The Astrophysical Journal
¿Y si no estamos escuchando bien? Un estudio del SETI plantea que las señales extraterrestres podrían estar ocultas por el "clima espacial" de otros sistemas solares
Una investigación publicada en The Astrophysical Journal sostiene que las búsquedas tradicionales de inteligencia extraterrestre podrían estar ignorando miles de posibles señales debido a un fenómeno físico hasta ahora prácticamente olvidado.
![[Img #30789]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/07_2026/1127_66666666666.jpg)
Durante más de seis décadas, la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) se ha basado en una idea aparentemente sencilla: si existe una civilización tecnológica, probablemente emitirá señales de radio extremadamente estrechas —de apenas una fracción de hercio de ancho— porque son las más eficientes energéticamente y las más fáciles de distinguir del ruido natural del Universo.
Sin embargo, un nuevo trabajo publicado por investigadores del SETI Institute plantea que ese supuesto podría contener un error fundamental. Según el estudio, las señales no viajarían intactas hasta la Tierra. Antes de abandonar su propio sistema planetario tendrían que atravesar el denominado medio interplanetario del sistema de origen (Exo-IPM): el plasma formado por el viento estelar, las eyecciones de masa coronal y la turbulencia magnética que rodea a cualquier estrella. Ese "clima espacial" actuaría como un filtro natural capaz de deformar profundamente la señal antes incluso de comenzar su viaje interestelar.
Una señal perfecta deja de ser perfecta
Los autores explican que los algoritmos utilizados actualmente por SETI buscan emisiones extremadamente estrechas, inferiores a 1 Hz de anchura.
Pero la turbulencia existente alrededor de la estrella emisora puede ensanchar artificialmente esas emisiones.
Una señal originalmente puntual puede transformarse en una banda de decenas, cientos o incluso miles de hercios de ancho.
El problema no es únicamente que la señal se haga más ancha.
Al repartirse la energía sobre una banda mucho mayor, disminuye drásticamente el pico de intensidad que detectan los radiotelescopios.
En otras palabras: la señal sigue existiendo, pero deja de parecer una señal artificial.
Un posible sesgo en décadas de búsqueda
Para comprobar la importancia del fenómeno, los investigadores desarrollaron un modelo físico basado en décadas de observaciones realizadas durante ocultaciones solares de numerosas sondas espaciales —Mariner, Pioneer, Helios, Viking, Cassini, Voyager, Mars Express, Rosetta y otras— cuyos enlaces de radio permitieron medir cómo el plasma solar ensancha las señales de radio.
A partir de esas medidas construyeron un modelo extrapolable a otros sistemas estelares.
Posteriormente simularon una búsqueda de tecnofirmas entre un millón de estrellas cercanas, incorporando diferentes tipos de estrellas, órbitas planetarias, inclinaciones y condiciones del medio interplanetario.
Los resultados fueron sorprendentes.
La mayoría de las señales podrían llegar alteradas
Las simulaciones indican que, observando alrededor de 1 GHz —la frecuencia clásica de muchos programas SETI—:
-
alrededor del 70 % de los sistemas producirían un ensanchamiento superior a 1 Hz;
-
aproximadamente un 30 % superarían los 10 Hz;
-
a frecuencias más bajas, como 100 MHz, más del 60 % de los sistemas presentarían ensanchamientos superiores a 100 Hz.
Este efecto sería especialmente acusado en las enanas rojas, que representan aproximadamente tres cuartas partes de todas las estrellas de la Vía Láctea.
Las tormentas estelares empeoran aún más la situación
El trabajo también analiza el efecto de las eyecciones de masa coronal (CME), gigantescas expulsiones de plasma similares a las que produce nuestro Sol.
Aunque la probabilidad de que una observación coincida con uno de estos episodios es reducida —inferior al 3 %—, cuando ocurre el efecto puede ser enorme.
Las simulaciones muestran que el ensanchamiento espectral puede multiplicarse por varios órdenes de magnitud, superando incluso los 1.000 Hz, haciendo que una señal artificial prácticamente desaparezca para los sistemas automáticos de detección utilizados actualmente.
Una posible explicación para el "Gran Silencio"
Quizá la conclusión más sugerente del estudio aparece en su interpretación final. Desde hace décadas, los programas SETI han encontrado millones de señales candidatas, pero ninguna ha podido confirmarse como artificial. Los autores plantean que parte de ese fracaso podría no deberse necesariamente a la ausencia de civilizaciones tecnológicas. Tal vez las estamos buscando con un modelo equivocado.
Si las señales llegan sistemáticamente ensanchadas por el medio interplanetario de sus estrellas de origen, los algoritmos actuales —optimizados para detectar líneas extremadamente estrechas— podrían estar descartándolas automáticamente.
El artículo llega a sugerir que este fenómeno podría haber contribuido al conocido "Gran Silencio" que caracteriza la búsqueda de inteligencia extraterrestre desde hace más de medio siglo.
Replantear los algoritmos de búsqueda
Los investigadores no sostienen que esta hipótesis resuelva por sí sola la paradoja de Fermi ni que demuestre la existencia de civilizaciones extraterrestres.
Su propuesta es mucho más técnica, aunque potencialmente trascendental.
Argumentan que los futuros radiotelescopios —como el Square Kilometre Array (SKA) o el Next Generation Very Large Array (ngVLA)— deberían incorporar modelos que tengan en cuenta la dispersión provocada por el medio interplanetario de los sistemas observados.
En lugar de buscar únicamente líneas de menos de un hercio de anchura, podría ser necesario desarrollar algoritmos capaces de reconocer señales ensanchadas por la turbulencia estelar.
Si esta hipótesis resulta correcta, una parte de las emisiones que durante décadas han pasado inadvertidas podría encontrarse ya registrada en los archivos de observación, esperando únicamente a que alguien las busque de otra manera.
Una investigación publicada en The Astrophysical Journal sostiene que las búsquedas tradicionales de inteligencia extraterrestre podrían estar ignorando miles de posibles señales debido a un fenómeno físico hasta ahora prácticamente olvidado.
![[Img #30789]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/07_2026/1127_66666666666.jpg)
Durante más de seis décadas, la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) se ha basado en una idea aparentemente sencilla: si existe una civilización tecnológica, probablemente emitirá señales de radio extremadamente estrechas —de apenas una fracción de hercio de ancho— porque son las más eficientes energéticamente y las más fáciles de distinguir del ruido natural del Universo.
Sin embargo, un nuevo trabajo publicado por investigadores del SETI Institute plantea que ese supuesto podría contener un error fundamental. Según el estudio, las señales no viajarían intactas hasta la Tierra. Antes de abandonar su propio sistema planetario tendrían que atravesar el denominado medio interplanetario del sistema de origen (Exo-IPM): el plasma formado por el viento estelar, las eyecciones de masa coronal y la turbulencia magnética que rodea a cualquier estrella. Ese "clima espacial" actuaría como un filtro natural capaz de deformar profundamente la señal antes incluso de comenzar su viaje interestelar.
Una señal perfecta deja de ser perfecta
Los autores explican que los algoritmos utilizados actualmente por SETI buscan emisiones extremadamente estrechas, inferiores a 1 Hz de anchura.
Pero la turbulencia existente alrededor de la estrella emisora puede ensanchar artificialmente esas emisiones.
Una señal originalmente puntual puede transformarse en una banda de decenas, cientos o incluso miles de hercios de ancho.
El problema no es únicamente que la señal se haga más ancha.
Al repartirse la energía sobre una banda mucho mayor, disminuye drásticamente el pico de intensidad que detectan los radiotelescopios.
En otras palabras: la señal sigue existiendo, pero deja de parecer una señal artificial.
Un posible sesgo en décadas de búsqueda
Para comprobar la importancia del fenómeno, los investigadores desarrollaron un modelo físico basado en décadas de observaciones realizadas durante ocultaciones solares de numerosas sondas espaciales —Mariner, Pioneer, Helios, Viking, Cassini, Voyager, Mars Express, Rosetta y otras— cuyos enlaces de radio permitieron medir cómo el plasma solar ensancha las señales de radio.
A partir de esas medidas construyeron un modelo extrapolable a otros sistemas estelares.
Posteriormente simularon una búsqueda de tecnofirmas entre un millón de estrellas cercanas, incorporando diferentes tipos de estrellas, órbitas planetarias, inclinaciones y condiciones del medio interplanetario.
Los resultados fueron sorprendentes.
La mayoría de las señales podrían llegar alteradas
Las simulaciones indican que, observando alrededor de 1 GHz —la frecuencia clásica de muchos programas SETI—:
-
alrededor del 70 % de los sistemas producirían un ensanchamiento superior a 1 Hz;
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aproximadamente un 30 % superarían los 10 Hz;
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a frecuencias más bajas, como 100 MHz, más del 60 % de los sistemas presentarían ensanchamientos superiores a 100 Hz.
Este efecto sería especialmente acusado en las enanas rojas, que representan aproximadamente tres cuartas partes de todas las estrellas de la Vía Láctea.
Las tormentas estelares empeoran aún más la situación
El trabajo también analiza el efecto de las eyecciones de masa coronal (CME), gigantescas expulsiones de plasma similares a las que produce nuestro Sol.
Aunque la probabilidad de que una observación coincida con uno de estos episodios es reducida —inferior al 3 %—, cuando ocurre el efecto puede ser enorme.
Las simulaciones muestran que el ensanchamiento espectral puede multiplicarse por varios órdenes de magnitud, superando incluso los 1.000 Hz, haciendo que una señal artificial prácticamente desaparezca para los sistemas automáticos de detección utilizados actualmente.
Una posible explicación para el "Gran Silencio"
Quizá la conclusión más sugerente del estudio aparece en su interpretación final. Desde hace décadas, los programas SETI han encontrado millones de señales candidatas, pero ninguna ha podido confirmarse como artificial. Los autores plantean que parte de ese fracaso podría no deberse necesariamente a la ausencia de civilizaciones tecnológicas. Tal vez las estamos buscando con un modelo equivocado.
Si las señales llegan sistemáticamente ensanchadas por el medio interplanetario de sus estrellas de origen, los algoritmos actuales —optimizados para detectar líneas extremadamente estrechas— podrían estar descartándolas automáticamente.
El artículo llega a sugerir que este fenómeno podría haber contribuido al conocido "Gran Silencio" que caracteriza la búsqueda de inteligencia extraterrestre desde hace más de medio siglo.
Replantear los algoritmos de búsqueda
Los investigadores no sostienen que esta hipótesis resuelva por sí sola la paradoja de Fermi ni que demuestre la existencia de civilizaciones extraterrestres.
Su propuesta es mucho más técnica, aunque potencialmente trascendental.
Argumentan que los futuros radiotelescopios —como el Square Kilometre Array (SKA) o el Next Generation Very Large Array (ngVLA)— deberían incorporar modelos que tengan en cuenta la dispersión provocada por el medio interplanetario de los sistemas observados.
En lugar de buscar únicamente líneas de menos de un hercio de anchura, podría ser necesario desarrollar algoritmos capaces de reconocer señales ensanchadas por la turbulencia estelar.
Si esta hipótesis resulta correcta, una parte de las emisiones que durante décadas han pasado inadvertidas podría encontrarse ya registrada en los archivos de observación, esperando únicamente a que alguien las busque de otra manera.





