Sábado, 15 de Agosto de 2026

Actualizada Sábado, 15 de Agosto de 2026 a las 08:26:44 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Pablo Mosquera
Sábado, 15 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:

Debilidad frente a dignidad

No es sorprendente. Se veía llegar. Marruecos siempre aspiró a poner sus botas en Ceuta y Melilla, y después en Las Canarias. Sabe que a los yankis les da igual. O mejor aún, se fian más de Marruecos que de España para mantener el orden en el Magreb. El Estado español es débil con mandarines corruptos. El sanchismo se vende por un plato de lentejas. Entregó al Sahara. Entregará Cataluña y Vascongadas. Entregará Ceuta y Melilla. Es cuestión de tiempo y de "pactos" para mantenerse en el poder y eludir a la Justicia.

 

La debilidad de un Estado se manifiesta cuando pierde la capacidad de ejercer sus funciones esenciales, como mantener el control de su territorio, garantizar la seguridad pública y proveer servicios básicos a los ciudadanos. Un Estado fallido es un Estado que ha perdido su capacidad para cumplir funciones fundamentales de seguridad y desarrollo, careciendo de un control efectivo sobre su territorio y fronteras. 

 

Instituciones frágiles: Los poderes públicos no tienen los recursos, el personal capacitado ni la organización para cumplir su trabajo.

 

Corrupción generalizada: Los sobornos y el abuso de poder dañan la confianza en las leyes y desvían los recursos públicos.

 

Ausencia de Estado de derecho: Las leyes no se aplican por igual, la justicia es lenta o inexistente y los gobernantes actúan sin rendir cuentas.

 

Si hay una palabra estrella en la Constitución española vigente según la doctrina científica y jurisprudencial, es dignidad. Esta es una primera enseñanza: para que un régimen político sea respetuoso e incluso defensor activo de la dignidad humana, no es necesario que esta palabra figure en su texto constitucional. Si figura, tanto mejor, porque se gana en seguridad jurídica, que es otro valor muy presente en el constitucionalismo posbélico. Pero más necesario, incluso imprescindible, es, primero, que los poderes públicos interpreten que la dignidad es un valor ínsito al régimen democrático y, segundo, que así lo interpreten también los tribunales de justicia. 

 

La dignidad de España se asienta en la libertad y en la igualdad ante la ley de todos los españoles; y se asienta en la solidaridad entre todos los territorios que configuran la nación española, cuya existencia sólo puede ser negada con base en la ignorancia o la mala fe. Algunos nacionalistas se han atrevido a exigir al gobierno socialista (responsable último del inconstitucional Estatuto catalán) que cumpla los pactos acordados. Pero no podemos admitir que solamente nosotros, los ciudadanos españoles, tengamos que respetar los pactos que ellos hayan acordado con el gobierno, o entre ellos. Nosotros exigimos respeto al pacto fundamental, aprobado por todos los electores españoles, la Constitución de 1978. Recordemos su artículo segundo: ‘La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española’. Unidad que está entrelazada constitucionalmente con la autonomía y la solidaridad. En estos preocupantes momentos que nos ha tocado vivir, cuando los partidos supuestamente nacionales han dejado de cumplir con sus responsabilidades históricas y constitucionales, por el deseo de poder a cualquier precio y por las deslealtades nacionalistas, quedamos nosotros, los ciudadanos comprometidos con la Constitución y con España

 

No es la primera vez que situaciones límites desencadenan la tempestad de movimientos superando la conducta denominada del camaleón. De ahí que pueda ser la crisis en Ceuta y Melilla lo que haga reaccionar el orgullo patrio pero desde el pueblo llano arrastrando a la clase política. Un hecho de esta naturaleza me tocó vivirla en Ermua, cuando rapto y asesinato de aquel concejal -algunos ya ni saben quién era y que le pasó- Miguel Ángel Blanco puso en marcha desde la indignación lo que se vino a denominar "espíritu" y que obligó a los poderes públicos y democráticos a movilizarse. Solía escribir por aquellas fechas que no encabezábamos nada, éramos empujados por la vorágine de un pueblo harto de la barbarie terrorista.

 

La gobernabilidad de España como nación y estado sufre una crisis creciente, dónde hay ruptura y absoluta desesperanza. Es más. No puedo aceptar que hasta el propio socialismo no se haya enfrentado con dureza y hasta el final con el sanchismo. Como no puedo aceptar esos complejos que dialécticamente se esgrimen para que el PP como primer partido llamado a ser opción de gobierno, se sienta acomplejado por tener que llegar a un acuerdo con Vox.

 

Me atrevo de pensar que S.M el Rey en su condición de Jefe del Estado debe sentirse mal. No puede ir a Ceuta y Melilla. Dónde sería recibido entre vítores y agradecimiento. Es una cita que asentaría definitivamente a la Monarquía en España. Ahí es donde la oposición debe exigir que el sanchismo no se atreva a poner trabas diplomáticas a tal viaje. Sin duda la mejor manera de fomentar la dignidad de los ciudadanos frente a esa debilidad al servicio de un Estado fallido.   

 

https://amzn.to/45yIb0D

 

 

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.