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Pablo Mosquera
Miércoles, 15 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:

¿Dónde está la verdad?

La verdad es lo que funciona o resulta útil en la práctica. La verdad es una búsqueda continua e inacabada. Para Nietzsche la verdad ya ni siquiera existe, es una ilusión o error útil, una falsedad que sirve a la supervivencia de la especie.  La verdad indica que se dice lo que se piensa. La verdad es la coherencia de los juicios o enunciados, cuando lo que se dice o juzga concuerda con los hechos se considera que el juicio es verdadero. René Descartes introduce en el siglo XVII el concepto de la verdad como evidencia.

 

La "verdad al estilo gallego", tal como la entendía Álvaro Cunqueiro, no es una verdad absoluta, matemática o positivista, sino una mezcla inseparable de realidad, fantasía, memoria y tradición oral. Cunqueiro, maestro del "realismo mágico a la gallega", concebía la verdad como algo vivo que se construye a través de las historias y las leyendas.

 

Tras los pensamientos antes citados hay quien afirma: " a la verdad sólo se llega por aproximación". " La verdad como la historia la manifiestan y publicitan, en cada momento, los que han sido ungidos con la autoridad del 'régimen'".  De ahí el escepticismo como postura filosófica y actitud crítica que duda de la posibilidad de alcanzar un conocimiento verdadero y seguro. Sostiene que el ser humano no puede conocer la verdad absoluta, promoviendo la suspensión del juicio para evitar dogmas.

 

La verdad sobre las guerras que estamos sufriendo. Curiosamente, la de Ucrania con Rusia ha pasado a un segundo plano. Casi no hay noticias. Y es que otra guerra dónde están involucrados los Estados Unidos de América e Israel de un lado para el conflicto, y de otro Irán y Líbano del otro lado, así como países o Estados que se ven de alguna manera involucrados por cercanía o por dependencia, y ya no digamos el papel "supremo" de ciertos organismos internacionales como la ONU y la UE que se han visto superados, despreciados, absolutamente despojados entre la supremacía de unos y la burocracia de ellos mismos. La conclusión es que nadie analiza la relación coste eficacia de los organismos creados tras la segunda guerra mundial para velar por lo que llamamos seguridad de aplicació y respeto al derecho internacional. 

 

La verdad sobre el estado de la democracia en España. Donde un Ejecutivo se salta sus obligaciones ante el legislativo y el poder judicial, creando un ambiente enrarecido cuando mantenerse en el poder es el objetivo primordial que justifica eludir el equilibrio entre los poderes que son una de las garantías que sostienen el régimen del sistema democrático. El sanchismo ha logrado dos perversiones en lo que antecede. Ha creado una alianza para "sacar tajada" en un reparto de privilegios que conducen a las desigualdades en el ejercicio de la ciudadanía y produce un Estado asimétrico que amplía los desequilibrios entre los Territorios que conforman la nación española. Lo dicho es todavía más grave que esa corrupción que casi ya no sorprende a nadie pero hace del ciudadano un sujeto escéptico para con la clase política que sólo representa a su propia estirpe.

 

La verdad sobre el papel de Bildu en presente y futuro. Soy testigo por haber sido miembro del Pacto para la Pacificación y Normalización de Euskadi -Mesa de Ajuria Enea- de como teníamos un punto de encuentro casi supremo. Terminar con la violencia para fines políticos. A partir de tal consecución, todos los partidos políticos estaban legitimados para defender sus propios postulados y credos. No seré yo quien ponga en duda el derecho de Bildu a participar en los diferentes foros se encuentren en Las Cortes, o en el Parlamento Vasco y Navarro. Otra cuestión diferente es: perdonar, condonar, tergiversar, negociar con la indecencia de unos asesinos. Los muertos están presentes. Sus familias son víctimas a las que se debe respeto y no se las puede ni usar a inventario oportuno en campañas electorales, pero tampoco se las puede hacer callar con soflamas al servicio de la coyuntura que consiste en sumar " puerros con espárragos" en las Instituciones públicas. Y lo peor. Construir una verdad para justificar los asesinatos y sus intentos terroristas durante tantos años conviviendo con un máximo Estatuto de Autonomía para un pequeño país de vascos y españoles en los que hubo y hay una plétora de instituciones -cuatro parlamentos y cuatro gobiernos- así como unos presuntos derechos históricos constitucionales que tanto en Europa como en el mundo intelectual desprenden un progresivo tufo a privilegios que para los nacionalistas siempre fueron más allá del derecho, ya que eran y son los instrumentos o vehículos necesarios para marchar hacia la independencia en nombre de unos más que discutibles, desde la verdad científica, derecho de los pueblos a la autodeterminación.

 

Tras lo dicho en mi condición de protagonista muchos años como representante del pueblo vasco desde Alava, y mi sacrificio como víctima del terrorismo que quiso taparme la boca, quitarme la palabra, eliminarme por disidente, hoy, desde mi condición de gallego-español, me quedo con el concepto de verdad que escribió mi admirados vecino Álvaro Cunqueiro.

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