Viernes, 22 de Mayo de 2026

Actualizada Viernes, 22 de Mayo de 2026 a las 20:48:05 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Viernes, 22 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:
Miles de jóvenes no saben quién fue Miguel Ángel Blanco ni cómo actuó ETA

Uno de cada cinco futuros profesores vascos justifica a la banda terrorista ETA

[Img #30548]Un extenso estudio académico recién publicado por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC) lanza una advertencia inquietante sobre la memoria colectiva española: una parte importante de los jóvenes desconoce aspectos esenciales del terrorismo que marcó la historia reciente del país, reproduce tópicos que justificaron la violencia o apenas identifica nombres que durante décadas simbolizaron el horror y la resistencia cívica.

 

El trabajo, titulado Terrorismo y educación. Un reto pendiente en España, dirigido por Raúl López Romo y Marta Rodríguez Fouz, sostiene que España afronta un problema de fondo que ya no es únicamente judicial o político, sino cultural y educativo: el progresivo borrado de la memoria del terrorismo entre las nuevas generaciones.

 

Los autores hablan directamente de un “reto pendiente” y advierten de que el tiempo está jugando a favor del olvido. “De cómo respondamos depende no solo el bagaje de conocimientos que los jóvenes lleguen a atesorar, sino también su educación sentimental y moral”, señalan en la introducción del libro.

 

Una generación que apenas reconoce el terror que marcó España

 

El estudio recopila investigaciones, encuestas, análisis curriculares y experiencias educativas desarrolladas en España, especialmente en el País Vasco y Navarra. Su diagnóstico es duro: el conocimiento juvenil sobre ETA, los GAL, el GRAPO o incluso el 11-M es superficial, fragmentario y, en muchos casos, deformado por relatos ideológicos o simples vacíos educativos.

 

Los investigadores alertan de que muchos adolescentes “ya no saben qué fue ETA”, desconocen quién fue Miguel Ángel Blanco o reproducen argumentos justificativos de la violencia sin comprender sus consecuencias humanas.

 

El libro sostiene que el problema no es exclusivamente académico. La memoria del terrorismo sigue siendo un campo de batalla político y cultural. Según los autores, España no ha construido todavía una memoria compartida y firme sobre lo ocurrido, algo que dificulta enormemente la transmisión educativa del fenómeno.

 

“El fanatismo no desapareció con el fin de ETA”

 

Uno de los capítulos más contundentes del estudio describe cómo el entorno radical vasco logró durante décadas construir una auténtica cultura política de legitimación de la violencia, especialmente entre jóvenes.

 

Los autores recuerdan que el "Movimiento de Liberación Nacional Vasco" desarrolló una estrategia integral de propaganda, movilización y presión social que penetró incluso en centros educativos.

 

Carteles, pintadas, manifestaciones, sindicatos estudiantiles y organizaciones juveniles formaban parte de una maquinaria ideológica cuyo objetivo era normalizar la violencia y convertirla en una herramienta política aceptable para una parte de la sociedad.

 

El estudio lanza una frase especialmente significativa:

 

“El fanatismo cultivado durante décadas no desapareció de la noche a la mañana con el fin de ETA”.

 

Los investigadores alertan además de que la batalla por el relato sigue abierta y de que, allí donde el sistema educativo no actúa desde una perspectiva democrática clara, otros actores ocupan ese espacio “desde perspectivas comprensivas con los perpetradores”.

 

El dato que alarma: futuros profesores justifican a ETA

 

Uno de los datos más impactantes del libro aparece en la introducción: un 22% de los alumnos de Magisterio de la Universidad del País Vasco justificaba a ETA en una encuesta publicada en 2023.

 

El dato resulta especialmente inquietante para los investigadores porque afecta precisamente a quienes en pocos años ocuparán aulas y transmitirán contenidos históricos y valores cívicos a nuevas generaciones.

 

El estudio interpreta esta realidad como la consecuencia de décadas de construcción ideológica y de un sistema educativo que, en muchas ocasiones, ha evitado afrontar el terrorismo de manera clara por miedo a la polémica política.

 

Libros de texto donde el terrorismo casi desaparece

 

La investigación dedica un apartado completo al análisis de libros de texto utilizados en el País Vasco y al tratamiento curricular del terrorismo en España.

 

Las conclusiones son demoledoras: el terrorismo ocupa un espacio mínimo en muchos manuales escolares y, cuando aparece, suele hacerlo de forma fría, estadística o descontextualizada.

 

Los autores recuerdan además que un informe del Defensor del Pueblo ya advirtió en 2016 de que numerosos manuales apenas reflejaban la magnitud humana del terrorismo ni incorporaban testimonios de víctimas.

 

Hasta fechas muy recientes, incluso la Selectividad vasca había evitado prácticamente preguntar sobre ETA. El libro señala que solo ahora comienzan a introducirse cambios para ampliar la cronología histórica hasta el final de la violencia etarra en 2011.

 

“No existe una ETA buena”

 

Otro de los ejes centrales del estudio es desmontar algunos de los mitos históricos que todavía sobreviven en parte de la sociedad española, especialmente entre jóvenes.

 

Los autores sostienen que sigue muy extendida la idea de una supuesta “ETA buena” durante el franquismo, un relato que consideran históricamente falso y éticamente peligroso.

 

Para combatirlo, proponen que los estudiantes conozcan atentados indiscriminados como el de la cafetería Rolando de Madrid en 1974, donde ETA asesinó a 13 personas colocando una bomba con metralla en un local civil.

 

El libro insiste en que la enseñanza del terrorismo no puede limitarse a memorizar fechas o cifras. Debe servir para comprender cómo se construyen los procesos de fanatización y deshumanización.

 

Las víctimas como “testigos morales”

 

Frente a los discursos abstractos o excesivamente politizados, el estudio defiende el enorme valor pedagógico de las víctimas del terrorismo en las aulas.

 

Los investigadores sostienen que escuchar directamente a quienes sufrieron asesinatos, secuestros o amenazas tiene un impacto emocional y moral mucho más profundo en los estudiantes que cualquier explicación puramente académica.

 

Programas como Adi-adian, Eskutik o las iniciativas del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo son presentados como algunas de las herramientas más eficaces desarrolladas hasta ahora en España.

 

Sin embargo, el alcance sigue siendo limitado. Según los datos recogidos por el estudio, todos los programas de testimonios presenciales apenas alcanzaron a unos 22.000 alumnos durante el curso 2024-2025 en toda España.

 

“Debemos ser imparciales, pero no neutrales”

 

El libro concluye con una afirmación que resume su filosofía educativa: la enseñanza del terrorismo debe ser rigurosa e imparcial, pero no neutral frente a la violencia.

 

Los autores sostienen que existe una diferencia fundamental entre objetividad y equidistancia moral. En su opinión, presentar terrorismo y democracia como dos relatos equivalentes supone una forma de distorsión ética.

 

“La neutralidad implica una forma de tibieza hacia los perpetradores”, advierten.

 

El estudio llega en un momento especialmente sensible, cuando el recuerdo de ETA comienza a diluirse entre generaciones nacidas después del último asesinato de la banda y mientras el debate sobre memoria, relato y legitimación de la violencia sigue profundamente abierto en la política española.

 

Para sus autores, el verdadero riesgo no es únicamente el olvido histórico. Es que una sociedad termine perdiendo la capacidad moral de identificar el horror cuando vuelve a presentarse bajo nuevas formas.

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.