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Pedro Chacón
Viernes, 07 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

El nacionalismo vasco es antiforal total

Me da mucha rabia cuando el nacionalismo habla de fueros. Porque los utiliza de una manera completamente tergiversada y desprovista del sentido que tuvo en la historia. Es lo que han hecho con toda la historia del País Vasco, pero en el tema foral se nota especialmente.

 

En el último manifiesto que hicieron los dos partidos nacionalistas, PNV y Bildu, el pasado 19 de julio, justo el día de la final del Mundial, para contraprogramar aquel evento (aunque fue por la mañana, para que luego todos pudieran ver el partido y animaran a la leñera –en aquella ocasión– Argentina), hablaban de los fueros.

 

En la llamada Declaración de Vergara (ellos lo escribieron, como es de suponer, Bergara) se dice que “la abolición de los fueros trajo la ruptura de la identidad como sujeto político que Euskal Herria había mantenido a lo largo de la historia; supuso la negación del derecho de este pueblo a gobernarse a sí mismo.” Esto es una mentira como una casa.

 

Los fueros en el caso vasco fueron un producto de la monarquía castellana, a la que pertenecían las provincias vascas desde el siglo XIII en adelante. Y su origen está en un pacto entre el Rey y las villas y anteiglesias. Sus fueros fueron redactados en castellano porque en su realización tomaron parte principal, si no única, el corregidor y sus escribanos, todos ellos educados en las universidades castellanas como las de Salamanca o Valladolid. Y consistieron en un pacto entre las villas y el rey. No tienen nada que ver con lo que pasó en el País Vasco francés, por ejemplo.

 

Y en el caso de Navarra, no significó, como se dice en la Declaración de Bergara, que “la Ley Paccionada del 1841, restringió seriamente las instituciones y capacidades políticas del Reino de Navarra”. Precisamente mediante esa ley de 1841 Navarra pasó de ser un Reino a ser una Comunidad Foral, marcando la pauta de lo que luego les fue ofrecido a las provincias vascas a partir de 1876 como arreglo final: caja de recluta y recaudación igualada con las del resto de las provincias españolas, así como un Concierto Económico para recaudar lo propio y remitir un cupo al Estado.

 

Los fueros no tienen nada que ver ni con la autodeterminación, ni con el derecho a decidir ni con nada que se le parezca. Que dejen ya de mentir, por favor y que dejen los fueros en paz, si puede ser.

 

Del mismo modo que el nacionalismo es antiforal total, la exigencia de una selección de fútbol propia porque Euskadi es una nación es antiforal total.

 

La exigencia de que todo el mundo hable eusquera es antiforal total.

 

La existencia misma de un lendacari que se llama Pradales, pero que antes se llamó como se llamara es antiforal total, porque los gobiernos vascos eran gobiernos provinciales y nunca hubo una entidad vasca por encima de ellos.

 

El arrinconamiento de los Diputados Generales de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa por parte del nacionalismo vasco, convertidos en meros peones sin ninguna relevancia política ni casi sin opinión política, a las órdenes de Sabin Echea es antiforal total.

 

Todo lo que caracteriza al nacionalismo vasco como tal es antiforal total. No digamos ya la pretensión de independencia. Es que hasta el antiespañolismo que caracteriza al nacionalismo vasco es antiforal total. Váyase a una publicación señera del fuerismo vasco como fue la revista Euskal-Erria de San Sebastián, que se publicó entre 1880 y 1918 y allí se podrá comprobar cómo los que la elaboraron, fueristas todos, ponían a España en un pedestal, a sus escritores, como Cervantes o Calderón de la Barca, a sus reyes, como Isabel II (sí, Isabel II) o Alfonso XIII mismo, a su idioma castellano, a sus glorias de la historia, a sus personajes más relevantes.

 

Todo lo que han hecho con los símbolos de cada provincia, especialmente con los escudos, es antiforal total, cambiando, quitando y poniendo cosas que no les correspondían históricamente, solo por su particular interpretación de la historia.

 

Por no hablar de los nombres de las provincias y de los pueblos, cambiados sin sentido histórico. Todo eso también es antiforal total, porque han conseguido, entre otras cosas, que la gente que tiene un apellido que correspondía a una entidad local, vea el origen de su apellido completamente desvirtuado, cuando no oculto y sepultado. Gordexola por Gordejuela es antiforal total, lo mismo que Sukarrieta por Pedernales. Si era como Pedernales como se presentaba el pueblo en las Juntas Generales de Vizcaya, a santo de qué llamarlo ahora Sukarrieta. Y así con tantísimos nombres de entidades geográficas, cambiados por que sí, porque les ha dado la gana.

 

Por lo tanto, no podemos aceptar que el nacionalismo vasco haga la más mínima mención de los fueros sin rebelarnos de inmediato y denunciar la superchería, la manipulación, la tergiversación y la mentira.

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