Domingo, 10 de Mayo de 2026

Actualizada Domingo, 10 de Mayo de 2026 a las 17:34:49 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Elena García
Domingo, 10 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:

Humanitarismo

En el reciente debate en el Congreso de los Diputados sobre la regularización de emigrantes, y ante la petición de un partido político de “los españoles primero”, se ha pronunciado entre otros el ministro de Política Territorial diciendo que “estamos hablando de seres humanos”; que han venido aquí voluntariamente, añadimos nosotros. Una apelación directa al sentimiento y al sentimentalismo. Pero, claro, lo primero sería determinar qué significa hoy “ser humano” y quién decide qué es “ser humano” y qué no. Y es doblemente interesante esta aclaración porque en función de lo que se considere “ser humano” se establecerán “derechos” que hoy proliferan según la ideología dominante que predica incansablemente el humanitarismo. Con la nueva clasificación de que uno es aquello con lo que se identifica, lo que “siente” que es o cómo se “autopercibe”, dejando de lado la base biológica, hemos pasado a la fase inmaterial, intangible. ¿Cómo se verifica eso de “auto-percibirse”? Estos señores que enseguida te llaman “terraplanista” si no aceptas lo que dicen sus “expertos”, dejan al descubierto sin tardar su base (pseudo)científica.

 

¿Es un ser humano el niño en gestación? No, el señor ministro y sus correligionarios han decido que no.  Entonces no hay que tratarlo como tal, aunque tenga una dotación genética con todas sus características que va a desarrollar y esté ahí porque sus padres lo han engendrado con sus actos; así que se le puede eliminar por diversos métodos si molesta a su madre o a su padre, es el “derecho a la salud (no)reproductiva”, dicen, eufemismo utilizado parara enmascarar la realidad, “derecho a matar al hijo que llevas dentro de ti”, o lo que establezcan los gobernantes cual dioses todopoderosos. El niño en gestación puede ser eliminado por “aspiración”, “por desmembración” o “quemado” por inyección de solución salina. Total, como ya han decidido que no es humano, da lo mismo.

 

 Y claro, en correspondencia con el “ser humano” o el “grado de humanidad” están los pseudoderechos. Las mujeres tienen más derecho que los hombres, las mujeres trans tienen más derechos cuando dejan de sentirse hombres, los niños por nacer no tienen ningún derecho y su sufrimiento no es sufrimiento Los animales tienen sus derechos –estamos a un paso de que se reconozca su “humanidad”– oí decir hace poco a una joven “es inhumano que tengan a las gallinas encerradas así que compro huevos de gallinas libres”. En fin, las gallinas sufren, pero los niños en gestación no. Los que estén declarados como colectivos “vulnerables” tendrán más derechos, según establezca quien tiene el poder. No es cuestión de ética, sino de la ética del político según sus criterios personales. Aunque hablar de ética y de valores no tiene sentido, ya se sabe “si no le gustan mis valores, tengo otros”; eso sí, siempre que me reporten algún beneficio. En fin, como decía Orwell, en su famosa novela Rebelión en la granja, “todos somos iguales, pero unos más que otros”.

 

Así pues, el estatismo pseudodemocrático actual impulsa una política “predispuesta a reconocer toda clase de derechos sin deberes…imponiendo simultáneamente deberes artificiales como obligaciones legales”. Por tanto, tenemos al señor ministro imponiendo deberes a unos contribuyentes en beneficio de otros. Y encima ¡es solidario! Debe estar orgulloso. Al tiempo, “promueve el humanitarismo emocional de la solidaridad con el que manipulan los gobiernos a sus súbditos”. Y ciertamente “la proliferación de derechos no es inercial ni inocente. Está ligada al negocio de la contracultura, que convierte a la caridad en negocio solidario” (D. Negro, La tradición de la libertad).

 

¿Para cuando los partidos y todos aquellos que rechazan las ideologías promotoras de utopías varias dejarán de usar el lenguaje que enmascara la realidad y empezarán a llamar a las cosas por su nombre?

 

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.