El sabinismo apellidístico vasco visto del revés
Está tan metida en nuestras vidas y en nuestras conciencias la malhadada división entre apellidos vascos y apellidos españoles, por obra y gracia de un tal Sabino Arana, que hoy en día todo el mundo deduce que alguien con un apellido eusquérico, que yo no llamo vasco sino eusquérico, tiene impepinablemente relación con el País Vasco o es vasco, mientras que alguien que no tenga apellido eusquérico y viva en el País Vasco se supone que antes o después vino de fuera, es decir, del Ebro para abajo.
Con los actuales lendacari Pradales y presidente del PNV Esteban, todo el mundo sabe que el primero es originario de Burgos mientras que el segundo, en parte que se sepa, lo es de Soria. Con lo cual se cumple a rajatabla el principio de que el apellido eusquérico es del País Vasco y el no eusquérico es importado.
Quién no ha caído alguna vez en ese prejuicio o quién no lo tiene arraigado a más no poder.
Todos lo hemos pensado así alguna vez o todos lo pensamos siempre. Quiere decirse que todos somos sabinianos apellidísticos sin saberlo.
El sabinismo apellidístico campa a sus anchas en el País Vasco y produce estragos en la conciencia y la identidad de la gente.
Pero hete aquí que estamos ante una gran superchería. Una más de las muchas que nos metió en la cabeza aquel botarate que nos ha convertido a todos en medio gilipollas sin saberlo.
Para empezar. Los apellidos no eusquéricos en el País Vasco son tan vascos como los eusquéricos. Y no estoy diciendo una perogrullada sino algo real que la gente no es capaz de comprender, abotargada como está por el sabinismo apellidístico imperante.
En mis primeras entradas de esta serie de “El balle del ziruelo” me empeñé en demostrar un principio con el que pensaba cuestionar todo el universo sabiniano en el que vivimos en el País Vasco para nuestra desgracia y aflicción. El de que los apellidos eusquéricos son aquí los dominantes y los caracterizadores de la sociedad mientras que los no eusquéricos son como de prestado, como de ocupas, vaya, de gentes no vascas, importadas, espurias. Y pensaba que aquella desmitologización era la clave principal de nuestro universo social y pequeño, infantilizado, que es el País Vasco actual. Aquella deconstrucción del apellidismo enfermizo vasco consistió en demostrar que hay más apellidos de los llamados eusquéricos en el resto de España que en el País Vasco y Navarra juntos.
Y lo demostré de sobras, trabajando como un mulo desglosando todos los apellidos del listado de apellidos eusquéricos del nomenclátor de Euskaltzaindia y cruzándolos con la estadística que da el INE para cada uno de esos apellidos. Con lo que el hecho de que haya más gentes con apellido eusquérico viviendo en el resto de España que en el País Vasco y Navarra juntos quería decir que a lo largo de la historia había habido una imbricación tan intensa y prolongada que seguir sosteniendo que los apellidos eusquéricos son los caracterizadores de la sociedad vasca era una auténtica inventada, un mito ideologizado y nacionalista, que se comprendía porque aquí habían tenido su origen esos apellidos, pero que luego la evolución social y los movimientos libérrimos de la gente los habían transportado al resto de España y convertido aquella presencia originaria en pasado, en historia, en recuerdos. Y había ejemplos a miles para demostrarlo.
Pero ahora estamos en otra cosa. Estamos en negar también otro principio fundamental y que es el de ningunear a la gente que vive en el País Vasco y no tiene apellido eusquérico como dando por hecho que antes o después tuvieron que venir de fuera, como si aquí en origen solo hubiera habido apellidos eusquéricos cuando se empezaron a poner por primera vez los apellidos. Es lo que podemos denominar sabinismo apellidístico vasco visto del revés.
Y para demostrar que eso no es así, que aquí desde el principio había tantos apellidos no eusquéricos como eusquéricos y que la gilipollez de Sabino Arana no tiene ni por dónde cogerse también en este punto, es por lo que vamos a empezar hoy el abordaje de las fuentes que nos van a demostrar también esta realidad de nuestra sociedad y de nuestra historia.
Para ello tenemos una herramienta que no sé hasta qué punto está siendo explotada, salvo para que las personas que no viven en el País Vasco y tengan apellido eusquérico sepan de dónde proceden sus ancestros. Creo que esa viene siendo la utilización que se está haciendo hasta ahora de esa herramienta.
Me refiero a los Registros Sacramentales que se pueden consultar en el portal del Archivo Histórico del País Vasco, al que se accede con el término “Artxibo”.
Ahí están recogiendo digitalizadas las actas sacramentales de bautismo, matrimonio y defunción de las iglesias del País Vasco y ya podemos empezar a comprobar, a partir de su consulta, por donde van las cosas en cuanto a la presencia de apellidos eusquéricos y no eusquéricos en nuestros libros de registro parroquiales desde que se empezaron a anotar esos datos.
Para empezar, el registro más antiguo que tenemos es el de la iglesia de Santa Cruz, en la localidad de Marieta del municipio de Barrundia en Álava. Es un bautizo de 1481 y al niño le pusieron Juan Pérez de Marieta. Vamos a suponer que como estamos en Álava y como no tenemos actas parroquiales más antiguas de Vizcaya y de Guipúzcoa, pues aquí el apellido más antiguo que nos sale es un Pérez.
Sigamos investigando. Veamos los apellidos más comunes hoy en el País Vasco, que son, por este orden, García, Fernández, González, Rodríguez y Martínez.
Veamos desde cuándo están cada uno de esos apellidos en los Registros Sacramentales del País Vasco.
García: en 1500 bautizaron a un niño Pedro García, en la parroquia de San Miguel, en la localidad de Gurendes del municipio de Valdegovía.
Fernández: en 1501 fue bautizada la niña María Fernández, en la parroquia de La Asunción, de la localidad de Etxabarri-Ibiña del municipio de Zigoitia.
González: en 1501 fue bautizado el niño Bartolomé González en la misma parroquia de antes.
Rodríguez: en 1515 fue bautizado el niño Juan Rodríguez en la parroquia de La Purificación, en la localidad de Lopidana, del municipio de Vitoria.
Martínez: En 1484 fue bautizado el niño Joan Martínez en la misma parroquia de Santa Cruz donde vimos el ejemplo de Juan Pérez de Marieta, en la localidad de Marieta en Barrundia.
Quiere decirse que estos apellidos ya estaban aquí, en el País Vasco, desde que se empezó a tener registros parroquiales de bautizos, matrimonios y defunciones.
Para encontrar el primer apellidado con el apellido, por ejemplo, Arzalluz, tenemos que irnos a 1673, donde en la parroquia de San Martín en Errezil, bautizaron a Ambrosio Arzalluz.
¿Quién es entonces más antiguo en el País Vasco, el García bautizado en 1500 con el nombre de Pedro, o el Arzalluz bautizado en 1673 con el nombre de Ambrosio?
Seguiremos otro día con esta historia que estamos en pleno verano y no quiero agobiaros más que lo estrictamente necesario. Saludos cordiales.
Está tan metida en nuestras vidas y en nuestras conciencias la malhadada división entre apellidos vascos y apellidos españoles, por obra y gracia de un tal Sabino Arana, que hoy en día todo el mundo deduce que alguien con un apellido eusquérico, que yo no llamo vasco sino eusquérico, tiene impepinablemente relación con el País Vasco o es vasco, mientras que alguien que no tenga apellido eusquérico y viva en el País Vasco se supone que antes o después vino de fuera, es decir, del Ebro para abajo.
Con los actuales lendacari Pradales y presidente del PNV Esteban, todo el mundo sabe que el primero es originario de Burgos mientras que el segundo, en parte que se sepa, lo es de Soria. Con lo cual se cumple a rajatabla el principio de que el apellido eusquérico es del País Vasco y el no eusquérico es importado.
Quién no ha caído alguna vez en ese prejuicio o quién no lo tiene arraigado a más no poder.
Todos lo hemos pensado así alguna vez o todos lo pensamos siempre. Quiere decirse que todos somos sabinianos apellidísticos sin saberlo.
El sabinismo apellidístico campa a sus anchas en el País Vasco y produce estragos en la conciencia y la identidad de la gente.
Pero hete aquí que estamos ante una gran superchería. Una más de las muchas que nos metió en la cabeza aquel botarate que nos ha convertido a todos en medio gilipollas sin saberlo.
Para empezar. Los apellidos no eusquéricos en el País Vasco son tan vascos como los eusquéricos. Y no estoy diciendo una perogrullada sino algo real que la gente no es capaz de comprender, abotargada como está por el sabinismo apellidístico imperante.
En mis primeras entradas de esta serie de “El balle del ziruelo” me empeñé en demostrar un principio con el que pensaba cuestionar todo el universo sabiniano en el que vivimos en el País Vasco para nuestra desgracia y aflicción. El de que los apellidos eusquéricos son aquí los dominantes y los caracterizadores de la sociedad mientras que los no eusquéricos son como de prestado, como de ocupas, vaya, de gentes no vascas, importadas, espurias. Y pensaba que aquella desmitologización era la clave principal de nuestro universo social y pequeño, infantilizado, que es el País Vasco actual. Aquella deconstrucción del apellidismo enfermizo vasco consistió en demostrar que hay más apellidos de los llamados eusquéricos en el resto de España que en el País Vasco y Navarra juntos.
Y lo demostré de sobras, trabajando como un mulo desglosando todos los apellidos del listado de apellidos eusquéricos del nomenclátor de Euskaltzaindia y cruzándolos con la estadística que da el INE para cada uno de esos apellidos. Con lo que el hecho de que haya más gentes con apellido eusquérico viviendo en el resto de España que en el País Vasco y Navarra juntos quería decir que a lo largo de la historia había habido una imbricación tan intensa y prolongada que seguir sosteniendo que los apellidos eusquéricos son los caracterizadores de la sociedad vasca era una auténtica inventada, un mito ideologizado y nacionalista, que se comprendía porque aquí habían tenido su origen esos apellidos, pero que luego la evolución social y los movimientos libérrimos de la gente los habían transportado al resto de España y convertido aquella presencia originaria en pasado, en historia, en recuerdos. Y había ejemplos a miles para demostrarlo.
Pero ahora estamos en otra cosa. Estamos en negar también otro principio fundamental y que es el de ningunear a la gente que vive en el País Vasco y no tiene apellido eusquérico como dando por hecho que antes o después tuvieron que venir de fuera, como si aquí en origen solo hubiera habido apellidos eusquéricos cuando se empezaron a poner por primera vez los apellidos. Es lo que podemos denominar sabinismo apellidístico vasco visto del revés.
Y para demostrar que eso no es así, que aquí desde el principio había tantos apellidos no eusquéricos como eusquéricos y que la gilipollez de Sabino Arana no tiene ni por dónde cogerse también en este punto, es por lo que vamos a empezar hoy el abordaje de las fuentes que nos van a demostrar también esta realidad de nuestra sociedad y de nuestra historia.
Para ello tenemos una herramienta que no sé hasta qué punto está siendo explotada, salvo para que las personas que no viven en el País Vasco y tengan apellido eusquérico sepan de dónde proceden sus ancestros. Creo que esa viene siendo la utilización que se está haciendo hasta ahora de esa herramienta.
Me refiero a los Registros Sacramentales que se pueden consultar en el portal del Archivo Histórico del País Vasco, al que se accede con el término “Artxibo”.
Ahí están recogiendo digitalizadas las actas sacramentales de bautismo, matrimonio y defunción de las iglesias del País Vasco y ya podemos empezar a comprobar, a partir de su consulta, por donde van las cosas en cuanto a la presencia de apellidos eusquéricos y no eusquéricos en nuestros libros de registro parroquiales desde que se empezaron a anotar esos datos.
Para empezar, el registro más antiguo que tenemos es el de la iglesia de Santa Cruz, en la localidad de Marieta del municipio de Barrundia en Álava. Es un bautizo de 1481 y al niño le pusieron Juan Pérez de Marieta. Vamos a suponer que como estamos en Álava y como no tenemos actas parroquiales más antiguas de Vizcaya y de Guipúzcoa, pues aquí el apellido más antiguo que nos sale es un Pérez.
Sigamos investigando. Veamos los apellidos más comunes hoy en el País Vasco, que son, por este orden, García, Fernández, González, Rodríguez y Martínez.
Veamos desde cuándo están cada uno de esos apellidos en los Registros Sacramentales del País Vasco.
García: en 1500 bautizaron a un niño Pedro García, en la parroquia de San Miguel, en la localidad de Gurendes del municipio de Valdegovía.
Fernández: en 1501 fue bautizada la niña María Fernández, en la parroquia de La Asunción, de la localidad de Etxabarri-Ibiña del municipio de Zigoitia.
González: en 1501 fue bautizado el niño Bartolomé González en la misma parroquia de antes.
Rodríguez: en 1515 fue bautizado el niño Juan Rodríguez en la parroquia de La Purificación, en la localidad de Lopidana, del municipio de Vitoria.
Martínez: En 1484 fue bautizado el niño Joan Martínez en la misma parroquia de Santa Cruz donde vimos el ejemplo de Juan Pérez de Marieta, en la localidad de Marieta en Barrundia.
Quiere decirse que estos apellidos ya estaban aquí, en el País Vasco, desde que se empezó a tener registros parroquiales de bautizos, matrimonios y defunciones.
Para encontrar el primer apellidado con el apellido, por ejemplo, Arzalluz, tenemos que irnos a 1673, donde en la parroquia de San Martín en Errezil, bautizaron a Ambrosio Arzalluz.
¿Quién es entonces más antiguo en el País Vasco, el García bautizado en 1500 con el nombre de Pedro, o el Arzalluz bautizado en 1673 con el nombre de Ambrosio?
Seguiremos otro día con esta historia que estamos en pleno verano y no quiero agobiaros más que lo estrictamente necesario. Saludos cordiales.



















