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Elena García
Miércoles, 27 de Mayo de 2026 Tiempo de lectura:

Los expertos y el fracaso escolar

En tiempos pasados, cuando pocas mujeres estaban incorporadas al trabajo, la educación de los hijos estaba básicamente a su cuidado, jugaba un papel importante en la inculcación de hábitos, de disciplina y de moral en general, esta ultima en combinación con la transmisión de un sentido del deber que la religión complementaba reforzando lo recibido de los padres. Ahora, una parte importante de mujeres no tiene las tardes libres para estar con los hijos, supervisar los deberes y escuchar lo que ha sido su jornada escolar. La educación del niño, tanto a nivel social como intelectual, queda, cada vez más, en manos del Estado y de sus “expertos”, de los compañeros, y de los medios e internet. Y así desde el aparato del Estado se dan las directrices a todos ellos y en especial al profesorado, libros de texto tendenciosos con la ideología dominante, que se siguen, en unos casos por convicción y en otros por cobardía, pues fácilmente podrías ser acusados de “delito de odio”. Todo muy “democrático”, al estilo bolchevique, pero con apariencia de libertad.

 

El hedonismo, la satisfacción inmediata de los deseos, se han impuesto; no hay por qué posponer las gratificaciones. Nada de responsabilidad, ni de sentimiento de culpa. Así se aleja esa dimensión diferenciadora con respecto al animal que consistía en “preparar el futuro”, en trabajarse el futuro, que suponía esfuerzo, sacrificio y disciplina, al tiempo que se le inculcaba el afán de superación. Nos queda la preocupación por el “futuro económico”, y también maltrecha porque lo primero que hay que procurar es que el niño sea feliz, que se realice, aunque nadie sabe bien en que consiste esa “felicidad” y esa “realización”. Para ello lo principal es que esté motivado y que tenga su autoestima alta, que se sienta bien consigo mismo; nada de memorizaciones, hay que aprender de forma divertida. Y cuando los padres aguardan a inculcarle sentido de la disciplina y del trabajo, con frecuencia resulta demasiado tarde; se aspira a que aprendan sin esfuerzo, a que no sufran, a que no se angustien “si no llegan” y todos andan a la búsqueda del método mágico que haga aprender sin esfuerzo, y cuanto más se cree haberlo encontrado, más fracaso escolar naturalmente.  

 

Los resultados de las nuevas formas de educación y aprendizaje están a la vista. Tanto en lo que se refiere a rendimiento escolar como a violencia e indisciplina en las aulas. En solo cinco años los alumnos españoles empeoraron siete puntos en comprensión lectora y un 13,2% tienen dificultades para entender un texto cuando acaban la educación primaria. Esto lleva al fracaso escolar en secundaria y a que se estudien carreras en la universidad de menor dificultad.

     

En España, y en lo que se considera la civilización occidental, con Estados Unidos a la cabeza, difusora de las nuevas pedagogías, la situación es parecida. Emmanuel Todd en su libro La derrota de occidente señala a la educación como uno de los factores que están llevando a esta derrota. Al hacer una comparativa entre Rusia y USA-Europa, muestra el descenso vertiginoso que se está produciendo en occidente en lo referente a estudios de ingeniería, tan necesarios para mantener el desarrollo tecnológico de un país. En Rusia el porcentaje de los que optaban por estos estudios era del 23,4% en 2020 frente al 7,2% en Estados Unidos. China estaría entre 35% y el 40% e Irán cuenta con el 30% de graduados en ingenierías y afines. En España, hemos pasado del 24% en 2002 al 17%. Y si consideramos todas las carreras CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) estaríamos en un 24,7; por debajo de la media europea que está en el 26,9. Sin embargo en otras carreras el porcentaje ronda el 50%, superior a la media de la UE. Estos datos con todas las imprecisiones que se quiera nos muestran ciertas tendencias. ¿Podemos extrañarnos del desarrollo tecnológico de aquellos países? Países donde la autoridad, la disciplina y el esfuerzo se potencian en grado sumo.

      

Pero en España los “expertos”, pedagogos y psicólogos, consideran que el fracaso escolar y vital –depresiones, ansiedad, incluso suicidios, algo desconocido hace unas décadas – determinante después en el descenso de estudios técnicos y científicos es por factores socioeconómicos o porque no se han seguido sus consejos con más intensidad, por métodos pedagógicos obsoletos, dicen– ¡precisamente ahora que llevamos tres o cuatro décadas aplicando sus métodos!

 

 

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