Esto se va a pique
Lo que está sucediendo en España solamente tiene dos precedentes: la primera, que se supone olvidada, y la segunda república con sus sendos fracasos y crímenes de todo tipo, que ahora se pretende resucitar con poco disimulo. Ya lo decía el propio Manuel Azaña, presidente que fuera de la segunda república: “no quiero ser presidente de una república de asesinos”. Afortunadamente no hemos llegado a eso todavía, pero vamos acercándonos sin retroceso. Porque la vida es un bucle en el que siempre se vuelve al mismo punto de partida. Ya solo les falta cambiar la Constitución y darle la razón a Niceto Alcalá-Zamora cuando declaró, años después, que “se hizo una constitución que invitaba a la guerra civil”. Y para remate lo que el Dr. D. Gregorio Marañón –uno de los mayores y mejores intelectuales de entonces– sentenció: “¡Qué gentes! (se refería al Frente Popular). Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez. Han hecho hasta el final una revolución en nombre de Caco y de caca”. Y eso concuerda con lo de miembro y miembra, soldado y soldada, Guardio Civil y Guardia Civila, etc. No se puede ser más tonto ni más iletrado e ignorante que quien habla así. Y sigamos con el bucle.
El mamarracho de Largo Caballero llegó a decir el diez de febrero de 1936 lo siguiente: “si los socialistas son derrotados en las urnas irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”. Y ya sabemos lo que pasó con las urnas del PSOE cuando eligieron al ínclito Pedro Sánchez como secretario del PSOE. También sabemos lo que ha sucedido con varios miembros del Gobierno, el Tribunal Constitucional, Correos, Telefónica, el Fiscal General del Estado, ADIF, Red Eléctrica, los pantanos, el Covid, el CIS y así podríamos seguir y no parar en bastante rato. El bucle asoma la oreja.
Y claro, Largo Caballero se inspiró en Pablo Iglesias, el creador del PSOE, quien el cinco de mayo de 1910 decía: “no nos interesa hacer buenos obreros y empleados, buenos comerciantes. Queremos destruir la sociedad actual desde sus comienzos” (Diario de Sesiones del Congreso de Diputados).
Aunque algunos, más sensatos recordaban que en 1936 en España no existía un Estado ni forma alguna de legalidad (Alejandro Lerroux). Vuelvo a recordar lo que, a este paso, se nos viene encima. Esto sucede cuando el Estado queda en manos de gentes incultas y muy mal formadas, incapaces de ver lo que se les viene encima, que no es una cosa que suceda poco a poco, sino de golpe y con una fiereza grande, que acumula todo el odio engordado por unos y por otros. Al final siempre se impone el mando de la estaca, porque ni unos ni otros razonan. Eso lo vio claramente Francisco Franco y no solo él. Por ejemplo, Jorge Luis Borges, quien refiriéndose a Franco dijo que era un luchador y un bienhechor que salvó a España del caos del comunismo. Y si alguien tiene duda, que mire a Cuba, Venezuela y otros similares.
Clara Campoamor dijo también, en plena república, que cada día aparecían 70 u 80 cadáveres en el parque de la Casa de Campo de Madrid, a veces más de 100. Y estos imbéciles –con perdón de los imbéciles– pretenden alabarla como republicana ejemplar. Que yo sepa, no fusilaba.
En este momento estamos camino de armarse la gorda. Todo ello se debe a cinco cosas por lo menos. En primer lugar, la gestión económica catastrófica que tenemos, basada en sacarnos los cuartos en beneficio propio y hacer lo mínimo por la gestión pública. El resultado es el accidente de tren de Adamuz, la DANA de Valencia, el apagón de luz, etc. Pero no nos olvidemos, en segundo lugar, de la nefasta gestión política internacional, con exclusivo apoyo a mangantes y dejándonos engañar por cualquiera, bajo el silencio de los socios, que saben demasiado de nuestros gobernantes, y el abuso de los “jetas” de países en vías de desarrollo o arruinados, que nos esquilman todo lo que pueden. La tercera causa es la incapaz gestión de nuestras Fuerzas Armadas, con ascensos arbitrarios y generalmente poco idóneos y sin un armamento ni entrenamiento adecuados. La cuarta causa es la destrucción de la cultura, la falsificación de la historia y la promoción de la ignorancia y barbarie. Finalmente, la corrupción generalizada como norma de todo. Por supuesto que la económica, pero también la sanitaria (abortos y eutanasias sin una justificación adecuada, sobrecarga de los servicios sanitarios, falta de personal sanitario, comprobación ausente o mal hecha de titulados extranjeros, etc.), la ética y moral, la falta de principios y el desprecio a quienes los tienen.
Esto es un desastre y va a ser muy difícil pararlo. Afortunadamente mi esperanza de vida va siendo limitada, pero… ¿y nuestros hijos, nietos…? ¿Qué va a ser de ellos? ¿Vivirán o se matarán entre ellos? Es tremendo.
Como decía aquel médico de un pueblo que fue a ver a su paciente y se lo encontró muerto en la cama. Su mujer le preguntaba:
- ¿Cómo ve usted a mi marido?
Y el médico, por no asustarla, le contestaba:
- “La color” no es buena –decía.
Pues eso, en España hoy “la color” no es buena. Dios quiera que mejore.
De momento, la UCO de la Guardia Civil, entre otras instituciones, va tomando nota con justicia y libertad. A ella le seguirán otras instituciones como la cosa siga así: la mayoría de jueces, los sanitarios, los transportistas de todo tipo: trenes, aviones, autobuses, las compañías eléctricas y de derivados del petróleo, la banca, los agricultores, etc. Solamente están a gusto los sindicatos de izquierdas, como CC.OO. y UGT y algunos pocos más. La verdad es que los mariscos están muy ricos y las vacaciones pagadas son muy relajantes.
Esperemos que con la venida del Papa León XIV, la Virgen del Pilar nos asista y Dios se apiade de nosotros.
Lo que está sucediendo en España solamente tiene dos precedentes: la primera, que se supone olvidada, y la segunda república con sus sendos fracasos y crímenes de todo tipo, que ahora se pretende resucitar con poco disimulo. Ya lo decía el propio Manuel Azaña, presidente que fuera de la segunda república: “no quiero ser presidente de una república de asesinos”. Afortunadamente no hemos llegado a eso todavía, pero vamos acercándonos sin retroceso. Porque la vida es un bucle en el que siempre se vuelve al mismo punto de partida. Ya solo les falta cambiar la Constitución y darle la razón a Niceto Alcalá-Zamora cuando declaró, años después, que “se hizo una constitución que invitaba a la guerra civil”. Y para remate lo que el Dr. D. Gregorio Marañón –uno de los mayores y mejores intelectuales de entonces– sentenció: “¡Qué gentes! (se refería al Frente Popular). Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez. Han hecho hasta el final una revolución en nombre de Caco y de caca”. Y eso concuerda con lo de miembro y miembra, soldado y soldada, Guardio Civil y Guardia Civila, etc. No se puede ser más tonto ni más iletrado e ignorante que quien habla así. Y sigamos con el bucle.
El mamarracho de Largo Caballero llegó a decir el diez de febrero de 1936 lo siguiente: “si los socialistas son derrotados en las urnas irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos”. Y ya sabemos lo que pasó con las urnas del PSOE cuando eligieron al ínclito Pedro Sánchez como secretario del PSOE. También sabemos lo que ha sucedido con varios miembros del Gobierno, el Tribunal Constitucional, Correos, Telefónica, el Fiscal General del Estado, ADIF, Red Eléctrica, los pantanos, el Covid, el CIS y así podríamos seguir y no parar en bastante rato. El bucle asoma la oreja.
Y claro, Largo Caballero se inspiró en Pablo Iglesias, el creador del PSOE, quien el cinco de mayo de 1910 decía: “no nos interesa hacer buenos obreros y empleados, buenos comerciantes. Queremos destruir la sociedad actual desde sus comienzos” (Diario de Sesiones del Congreso de Diputados).
Aunque algunos, más sensatos recordaban que en 1936 en España no existía un Estado ni forma alguna de legalidad (Alejandro Lerroux). Vuelvo a recordar lo que, a este paso, se nos viene encima. Esto sucede cuando el Estado queda en manos de gentes incultas y muy mal formadas, incapaces de ver lo que se les viene encima, que no es una cosa que suceda poco a poco, sino de golpe y con una fiereza grande, que acumula todo el odio engordado por unos y por otros. Al final siempre se impone el mando de la estaca, porque ni unos ni otros razonan. Eso lo vio claramente Francisco Franco y no solo él. Por ejemplo, Jorge Luis Borges, quien refiriéndose a Franco dijo que era un luchador y un bienhechor que salvó a España del caos del comunismo. Y si alguien tiene duda, que mire a Cuba, Venezuela y otros similares.
Clara Campoamor dijo también, en plena república, que cada día aparecían 70 u 80 cadáveres en el parque de la Casa de Campo de Madrid, a veces más de 100. Y estos imbéciles –con perdón de los imbéciles– pretenden alabarla como republicana ejemplar. Que yo sepa, no fusilaba.
En este momento estamos camino de armarse la gorda. Todo ello se debe a cinco cosas por lo menos. En primer lugar, la gestión económica catastrófica que tenemos, basada en sacarnos los cuartos en beneficio propio y hacer lo mínimo por la gestión pública. El resultado es el accidente de tren de Adamuz, la DANA de Valencia, el apagón de luz, etc. Pero no nos olvidemos, en segundo lugar, de la nefasta gestión política internacional, con exclusivo apoyo a mangantes y dejándonos engañar por cualquiera, bajo el silencio de los socios, que saben demasiado de nuestros gobernantes, y el abuso de los “jetas” de países en vías de desarrollo o arruinados, que nos esquilman todo lo que pueden. La tercera causa es la incapaz gestión de nuestras Fuerzas Armadas, con ascensos arbitrarios y generalmente poco idóneos y sin un armamento ni entrenamiento adecuados. La cuarta causa es la destrucción de la cultura, la falsificación de la historia y la promoción de la ignorancia y barbarie. Finalmente, la corrupción generalizada como norma de todo. Por supuesto que la económica, pero también la sanitaria (abortos y eutanasias sin una justificación adecuada, sobrecarga de los servicios sanitarios, falta de personal sanitario, comprobación ausente o mal hecha de titulados extranjeros, etc.), la ética y moral, la falta de principios y el desprecio a quienes los tienen.
Esto es un desastre y va a ser muy difícil pararlo. Afortunadamente mi esperanza de vida va siendo limitada, pero… ¿y nuestros hijos, nietos…? ¿Qué va a ser de ellos? ¿Vivirán o se matarán entre ellos? Es tremendo.
Como decía aquel médico de un pueblo que fue a ver a su paciente y se lo encontró muerto en la cama. Su mujer le preguntaba:
- ¿Cómo ve usted a mi marido?
Y el médico, por no asustarla, le contestaba:
- “La color” no es buena –decía.
Pues eso, en España hoy “la color” no es buena. Dios quiera que mejore.
De momento, la UCO de la Guardia Civil, entre otras instituciones, va tomando nota con justicia y libertad. A ella le seguirán otras instituciones como la cosa siga así: la mayoría de jueces, los sanitarios, los transportistas de todo tipo: trenes, aviones, autobuses, las compañías eléctricas y de derivados del petróleo, la banca, los agricultores, etc. Solamente están a gusto los sindicatos de izquierdas, como CC.OO. y UGT y algunos pocos más. La verdad es que los mariscos están muy ricos y las vacaciones pagadas son muy relajantes.
Esperemos que con la venida del Papa León XIV, la Virgen del Pilar nos asista y Dios se apiade de nosotros.

















