Redistribución, pensiones y natalidad
La base de nuestro Estado del Bienestar es un Estado todopoderoso que recauda y redistribuye como le parece y sin que nadie pueda protestar. Se vota según las promesas y a la semana siguiente de ganar ya se han olvidado tales promesas. El voto no se puede devolver, pero ellos permanecerán en el poder hasta que finalice el mandato o lo revaliden con nuevos engaños. No es casual que en la actualidad esté medio quebrado el sistema bipartidista y surjan nuevos partidos en la mayoría de los países europeos… hasta que defrauden al electorado. Esto son hoy las pseudodemocracias occidentales, gobernantes que gobiernan con el 15 o el 20% de la aceptación de la población.
El sistema electoral esta basado en quién promete más. Analicemos el caso de las pensiones y los servicios a los jubilados (residencias, personal sanitario, medicinas y atención sanitaria en general). Naturalmente todas estas prestaciones están en correspondencia con la natalidad y el sostenimiento de los jóvenes de todos estos gastos. La tasa de fecundidad para el reemplazo debería ser de al menos 2 hijos por pareja, pero sucede que, en la mayoría de los países, a excepción de los subsaharianos esta por debajo. España está en el 1,1, la 3ª mas baja del mundo si excluimos a países minúsculos; y los países musulmanes, donde podría pensarse que la natalidad es más alta, tampoco están muy sobrados. En Marruecos por ejemplo la tasa de fecundidad es de 2,4, en Egipto de 2,75 y en Irán del 1,68. Sorprendente ¿no?
Nuestros políticos no se plantean estos problemas y siguen promocionando el aborto e impidiendo que se disuada a las mujeres que van a abortar de que tengan a su hijo, bastantes de las cuales se quedarán con una herida para toda la vida. Sabemos también que muchas mujeres habrían querido tener más hijos, pero diversos motivos, entre ellos el engaño de quienes han dirigido su vida dando falsas perspectivas y negando su naturaleza, lo han impedido. No en vano España es el país europeo donde más se recurre a la fecundación anónima, lo cual denota un ansia insatisfecha de hijos –por lo general aquellas que no encontraron un hombre que quisiese comprometerse a formar una familia, o quienes dejaron pasar el tiempo pensando que ya llegaría el momento.
Por otra parte, en países donde se ha intentado o se intenta que crezca la natalidad no parece que haya mucho éxito. Me refiero a países como Hungría, Rusia, China, Irán y otros.
Sabemos que ya el sistema de pensiones está en quiebra –se están transfiriendo fondos de la SS y esto irá en aumento. A ello se añade el aumento de la esperanza de vida y el aumento de gasto en sanidad, lo que supone que lo que se cotizó durante la vida laboral activa ya no cubre los gastos actuales.
¿Podemos considerar que la lucha entre patronos y obreros, a la que después sucedió la lucha entre hombres y mujeres, y más tarde la lucha entre razas, puede desembocar en la lucha entre jóvenes y viejos? ¿Llegará un día en que los jóvenes digan “no tenemos por qué mantener a aquellos que no quisieron tener hijos”? “Muérete cuando se te acabe lo que cotizaste”. “Ah, que esto es egoísta, tan egoísta como cuando tu decidiste que tener hijos era incómodo, que era más cómodo pasear a un perrito o viajar”. Seamos todos egoístas, ¿por qué unos sí y otros no? En esté mundo nihilista, qué más da. Luego vendrá la progresía con sus consignas e imposiciones de “solidaridad” no sabemos en nombre de qué, o eutanasiando a la gente a más y mejor.
El personal de las residencias de ancianos es en gran parte hispanoamericano de momento –digo de momento, porque la tasa de fecundidad de estos países ya es bastante baja, por ejemplo, en Ecuador es del 1,8, y en Perú del 1,9, y pronto tendrá escasez de trabajadores y los jóvenes dejarán de emigrar, sin contar que estos países se desarrollen y puedan beneficiarse ellos mismos de sus riquezas.
Quizá estamos pensando que en el futuro los robots lo solucionarán y ayudarán en la vejez–eso sí, sin afecto, sin calor–, que no se necesitará personal humano. Podría ser, pero de momento no es así y estaría bien pensar en el futuro que nos espera. Y aunque la esperanza de vida haya aumentado seguimos envejeciendo y muriendo, década arriba o década abajo, a pesar de los adelantos de la ciencia.
La base de nuestro Estado del Bienestar es un Estado todopoderoso que recauda y redistribuye como le parece y sin que nadie pueda protestar. Se vota según las promesas y a la semana siguiente de ganar ya se han olvidado tales promesas. El voto no se puede devolver, pero ellos permanecerán en el poder hasta que finalice el mandato o lo revaliden con nuevos engaños. No es casual que en la actualidad esté medio quebrado el sistema bipartidista y surjan nuevos partidos en la mayoría de los países europeos… hasta que defrauden al electorado. Esto son hoy las pseudodemocracias occidentales, gobernantes que gobiernan con el 15 o el 20% de la aceptación de la población.
El sistema electoral esta basado en quién promete más. Analicemos el caso de las pensiones y los servicios a los jubilados (residencias, personal sanitario, medicinas y atención sanitaria en general). Naturalmente todas estas prestaciones están en correspondencia con la natalidad y el sostenimiento de los jóvenes de todos estos gastos. La tasa de fecundidad para el reemplazo debería ser de al menos 2 hijos por pareja, pero sucede que, en la mayoría de los países, a excepción de los subsaharianos esta por debajo. España está en el 1,1, la 3ª mas baja del mundo si excluimos a países minúsculos; y los países musulmanes, donde podría pensarse que la natalidad es más alta, tampoco están muy sobrados. En Marruecos por ejemplo la tasa de fecundidad es de 2,4, en Egipto de 2,75 y en Irán del 1,68. Sorprendente ¿no?
Nuestros políticos no se plantean estos problemas y siguen promocionando el aborto e impidiendo que se disuada a las mujeres que van a abortar de que tengan a su hijo, bastantes de las cuales se quedarán con una herida para toda la vida. Sabemos también que muchas mujeres habrían querido tener más hijos, pero diversos motivos, entre ellos el engaño de quienes han dirigido su vida dando falsas perspectivas y negando su naturaleza, lo han impedido. No en vano España es el país europeo donde más se recurre a la fecundación anónima, lo cual denota un ansia insatisfecha de hijos –por lo general aquellas que no encontraron un hombre que quisiese comprometerse a formar una familia, o quienes dejaron pasar el tiempo pensando que ya llegaría el momento.
Por otra parte, en países donde se ha intentado o se intenta que crezca la natalidad no parece que haya mucho éxito. Me refiero a países como Hungría, Rusia, China, Irán y otros.
Sabemos que ya el sistema de pensiones está en quiebra –se están transfiriendo fondos de la SS y esto irá en aumento. A ello se añade el aumento de la esperanza de vida y el aumento de gasto en sanidad, lo que supone que lo que se cotizó durante la vida laboral activa ya no cubre los gastos actuales.
¿Podemos considerar que la lucha entre patronos y obreros, a la que después sucedió la lucha entre hombres y mujeres, y más tarde la lucha entre razas, puede desembocar en la lucha entre jóvenes y viejos? ¿Llegará un día en que los jóvenes digan “no tenemos por qué mantener a aquellos que no quisieron tener hijos”? “Muérete cuando se te acabe lo que cotizaste”. “Ah, que esto es egoísta, tan egoísta como cuando tu decidiste que tener hijos era incómodo, que era más cómodo pasear a un perrito o viajar”. Seamos todos egoístas, ¿por qué unos sí y otros no? En esté mundo nihilista, qué más da. Luego vendrá la progresía con sus consignas e imposiciones de “solidaridad” no sabemos en nombre de qué, o eutanasiando a la gente a más y mejor.
El personal de las residencias de ancianos es en gran parte hispanoamericano de momento –digo de momento, porque la tasa de fecundidad de estos países ya es bastante baja, por ejemplo, en Ecuador es del 1,8, y en Perú del 1,9, y pronto tendrá escasez de trabajadores y los jóvenes dejarán de emigrar, sin contar que estos países se desarrollen y puedan beneficiarse ellos mismos de sus riquezas.
Quizá estamos pensando que en el futuro los robots lo solucionarán y ayudarán en la vejez–eso sí, sin afecto, sin calor–, que no se necesitará personal humano. Podría ser, pero de momento no es así y estaría bien pensar en el futuro que nos espera. Y aunque la esperanza de vida haya aumentado seguimos envejeciendo y muriendo, década arriba o década abajo, a pesar de los adelantos de la ciencia.

















