Informe 2025
El Banco de España advierte sobre las grandes fragilidades estructurales del país
El supervisor alerta sobre la vivienda, el déficit público, la baja productividad, la inflación de los servicios y la creciente incertidumbre internacional
![[Img #30732]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/06_2026/377_jconejo-money-4062229_1280.jpg)
España crece levamente, pero bajo esa imagen tenuamente positiva se esconden algunos de los principales riesgos que amenazan la economía nacional a medio y largo plazo. Ese es el mensaje central que transmite el Banco de España en su Informe Anual 2025, publicado este jueves, un documento de más de 300 páginas en el que el organismo dibuja una economía extraordinariamente dinámica, pero al mismo tiempo advierte de que el país sigue arrastrando problemas estructurales que limitan su capacidad de crecimiento y reducen su margen de actuación frente a futuras crisis.
El informe llega además en un momento especialmente delicado para la economía mundial. El Banco de España considera que el escenario internacional ha cambiado de forma significativa durante los últimos meses debido al aumento de las tensiones comerciales, la incertidumbre derivada de la política arancelaria estadounidense y el nuevo conflicto en Oriente Medio, factores que han reintroducido riesgos inflacionistas y amenazan con ralentizar el crecimiento económico mundial.
El organismo dirigido por José Luis Escrivá reconoce que la economía española volvió a ser una de las más dinámicas de Europa durante 2025.
El Producto Interior Bruto aumentó un 2,8 %, el doble que la media de la eurozona (1,4 %), apoyado principalmente en el consumo privado, la inversión y la intensa creación de empleo. La tasa de paro descendió por primera vez desde 2008 por debajo del 10 %, mientras que el mercado laboral siguió mostrando un comportamiento notablemente mejor que el de los principales países europeos.
Sin embargo, el propio Banco de España advierte de que este ciclo expansivo comienza a mostrar signos de desaceleración. Las previsiones oficiales contemplan que el crecimiento se modere hasta el 2,3 % en 2026 y el 1,7 % en 2027, debido al deterioro del contexto internacional y al impacto del nuevo shock energético provocado por la guerra en Oriente Medio.
Uno de los avisos más contundentes del informe se refiere a las cuentas públicas.
Aunque el déficit público descendió hasta el 2,4 % del PIB, el Banco de España considera que esta mejora responde fundamentalmente a circunstancias temporales y recuerda que el déficit estructural continúa situado en torno al 3 % del PIB, mientras que la deuda pública permanece en niveles elevados.
El organismo subraya que España deberá afrontar en los próximos años un fuerte incremento del gasto derivado del envejecimiento demográfico, el aumento del gasto en defensa, la transición energética y la digitalización, lo que obliga —afirma— a diseñar un plan fiscal creíble a medio plazo para evitar que estas presiones comprometan la estabilidad financiera del país.
La vivienda, el gran problema económico y social
Probablemente el capítulo más duro del informe sea el dedicado al mercado inmobiliario.
El Banco de España sostiene que España atraviesa una auténtica fase de auge inmobiliario impulsada por una demanda muy superior a la capacidad de respuesta de la oferta.
Según el organismo, el crecimiento de los precios de compra y alquiler está dificultando gravemente el acceso a la vivienda, especialmente entre los jóvenes y los hogares con menores ingresos, mientras que la oferta continúa siendo insuficiente por problemas urbanísticos, escasez de suelo, lentitud administrativa y falta de vivienda pública.
El informe identifica además otros factores que reducen la disponibilidad de vivienda residencial, como el incremento del alquiler turístico y las compras realizadas por no residentes, especialmente en la costa mediterránea, las islas y las principales zonas turísticas del país.
Para el supervisor, el problema no puede resolverse únicamente mediante ayudas a la demanda, sino que exige incrementar de manera sustancial la oferta de viviendas mediante reformas estructurales y una mayor coordinación entre las distintas administraciones públicas.
La productividad continúa siendo la gran asignatura pendiente
Otro de los grandes mensajes del informe afecta directamente al modelo económico español.
Aunque la productividad ha mejorado desde la crisis financiera, el Banco de España considera que la distancia respecto a los principales países europeos sigue siendo demasiado amplia.
Entre los principales obstáculos identifica la excesiva fragmentación regulatoria, la complejidad administrativa, el reducido tamaño medio de las empresas y la insuficiente inversión en innovación e investigación.
El informe apuesta por facilitar el crecimiento empresarial, simplificar la regulación y acelerar la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial, que considera una oportunidad para elevar la productividad de las empresas españolas.
Más allá de las cifras coyunturales, el mensaje de fondo del Banco de España resulta inequívoco: la economía española mantiene una notable capacidad de crecimiento incluso en un entorno internacional extraordinariamente complejo, pero esa fortaleza convive con problemas estructurales que siguen sin resolverse.
La combinación de una vivienda cada vez menos accesible, una productividad insuficiente, una elevada deuda pública y un contexto geopolítico crecientemente incierto constituye, según el supervisor, el principal desafío económico al que España deberá enfrentarse durante los próximos años.
El supervisor alerta sobre la vivienda, el déficit público, la baja productividad, la inflación de los servicios y la creciente incertidumbre internacional
![[Img #30732]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/06_2026/377_jconejo-money-4062229_1280.jpg)
España crece levamente, pero bajo esa imagen tenuamente positiva se esconden algunos de los principales riesgos que amenazan la economía nacional a medio y largo plazo. Ese es el mensaje central que transmite el Banco de España en su Informe Anual 2025, publicado este jueves, un documento de más de 300 páginas en el que el organismo dibuja una economía extraordinariamente dinámica, pero al mismo tiempo advierte de que el país sigue arrastrando problemas estructurales que limitan su capacidad de crecimiento y reducen su margen de actuación frente a futuras crisis.
El informe llega además en un momento especialmente delicado para la economía mundial. El Banco de España considera que el escenario internacional ha cambiado de forma significativa durante los últimos meses debido al aumento de las tensiones comerciales, la incertidumbre derivada de la política arancelaria estadounidense y el nuevo conflicto en Oriente Medio, factores que han reintroducido riesgos inflacionistas y amenazan con ralentizar el crecimiento económico mundial.
El organismo dirigido por José Luis Escrivá reconoce que la economía española volvió a ser una de las más dinámicas de Europa durante 2025.
El Producto Interior Bruto aumentó un 2,8 %, el doble que la media de la eurozona (1,4 %), apoyado principalmente en el consumo privado, la inversión y la intensa creación de empleo. La tasa de paro descendió por primera vez desde 2008 por debajo del 10 %, mientras que el mercado laboral siguió mostrando un comportamiento notablemente mejor que el de los principales países europeos.
Sin embargo, el propio Banco de España advierte de que este ciclo expansivo comienza a mostrar signos de desaceleración. Las previsiones oficiales contemplan que el crecimiento se modere hasta el 2,3 % en 2026 y el 1,7 % en 2027, debido al deterioro del contexto internacional y al impacto del nuevo shock energético provocado por la guerra en Oriente Medio.
Uno de los avisos más contundentes del informe se refiere a las cuentas públicas.
Aunque el déficit público descendió hasta el 2,4 % del PIB, el Banco de España considera que esta mejora responde fundamentalmente a circunstancias temporales y recuerda que el déficit estructural continúa situado en torno al 3 % del PIB, mientras que la deuda pública permanece en niveles elevados.
El organismo subraya que España deberá afrontar en los próximos años un fuerte incremento del gasto derivado del envejecimiento demográfico, el aumento del gasto en defensa, la transición energética y la digitalización, lo que obliga —afirma— a diseñar un plan fiscal creíble a medio plazo para evitar que estas presiones comprometan la estabilidad financiera del país.
La vivienda, el gran problema económico y social
Probablemente el capítulo más duro del informe sea el dedicado al mercado inmobiliario.
El Banco de España sostiene que España atraviesa una auténtica fase de auge inmobiliario impulsada por una demanda muy superior a la capacidad de respuesta de la oferta.
Según el organismo, el crecimiento de los precios de compra y alquiler está dificultando gravemente el acceso a la vivienda, especialmente entre los jóvenes y los hogares con menores ingresos, mientras que la oferta continúa siendo insuficiente por problemas urbanísticos, escasez de suelo, lentitud administrativa y falta de vivienda pública.
El informe identifica además otros factores que reducen la disponibilidad de vivienda residencial, como el incremento del alquiler turístico y las compras realizadas por no residentes, especialmente en la costa mediterránea, las islas y las principales zonas turísticas del país.
Para el supervisor, el problema no puede resolverse únicamente mediante ayudas a la demanda, sino que exige incrementar de manera sustancial la oferta de viviendas mediante reformas estructurales y una mayor coordinación entre las distintas administraciones públicas.
La productividad continúa siendo la gran asignatura pendiente
Otro de los grandes mensajes del informe afecta directamente al modelo económico español.
Aunque la productividad ha mejorado desde la crisis financiera, el Banco de España considera que la distancia respecto a los principales países europeos sigue siendo demasiado amplia.
Entre los principales obstáculos identifica la excesiva fragmentación regulatoria, la complejidad administrativa, el reducido tamaño medio de las empresas y la insuficiente inversión en innovación e investigación.
El informe apuesta por facilitar el crecimiento empresarial, simplificar la regulación y acelerar la incorporación de tecnologías como la inteligencia artificial, que considera una oportunidad para elevar la productividad de las empresas españolas.
Más allá de las cifras coyunturales, el mensaje de fondo del Banco de España resulta inequívoco: la economía española mantiene una notable capacidad de crecimiento incluso en un entorno internacional extraordinariamente complejo, pero esa fortaleza convive con problemas estructurales que siguen sin resolverse.
La combinación de una vivienda cada vez menos accesible, una productividad insuficiente, una elevada deuda pública y un contexto geopolítico crecientemente incierto constituye, según el supervisor, el principal desafío económico al que España deberá enfrentarse durante los próximos años.



















