en el tejado, a traves del cual se mete una persona con una manguera y se proyecta aislamiento en el suelo (el techo de la vivienda). Esta es una de las mejoras energeticas mas efectivas y se hace en un solo día.
Empresas especializadas como Aislamientos Envolvia señalan que el 90% de sus clientes opta por este sistema cuando la vivienda lo permite. La empresa, que realiza las visitas de diagnóstico con arquitectos especializados, incluye una inspección endoscópica previa para verificar que existe el hueco y que el relleno puede ejecutarse correctamente. Sin esa comprobación, advierten, no es posible garantizar el resultado.
El aislamiento insuflado sin obras no requiere licencia de obras en la mayoría de los municipios y tiene un impacto inmediato tanto en el confort térmico como en la factura energética.
Con la rehabilitación energética cada vez más presente en la agenda de propietarios y comunidades de vecinos, el aislamiento de techos y cubiertas empieza a ganar visibilidad como una de las actuaciones con mejor relación entre inversión y resultado. Un punto que, durante décadas, ha pasado completamente desapercibido.
![[Img #30270]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/04_2026/7311_imagen1.png)
Cambiar las ventanas, renovar la caldera, instalar aerotermia. Son las actuaciones que primero vienen a la mente cuando se habla de mejorar la eficiencia energética de una vivienda. El techo, sin embargo, rara vez aparece en esa lista. Y es uno de los puntos por donde más energía se pierde.
El motivo es físico y elemental: el calor sube. En invierno, una parte importante de la energía generada por la calefacción escapa directamente hacia arriba si el techo no está bien aislado. En verano, la cubierta acumula calor durante horas y lo transfiere al interior. El resultado, en ambos casos, es el mismo: mayor consumo energético y menor confort.
En España, la obligación legal de aislar los edificios no llegó hasta 1979. Eso deja un parque de viviendas muy amplio construido sin ningún tipo de aislamiento en cubierta ni en fachada. Pero incluso en edificios posteriores, la ejecución del aislamiento no siempre garantiza que siga funcionando décadas después.
Una solución que en muchos casos no requiere obra
Cuando una vivienda dispone de falso techo de escayola, pladur o cañizo, existe una cámara de aire entre ese techo y el forjado superior. Un hueco que, en la mayoría de los casos, está vacío. Rellenarlo con aislamiento es posible sin necesidad de derribar ni reformar: mediante un sistema de insuflado a presión, se introducen pequeñas perforaciones de entre 20 y 40 milímetros, se inyecta el material hasta completar el hueco y se tapan los agujeros. El trabajo se realiza en pocas horas y sin generar escombros.
Si la vivienda tiene un tejado de teja o chapa en la parte superior, generalmente existe un hueco al que accedemos haciendo un hueco en el tejado, a traves del cual se mete una persona con una manguera y se proyecta aislamiento en el suelo (el techo de la vivienda). Esta es una de las mejoras energeticas mas efectivas y se hace en un solo día.
Empresas especializadas como Aislamientos Envolvia señalan que el 90% de sus clientes opta por este sistema cuando la vivienda lo permite. La empresa, que realiza las visitas de diagnóstico con arquitectos especializados, incluye una inspección endoscópica previa para verificar que existe el hueco y que el relleno puede ejecutarse correctamente. Sin esa comprobación, advierten, no es posible garantizar el resultado.
El aislamiento insuflado sin obras no requiere licencia de obras en la mayoría de los municipios y tiene un impacto inmediato tanto en el confort térmico como en la factura energética.
Con la rehabilitación energética cada vez más presente en la agenda de propietarios y comunidades de vecinos, el aislamiento de techos y cubiertas empieza a ganar visibilidad como una de las actuaciones con mejor relación entre inversión y resultado. Un punto que, durante décadas, ha pasado completamente desapercibido.














