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Lunes, 27 de Abril de 2026 Tiempo de lectura:

El tráfico de Ryanair en los aeropuertos regionales españoles seguirá disminuyendo

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El Gobierno español, como principal accionista de Aena, continúa abandonando a la España regional tras haberse vuelto dependiente de los dividendos de Aena, que han ascendido a cerca de 5.000 millones de euros en los últimos cuatro años.

 

Este año, el Gobierno español se embolsará 834 millones de euros como parte de un dividendo récord de 1.650 millones de euros de Aena, mientras que los aeropuertos regionales españoles siguen desangrándose en tráfico, perdiendo conectividad y viendo cómo el empleo local se pone en riesgo.

 

En lugar de invertir en los aeropuertos españoles reduciendo las tasas para atraer tráfico, el Gobierno español prefiere invertir en aeropuertos en el extranjero, como los 309 millones de euros en aeropuertos del Reino Unido y los 483 millones de euros en aeropuertos brasileños en los últimos 12 meses. Resulta extraordinario que el Gobierno español dé prioridad a los dividendos y a enviar al extranjero el dinero obtenido en los aeropuertos españoles para invertir en aeropuertos del Reino Unido, México, Jamaica y Brasil, a expensas de los aeropuertos de España, que siguen perdiendo rutas, turistas y puestos de trabajo.


Con una participación del 51% en Aena y la responsabilidad de aprobar las políticas de precios en los aeropuertos españoles, el Gobierno tiene el poder de poner fin a las estrategias de precios monopolísticas de Aena – que han perjudicado a los aeropuertos regionales –, rechazando la propuesta del DORA III (2027-2031) de aumentar las tasas en un 21 % más la inflación, lo que socavará aún más la competitividad de los aeropuertos españoles, siendo los regionales los más afectados. Un gobierno no puede afirmar que está comprometido con el desarrollo regional equilibrado en España mientras recauda miles de millones en dividendos y supervisa la transferencia de miles de millones de euros a aeropuertos extranjeros, cuando los aeropuertos regionales españoles están vacíos en un 70 %. Se trata de una elección económica, y son las regiones las que están pagando el alto precio de la pérdida de desarrollo económico para financiar estos dividendos.


Este verano, el tráfico de Ryanair en los aeropuertos regionales españoles seguirá disminuyendo, lo que supondrá la pérdida de otros 1,2 millones de plazas (3 millones de plazas perdidas en total desde el verano de 2024). Ryanair seguirá creciendo en los principales aeropuertos de España, donde Aena quiere concentrar el tráfico aéreo para obtener los mayores beneficios. Sin embargo, la capacidad total en España se mantendrá plana. Mientras tanto, Ryanair crecerá en otras economías turísticas, como Marruecos (un 11 %), e Italia (un 9 %), dado que esos países son significativamente más competitivos que España.


El Gobierno español debe actuar ahora. En primer lugar, debe bloquear las subidas de precios previstas por Aena en el DORA III, concretamente un aumento del 21 % más la inflación. En segundo lugar, debe imponer tarifas aeroportuarias más bajas en los aeropuertos regionales para que la infraestructura existente se utilice adecuadamente y las regiones puedan competir por rutas y turistas. Aena puede financiar fácilmente cualquier infraestructura necesaria con sus sustanciales beneficios y reinvertir el dinero que envía a aeropuertos extranjeros en los aeropuertos nacionales. No necesita seguir subiendo las tarifas a las aerolíneas y a los pasajeros a costa del desarrollo económico español.
Ryanair tiene listo un plan de crecimiento para España: más aviones, más rutas y una mayor conectividad durante todo el año, especialmente hacia las regiones españolas, lo que supondría un crecimiento del 40 % de Ryanair en España, con la incorporación de 33 nuevos aviones con base en el país, la apertura de 5 nuevas bases regionales y un aumento del tráfico español hasta los 77 millones de pasajeros anuales para 2031.


Sin embargo, no podemos invertir en aeropuertos cuyos precios ya son manifiestamente poco competitivos, pero que ahora van a subir un 21 % más la inflación. Esto no tiene sentido. Aena debería bajar las tasas aeroportuarias – no subirlas – y su nivel de rentabilidad le permite invertir en nuevas infraestructuras con sus propios recursos generados por sus beneficios. El Gobierno español no puede seguir beneficiándose de un dividendo de 834 millones de euros mientras infraestructuras aeroportuarias esenciales en España permanecen sin uso y su propia política de precios ahuyenta rutas, turistas y puestos de trabajo. El Gobierno debe decidir cuáles son sus prioridades: impulsar la conectividad, el turismo y el empleo en los aeropuertos españoles, o en los internacionales".

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