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Pablo Mosquera
Miércoles, 08 de Julio de 2026 Tiempo de lectura:

Los que se fueron y los que se quedan

Me comunican la muerte del Dr. Borderas. Aun cuando estoy lejos de Vitoria y llevo desde septiembre del 2002 en mi Galicia cantábrica natal, procuro estar al tanto de lo que acontece en un territorio foral en el que nacieron mis hijos -cada uno en un hospital público- y llegué desde Barcelona -Director de Vall de Hebrón con 28 años y por oposición- para montar el nuevo Hospital -Residencia Ortiz de Zárate del INP- Ministerio de Trabajo-.

 

La desaparición del que fuera Jefe del Servicio de Pediatría por oposición, en aquel junio de 1976, me trae a la memoria y documentación la épica que supuso modernizar la asistencia hospitalaria y ambulatoria de Álava. Por cierto. Con un gran Hospital Provincial General -Santiago Apóstol- perteneciente a FASVA y dirigido por mi gran amigo el inolvidable Dr. Joaquín Múgica con su equipo procedentes del Hospital de Leza.

 

Una vez más y está en el espacio de la historia para la modernización socio sanitaria en servicios y equipamientos de Álava, tengo que soportar no sólo el olvido, algo peor, la manipulación, como si logros para los que tuvieron que recurrir a personas con experiencias llegadas de otras comunidades nunca nos conceden el espacio que merece la verdad, algo que forma parte de la metodología nacionalista y sus colaboracionistas mal llamados socialistas vascos. Por ello y en nombre de los ausentes reivindico que se les haga justicia. Bastante tenemos con tolerar el perverso proceso de blanqueamiento para el terrorismo que sufrimos, y que ha sido el primer capítulo de una macabra historia en la que a continuación hay pacto con un precio. Apoyar al sanchismo a cambio de liberar de sus condenas a los asesinos de ETA. Y el tercer capítulo, ya lo anuncio. Al igual que en Navarra, la nueva "Euskal Herria" tendrá un Gobierno de coalición entre los sicarios de Otegui y los mamporreros de Sánchez.

 

Así que desde mi tribuna libertaria procederé a contar las verdades que son memoria histórica y rindiendo publicidad a quienes trabajaron a mi lado en el espacio de la sanidad pública.

 

Azpiazu. Gudelia Suarez. Enrique Rodríguez. Arbues. Gomez. P. Metola. Pérez Clausel. Diez Caballero. Bautista. Merino. Jordá. Alfareme. Aguirrezabal. Ruiz de Clavijo. Mérida. Socias. Borderas. Junto a la Jefe de Enfermería, Cristina López de Abechuco, y el Administrador Ruíz de Ocenda. Mientras la Dirección Provincial del INP la llevaba mi paisano Jesús Segovia y la Dirección de los Ambulatorios mi inolvidable amigo Arturo Valero. La inauguración del nuevo hospital tuvo lugar en febrero de 1978 por el primer Ministro de Sanidad -UCD- Sánchez de León, que se encontró como al politizar el acto dentro del contexto propagandístico de su partido, tuvo una manifestación de los trabajadores del centro que respondían así al ambiente pos tres de marzo que se vivía en Álava.

 

Prueba de lo que antecede es que ni nos dieron las gracias ni nos invitaron a la comida que tuvo lugar en el programa de la extinta UCD.

 

Pero tengo el honor y el privilegio de haber dirigido al staff antes citado, entre los que estaba el Dr. Augusto Borderas. Con aquella gestión logramos que Álava tuviera dos magníficos hospitales públicos, que además vivieron una cierta competencia. Soy de los facultativos que tuve la gran experiencia de ser el primer director en uno y jefe de servicio por oposición en el Santiago -1982 a septiembre 2002-

 

Podría escribir y así lo hice -mi libro "entre hospitales" la epopeya que fue crear un nuevo hospital y organizar su funcionamiento mediante la publicación de protocolos para el funcionamiento de cada una de las áreas de tal empresa. Hospitalización, admisión, urgencias, hospital infantil, bloque quirúrgico, consultas externas. La seguridad social contaba con los conciertos con la clínica Álava, San José, Hospital Santiago, y recibimos el hospital de Santa Ana, hoy Delegación del Gobierno en el paseo de la Senda. Abrimos los Centros de Salud en Zaramaga, Txagorritxu y Zumaquera, así como en Llodio y Amurrio. Como quiera que la memoria en frágil para lo que no conviene recordar es por lo que me permito brevemente lo que antecede.

 

Algunos de aquellos médicos hospitalarios fuimos discentes para la Universidad Pública Vasca, y también militamos en la política vasca en una etapa muy conflictiva que se conoce como "etapa del plomo" Y es que como dijo Marañón "el médico que sólo sabe medicina, ni medicina sabe".

 

De aquel equipo sanitario cada vez quedan menos. Es ley de vida. El tiempo pasa, las personas se marchan al infinito, pero las obras perduran y en tal sentido la historia de los hospitales cuyo origen debe buscarse en el Camino a Compostela- cuidar y curar- permanecerá mil primaveras más...   

 

A lo que antecede debo añadir el daño que ha causado la política lingüística consistente en imponer baremos en los que se puntúa muy alto el conocimiento, con o sin manejo social, de la lengua vasca, por encima de los méritos científicos que son las herramientas precisas para la buena atención integral a los usuarios de Osakidetza.

 

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