Lunes, 24 de Agosto de 2026

Actualizada Lunes, 24 de Agosto de 2026 a las 15:53:44 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Lunes, 24 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:
La historia de Vishwash Kumar Ramesh, único sobreviviente del vuelo AI171 de Air India

Vishwash Kumar Ramesh: el hombre que salió del infierno

[Img #31034]

 

En el asiento 11A del vuelo AI171 de Air India, Vishwash Kumar Ramesh no sabía que estaba sentado en el único lugar del avión donde la muerte no lo encontraría. Treinta y dos segundos después del despegue, ese asiento se convertiría en la frontera más delgada entre la vida y la aniquilación total.

 

El 12 de junio de 2025, a las 13:39 hora local, el Boeing 787 Dreamliner despegó del aeropuerto de Ahmedabad con destino a Londres. A bordo viajaban 242 personas: 230 pasajeros y 12 tripulantes. Entre ellos, dos hermanos que regresaban a casa después de meses trabajando en el negocio pesquero familiar en Diu (India). Vishwash, de 39 años, llevaba ocho meses en este país junto a Ajay, su hermano menor, su columna vertebral, como él mismo lo describe. O lo describía.

 

Lo que ocurrió en esos treinta y dos segundos desafía toda lógica de supervivencia. El avión alcanzó apenas 190 metros de altura cuando los interruptores de control de combustible de ambos motores se movieron inexplicablemente a la posición de corte. En menos de un segundo, los dos motores General Electric GEnx perdieron toda su potencia. El Dreamliner, cargado con 125,000 litros de combustible para un vuelo de diez horas, se convirtió en un proyectil de 180 toneladas cayendo del cielo.

 

Vishwash recuerda que las luces comenzaron a parpadear. Sintió que algo se había atascado en el avión. "No estábamos ganando altura, solo planeábamos", diría después desde su cama de hospital, con el rostro marcado por laceraciones y un vendaje en la mano izquierda. Los pilotos alcanzaron a transmitir tres palabras antes del impacto: "MAYDAY MAYDAY MAYDAY".

 

El Boeing 787 se estrelló contra el hostel del Colegio Médico B. J. de Ahmedabad a 1.7 kilómetros de la pista. La explosión alcanzó temperaturas de 1,500 grados Celsius. El fuego consumió todo. De las 242 personas a bordo, 241 murieron instantáneamente o en las llamas que siguieron. En tierra, otras 19 personas perdieron la vida y 67 resultaron gravemente heridas.

 

Una persona salió caminando.

 

Las imágenes que circularon inmediatamente después del accidente muestran a un hombre con una camiseta blanca manchada de sangre, cojeando por una calle mientras a sus espaldas se eleva una columna de humo negro hacia el cielo de Gujarat. Lleva un zapato puesto y otro perdido. Su rostro está cubierto de sangre y tierra. En la mano sostiene un teléfono móvil. Camina en estado de shock, pero camina.

 

"Cuando mi puerta se rompió, vi que había un poco de espacio", explica Vishwash. "Así que traté de salir y pude salir". La sección del avión donde él estaba sentado —cerca de una salida de emergencia— aterrizó relativamente intacta en el primer piso del hostel. La puerta de emergencia se rompió por el impacto. Él simplemente se desabrochó el cinturón de seguridad, usó su pierna para empujar a través de la abertura, y se arrastró hacia afuera. "Simplemente caminé hacia afuera", le dijo al periódico The Hindu.

 

Mientras Vishwash emergía de los restos retorcidos del fuselaje, el resto del avión ardía en una conflagración tan intensa que el proceso de identificación de las víctimas tomaría semanas. Las autoridades indias recurrieron al análisis de ADN para identificar los restos de las 260 víctimas. Entre ellas estaba Vijay Rupani, ex ministro jefe de Gujarat, cuyo cuerpo fue identificado tres días después del accidente.

 

Pero la mente de Vishwash no estaba en su propia supervivencia. Estaba con su hermano.

 

Ajay estaba sentado en el asiento 11J, al otro lado del pasillo. Vishwash había intentado conseguir dos asientos juntos en la fila 11, cerca de las salidas de emergencia, pero alguien ya había reservado el asiento contiguo al 11A. Así que los hermanos se sentaron separados. Por apenas un metro y medio de distancia. Por una eternidad.

 

"Si hubiéramos estado sentados juntos, tal vez ambos habríamos sobrevivido. Intenté conseguir dos asientos juntos pero alguien ya había tomado uno. Ajay y yo habríamos estado sentados juntos. Pero perdí a mi hermano frente a mis ojos. Ahora constantemente pienso: '¿Por qué no pude salvar a mi hermano?'".

 

Cuando Vishwash se encontró con el primer trabajador de emergencias, Satinder Singh Sandhu, sus palabras fueron desesperadas: "Mi familiar está ahí adentro, mi hermano, y se está quemando hasta morir. Tengo que salvarlo". Sandhu lo describe como "muy desorientado y en shock", cojeando, pero capaz de hablar a pesar de sus heridas. El trabajador de emergencias pensó inicialmente que Vishwash era un residente del hostel o un transeúnte, no un pasajero del avión estrellado.

 

Vishwash intentó regresar a los restos ardientes del avión. Tuvo que ser físicamente detenido. "Mi hermano está ahí", repetía. Pero no había nada que hacer. A esas temperaturas, con ese combustible ardiendo, no había posibilidad de rescate. Ajay Kumar, de 45 años, murió en el asiento 11J.

 

Seis días después, Vishwash lideraba el cortejo fúnebre de su hermano por las calles de Diu, su ciudad natal costera. Las imágenes muestran a un hombre abrumado por el dolor, las heridas todavía frescas, cargando el ataúd de la persona que llamaba su fuerza, su todo.

 

La maldición de sobrevivir

 

Cuatro meses después del accidente, Vishwash Kumar Ramesh está técnicamente vivo. Pero él no lo siente así.

 

"Dios me dio la vida, pero se llevó toda mi felicidad. Destruyó completamente a mi familia. Ahora estoy solo. Solo me siento en mi habitación, sin hablar con mi esposa, mi hijo. Me gusta estar solo en mi casa. Perdí a mi hermano, estoy roto."

 

En su casa de Leicester, en el Reino Unido, Vishwash pasa la mayor parte del tiempo encerrado en su habitación. No habla con su esposa. Apenas interactúa con su hijo de cuatro años, que quiere jugar con él, pero no recibe atención. "Estoy solo, viviendo en mi habitación, sentado en mi cama", dice. Sus padres, su hermano menor en India: todos están mentalmente destruidos, según sus propias palabras.

 

Le han diagnosticado trastorno de estrés postraumático. Los flashbacks son constantes. No puede dormir. Cuando duerme, sueña que está en el vuelo, reviviendo la muerte de todos frente a sus ojos. El dolor físico persiste: su rodilla derecha le duele cada día, tiene dolor en la pierna, el hombro, la espalda. No puede trabajar. No puede conducir. "Cada día estoy luchando", resume.

 

Sanjiv Patel, líder comunitario que ha estado apoyando a la familia, dice: "Están en crisis: mentalmente, físicamente, financieramente. Quien sea responsable debería reunirse con las víctimas y entender sus necesidades".

 

Pero nadie se ha reunido con Vishwash.

 

Air India ofreció a Vishwash Kumar Ramesh una compensación económica equivalente a la que recibieron las familias de las otras víctimas: aproximadamente 115,000 dólares. Pero ha rechazado tres solicitudes consecutivas de Ramesh para reunirse con funcionarios de la aerolínea. Su portavoz, Radd Seiger, acusa a Air India de "esconderse detrás de abogados".

 

"Pueden imaginarse que su reclamo es mucho mayor que el de cualquier otro, porque como pueden imaginar, sus lesiones son horribles."

 

Vishwash no ha recibido tratamiento médico desde que regresó a Leicester. Ha recibido un pago provisional de 21,500 libras, que sus asesores consideran completamente inadecuado. Su caso legal será, según todos los indicios, el más complejo y costoso de todos los relacionados con el vuelo AI171.

 

Air India respondió con un comunicado diciendo estar "profundamente consciente" de su responsabilidad y que el cuidado de Ramesh sigue siendo su "prioridad absoluta". Aseguran haber ofrecido reunirse con los representantes de Ramesh. Pero la familia dice que esto no es lo que necesitan. Lo que necesitan es apoyo real, tratamiento, reconocimiento del trauma único que significa ser el único sobreviviente de una catástrofe aérea que mató a tu hermano.

 

Mientras Vishwash lucha por encontrar sentido a su supervivencia, los investigadores luchan por encontrar sentido al accidente. El informe preliminar de la Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos de India (AAIB), publicado en julio de 2025, reveló que los interruptores de control de combustible de ambos motores se movieron simultáneamente a la posición de corte apenas cuarenta segundos después del despegue. Los motores perdieron potencia en menos de un segundo.

 

La grabación de la caja negra capturó un diálogo escalofriante entre los pilotos. Uno pregunta: "¿Por qué cortaste?". El otro niega haberlo hecho. Investigadores posteriores descubrieron que el software del avión interpretó erróneamente que la aeronave estaba en tierra, activando automáticamente el sistema de acomodación por mal funcionamiento del control de empuje, que movió los interruptores de combustible sin acción alguna de los pilotos.

 

Curiosamente, un aviso de la Administración Federal de Aviación estadounidense de diciembre de 2018 ya había advertido sobre un posible fallo en el sistema de interruptores de control de combustible del Boeing 787, señalando el potencial desacoplamiento de la función de bloqueo. Air India no inspeccionó el sistema, algo que tampoco era obligatorio.

 

Este fue el primer accidente fatal de un Boeing 787 Dreamliner desde que el modelo entró en servicio en 2011. También fue el accidente aéreo más mortífero de la década de 2020, superando al vuelo 2216 de Jeju Air. Para Air India, subsidiaria del conglomerado Tata Group, fue el primer accidente desde que la compañía fue adquirida en 2022.

 

Dos grupos de pilotos comerciales han rechazado las sugerencias de que el error humano causó el desastre. La Federación de Pilotos de India criticó el encuadre de los hallazgos preliminares en los medios: "Asignar culpa antes de una investigación transparente y basada en datos es prematuro e irresponsable".

 

Campbell Wilson, director ejecutivo de Air India, instó a su personal a no sacar conclusiones prematuras: "La investigación está lejos de terminar".

 

Cuando le preguntan cómo se siente cuando la gente lo llama un milagro, Vishwash responde: "Se siente bien, pero al mismo tiempo, perdí a mi hermano en el mismo vuelo".

 

Ahí está la paradoja insoportable de su existencia. Él se llama a sí mismo "el hombre más afortunado vivo", pero también dice que ha perdido toda su felicidad. Sobrevivió, pero sobrevivir lo destrozó. Caminó fuera del infierno, pero el infierno lo acompaña cada noche en forma de pesadillas. Escapó de la muerte, pero la culpa del sobreviviente es su propia forma de muerte en vida. "Estoy físicamente bien, pero me siento terrible porque no pude salvar a Ajay."

 

Su amigo de la infancia, Bipin Bamania, lo resume con una contradicción que nadie puede resolver: "Estoy muy feliz de que haya sobrevivido, pero también muy triste de que su hermano haya muerto".

 

En su pueblo natal de Diu, Vishwash evita las salidas públicas. Vive tranquilamente con su esposa y su hijo, pero apenas les habla. Un familiar le dijo a The Times: "Se siente culpable de ser el único que vivió". Su primo Krunal Keshave describe las noches: "No puede dormir. Cuando duerme, sueña que está en el vuelo. Recuerda ver morir a todos frente a sus ojos".

 

Epílogo: El hombre invisible

 

Ha pasado más de un año desde el 12 de junio de 2025. El mundo ha seguido adelante. Boeing inspeccionó su flota de 787 y no encontró problemas en los mecanismos de bloqueo de los interruptores de combustible. Air India retiró los números de vuelo AI171 y AI172. La investigación continúa, pero sin conclusiones definitivas. Los medios han dejado de hablar del accidente.

 

Pero para Vishwash Kumar Ramesh, el accidente nunca termina. Ocurre cada noche cuando cierra los ojos. Ocurre cada vez que su hijo le pide jugar y él no puede responder. Ocurre cada vez que mira el teléfono esperando una llamada de su hermano que nunca llegará.

 

Sobrevivió al primer accidente fatal de un Boeing 787 Dreamliner. Pero nadie le dijo que sobrevivir sería lo más difícil.

 

En el asiento 11A, Vishwash encontró un milagro. En el asiento 11J, perdió todo lo que hacía que ese milagro valiera la pena. Y ahora vive en ese espacio imposible entre ambos: el hombre que caminó fuera del infierno, pero que nunca dejó de arder.

 

"Ahora constantemente pienso: '¿Por qué no pude salvar a mi hermano?'". No hay respuesta a esa pregunta. Solo hay un hombre sentado solo en una habitación en Leicester, preguntándose por qué Dios eligió salvarlo a él y no a su hermano. Por qué el milagro fue también la maldición. Por qué sobrevivir duele tanto.

 

Nota del autor: Este reportaje se basa en entrevistas con medios internacionales (BBC, ITV News, The Telegraph, The Sun, CNN, NPR), informes oficiales de la Oficina de Investigación de Accidentes Aéreos de India, y documentación de la tragedia del vuelo AI171 de Air India ocurrida el 12 de junio de 2025 en Ahmedabad, Gujarat. Al cierre de esta edición, la investigación técnica sobre las causas del accidente continúa.

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.