Lunes, 27 de Abril de 2026

Actualizada Lunes, 27 de Abril de 2026 a las 10:52:35 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

La Tribuna del País Vasco
Lunes, 27 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:

La Tribuna asume los desafíos de la República Tecnológica

Hay momentos en la historia en los que los medios de comunicación no pueden limitarse a observar. Momentos en los que la neutralidad entendida como distancia se convierte, en realidad, en una forma de irrelevancia. El tiempo que atravesamos es uno de ellos. La irrupción del llamado “Manifiesto de Palantir” —impulsado desde Palantir Technologies bajo la dirección intelectual de Alex Karp— no es un episodio más en el ruido informativo contemporáneo. Es, por el contrario, una interpelación directa a las estructuras de poder, a las instituciones y, también, a los medios.

 

En La Tribuna del País Vasco no creemos que los textos que incomodan deban ser archivados en la estantería de las polémicas pasajeras. Al contrario: creemos que deben ser leídos, analizados y, cuando procede, asumidos con responsabilidad. El manifiesto plantea una tesis incómoda pero difícil de ignorar: que la tecnología ya no es un ámbito neutral, que el poder en el siglo XXI se articula a través del software, de los datos y de la inteligencia artificial, y que la desvinculación entre innovación y Estado ha generado una debilidad estructural en las sociedades occidentales.

 

No se trata de aceptar sin matices cada una de sus afirmaciones, pero sí de reconocer que el diagnóstico que ofrece conecta con una realidad cada vez más evidente. Vivimos en un entorno donde la competencia entre potencias no se dirime únicamente en los campos de batalla tradicionales, sino en laboratorios, centros de datos y sistemas algorítmicos. Negar esa transformación no la detiene. Simplemente nos deja fuera de ella.

 

Por ello, este periódico asume ante sus lectores una posición clara: La Tribuna del País Vasco incorpora los principios básicos que subyacen al manifiesto como marco de reflexión editorial. Esto implica, en primer lugar, reconocer que la tecnología y el desarrollo científico no puede ser tratada como un fenómeno aislado o meramente económico, sino como un eje central de la soberanía, la seguridad y la organización de las sociedades contemporáneas.

 

Implica también asumir que el debate sobre la inteligencia artificial, su desarrollo y sus aplicaciones no puede limitarse a consideraciones abstractas o éticas desconectadas de la realidad geopolítica. La historia demuestra que las tecnologías que transforman el equilibrio de poder terminan siendo utilizadas. La cuestión no es si deben existir, sino bajo qué principios, con qué controles y al servicio de qué proyecto colectivo.

 

Este posicionamiento editorial conlleva una adaptación de nuestra actividad informativa y analítica. La Tribuna reforzará todavía más, y siempre dentro de sus posibilidades, su cobertura de los ámbitos donde se decide el poder del presente y del futuro: inteligencia artificial, infraestructuras digitales, defensa tecnológica, geopolítica de los datos y relaciones entre Estado y sector tecnológico. Lo hará con rigor, con exigencia crítica y con vocación de servicio público, pero también con la convicción de que estos temas no son periféricos, sino centrales.

 

Asimismo, este medio no rehuirá el debate cultural que el manifiesto plantea. La cuestión del sentido de comunidad, del compromiso cívico y de la capacidad de las sociedades para sostener proyectos colectivos de largo alcance no puede ser reducida a consignas ni a etiquetas. Son cuestiones de fondo que afectan a la estabilidad y a la continuidad de nuestras estructuras sociales.

 

Asumir estos principios no significa renunciar al espíritu crítico. Al contrario: lo refuerza. Porque solo desde una posición clara es posible analizar con profundidad, cuestionar con rigor y aportar valor al debate público. La ambigüedad permanente no es sinónimo de independencia; a menudo es simplemente una forma de evitar la responsabilidad.

 

La Tribuna del País Vasco seguirá siendo un medio comprometido con la información veraz, con el análisis riguroso y con la pluralidad de voces. Pero también será un medio consciente del momento histórico en el que opera. Un momento en el que la tecnología redefine el poder, en el que las decisiones que se tomen hoy condicionarán el equilibrio de las próximas décadas y en el que la pasividad ya no es una opción inocua.

 

No se trata de adherirse a una consigna, sino de reconocer una realidad. Y de actuar en consecuencia.

 

Porque, en última instancia, la cuestión que plantea el manifiesto —y que este periódico asume como propia— es sencilla en su formulación, pero decisiva en sus implicaciones: si queremos seguir siendo sujetos de la historia o aceptar, sin más, el papel de espectadores mudos de la misma.

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.