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Nicole Junkermann defiende que la innovación biomédica marcará la próxima generación de inversiones en salud

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Durante años, las grandes oportunidades de inversión han estado asociadas a sectores como el software, el comercio electrónico o la inteligencia artificial. Sin embargo, para Nicole Junkermann, uno de los cambios con mayor potencial económico no nació en Silicon Valley ni responde a una tendencia tecnológica pasajera. Su origen está en un fenómeno mucho más silencioso: el envejecimiento progresivo de la población y la necesidad de transformar la manera en que se previenen, diagnostican y tratan las enfermedades.

 

Tras cofundar Infront Sports & Media — vendida a Bridgepoint por 600 millones de euros en 2011 — fundó NJF Capital al año siguiente y ha construido desde entonces una cartera de más de 40 empresas en tecnología, ciencias de la vida y deporte, que incluye nombres como Revolut, SpaceX y el fabricante de chips de IA Groq. Mucho antes de que la longevidad se convirtiera en una temática habitual dentro del capital riesgo, ya respaldaba empresas dedicadas a la biotecnología, la medicina de precisión y la inteligencia artificial aplicada a la investigación médica.

 

Su planteamiento parte de una idea sencilla. La demografía no cambia de un año para otro, pero cuando lo hace termina modificando por completo la economía. En 2050, uno de cada cuatro europeos tendrá más de 65 años. Japón cruzó esa línea hace años; China envejece más rápido que cualquier gran economía en la historia, y lo hace antes de haberse enriquecido. El aumento constante del número de personas mayores está alterando las necesidades de los sistemas sanitarios, impulsando nuevas líneas de investigación y generando un mercado con un enorme potencial de crecimiento para las empresas capaces de aportar soluciones eficaces. "Los cambios más importantes no se anuncian a sí mismos", dice Junkermann. "La demografía no tiene ciclos de hype. Simplemente llega — y cuando billones de euros de gasto sanitario anual empiezan a moverse, la única pregunta real es hacia dónde van."

 

El debate sobre envejecimiento y salud ha dejado de pertenecer exclusivamente al ámbito médico. Hoy también ocupa un lugar destacado en las decisiones de inversión, la planificación económica y el desarrollo tecnológico. La razón es evidente: una población más longeva necesita más tratamientos, mejores herramientas de diagnóstico y procesos de investigación mucho más eficientes que los utilizados hasta ahora.

 

Nicole Junkermann: una década apostando por el healthspan como motor de inversión

 

Nicole Junkermann sostiene que el futuro de la medicina dependerá en gran medida de la capacidad para intervenir antes de que aparezcan las enfermedades. En lugar de esperar al diagnóstico de patologías avanzadas, la investigación actual busca comprender los mecanismos biológicos que favorecen el envejecimiento para actuar sobre ellos de manera preventiva. En ese contexto adquiere protagonismo el concepto de healthspan: el tiempo que una persona mantiene una vida saludable antes de la aparición de enfermedades relacionadas con la edad.

 

La diferencia entre vivir más y vivir mejor tiene consecuencias económicas concretas. Para la mayoría de las personas existe una brecha de aproximadamente una década entre cuánto tiempo viven y cuánto tiempo viven bien. "Vivir más nunca fue el problema interesante", dice Junkermann. "El problema interesante es comprimir los años de enfermedad al final de la vida. Si uno pasa una década en deterioro crónico, prolongar esa década no ayuda a nadie. Cerrarla lo cambia todo — para los individuos y para los sistemas de salud que van camino a la insolvencia en su trayectoria actual."

 

Este cambio de enfoque representa una diferencia importante respecto a la medicina tradicional. Durante décadas, buena parte de la investigación farmacéutica se concentró en desarrollar tratamientos específicos para enfermedades concretas. Hoy muchas compañías intentan identificar procesos celulares comunes que participan en varias patologías relacionadas con la edad. Si esos mecanismos pueden modificarse, el beneficio potencial alcanzaría a millones de personas.

 

Dónde despliega capital NJF Capital cuando la tesis de longevidad se hace concreta

 

Esa visión explica algunas de las inversiones realizadas por NJF Capital. Una de las más conocidas es Cambrian Biopharma, biotecnológica estadounidense en la que la firma entró en Serie A en 2019. Su objetivo consiste en desarrollar múltiples programas de investigación capaces de actuar sobre distintas causas subyacentes de las enfermedades relacionadas con la edad, en lugar de centrarse únicamente en sus consecuencias.

 

Otra compañía destacada es Owkin, empresa franco-estadounidense en la que Junkermann entró al inicio de su trayectoria. Gracias al análisis de grandes volúmenes de datos clínicos y genéticos mediante inteligencia artificial, colabora con instituciones sanitarias y compañías farmacéuticas para acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos y optimizar los ensayos clínicos.

 

La cartera también incorpora empresas como Deep Genomics, dedicada al desarrollo de terapias basadas en inteligencia artificial para enfermedades genéticas; Gordian Biotechnologies, centrada en comprimir los plazos de ensayos clínicos; y Hawkeye Bio, orientada a mejorar la detección temprana del cáncer, con la aritmética de que una enfermedad detectada en estadio uno cuesta una fracción — en dinero y en vida — de una tratada en estadio cuatro.

 

"Me mantendría bien alejada de la mayor parte de lo que se comercializa como longevidad — los suplementos, las clínicas que venden optimismo por el vial", dice Junkermann. "El núcleo invertible está donde la IA se encuentra con la biología: las herramientas que hacen que descubrir y entregar tratamientos sea estructuralmente más barato. No es una apuesta por ningún avance concreto. Es una apuesta por la productividad de todo el sistema."

 

Nicole Junkermann considera que este tipo de innovación posee un impacto mucho más amplio que el éxito de una empresa concreta. Si el coste de descubrir nuevos tratamientos disminuye de forma estructural, todo el sistema sanitario se beneficia. Los hospitales acceden antes a nuevas terapias, los pacientes disponen de más opciones terapéuticas y las compañías farmacéuticas pueden destinar recursos adicionales a nuevas investigaciones.

 

Por qué Europa puede liderar la próxima generación de avances en biomedicina

 

Otro aspecto relevante dentro de su visión es el papel de Europa. Aunque con frecuencia se compara al continente con Estados Unidos en términos de innovación tecnológica, Junkermann sostiene que la posición se invierte en ciencias de la vida: las instituciones de investigación, el talento clínico y los datos de salud longitudinales que albergan los sistemas públicos son activos que los competidores estadounidenses gastan fortunas intentando replicar.

 

"Este es uno de los pocos frentes en los que Europa parte con ventaja", dice. "La ciencia está aquí. Lo que ha faltado es capital paciente — inversores dispuestos a aguantar a través de ciclos de desarrollo que no encajan en un fondo de cinco años. Si eso no cambia, ya conocemos el desenlace: la ciencia se queda, el valor se va."

 

El crecimiento de la población mayor continuará marcando la agenda sanitaria internacional durante las próximas décadas. Esa evolución incrementará la demanda de innovación, impulsará nuevas formas de colaboración entre ciencia y tecnología y abrirá oportunidades para compañías especializadas en biotecnología, inteligencia artificial y medicina personalizada.

 

Desde esta perspectiva, la estrategia desarrollada por Nicole Junkermann no responde a una apuesta coyuntural, sino a la convicción de que la transformación del sistema sanitario apenas ha comenzado. Conforme aumente la presión sobre los modelos asistenciales tradicionales, las soluciones capaces de mejorar la prevención, acelerar la investigación y prolongar los años de vida saludable tendrán un papel cada vez más relevante dentro de la economía global.

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