Con datos oficiales
España registra más del doble de abortos que nacimientos entre las mujeres menores de 20 años
En 2024 se contabilizaron 11.699 interrupciones del embarazo entre las jóvenes de esta edad, frente a unos 5.447 alumbramientos
España no registra más abortos que nacimientos en el conjunto de su población, como se ha afirmado en ocasiones durante los últimos meses. Sin embargo, las estadísticas oficiales esconden una realidad mucho menos conocida y especialmente vergonzante: entre las mujeres menores de 20 años la relación ya se ha invertido ampliamente y se producen más de dos abortos por cada niño que nace.
Los datos correspondientes a 2024, último ejercicio para el que existen estadísticas definitivas comparables, permiten dimensionar el fenómeno. El Ministerio de Sanidad contabilizó 11.699 interrupciones voluntarias del embarazo entre mujeres menores de 20 años, mientras que las estadísticas de nacimientos sitúan en aproximadamente 5.447 los alumbramientos correspondientes a madres de ese mismo grupo de edad.
La relación es, por tanto, de alrededor de 2,15 abortos por cada nacimiento. Expresado de otra manera: por cada cien niños que nacieron de madres menores de 20 años se registraron aproximadamente 215 interrupciones voluntarias del embarazo.
El dato adquiere todavía mayor relevancia porque los abortos entre las más jóvenes aumentaron con fuerza en apenas doce meses. En 2023 habían sido 10.934 y en 2024 alcanzaron los 11.699: 765 más, un incremento del 6,99 %. Además, las interrupciones practicadas a menores de 20 años pasaron a representar el 11,01 % del conjunto de los abortos realizados en España.
Los datos detallados del Ministerio de Sanidad permiten precisar todavía más la fotografía. Durante 2024 se registraron 354 abortos en menores de 15 años y 11.356 entre jóvenes de 15 a 19 años. A continuación aparecen 24.705 interrupciones entre mujeres de 20 a 24 años; 23.198 entre las de 25 a 29; 21.062 entre las de 30 a 34; 16.985 entre 35 y 39; 7.795 entre 40 y 44, y 728 entre mujeres de más de 44 años.
En total, 106.172 mujeres abortaron en España durante 2024. El 94,62 % de las interrupciones se produjo a petición de la mujer; un 2,65 % respondió a un grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada; otro 2,44 %, al riesgo de graves anomalías en el feto, y aproximadamente un 0,27 % se debió a anomalías fetales incompatibles con la vida o a una enfermedad extremadamente grave e incurable. Más de tres cuartas partes de los abortos —el 76,59 %— tuvieron lugar durante las primeras ocho semanas de gestación.
La otra cara: cada vez nacen menos niños
La evolución de los abortos juveniles coincide con otro fenómeno demográfico de enorme alcance: el progresivo hundimiento de la natalidad española.
En 2024 nacieron en España 318.005 niños, 2.651 menos que un año antes. El descenso puede parecer pequeño si se observa únicamente un ejercicio, pero adquiere otra dimensión cuando se amplía la perspectiva. En 2014 habían nacido 427.595 niños. En sólo una década España ha perdido más de 109.000 nacimientos anuales, una reducción del 25,6 %.
La secuencia resulta especialmente ilustrativa: 427.595 nacimientos en 2014; 420.290 en 2015; 410.583 en 2016; 393.181 en 2017; 372.777 en 2018; 360.617 en 2019; 341.315 en 2020; 337.380 en 2021; 329.251 en 2022; 320.656 en 2023 y finalmente 318.005 en 2024.
España ha perdido así aproximadamente uno de cada cuatro nacimientos en apenas diez años.
El número medio de hijos por mujer también continúa descendiendo. En 2024 quedó situado en 1,10 hijos por mujer, muy lejos del nivel aproximado de 2,1 necesario para el reemplazo generacional. Entre las mujeres de nacionalidad española el indicador fue incluso inferior, 1,07 hijos, mientras que entre las extranjeras alcanzó 1,27.
Al mismo tiempo, aumenta el peso de las madres procedentes del extranjero. De los 318.005 nacimientos registrados en 2024, 81.339 correspondieron a madres de nacionalidad extranjera, el 25,6 % del total. Si en lugar de la nacionalidad se observa el lugar de nacimiento de la madre, la proporción es todavía mayor: 105.814 bebés, el 33,3 % del total, fueron hijos de mujeres nacidas fuera de España.
La edad media a la maternidad, mientras tanto, se mantuvo en 32,6 años. Entre las mujeres españolas ascendió a 33,2 años y entre las extranjeras quedó en 30,5.
106.172 abortos frente a 318.005 nacimientos
Estas cifras también permiten aclarar una afirmación que periódicamente reaparece en redes sociales: que España registra ya más abortos que nacimientos. No es cierto si se habla del conjunto del país.
Durante 2024 hubo 318.005 nacimientos frente a 106.172 interrupciones voluntarias del embarazo. Esto significa que se realizaron aproximadamente 33 abortos por cada cien nacimientos, o, formulado de otro modo, hubo alrededor de un aborto por cada tres niños nacidos.
La afirmación cambia radicalmente, sin embargo, cuando se observa exclusivamente a las mujeres más jóvenes.
Entre las menores de 20 años sucede exactamente lo contrario: 11.699 abortos frente a alrededor de 5.447 nacimientos. Los abortos superan a los nacimientos en aproximadamente un 115 %. Y existe otro elemento relevante. Mientras disminuyen los nacimientos entre las mujeres de menor edad, el número de abortos juveniles está aumentando. Sólo entre 2023 y 2024 las interrupciones voluntarias del embarazo en menores de 20 años crecieron casi un 7 %.
Más de 68.000 abortos de mujeres españolas
Las estadísticas oficiales permiten observar además otra dimensión del fenómeno. Del conjunto de interrupciones voluntarias del embarazo practicadas en 2024 a mujeres residentes, el 64,54 % correspondió a mujeres de nacionalidad española. Aplicado al total de 106.172 interrupciones, supone aproximadamente 68.500 abortos de mujeres españolas durante ese año. El porcentaje restante correspondió fundamentalmente a mujeres procedentes de otros países europeos, América, África y otras regiones.
Este dato resulta relevante porque permite separar dos fenómenos demográficos que a menudo aparecen mezclados: la caída de la fecundidad de la población española y la creciente aportación de las mujeres inmigrantes al número total de nacimientos.
En 2024 la fecundidad de las mujeres españolas se encontraba ya en 1,07 hijos por mujer, mientras que uno de cada tres niños nacidos en el país tenía una madre nacida en el extranjero.
Una transformación demográfica silenciosa
Las cifras no permiten atribuir por sí mismas las causas del fenómeno. En ellas confluyen factores económicos, sociales, culturales y familiares: retraso de la maternidad, dificultades de emancipación, cambios en las relaciones de pareja, acceso a la anticoncepción, transformación de las expectativas vitales y laborales, inmigración y modificaciones legales y sociales en torno al aborto.
Pero los datos sí permiten constatar una transformación extraordinariamente rápida.
España ha pasado de 427.595 nacimientos en 2014 a 318.005 sólo diez años después. Su fecundidad ha descendido hasta 1,10 hijos por mujer. Un tercio de los bebés que nacen tienen ya una madre nacida fuera del país. Y, simultáneamente, se producen más de 106.000 abortos anuales.
Dentro de esa fotografía general existe una circunstancia especialmente significativa: entre las españolas más jóvenes la interrupción del embarazo es estadísticamente mucho más frecuente que llevarlo a término.
En el conjunto de la población española todavía nacen aproximadamente tres niños por cada aborto registrado.
Entre las menores de 20 años, en cambio, la relación se ha dado completamente la vuelta: por cada niño que nace se producen algo más de dos abortos.
En 2024 se contabilizaron 11.699 interrupciones del embarazo entre las jóvenes de esta edad, frente a unos 5.447 alumbramientos
España no registra más abortos que nacimientos en el conjunto de su población, como se ha afirmado en ocasiones durante los últimos meses. Sin embargo, las estadísticas oficiales esconden una realidad mucho menos conocida y especialmente vergonzante: entre las mujeres menores de 20 años la relación ya se ha invertido ampliamente y se producen más de dos abortos por cada niño que nace.
Los datos correspondientes a 2024, último ejercicio para el que existen estadísticas definitivas comparables, permiten dimensionar el fenómeno. El Ministerio de Sanidad contabilizó 11.699 interrupciones voluntarias del embarazo entre mujeres menores de 20 años, mientras que las estadísticas de nacimientos sitúan en aproximadamente 5.447 los alumbramientos correspondientes a madres de ese mismo grupo de edad.
La relación es, por tanto, de alrededor de 2,15 abortos por cada nacimiento. Expresado de otra manera: por cada cien niños que nacieron de madres menores de 20 años se registraron aproximadamente 215 interrupciones voluntarias del embarazo.
El dato adquiere todavía mayor relevancia porque los abortos entre las más jóvenes aumentaron con fuerza en apenas doce meses. En 2023 habían sido 10.934 y en 2024 alcanzaron los 11.699: 765 más, un incremento del 6,99 %. Además, las interrupciones practicadas a menores de 20 años pasaron a representar el 11,01 % del conjunto de los abortos realizados en España.
Los datos detallados del Ministerio de Sanidad permiten precisar todavía más la fotografía. Durante 2024 se registraron 354 abortos en menores de 15 años y 11.356 entre jóvenes de 15 a 19 años. A continuación aparecen 24.705 interrupciones entre mujeres de 20 a 24 años; 23.198 entre las de 25 a 29; 21.062 entre las de 30 a 34; 16.985 entre 35 y 39; 7.795 entre 40 y 44, y 728 entre mujeres de más de 44 años.
En total, 106.172 mujeres abortaron en España durante 2024. El 94,62 % de las interrupciones se produjo a petición de la mujer; un 2,65 % respondió a un grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada; otro 2,44 %, al riesgo de graves anomalías en el feto, y aproximadamente un 0,27 % se debió a anomalías fetales incompatibles con la vida o a una enfermedad extremadamente grave e incurable. Más de tres cuartas partes de los abortos —el 76,59 %— tuvieron lugar durante las primeras ocho semanas de gestación.
La otra cara: cada vez nacen menos niños
La evolución de los abortos juveniles coincide con otro fenómeno demográfico de enorme alcance: el progresivo hundimiento de la natalidad española.
En 2024 nacieron en España 318.005 niños, 2.651 menos que un año antes. El descenso puede parecer pequeño si se observa únicamente un ejercicio, pero adquiere otra dimensión cuando se amplía la perspectiva. En 2014 habían nacido 427.595 niños. En sólo una década España ha perdido más de 109.000 nacimientos anuales, una reducción del 25,6 %.
La secuencia resulta especialmente ilustrativa: 427.595 nacimientos en 2014; 420.290 en 2015; 410.583 en 2016; 393.181 en 2017; 372.777 en 2018; 360.617 en 2019; 341.315 en 2020; 337.380 en 2021; 329.251 en 2022; 320.656 en 2023 y finalmente 318.005 en 2024.
España ha perdido así aproximadamente uno de cada cuatro nacimientos en apenas diez años.
El número medio de hijos por mujer también continúa descendiendo. En 2024 quedó situado en 1,10 hijos por mujer, muy lejos del nivel aproximado de 2,1 necesario para el reemplazo generacional. Entre las mujeres de nacionalidad española el indicador fue incluso inferior, 1,07 hijos, mientras que entre las extranjeras alcanzó 1,27.
Al mismo tiempo, aumenta el peso de las madres procedentes del extranjero. De los 318.005 nacimientos registrados en 2024, 81.339 correspondieron a madres de nacionalidad extranjera, el 25,6 % del total. Si en lugar de la nacionalidad se observa el lugar de nacimiento de la madre, la proporción es todavía mayor: 105.814 bebés, el 33,3 % del total, fueron hijos de mujeres nacidas fuera de España.
La edad media a la maternidad, mientras tanto, se mantuvo en 32,6 años. Entre las mujeres españolas ascendió a 33,2 años y entre las extranjeras quedó en 30,5.
106.172 abortos frente a 318.005 nacimientos
Estas cifras también permiten aclarar una afirmación que periódicamente reaparece en redes sociales: que España registra ya más abortos que nacimientos. No es cierto si se habla del conjunto del país.
Durante 2024 hubo 318.005 nacimientos frente a 106.172 interrupciones voluntarias del embarazo. Esto significa que se realizaron aproximadamente 33 abortos por cada cien nacimientos, o, formulado de otro modo, hubo alrededor de un aborto por cada tres niños nacidos.
La afirmación cambia radicalmente, sin embargo, cuando se observa exclusivamente a las mujeres más jóvenes.
Entre las menores de 20 años sucede exactamente lo contrario: 11.699 abortos frente a alrededor de 5.447 nacimientos. Los abortos superan a los nacimientos en aproximadamente un 115 %. Y existe otro elemento relevante. Mientras disminuyen los nacimientos entre las mujeres de menor edad, el número de abortos juveniles está aumentando. Sólo entre 2023 y 2024 las interrupciones voluntarias del embarazo en menores de 20 años crecieron casi un 7 %.
Más de 68.000 abortos de mujeres españolas
Las estadísticas oficiales permiten observar además otra dimensión del fenómeno. Del conjunto de interrupciones voluntarias del embarazo practicadas en 2024 a mujeres residentes, el 64,54 % correspondió a mujeres de nacionalidad española. Aplicado al total de 106.172 interrupciones, supone aproximadamente 68.500 abortos de mujeres españolas durante ese año. El porcentaje restante correspondió fundamentalmente a mujeres procedentes de otros países europeos, América, África y otras regiones.
Este dato resulta relevante porque permite separar dos fenómenos demográficos que a menudo aparecen mezclados: la caída de la fecundidad de la población española y la creciente aportación de las mujeres inmigrantes al número total de nacimientos.
En 2024 la fecundidad de las mujeres españolas se encontraba ya en 1,07 hijos por mujer, mientras que uno de cada tres niños nacidos en el país tenía una madre nacida en el extranjero.
Una transformación demográfica silenciosa
Las cifras no permiten atribuir por sí mismas las causas del fenómeno. En ellas confluyen factores económicos, sociales, culturales y familiares: retraso de la maternidad, dificultades de emancipación, cambios en las relaciones de pareja, acceso a la anticoncepción, transformación de las expectativas vitales y laborales, inmigración y modificaciones legales y sociales en torno al aborto.
Pero los datos sí permiten constatar una transformación extraordinariamente rápida.
España ha pasado de 427.595 nacimientos en 2014 a 318.005 sólo diez años después. Su fecundidad ha descendido hasta 1,10 hijos por mujer. Un tercio de los bebés que nacen tienen ya una madre nacida fuera del país. Y, simultáneamente, se producen más de 106.000 abortos anuales.
Dentro de esa fotografía general existe una circunstancia especialmente significativa: entre las españolas más jóvenes la interrupción del embarazo es estadísticamente mucho más frecuente que llevarlo a término.
En el conjunto de la población española todavía nacen aproximadamente tres niños por cada aborto registrado.
Entre las menores de 20 años, en cambio, la relación se ha dado completamente la vuelta: por cada niño que nace se producen algo más de dos abortos.











