Informe Fundación Artizarra
Casi 100.000 jóvenes vascos y navarros viven fuera: el informe que alerta de una “fuga silenciosa” de talento
Euskadi y Navarra afrontan una pérdida creciente de juventud cualificada que ya no puede interpretarse como un simple fenómeno de movilidad internacional o de intercambio académico. Un informe elaborado por la Fundación Artizarra, con la colaboración de Deusto Business School, advierte de que cerca de 97.000 jóvenes nacidos en ambos territorios residen actualmente fuera de sus comunidades, repartidos entre el extranjero y otras regiones del Estado.
El estudio —titulado Informe sobre la juventud de Euskadi y Navarra en la diáspora— dibuja un escenario inquietante: una parte creciente del capital humano mejor formado abandona el territorio en busca de salarios más altos, mejores oportunidades profesionales y proyectos vitales más ambiciosos. La investigación concluye que aproximadamente un 17,5 % de la población joven vasca y navarra vive hoy fuera de su lugar de origen.
La magnitud del fenómeno es especialmente visible en la movilidad hacia otras comunidades autónomas. Según el informe, unas 55.000 personas menores de 40 años nacidas en Euskadi o Navarra residen actualmente en otras regiones españolas, mientras que alrededor de 42.000 viven en el extranjero.
El documento señala directamente a Madrid como uno de los grandes polos de atracción del talento joven cualificado. Vizcaya y Guipúzcoa presentan saldos migratorios negativos especialmente severos entre los 25 y los 39 años. Solo Vizcaya perdió cerca de 13.000 jóvenes en ese tramo de edad en el análisis comparativo incluido en el estudio.
Pero el informe no interpreta esta salida únicamente como una cuestión económica. Los autores sostienen que existe un “desajuste estructural” entre las expectativas de la juventud cualificada y el modelo laboral español. El texto compara salarios, productividad y horas trabajadas en España con países como Alemania, Países Bajos o Luxemburgo, concluyendo que los trabajadores españoles trabajan más horas y cobran menos por ellas.
La consecuencia, según los investigadores, es una “fuga de cerebros” que amenaza directamente la competitividad futura de Euskadi y Navarra. El informe cita además estudios europeos y de la Fundación BBVA que calculan que el valor económico del capital humano emigrado desde España ascendió a más de 154.000 millones de euros en 2022.
El perfil de la diáspora también resulta revelador. La edad media de quienes viven fuera es de 31,4 años, y la inmensa mayoría posee formación superior. El grupo predominante se sitúa entre los 25 y los 40 años, precisamente el tramo de edad asociado a la máxima productividad profesional y a la consolidación laboral.
El estudio describe además un cambio cultural profundo en la movilidad juvenil. Para muchos jóvenes, emigrar ya no es una experiencia temporal sino una decisión vital de largo recorrido. Aunque buena parte mantiene vínculos emocionales con Euskadi y Navarra, muchos consideran que fuera encuentran mayores posibilidades de desarrollo profesional, salarios más competitivos y trayectorias internacionales más atractivas.
El informe alerta de que Europa ha entrado en una auténtica “competencia territorial por el talento”. Países como Alemania, Portugal, Francia o Países Bajos están desplegando políticas agresivas de captación de profesionales cualificados mediante incentivos fiscales, facilidades administrativas y programas específicos de retorno y arraigo.
Frente a ello, los investigadores consideran que Euskadi y Navarra siguen actuando de forma “fragmentada”, sin una estrategia integral suficientemente potente para recuperar o retener a su juventud más preparada. El documento reconoce iniciativas institucionales relevantes —como Bizkaia Talent, HanHemen, Ateak Ireki o NEXT RetorNA—, pero advierte de que todavía falta coordinación, evaluación y ambición política real.
Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es su advertencia demográfica. Los autores subrayan que la pérdida de jóvenes cualificados afecta simultáneamente a la innovación, al relevo generacional, al sistema de bienestar y a la sostenibilidad económica futura de ambos territorios. La combinación de envejecimiento poblacional y salida continuada de talento aparece descrita como un riesgo estructural de primer orden.
“El desafío no es solo frenar la emigración”, concluye el informe, “sino construir un modelo capaz de mantener el vínculo con una generación globalizada que busca oportunidades, propósito vital y calidad de vida”.
Euskadi y Navarra afrontan una pérdida creciente de juventud cualificada que ya no puede interpretarse como un simple fenómeno de movilidad internacional o de intercambio académico. Un informe elaborado por la Fundación Artizarra, con la colaboración de Deusto Business School, advierte de que cerca de 97.000 jóvenes nacidos en ambos territorios residen actualmente fuera de sus comunidades, repartidos entre el extranjero y otras regiones del Estado.
El estudio —titulado Informe sobre la juventud de Euskadi y Navarra en la diáspora— dibuja un escenario inquietante: una parte creciente del capital humano mejor formado abandona el territorio en busca de salarios más altos, mejores oportunidades profesionales y proyectos vitales más ambiciosos. La investigación concluye que aproximadamente un 17,5 % de la población joven vasca y navarra vive hoy fuera de su lugar de origen.
La magnitud del fenómeno es especialmente visible en la movilidad hacia otras comunidades autónomas. Según el informe, unas 55.000 personas menores de 40 años nacidas en Euskadi o Navarra residen actualmente en otras regiones españolas, mientras que alrededor de 42.000 viven en el extranjero.
El documento señala directamente a Madrid como uno de los grandes polos de atracción del talento joven cualificado. Vizcaya y Guipúzcoa presentan saldos migratorios negativos especialmente severos entre los 25 y los 39 años. Solo Vizcaya perdió cerca de 13.000 jóvenes en ese tramo de edad en el análisis comparativo incluido en el estudio.
Pero el informe no interpreta esta salida únicamente como una cuestión económica. Los autores sostienen que existe un “desajuste estructural” entre las expectativas de la juventud cualificada y el modelo laboral español. El texto compara salarios, productividad y horas trabajadas en España con países como Alemania, Países Bajos o Luxemburgo, concluyendo que los trabajadores españoles trabajan más horas y cobran menos por ellas.
La consecuencia, según los investigadores, es una “fuga de cerebros” que amenaza directamente la competitividad futura de Euskadi y Navarra. El informe cita además estudios europeos y de la Fundación BBVA que calculan que el valor económico del capital humano emigrado desde España ascendió a más de 154.000 millones de euros en 2022.
El perfil de la diáspora también resulta revelador. La edad media de quienes viven fuera es de 31,4 años, y la inmensa mayoría posee formación superior. El grupo predominante se sitúa entre los 25 y los 40 años, precisamente el tramo de edad asociado a la máxima productividad profesional y a la consolidación laboral.
El estudio describe además un cambio cultural profundo en la movilidad juvenil. Para muchos jóvenes, emigrar ya no es una experiencia temporal sino una decisión vital de largo recorrido. Aunque buena parte mantiene vínculos emocionales con Euskadi y Navarra, muchos consideran que fuera encuentran mayores posibilidades de desarrollo profesional, salarios más competitivos y trayectorias internacionales más atractivas.
El informe alerta de que Europa ha entrado en una auténtica “competencia territorial por el talento”. Países como Alemania, Portugal, Francia o Países Bajos están desplegando políticas agresivas de captación de profesionales cualificados mediante incentivos fiscales, facilidades administrativas y programas específicos de retorno y arraigo.
Frente a ello, los investigadores consideran que Euskadi y Navarra siguen actuando de forma “fragmentada”, sin una estrategia integral suficientemente potente para recuperar o retener a su juventud más preparada. El documento reconoce iniciativas institucionales relevantes —como Bizkaia Talent, HanHemen, Ateak Ireki o NEXT RetorNA—, pero advierte de que todavía falta coordinación, evaluación y ambición política real.
Uno de los aspectos más preocupantes del estudio es su advertencia demográfica. Los autores subrayan que la pérdida de jóvenes cualificados afecta simultáneamente a la innovación, al relevo generacional, al sistema de bienestar y a la sostenibilidad económica futura de ambos territorios. La combinación de envejecimiento poblacional y salida continuada de talento aparece descrita como un riesgo estructural de primer orden.
“El desafío no es solo frenar la emigración”, concluye el informe, “sino construir un modelo capaz de mantener el vínculo con una generación globalizada que busca oportunidades, propósito vital y calidad de vida”.
















