¿Es todo el PSOE así?
En días pasados hemos asistido a un Comité Federal del POSE caracterizado por una defensa unánime del jefe y por el maximalismo de las posiciones. En los tiempos que corren no es de extrañar este cierre de filas con el jefe máximo, dada la polarización política existente y el extremismo de las posiciones doctrinales. Además, los miembros del Comité, como los del Gobierno, vienen a ser nombrados por Pedro Sánchez y ante él deben responder si quieren hacer carrera política.
En los tiempos ya muy lejanos de Felipe González, en cambio, los Comités Centrales eran unos órganos de discusión vívida y a veces acalorada donde las decisiones se tomaban al final de los debates y no como ahora en que ya vienen dictadas desde un principio. O sea, que al menos eran más democráticos que en la actualidad.
Lo interesante del caso es descubrir si las decisiones de los Comités son más radicales o se corresponden con las opiniones de la militancia, Según los dirigentes reunidos en cónclave, las masas les piden que aprieten y por la calle les dicen “Yo con Begoña Gómez” o “Sánchez debe resistir porque lo está haciendo muy bien”.
Según estas declaraciones habría una perfecta sintonía entre las bases del partido y sus gerifaltes, en principio desmentidas por unas encuestas que sitúan al PSOE a la baja. Pero no nos dejemos arrastrar por las apariencias. Los sondeos de opinión reflejan la postura de los votantes, quienes son más erráticos y volubles que los militantes, quienes responden a convicciones más simples.
Para ver si el citado Comité es sanchismo puro y duro o se identifica con las masas socialistas no hay más que ver las reacciones cotidianas de los corifeos y demás propagandistas mediáticos de la causa para comprobar que lo que se lleva en el PSOE actual es el radicalismo y que las extremistas diatribas del Comité Federal responden a lo que es el socialismo hoy día.
En días pasados hemos asistido a un Comité Federal del POSE caracterizado por una defensa unánime del jefe y por el maximalismo de las posiciones. En los tiempos que corren no es de extrañar este cierre de filas con el jefe máximo, dada la polarización política existente y el extremismo de las posiciones doctrinales. Además, los miembros del Comité, como los del Gobierno, vienen a ser nombrados por Pedro Sánchez y ante él deben responder si quieren hacer carrera política.
En los tiempos ya muy lejanos de Felipe González, en cambio, los Comités Centrales eran unos órganos de discusión vívida y a veces acalorada donde las decisiones se tomaban al final de los debates y no como ahora en que ya vienen dictadas desde un principio. O sea, que al menos eran más democráticos que en la actualidad.
Lo interesante del caso es descubrir si las decisiones de los Comités son más radicales o se corresponden con las opiniones de la militancia, Según los dirigentes reunidos en cónclave, las masas les piden que aprieten y por la calle les dicen “Yo con Begoña Gómez” o “Sánchez debe resistir porque lo está haciendo muy bien”.
Según estas declaraciones habría una perfecta sintonía entre las bases del partido y sus gerifaltes, en principio desmentidas por unas encuestas que sitúan al PSOE a la baja. Pero no nos dejemos arrastrar por las apariencias. Los sondeos de opinión reflejan la postura de los votantes, quienes son más erráticos y volubles que los militantes, quienes responden a convicciones más simples.
Para ver si el citado Comité es sanchismo puro y duro o se identifica con las masas socialistas no hay más que ver las reacciones cotidianas de los corifeos y demás propagandistas mediáticos de la causa para comprobar que lo que se lleva en el PSOE actual es el radicalismo y que las extremistas diatribas del Comité Federal responden a lo que es el socialismo hoy día.

















