No nos importa su "orgullo"
Busco el significado de la palabra “orgullo” en el diccionario. Tiene un significado positivo y otro negativo. Según el primero, “orgullo” se refiere al “sentimiento de satisfacción por los logros o méritos propios”; logros positivos para uno mismo o en beneficio de la comunidad, y con frecuencia para ambos, podríamos añadir. “Estoy orgulloso de la familia que he formado”, “estoy orgulloso de haber superado las dificultades para conseguir un título o trabajo difíciles de obtener”, “estoy orgulloso de haber alcanzado tales premios por mi investigación sobre…”, etc., etc., Es decir, uno se siente orgulloso de que sus esfuerzos hayan sido buenos para mejorar la vida de uno mismo y de la sociedad de alguna manera.
Y después tenemos la segunda significación, negativa. “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que suele conllevar un sentimiento de superioridad”, que se trasluce en “soberbia”.
Tenemos, además, un significado semejante al segundo en el pecado capital de la soberbia u orgullo cristiano: “Consiste en una estima de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor…”.
¿A cuál de las significaciones se refiere el término que se aplican los orgullosos de ser “gays” o “trans” o pertenecer al colectivo LGTBIQ+? Parece que el que no quieran “avergonzarse” de pertenecer a estos colectivos, como a veces manifiestan, los lleva a vanagloriarse y presumir de su condición. Y el no avergonzarse pasa a convertirse en descaro, en desvergüenza o atrevimiento.
Desde luego, a la primera acepción no se refiere este orgullo LGTBIQ+. No parece que hayan hecho nada significativo por la sociedad por el hecho de desarrollar unos comportamientos específicos de su identidad. Más bien al contrario, pueden contribuir a la extinción de la población del planeta por su esterilidad. Y si acaso forman una familia es privando a sus hijos –obtenidos mediante gestación subrogada para gays o inseminación artificial para lesbianas– del derecho a tener un padre y una madre. Pero ya se sabe que los niños tienen los derechos que al legislador de turno le parecen. Eso por no hablar de su contribución a la mutilación de niños y jóvenes confundiéndolos y animándolos a cambios de identidad irreversibles.
Por otra parte, si reparamos en lo saludable de la vida que llevan, según las estadísticas son más propensos a contagiarse de ETS que los heterosexuales, con el consiguiente gasto a la sanidad que pagamos todos. “Las enfermedades de transmisión sexual alcanzaron niveles record en toda Europa en 2024” (…) los hombres que tienen sexo con hombres son desproporcionadamente más afectados” (El País, 21/05/2026). Aquí no se aplicarían los eslóganes esos de “el tabaco mata”, “el colesterol aumenta los riesgos de…”, “el alcohol es perjudicial”, etc. De ninguna manera se trata de dejar estas prácticas según sus animadores, solo de usar preservativos, que ya se sabe –a pesar de la propaganda– el resultado que han dado en ¡décadas! Y si alguien dijese “orgulloso de consumir alcohol”, “orgulloso de zampar bollos”, le miraríamos cuando menos con pena.
En cambio, tenemos que soportar la exhibición de sus banderas, sus “cabalgatas” y sus símbolos sobre el “orgullo” de no se sabe qué hasta en la sopa. Exhibición y más exhibición de sus miserias transformadas en maravillas por arte de “magia”. ¿Va a cambiar algo excepto molestarnos? ¿No vivimos en un país donde todos somos iguales ante la ley y tenemos los mismos derechos –incluso algunos más que otros como es su caso– establecidos por las ideologías dominantes? ¿No pueden practicar su orgullo dentro de su casa o alquilar algún salón donde se enorgullezcan entre ellos? Los heterosexuales no nos colgamos cartelitos con nuestro orgullo. Los obesos tampoco. Es más, para estos hay programas de reconversión: reducción de estomago, regímenes, pastillas, etc. Afortunadamente para ellos estos programas no están penalizados sino que entran en la seguridad social.
¿Qué aportan a la sociedad estos diversos? Como personas pueden aportar mucho, pero por su condición de LGTBIQ+ parece que su aportación es negativa. ¿De que se enorgullecen, pues?
Busco el significado de la palabra “orgullo” en el diccionario. Tiene un significado positivo y otro negativo. Según el primero, “orgullo” se refiere al “sentimiento de satisfacción por los logros o méritos propios”; logros positivos para uno mismo o en beneficio de la comunidad, y con frecuencia para ambos, podríamos añadir. “Estoy orgulloso de la familia que he formado”, “estoy orgulloso de haber superado las dificultades para conseguir un título o trabajo difíciles de obtener”, “estoy orgulloso de haber alcanzado tales premios por mi investigación sobre…”, etc., etc., Es decir, uno se siente orgulloso de que sus esfuerzos hayan sido buenos para mejorar la vida de uno mismo y de la sociedad de alguna manera.
Y después tenemos la segunda significación, negativa. “Arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que suele conllevar un sentimiento de superioridad”, que se trasluce en “soberbia”.
Tenemos, además, un significado semejante al segundo en el pecado capital de la soberbia u orgullo cristiano: “Consiste en una estima de sí mismo, o amor propio indebido, que busca la atención y el honor…”.
¿A cuál de las significaciones se refiere el término que se aplican los orgullosos de ser “gays” o “trans” o pertenecer al colectivo LGTBIQ+? Parece que el que no quieran “avergonzarse” de pertenecer a estos colectivos, como a veces manifiestan, los lleva a vanagloriarse y presumir de su condición. Y el no avergonzarse pasa a convertirse en descaro, en desvergüenza o atrevimiento.
Desde luego, a la primera acepción no se refiere este orgullo LGTBIQ+. No parece que hayan hecho nada significativo por la sociedad por el hecho de desarrollar unos comportamientos específicos de su identidad. Más bien al contrario, pueden contribuir a la extinción de la población del planeta por su esterilidad. Y si acaso forman una familia es privando a sus hijos –obtenidos mediante gestación subrogada para gays o inseminación artificial para lesbianas– del derecho a tener un padre y una madre. Pero ya se sabe que los niños tienen los derechos que al legislador de turno le parecen. Eso por no hablar de su contribución a la mutilación de niños y jóvenes confundiéndolos y animándolos a cambios de identidad irreversibles.
Por otra parte, si reparamos en lo saludable de la vida que llevan, según las estadísticas son más propensos a contagiarse de ETS que los heterosexuales, con el consiguiente gasto a la sanidad que pagamos todos. “Las enfermedades de transmisión sexual alcanzaron niveles record en toda Europa en 2024” (…) los hombres que tienen sexo con hombres son desproporcionadamente más afectados” (El País, 21/05/2026). Aquí no se aplicarían los eslóganes esos de “el tabaco mata”, “el colesterol aumenta los riesgos de…”, “el alcohol es perjudicial”, etc. De ninguna manera se trata de dejar estas prácticas según sus animadores, solo de usar preservativos, que ya se sabe –a pesar de la propaganda– el resultado que han dado en ¡décadas! Y si alguien dijese “orgulloso de consumir alcohol”, “orgulloso de zampar bollos”, le miraríamos cuando menos con pena.
En cambio, tenemos que soportar la exhibición de sus banderas, sus “cabalgatas” y sus símbolos sobre el “orgullo” de no se sabe qué hasta en la sopa. Exhibición y más exhibición de sus miserias transformadas en maravillas por arte de “magia”. ¿Va a cambiar algo excepto molestarnos? ¿No vivimos en un país donde todos somos iguales ante la ley y tenemos los mismos derechos –incluso algunos más que otros como es su caso– establecidos por las ideologías dominantes? ¿No pueden practicar su orgullo dentro de su casa o alquilar algún salón donde se enorgullezcan entre ellos? Los heterosexuales no nos colgamos cartelitos con nuestro orgullo. Los obesos tampoco. Es más, para estos hay programas de reconversión: reducción de estomago, regímenes, pastillas, etc. Afortunadamente para ellos estos programas no están penalizados sino que entran en la seguridad social.
¿Qué aportan a la sociedad estos diversos? Como personas pueden aportar mucho, pero por su condición de LGTBIQ+ parece que su aportación es negativa. ¿De que se enorgullecen, pues?



















