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Jueves, 27 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura:
Ladrones profesionales se hacen con el Tesoro de Villena

La noche en la que desaparecieron 3.000 años de historia

[Img #31054]La localidad alicantina de Villena amaneció este jueves con una herida abierta. Poco después de las cinco de la madrugada —las 5:16, para ser exactos—, la alarma del Museo Arqueológico (MUVI) rompió el silencio de la ciudad alicantina. Cuando los primeros agentes llegaron, ya no quedaba nada que proteger: el Tesoro de Villena, una de las joyas de la orfebrería prehistórica europea, había desaparecido.


No fue un golpe improvisado. Minutos antes de saltar la alarma del museo, se disparó también la de un polideportivo cercano, un detalle que los investigadores no atribuyen a la casualidad, sino a una maniobra calculada para desconcertar a las patrullas y ganar los segundos que separan un robo fallido de uno consumado. Todo apunta, dicen las fuentes consultadas, a la mano de ladrones de arte profesionales: gente que sabía exactamente qué buscaba, dónde estaba y cuánto tiempo tenía para llevárselo.


Guardia Civil, Policía Judicial y Policía Local acordonaron de inmediato el edificio y peinan ahora cada rincón en busca de una pista, una huella, un hilo del que tirar. Pero horas después del asalto, una pregunta seguía sin respuesta: ¿cuánto se llevaron realmente? Las fuentes municipales admiten que todavía no hay un balance cerrado de las piezas sustraídas.


Lo que sí se sabe es lo que había en esas vitrinas, y por qué su pérdida escuece tanto. Hablamos de once cuencos de oro, veintiocho brazaletes también dorados, tres botellas y un puñado de piezas menores —un botón de ámbar, un brazalete de hierro engarzado en oro— que juntas conforman el conjunto de vajilla áurea más importante de toda la Edad del Bronce europea, solo comparable, dicen los especialistas, al oro que Heinrich Schliemann arrancó de las tumbas reales de Micenas.


El tesoro tiene, además, una historia de hallazgo casi tan fascinante como su valor material. Lo encontró en diciembre de 1963 el arqueólogo José María Soler, semienterrado en el lecho de una rambla, escondido dentro de una vasija de cerámica que llevaba guardando su secreto desde el año 1000 antes de Cristo. Sesenta y tres años después de que la tierra lo devolviera a la luz, alguien ha decidido devolverlo a la oscuridad.


Villena, esta madrugada, no solo ha perdido un museo saqueado. Ha perdido un pedazo de la memoria de Europa.

 

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