Autor de "Angosturología: Teoría de Santo Tomás de Guayana"
Antonio Elías Salloum Salazar: "Nadie defiende lo que no ama, y nadie ama lo que no conoce"
Recientemente fue publicado un libro que coordina Juan Carlos Reyes Vevia, sobre Grandes Hazañas de los españoles. Once hispanistas escriben en esta obra sendos capítulos sobre diferentes episodios de la historia que glorifican hechos de renombre universal que la mayoría de los españoles o desconocen o los han olvidado.
Para La Tribuna del País Vasco traemos en esta ocasión una de esas hazañas, y pretendemos seguir con otras en sucesivas entregas. Y para ello hemos invitado a Antonio Elías Salloum Salazar, natural de Líbano, residente en Ciudad Bolívar, anteriormente Angostura del Río Orinoco, en Venezuela. Adicionalmente, su libro Angosturología: Teoría de Santo Tomás de Guayana amplía el contenido del capítulo del que es autor.
Antonio Elías Salloum Salazar es doctor en Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, actualmente profesor titular en la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Ciudad Bolívar.
Hablamos con él del contenido de su capítulo en el libro en el que este entrevistador también ha aportado uno de los capítulos…
¿Por qué se funda Santo Tomás de Guayana (hoy, Ciudad Bolívar) en el río Orinoco?
Diría que la principal razón fue el cumplimiento de la palabra de honor que mi tocayo el segoviano don Antonio de Berrío había dado a su tío político don Gonzalo Jiménez de Quesada, el quijote americano fundador de Santa Fe de Bogotá en la Nueva Granada, hoy Colombia. Y es que don Antonio se había casado con María de Oruña, sobrina de don Gonzalo. Para consentir ese matrimonio, Don Gonzalo había hecho prometer a don Antonio que buscaría y encontraría la mítica ciudad El Dorado aunque le costase la vida. Don Gonzalo invirtió los últimos años de su vida en Nueva Granada buscando El Dorado llegando a tener serios conflictos con los Welzares alemanes de Coro y Maracaibo que con similares intenciones exploraban el occidente de la actual Venezuela. Don Antonio recibió el testigo de don Gonzalo, descendió los más de 2600 metros andino hacia las llanuras bañadas por el rio Orinoco y recorrió la región de Guayana. Muchas dificultades enfrentó don Antonio, contra nativos hostiles, insidiosos peninsulares envidiosos y sobretodo contra inescrupulosos y desalmados piratas. Pero finalmente recibió una Real Cédula del Rey Felipe II del 12 de octubre (¡qué casualidad!) de 1595 que le concedía la Gobernación de Guayana de por vida y por dos generaciones, pero debía tener una ciudad capital de la gobernación. Así que apresuradamente formalizó la fundación de Santo Tomás de Guayana el 21 de diciembre (onomástico del apóstol incrédulo) de ese mismo año.
¿Por qué Santo Tomás de Guayana tuvo una existencia inicial tan difícil?
Pienso que la mejor respuesta la da el pirata Walter Rayleigh en su libro "El descubrimiento del grande, rico y bello imperio de Guayana" editado en Londres en 1596. Allí, el pirata le explica a su reina Isabel I que es posible remontar el rio Orinoco por mil millas, y por otras mil millas usando barcos más pequeños, por esa ruta se puede atacar a Bogotá, y luego avanzar a la rica Popayán para luego caerle al Peru y tomar las incalculables minas de oro. Así que, por los primeros dos siglos de vida, la ciudad de Santo Tomás de Guayana en el delta del rio Orinoco era el punto de control para la entada y salida de naves por el rio Orinoco, lo que la llevó a enfrentar al menos diez ataques piratas documentados y sirviendo de defensa para proteger Nueva Granada, Perú y el corazón de Sudamérica. Por supuesto esa dura realidad condicionó la evolución de la ciudad.
¿Cuál fue la relación de Santo Tomás de Guayana con el resto de la Hispanidad?
Es muy interesante notar que, por tierra, la ciudad de Santo Tomás de Guayana está a más de mil kilómetros de Santa Fe de Bogotá, a casi mil kilómetros de Caracas y a medio millar de kilómetros de la primogénita de América, la ciudad de Cumaná, en el oriente venezolano. Por mar, la conexión con Isla de Margarita, Santo Domingo y Puerto Rico podía llevar muchos días. Así pues, era una ciudad físicamente muy aislada y por ello vulnerable, donde los suministros llegaban irregularmente y los soldados que la defendían muchas veces pasaban años sin cobrar sueldo. Pero esas dificultades materiales atizaron el surgir de un espíritu guerrero, valiente, emprendedor que siempre contó con el apoyo de todas las ciudades hermanas. Cada vez que Santo Tomás de Guayana era atacada por los piratas, todas sus hermanas Bogotá, Cumaná, Margarita, Santo Domingo, etc. acudían a ayudarla. Santo Tomás de Guayana creció con la conciencia de ser parte de una gran familia, de una poderosa familia que siempre estaba allí para ayudarla y ella también siempre supo retribuirla. De manera que, la genética y la educación de Santo Tomás de Guayana es innegablemente hispana, con todo lo que ello conlleva.
¿Cuál fue la importancia de Santo Tomás de Guayana en la ruptura de la Hispanidad en el siglo XIX?
A Santo Tomás de Guayana, los piratas ingleses, holandeses y franceses la atacaron desde la concepción, durante la gestación, en el parto y por sus primeros 150 años de vida. Piratas ingleses como Raleigh, Keymis, Barnard y Waterhouse. Piratas holandeses como Adriaen Janszoon Pater y Groenewegen. Piratas franceses como d’Estrées y Pedneau. Y todos fueron rechazados y derrotados. La ciudad siempre salió victoriosa, lesionada, herida pero victoriosa. Era y es una ciudad-militar, fortaleza de vigilancia del río Orinoco. A partir del siglo XIX, Inglaterra tuvo la oportunidad dorada para conseguir lo que siempre había tratado de obtener infructuosamente: llegar al corazón de Sudamérica, a las minas de oro del Perú y a la plata del Alto Perú. Después de tantos intentos, Inglaterra ya había entendido que para llegar al corazón sudamericano, hay que entrar por la arteria del rio Orinoco y la del rio de La Plata. Por eso en 1806, con Francisco de Miranda atacará Venezuela y con su albacea Popham atacará Buenos Aires. Fracasará pero diez años después lo volverá a hacer esta vez con el anglo holandés Manuel Piar conquistando Santo Tomás de Guayana y con el español San Martin conquistando Chile. La conquista inglesa de Santo Tomás de Guayana por parte del angloholandés Manuel Piar inició la caída de la defensa española en Sudamérica. Al caer Santo Tomás de Guayana, no pasa mucho tiempo que caen Nueva Granada y Perú.
¿Qué sobrevive hoy de la Hispanidad en Santo Tomás de Guayana?
Santo Tomás de Guayana ha sobrevivido porque tiene la mejor protección del mundo. La protege Santo Tomás Apóstol con la ayuda de Nuestra Señora de las Nieves patrona de la ciudad. La catedral metropolitana es evidencia palpable de ello. Y con la plaza mayor representa el corazón divino de la ciudad sagrada. Educada por el colegio de primeras letras para niños y jóvenes de la ciudad: la casa Centurion, y regida por la casa de gobernadores. Porque la ciudad no es solo un mercado, la ciudad es para rezar, es para estudiar y es para gobernar.
¿Puede Santo Tomás de Guayana ser una referencia para el resurgir de la Hispanidad?
Por su espíritu combativo cultivado por más de 430 años, por su lealtad a toda prueba como rezan las líneas austeras de la historia que la alientan y la comparan con Sagunto y Numancia, por ser “Haud ulli spectaberis impar dives opum variarum”, capital de la unidad de Nueva Granada, Venezuela y Quito y proponente de la confederación hispánica en 1819, Santo Tomás de Guayana en la Angostura del río Orinoco tiene sobrados motivos para llamar una vez más a todas sus hermanas a reunir la familia y de nuevo enfrentar al pirata que no cesa en su empeño.
¿Cuáles son los problemas actuales de Santo Tomás de Guayana?
Dos siglos de colonialismo no pasan en vano, el saqueo, la desesperanza, el éxodo, la existencia paupérrima, pero, sobre todo la vacuidad espiritual, carcomen, erosionan y despedazan lenta pero progresivamente la identidad urbana, el autoconocimiento ciudadano y la férrea convicción que lo único cierto es que “por la plata baila el mono”, que todo se compra y todo se vende y nada es honorable. Que la ciudad es solamente un mercado. El despreciar su auténtica cultura espiritual por el materialismo histórico, filosófico y político ese es el gran problema. Es imposible que la ciudad se desarrolle si es gobernada por saqueadores que sirven de agentes coloniales para que la metrópoli se engorde. Nadie defiende lo que no ama, y nadie ama lo que no conoce. El desconocimiento produce desamor y este causa desdén.
¿A dónde debería orientarse hoy el futuro de Santo Tomás de Guayana?
Hay que educar a los ciudadanos para que conozcan a Santo Tomás de Guayana, para que la amen, para que se sientan orgullosos de ella, para que la defiendan y no permitan más saqueo ni abusos, para que honren a sus padres y a sus madres, para que no roben, no maten y no engañen pero sobretodo para ser valientes e inteligentes y estar dispuestos a luchar por su ciudad.
Recientemente fue publicado un libro que coordina Juan Carlos Reyes Vevia, sobre Grandes Hazañas de los españoles. Once hispanistas escriben en esta obra sendos capítulos sobre diferentes episodios de la historia que glorifican hechos de renombre universal que la mayoría de los españoles o desconocen o los han olvidado.
Para La Tribuna del País Vasco traemos en esta ocasión una de esas hazañas, y pretendemos seguir con otras en sucesivas entregas. Y para ello hemos invitado a Antonio Elías Salloum Salazar, natural de Líbano, residente en Ciudad Bolívar, anteriormente Angostura del Río Orinoco, en Venezuela. Adicionalmente, su libro Angosturología: Teoría de Santo Tomás de Guayana amplía el contenido del capítulo del que es autor.
Antonio Elías Salloum Salazar es doctor en Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, actualmente profesor titular en la Universidad Bolivariana de Venezuela, en Ciudad Bolívar.
Hablamos con él del contenido de su capítulo en el libro en el que este entrevistador también ha aportado uno de los capítulos…
¿Por qué se funda Santo Tomás de Guayana (hoy, Ciudad Bolívar) en el río Orinoco?
Diría que la principal razón fue el cumplimiento de la palabra de honor que mi tocayo el segoviano don Antonio de Berrío había dado a su tío político don Gonzalo Jiménez de Quesada, el quijote americano fundador de Santa Fe de Bogotá en la Nueva Granada, hoy Colombia. Y es que don Antonio se había casado con María de Oruña, sobrina de don Gonzalo. Para consentir ese matrimonio, Don Gonzalo había hecho prometer a don Antonio que buscaría y encontraría la mítica ciudad El Dorado aunque le costase la vida. Don Gonzalo invirtió los últimos años de su vida en Nueva Granada buscando El Dorado llegando a tener serios conflictos con los Welzares alemanes de Coro y Maracaibo que con similares intenciones exploraban el occidente de la actual Venezuela. Don Antonio recibió el testigo de don Gonzalo, descendió los más de 2600 metros andino hacia las llanuras bañadas por el rio Orinoco y recorrió la región de Guayana. Muchas dificultades enfrentó don Antonio, contra nativos hostiles, insidiosos peninsulares envidiosos y sobretodo contra inescrupulosos y desalmados piratas. Pero finalmente recibió una Real Cédula del Rey Felipe II del 12 de octubre (¡qué casualidad!) de 1595 que le concedía la Gobernación de Guayana de por vida y por dos generaciones, pero debía tener una ciudad capital de la gobernación. Así que apresuradamente formalizó la fundación de Santo Tomás de Guayana el 21 de diciembre (onomástico del apóstol incrédulo) de ese mismo año.
¿Por qué Santo Tomás de Guayana tuvo una existencia inicial tan difícil?
Pienso que la mejor respuesta la da el pirata Walter Rayleigh en su libro "El descubrimiento del grande, rico y bello imperio de Guayana" editado en Londres en 1596. Allí, el pirata le explica a su reina Isabel I que es posible remontar el rio Orinoco por mil millas, y por otras mil millas usando barcos más pequeños, por esa ruta se puede atacar a Bogotá, y luego avanzar a la rica Popayán para luego caerle al Peru y tomar las incalculables minas de oro. Así que, por los primeros dos siglos de vida, la ciudad de Santo Tomás de Guayana en el delta del rio Orinoco era el punto de control para la entada y salida de naves por el rio Orinoco, lo que la llevó a enfrentar al menos diez ataques piratas documentados y sirviendo de defensa para proteger Nueva Granada, Perú y el corazón de Sudamérica. Por supuesto esa dura realidad condicionó la evolución de la ciudad.
¿Cuál fue la relación de Santo Tomás de Guayana con el resto de la Hispanidad?
Es muy interesante notar que, por tierra, la ciudad de Santo Tomás de Guayana está a más de mil kilómetros de Santa Fe de Bogotá, a casi mil kilómetros de Caracas y a medio millar de kilómetros de la primogénita de América, la ciudad de Cumaná, en el oriente venezolano. Por mar, la conexión con Isla de Margarita, Santo Domingo y Puerto Rico podía llevar muchos días. Así pues, era una ciudad físicamente muy aislada y por ello vulnerable, donde los suministros llegaban irregularmente y los soldados que la defendían muchas veces pasaban años sin cobrar sueldo. Pero esas dificultades materiales atizaron el surgir de un espíritu guerrero, valiente, emprendedor que siempre contó con el apoyo de todas las ciudades hermanas. Cada vez que Santo Tomás de Guayana era atacada por los piratas, todas sus hermanas Bogotá, Cumaná, Margarita, Santo Domingo, etc. acudían a ayudarla. Santo Tomás de Guayana creció con la conciencia de ser parte de una gran familia, de una poderosa familia que siempre estaba allí para ayudarla y ella también siempre supo retribuirla. De manera que, la genética y la educación de Santo Tomás de Guayana es innegablemente hispana, con todo lo que ello conlleva.
¿Cuál fue la importancia de Santo Tomás de Guayana en la ruptura de la Hispanidad en el siglo XIX?
A Santo Tomás de Guayana, los piratas ingleses, holandeses y franceses la atacaron desde la concepción, durante la gestación, en el parto y por sus primeros 150 años de vida. Piratas ingleses como Raleigh, Keymis, Barnard y Waterhouse. Piratas holandeses como Adriaen Janszoon Pater y Groenewegen. Piratas franceses como d’Estrées y Pedneau. Y todos fueron rechazados y derrotados. La ciudad siempre salió victoriosa, lesionada, herida pero victoriosa. Era y es una ciudad-militar, fortaleza de vigilancia del río Orinoco. A partir del siglo XIX, Inglaterra tuvo la oportunidad dorada para conseguir lo que siempre había tratado de obtener infructuosamente: llegar al corazón de Sudamérica, a las minas de oro del Perú y a la plata del Alto Perú. Después de tantos intentos, Inglaterra ya había entendido que para llegar al corazón sudamericano, hay que entrar por la arteria del rio Orinoco y la del rio de La Plata. Por eso en 1806, con Francisco de Miranda atacará Venezuela y con su albacea Popham atacará Buenos Aires. Fracasará pero diez años después lo volverá a hacer esta vez con el anglo holandés Manuel Piar conquistando Santo Tomás de Guayana y con el español San Martin conquistando Chile. La conquista inglesa de Santo Tomás de Guayana por parte del angloholandés Manuel Piar inició la caída de la defensa española en Sudamérica. Al caer Santo Tomás de Guayana, no pasa mucho tiempo que caen Nueva Granada y Perú.
¿Qué sobrevive hoy de la Hispanidad en Santo Tomás de Guayana?
Santo Tomás de Guayana ha sobrevivido porque tiene la mejor protección del mundo. La protege Santo Tomás Apóstol con la ayuda de Nuestra Señora de las Nieves patrona de la ciudad. La catedral metropolitana es evidencia palpable de ello. Y con la plaza mayor representa el corazón divino de la ciudad sagrada. Educada por el colegio de primeras letras para niños y jóvenes de la ciudad: la casa Centurion, y regida por la casa de gobernadores. Porque la ciudad no es solo un mercado, la ciudad es para rezar, es para estudiar y es para gobernar.
¿Puede Santo Tomás de Guayana ser una referencia para el resurgir de la Hispanidad?
Por su espíritu combativo cultivado por más de 430 años, por su lealtad a toda prueba como rezan las líneas austeras de la historia que la alientan y la comparan con Sagunto y Numancia, por ser “Haud ulli spectaberis impar dives opum variarum”, capital de la unidad de Nueva Granada, Venezuela y Quito y proponente de la confederación hispánica en 1819, Santo Tomás de Guayana en la Angostura del río Orinoco tiene sobrados motivos para llamar una vez más a todas sus hermanas a reunir la familia y de nuevo enfrentar al pirata que no cesa en su empeño.
¿Cuáles son los problemas actuales de Santo Tomás de Guayana?
Dos siglos de colonialismo no pasan en vano, el saqueo, la desesperanza, el éxodo, la existencia paupérrima, pero, sobre todo la vacuidad espiritual, carcomen, erosionan y despedazan lenta pero progresivamente la identidad urbana, el autoconocimiento ciudadano y la férrea convicción que lo único cierto es que “por la plata baila el mono”, que todo se compra y todo se vende y nada es honorable. Que la ciudad es solamente un mercado. El despreciar su auténtica cultura espiritual por el materialismo histórico, filosófico y político ese es el gran problema. Es imposible que la ciudad se desarrolle si es gobernada por saqueadores que sirven de agentes coloniales para que la metrópoli se engorde. Nadie defiende lo que no ama, y nadie ama lo que no conoce. El desconocimiento produce desamor y este causa desdén.
¿A dónde debería orientarse hoy el futuro de Santo Tomás de Guayana?
Hay que educar a los ciudadanos para que conozcan a Santo Tomás de Guayana, para que la amen, para que se sientan orgullosos de ella, para que la defiendan y no permitan más saqueo ni abusos, para que honren a sus padres y a sus madres, para que no roben, no maten y no engañen pero sobretodo para ser valientes e inteligentes y estar dispuestos a luchar por su ciudad.



















