Sembradores de odio
Silvestre Zubitur es un héroe de la libertad. Tenía veinte años cuando tuvo conocimiento de la vuelta a España de un republicano ilustre, Claudio Sánchez Albornoz. Había sido presidente de la II República en el exilio. Y en Argentina se convirtió en uno de los grandes historiadores de España. Había dicho que iba a llorar al pisar tierra española y así fue. Y añadió: Solo tengo una palabra: paz. Ya nos hemos matado bastante”. Zubitur conoció cómo tres años después, Sánchez Albornoz, un manifiesto a los navarros en el que decía entre otras cosas: "Navarra tiene toda la razón al resistirse a su incorporación a Euscadi". Y después de narrar cómo los navarros nunca habían estado “unidos a sus vecinos del norte, concluyó: "Quiero contribuir a salvar a Navarra -tierra de alguno de mis abuelos- de las garras de un pueblo imperialista. No cejen". Y pocos meses antes de morir, tituló su legado político con un “Adiós a los navarros”. “Desde lejos he seguido su lucha por resistirse a la incorporación a Euzkadi. Tienen toda la razón. La causa de ustedes es la mía. Adelante. Les asiste el derecho... Yo espero que sabrán hacer honor a la Historia, manteniendo la libertad, la milenaria personalidad, dentro de la adorada Madre Patria. En nombre de la sangre navarra que corre por mis venas, les requiero a defender sus inalienables derechos a vivir libres y españoles”.
Pero en Leiza defender el derecho a vivir libres y españoles requiere una especial valentía. El 14 de julio de 2001, ETA asesinó cobarde y alevosamente a José Javier Múgica, que encabezaba la lista de UPN al Ayuntamiento. Zubitur no dudó ni un segundo en dar un paso al frente para suplir el liderazgo del compañero asesinado. Sabía que estaba en el punto de mira de la banda criminal, pero no arrió las banderas de Navarra y de España. Hace unos días un energúmeno aberzale le gritó “¡Gora ETA militarra!”. ““¡Os quedan cuatro días!” y le arrebató a Zubitur una pancarta que decía “No a la amnistía·. El concejal no se arredró y no cesó hasta encontrarla tirada en las proximidades de la Herriko Taberna. La Audiencia Nacional ha abierto diligencias informativas por un presunto delito de amenazas, agravado por un delito de odio. UPN se ha personado en la causa como acusación particular. Veremos en que acaba todo esto.
En las instituciones democráticas de España, el País Vasco y Navarra, EH Bildu se comporta como si fuera Hermanas de la Caridad. Aparentemente solo se preocupan de los problemas reales de la gente. Parecen aceptar las reglas de juego de la democracia. Sin embargo, son lobos disfrazados de ovejas. En los municipios gobernados por la formación revolucionaria y separatista, la libertad desaparece. Siguen siendo liberticidas como en los tiempos en los que ETA se sintió con derecho a matar. En las Herriko Tabernas se exalta el terrorismo, se rinde homenajes a los asesinos y se prepara a sus juventudes para la lucha final contra los Estados francés y español. Sus vivas a ETA militar son significativas. Mientras en el Congreso sonríen a Pedro Sánchez, hay grupos organizados que utilizan la violencia al grito de “Gora Euskadi”. Son la Guardia Revolucionaria del Movimiento Vasco de Liberación Nacional que sigue vivo en el País Vasco y Navarra.
En Pamplona, Sánchez “regaló” la alcaldía a Joseba por el apoyo de EH Bildu a la investidura del candidato socialista contribuyendo a alcanzar la mayoría absoluta en el Congreso. Dijeron que lo habían hecho sin pacto alguno para evitar que Alberto Feijóo accediera al poder. Mintieron. Un mes más tarde, con el apoyo del PSN-PSOE, derribaron a Cristina Ibarrola, en una moción de censura que tuvo lugar el 28 de diciembre de 2023. Arnaldo Otegui había conseguido su gran triunfo pues “Pamplona es para los vascos, como Jerusalén para los palestinos”. Pues bien, Asirón jamás pronuncia la palabra Pamplona. Si pudiera la capital del antiguo Reino sólo se llamaría Iruña.
El Gobierno de María Chivite guarda silencio. No en vano debe su presidencia a EH Bildu. Permite que la educación y la cultura esté al servicio de la causa aberzale. El euskera se utiliza como herramienta de la euskaldunización de la Comunidad Foral. En muchos documentos y publicaciones, el “Nafarroako Gubernua” precede al “Gobierno de Navarra”. Para más inri, María Chivite ha firmado con el Gobierno vasco un “protocolo de colaboración, por el que ambos ejecutivos se comprometen a poner en común todas las competencias autonómicas comunes. Se trata de una confederación encubierta, donde se hace especial mención al euskera, que para los nacionalistas es la principal seña de identidad de la nación vasca. Han secuestrado al vascuence convirtiéndolo en un pilar fundamental para la creación de la nación vasca o Euskalerría. El Instituto Navarro de Euskera es un organismo que actúa en la órbita del Instituto Vasco del Euskera. Por desgracia, en el Parlamento de Navarra la oposición está como convidado de piedra. Y si Dios no lo remedia, en las futuras elecciones forales de 2027 todo seguirá igual. Para desgracia de Navarra.
(*) Jaime Ignacio del Burgo fue presidente del Gobierno de Navarra.
Silvestre Zubitur es un héroe de la libertad. Tenía veinte años cuando tuvo conocimiento de la vuelta a España de un republicano ilustre, Claudio Sánchez Albornoz. Había sido presidente de la II República en el exilio. Y en Argentina se convirtió en uno de los grandes historiadores de España. Había dicho que iba a llorar al pisar tierra española y así fue. Y añadió: Solo tengo una palabra: paz. Ya nos hemos matado bastante”. Zubitur conoció cómo tres años después, Sánchez Albornoz, un manifiesto a los navarros en el que decía entre otras cosas: "Navarra tiene toda la razón al resistirse a su incorporación a Euscadi". Y después de narrar cómo los navarros nunca habían estado “unidos a sus vecinos del norte, concluyó: "Quiero contribuir a salvar a Navarra -tierra de alguno de mis abuelos- de las garras de un pueblo imperialista. No cejen". Y pocos meses antes de morir, tituló su legado político con un “Adiós a los navarros”. “Desde lejos he seguido su lucha por resistirse a la incorporación a Euzkadi. Tienen toda la razón. La causa de ustedes es la mía. Adelante. Les asiste el derecho... Yo espero que sabrán hacer honor a la Historia, manteniendo la libertad, la milenaria personalidad, dentro de la adorada Madre Patria. En nombre de la sangre navarra que corre por mis venas, les requiero a defender sus inalienables derechos a vivir libres y españoles”.
Pero en Leiza defender el derecho a vivir libres y españoles requiere una especial valentía. El 14 de julio de 2001, ETA asesinó cobarde y alevosamente a José Javier Múgica, que encabezaba la lista de UPN al Ayuntamiento. Zubitur no dudó ni un segundo en dar un paso al frente para suplir el liderazgo del compañero asesinado. Sabía que estaba en el punto de mira de la banda criminal, pero no arrió las banderas de Navarra y de España. Hace unos días un energúmeno aberzale le gritó “¡Gora ETA militarra!”. ““¡Os quedan cuatro días!” y le arrebató a Zubitur una pancarta que decía “No a la amnistía·. El concejal no se arredró y no cesó hasta encontrarla tirada en las proximidades de la Herriko Taberna. La Audiencia Nacional ha abierto diligencias informativas por un presunto delito de amenazas, agravado por un delito de odio. UPN se ha personado en la causa como acusación particular. Veremos en que acaba todo esto.
En las instituciones democráticas de España, el País Vasco y Navarra, EH Bildu se comporta como si fuera Hermanas de la Caridad. Aparentemente solo se preocupan de los problemas reales de la gente. Parecen aceptar las reglas de juego de la democracia. Sin embargo, son lobos disfrazados de ovejas. En los municipios gobernados por la formación revolucionaria y separatista, la libertad desaparece. Siguen siendo liberticidas como en los tiempos en los que ETA se sintió con derecho a matar. En las Herriko Tabernas se exalta el terrorismo, se rinde homenajes a los asesinos y se prepara a sus juventudes para la lucha final contra los Estados francés y español. Sus vivas a ETA militar son significativas. Mientras en el Congreso sonríen a Pedro Sánchez, hay grupos organizados que utilizan la violencia al grito de “Gora Euskadi”. Son la Guardia Revolucionaria del Movimiento Vasco de Liberación Nacional que sigue vivo en el País Vasco y Navarra.
En Pamplona, Sánchez “regaló” la alcaldía a Joseba por el apoyo de EH Bildu a la investidura del candidato socialista contribuyendo a alcanzar la mayoría absoluta en el Congreso. Dijeron que lo habían hecho sin pacto alguno para evitar que Alberto Feijóo accediera al poder. Mintieron. Un mes más tarde, con el apoyo del PSN-PSOE, derribaron a Cristina Ibarrola, en una moción de censura que tuvo lugar el 28 de diciembre de 2023. Arnaldo Otegui había conseguido su gran triunfo pues “Pamplona es para los vascos, como Jerusalén para los palestinos”. Pues bien, Asirón jamás pronuncia la palabra Pamplona. Si pudiera la capital del antiguo Reino sólo se llamaría Iruña.
El Gobierno de María Chivite guarda silencio. No en vano debe su presidencia a EH Bildu. Permite que la educación y la cultura esté al servicio de la causa aberzale. El euskera se utiliza como herramienta de la euskaldunización de la Comunidad Foral. En muchos documentos y publicaciones, el “Nafarroako Gubernua” precede al “Gobierno de Navarra”. Para más inri, María Chivite ha firmado con el Gobierno vasco un “protocolo de colaboración, por el que ambos ejecutivos se comprometen a poner en común todas las competencias autonómicas comunes. Se trata de una confederación encubierta, donde se hace especial mención al euskera, que para los nacionalistas es la principal seña de identidad de la nación vasca. Han secuestrado al vascuence convirtiéndolo en un pilar fundamental para la creación de la nación vasca o Euskalerría. El Instituto Navarro de Euskera es un organismo que actúa en la órbita del Instituto Vasco del Euskera. Por desgracia, en el Parlamento de Navarra la oposición está como convidado de piedra. Y si Dios no lo remedia, en las futuras elecciones forales de 2027 todo seguirá igual. Para desgracia de Navarra.
(*) Jaime Ignacio del Burgo fue presidente del Gobierno de Navarra.
















