Los 500 años del Fuero Nuevo de Vizcaya y las interpretaciones de la foralidad
Se conmemoran ahora los 500 años del Fuero Nuevo de Vizcaya, pero en realidad lo que se conmemora es su elaboración por las Juntas Generales, porque luego el texto aprobado llevó a cabo un largo proceso de validación que pasó por el Juez Mayor de Vizcaya, residente en Valladolid, y por las Reales Audiencias de Valladolid y hasta de Granada, porque el texto afectaba a la normativa legal de todo el reino de Castilla y había que comprobar que efectivamente entraba dentro de la normativa aceptada para todo el reino. Después de su validación, fue ratificado por el emperador Carlos I en 1527 y al final fue publicado en Burgos en 1528.
Quiere decirse que lo que ahora se ha conmemorado ha sido su elaboración, pero no su proceso completo de aprobación, que nos habría llevado a 1527. ¿Por qué se hace esto así? Pues porque los actos de su conmemoración se han celebrado según los criterios y apreciaciones de una sola de las interpretaciones de la foralidad, como es la nacionalista.
Son cuatro las interpretaciones principales de la foralidad, según Juan José Echevarría en su libro fundamental La constitucionalización de la foralidad (1975-1978), a saber, la primera, la liberal, porque ahí se originó la teoría en los años treinta del siglo XIX, después la tradicionalista, porque la asumió en segunda instancia de modo interesado y partidista, luego la nacionalista, que vino a pervertirla por completo con un concepto de soberanía nacional ajeno a su fundamento histórico y por último la marxista, que no tuvo más remedio que tener en cuenta la foralidad, a finales del régimen de Franco, si quería hacer algo en el País Vasco que fuera mínimamente acorde a su realidad histórica.
La celebración de los 500 años de la foralidad se está haciendo según las pautas y criterios de la interpretación nacionalista. Ellos piensan que por celebrar solo la elaboración de la norma en las instituciones vizcaínas, excluyendo la ratificación por la Corona del año siguiente, sustraen al Fuero Nuevo de cualquier connotación castellana o española. Pero lo que no pueden evitar es la realidad de que su aprobación tuvo lugar en las Juntas Generales, sí, pero con una participación protagonista y destacada incluso en su redacción del Corregidor enviado por el Rey a Vizcaya, y de todo su equipo de ayudantes y colaboradores.
El corregidor entonces era Pedro Girón de Loaysa, de la poderosa casa castellana de los Girón. No he encontrado su lugar de nacimiento, pero sí el de uno de sus hijos, García Loaysa y Girón, que fue Arzobispo de Toledo y nació en Talavera de la Reina. Los corregidores castellanos siempre tenían que ser de territorio distinto al del corregimiento donde ejercían, y durante su ejercicio iban acompañados por sus tenientes de corregidor y por un equipo de juristas y de letrados formados en las universidades castellanas, principalmente la de Salamanca.
Y lo que tampoco pueden evitar, obviamente, es que esté escrito originariamente en el pulcro castellano del siglo XVI. Teniendo en cuenta además que las primeras manifestaciones escritas del castellano se conservan en Valpuesta, un pequeño enclave de la actual provincia de Burgos inserto en el valle de Valdegovía, en Álava, y que de Valpuesta a Guernica hay prácticamente la misma distancia que desde Valpuesta a Burgos capital, donde se imprimió el Fuero Nuevo de Vizcaya por primera vez en 1528, porque en Vizcaya no había una imprenta todavía que lo pudiera elaborar.
La interpretación nacionalista de la foralidad es la causante de que los actos de conmemoración de los 500 años del Fuero Nuevo de Vizcaya estuvieran presididos por el lema “Izan zirelako gara”, porque fueron somos, que se suele atribuir a la labor recopilatoria del folklore oral vasco a cargo de Jose Miguel Barandiarán, un cura nacionalista que se dedicó a la antropología y a la etnología, con unas teorías sobre lo vasco que mejor no recordar, pero que están ahí, informando esa nebulosa de singularidad mal entendida en la que vive el nacionalismo.
Es el mismo lema que preside la fachada del bachoqui de Algorta, por la que tengo que pasar por delante cada vez que salgo de casa y quiero irme a dar una vuelta, y que celebra ahora su 120 aniversario y donde han puesto un cartelón que dice “Izan zirelako gara, garelako izango dira”, porque fueron somos, porque somos serán. Que es tanto como decir nada. Pero que nos indica aquí cuál es el ánimo y las intenciones que tienen en común ambos hechos: la conmemoración del 500 aniversario del Fuero Nuevo de Vizcaya y la de los 120 años del bachoqui de Algorta tienen a la misma gente detrás las dos, piensan igual y se creen que con poner una frasecita en eusquera se soluciona todo y así todo el mundo sabe a lo que hay que atenerse.
Pues se pongan como se pongan, el libro manuscrito al que todos alabaron el otro día en el salón de juntas de Guernica, escrito por los amanuenses que acompañaron al Corregidor Girón de Loaysa que presidió las sesiones de su redacción, empieza así: “So el Arbol de Guernica, do se suelen hacer las Juntas Generales de este Muy Noble, y Muy Leal Señorío de Vizcaya, a cinco días del mes de Abril, año del Nacimiento de nuestro Salvador Jesu-Christo de mil e quinientos e veinte e seis años. Estando so el dicho Arbol en Junta General, assignada, e aplazada, el Muy Noble Señor Licenciado Pedro Girón de Loaysa, Corregidor de este dicho Señorío; y los Señores Don Juan Alonso de Muxica y Butron, Señor de Aramayona, y Don Juan de Arteaga e Gamboa, Señor de la Casa e Solar de Arteaga, y otros muchos cavalleros, Escuderos, Fijos-Dalgo de el Señorio de Vizcaya, cuyos nombres por su prolixidad no van escritos, y los Fieles, Procuradores de los concejos y Ante-Iglesias del dicho Señorío, que sus nombres debaxo serán declarados, en presencia de Nos Iñigo Urtiz de Ibargüen, y Martin de Bassaraz, Escrivanos de sus Magestades, y sus Notarios Públicos en la su Corte, y en todos los sus Reynos, y Señoríos, y Escrivanos de la Junta, y Corregimiento de el dicho Señorio de Vizcaya… ¿Lo ven? Ni rastro de la lengua vernácula. ¿Por qué sería?
El Fuero Nuevo de Vizcaya sobrevivió 500 años hasta aquí y por supuesto que sobrevivirá otros tantos más y por supuesto que esa visión nacionalista del mismo que nos quieren imponer ahora pasará, como pasan las pesadillas cuando te despiertas.
Se conmemoran ahora los 500 años del Fuero Nuevo de Vizcaya, pero en realidad lo que se conmemora es su elaboración por las Juntas Generales, porque luego el texto aprobado llevó a cabo un largo proceso de validación que pasó por el Juez Mayor de Vizcaya, residente en Valladolid, y por las Reales Audiencias de Valladolid y hasta de Granada, porque el texto afectaba a la normativa legal de todo el reino de Castilla y había que comprobar que efectivamente entraba dentro de la normativa aceptada para todo el reino. Después de su validación, fue ratificado por el emperador Carlos I en 1527 y al final fue publicado en Burgos en 1528.
Quiere decirse que lo que ahora se ha conmemorado ha sido su elaboración, pero no su proceso completo de aprobación, que nos habría llevado a 1527. ¿Por qué se hace esto así? Pues porque los actos de su conmemoración se han celebrado según los criterios y apreciaciones de una sola de las interpretaciones de la foralidad, como es la nacionalista.
Son cuatro las interpretaciones principales de la foralidad, según Juan José Echevarría en su libro fundamental La constitucionalización de la foralidad (1975-1978), a saber, la primera, la liberal, porque ahí se originó la teoría en los años treinta del siglo XIX, después la tradicionalista, porque la asumió en segunda instancia de modo interesado y partidista, luego la nacionalista, que vino a pervertirla por completo con un concepto de soberanía nacional ajeno a su fundamento histórico y por último la marxista, que no tuvo más remedio que tener en cuenta la foralidad, a finales del régimen de Franco, si quería hacer algo en el País Vasco que fuera mínimamente acorde a su realidad histórica.
La celebración de los 500 años de la foralidad se está haciendo según las pautas y criterios de la interpretación nacionalista. Ellos piensan que por celebrar solo la elaboración de la norma en las instituciones vizcaínas, excluyendo la ratificación por la Corona del año siguiente, sustraen al Fuero Nuevo de cualquier connotación castellana o española. Pero lo que no pueden evitar es la realidad de que su aprobación tuvo lugar en las Juntas Generales, sí, pero con una participación protagonista y destacada incluso en su redacción del Corregidor enviado por el Rey a Vizcaya, y de todo su equipo de ayudantes y colaboradores.
El corregidor entonces era Pedro Girón de Loaysa, de la poderosa casa castellana de los Girón. No he encontrado su lugar de nacimiento, pero sí el de uno de sus hijos, García Loaysa y Girón, que fue Arzobispo de Toledo y nació en Talavera de la Reina. Los corregidores castellanos siempre tenían que ser de territorio distinto al del corregimiento donde ejercían, y durante su ejercicio iban acompañados por sus tenientes de corregidor y por un equipo de juristas y de letrados formados en las universidades castellanas, principalmente la de Salamanca.
Y lo que tampoco pueden evitar, obviamente, es que esté escrito originariamente en el pulcro castellano del siglo XVI. Teniendo en cuenta además que las primeras manifestaciones escritas del castellano se conservan en Valpuesta, un pequeño enclave de la actual provincia de Burgos inserto en el valle de Valdegovía, en Álava, y que de Valpuesta a Guernica hay prácticamente la misma distancia que desde Valpuesta a Burgos capital, donde se imprimió el Fuero Nuevo de Vizcaya por primera vez en 1528, porque en Vizcaya no había una imprenta todavía que lo pudiera elaborar.
La interpretación nacionalista de la foralidad es la causante de que los actos de conmemoración de los 500 años del Fuero Nuevo de Vizcaya estuvieran presididos por el lema “Izan zirelako gara”, porque fueron somos, que se suele atribuir a la labor recopilatoria del folklore oral vasco a cargo de Jose Miguel Barandiarán, un cura nacionalista que se dedicó a la antropología y a la etnología, con unas teorías sobre lo vasco que mejor no recordar, pero que están ahí, informando esa nebulosa de singularidad mal entendida en la que vive el nacionalismo.
Es el mismo lema que preside la fachada del bachoqui de Algorta, por la que tengo que pasar por delante cada vez que salgo de casa y quiero irme a dar una vuelta, y que celebra ahora su 120 aniversario y donde han puesto un cartelón que dice “Izan zirelako gara, garelako izango dira”, porque fueron somos, porque somos serán. Que es tanto como decir nada. Pero que nos indica aquí cuál es el ánimo y las intenciones que tienen en común ambos hechos: la conmemoración del 500 aniversario del Fuero Nuevo de Vizcaya y la de los 120 años del bachoqui de Algorta tienen a la misma gente detrás las dos, piensan igual y se creen que con poner una frasecita en eusquera se soluciona todo y así todo el mundo sabe a lo que hay que atenerse.
Pues se pongan como se pongan, el libro manuscrito al que todos alabaron el otro día en el salón de juntas de Guernica, escrito por los amanuenses que acompañaron al Corregidor Girón de Loaysa que presidió las sesiones de su redacción, empieza así: “So el Arbol de Guernica, do se suelen hacer las Juntas Generales de este Muy Noble, y Muy Leal Señorío de Vizcaya, a cinco días del mes de Abril, año del Nacimiento de nuestro Salvador Jesu-Christo de mil e quinientos e veinte e seis años. Estando so el dicho Arbol en Junta General, assignada, e aplazada, el Muy Noble Señor Licenciado Pedro Girón de Loaysa, Corregidor de este dicho Señorío; y los Señores Don Juan Alonso de Muxica y Butron, Señor de Aramayona, y Don Juan de Arteaga e Gamboa, Señor de la Casa e Solar de Arteaga, y otros muchos cavalleros, Escuderos, Fijos-Dalgo de el Señorio de Vizcaya, cuyos nombres por su prolixidad no van escritos, y los Fieles, Procuradores de los concejos y Ante-Iglesias del dicho Señorío, que sus nombres debaxo serán declarados, en presencia de Nos Iñigo Urtiz de Ibargüen, y Martin de Bassaraz, Escrivanos de sus Magestades, y sus Notarios Públicos en la su Corte, y en todos los sus Reynos, y Señoríos, y Escrivanos de la Junta, y Corregimiento de el dicho Señorio de Vizcaya… ¿Lo ven? Ni rastro de la lengua vernácula. ¿Por qué sería?
El Fuero Nuevo de Vizcaya sobrevivió 500 años hasta aquí y por supuesto que sobrevivirá otros tantos más y por supuesto que esa visión nacionalista del mismo que nos quieren imponer ahora pasará, como pasan las pesadillas cuando te despiertas.




















