Autor de "Lázár"
Nelio Biedermann: "Quería crear algo en lo que no se pudiera distinguir la ficción de la realidad"
Nelio Biedermann —suizo, nacido en 2003 en Thalwil, a orillas del lago de Zúrich— es hoy uno de los fenómenos literarios más comentados de Europa. Estudiante de letras alemanas y cine en la Universidad de Zúrich, publicó su segunda novela, Lázár (Rowohlt, 2025), sobre la saga de una familia de la nobleza húngara marcada por la guerra, el exilio y la memoria fracturada de su propia abuela. El libro desató una puja entre siete editoriales alemanas, se vendió a una veintena de países en la Feria de Fráncfort de 2024 y le valió a su autor comparaciones con Thomas Mann y Gabriel García Márquez. Desde entonces, Biedermann ha respondido las mismas preguntas —sobre el linaje húngaro de su padre, sobre la demencia de su abuela, sobre qué se siente tener veintitrés años y ser tratado como el heredero de Mann— en publicaciones de medio mundo.
Hábleme, por favor, sobre sus comienzos como escritor...
Empecé a escribir a los 16 años, durante la pandemia. Tenía mucho tiempo libre y, en cuanto empecé a escribir, supe que quería convertirme en escritor de verdad. Practiqué mucho, y al terminar la secundaria escribí una novela, porque en Suiza hay que presentar un trabajo final para graduarse. Con eso gané un premio de la ciudad de Zúrich. Ahí supe que tenía este talento. Después escribí Anton quiere quedarse y se la mandé a todas las editoriales de Alemania y Suiza que conocía. No hubo respuesta, salvo de una editorial muy pequeña de Zúrich. Y la publicaron.
Sobre ese premio del colegio, ¿cuánto ganó?
No era mucho dinero. 200 francos suizos, unos 213 euros.
Por el lado de su padre tiene herencia de la nobleza húngara... ¿Una historia como la de Lázár fue siempre algo que quiso explorar?
El tema siempre estuvo a mi alrededor desde la infancia. Incluso antes de empezar a escribir, sabía que quería hacer algo con esta historia familiar, pero no sabía qué. No tenía un vehículo para contarla. Al principio escribí directamente sobre la historia real de mi familia, con la gente que conocía, bajo sus nombres verdaderos. Pero enseguida me di cuenta de que todavía no era lo bastante bueno para eso, y de que muchas veces tenía mejores ideas para la historia que las que había dado la propia historia real. Así que lo que ahora se lee es el quinto intento. Durante años volví una y otra vez sobre esta historia y la reescribí, y en este quinto intento, de alguna manera, funcionó. Pero era muy importante cambiarle el nombre a "Lázár" y dejar claro que esto es ficción y no una biografía. Los personajes son todos ficticios, aunque los hechos históricos que viven son, en su mayoría, reales.
¿Solía visitar los tres castillos de la región que habían pertenecido a la familia?
Siempre íbamos a los castillos que solían pertenecer a nuestra familia. La gente allí sabía quiénes éramos. Yo no podía identificarme con eso.
¿Cómo aprendió esta historia de chico? ¿Se la repetían continuamente?
Estaba en todas las historias que me contaban mi abuela y mi tío abuelo. Y tenían que contármelas una y otra vez, porque para mí eran un poco como cuentos de hadas: no me daba cuenta de que también habían sido muy traumáticas para ellos, de que habían tenido que vivir todas esas cosas horribles. Tenía tanto conocimiento de esas historias cuando empecé a escribir sobre la familia, pero también me di cuenta de que había muchos espacios en blanco. Traté de llenar esos vacíos con la imaginación y con investigación.
¿Cómo reaccionó su papá cuando leyó el manuscrito?
Primero dijo: no se parece mucho a nuestra familia. […] Luego señaló: No, en realidad sí se parece mucho.
¿Buscaba que el lector no pudiera distinguir qué parte es inventada?
Eso es lo que quería. Que la gente no pueda distinguir qué es inventado y qué no.
¿Sintió culpa por cambiar la historia real de su familia?
Mis primeros intentos de escribir la historia estaban demasiado cerca de la realidad. Me sentía culpable, porque me preguntaba si tenía derecho a cambiar la historia familiar.
¿Cómo influyeron las conversaciones con su abuela y su tío abuelo en la creación del libro?
Mi abuela murió justo antes de que terminara el libro. Fue muy importante para encontrar el tono correcto, porque hacia el final, con la demencia, hablaba de su pasado en Hungría tal como yo terminé escribiéndolo: con todos esos elementos de cuento de hadas. Para ella era normal que la visitara gente de su pasado, lo cual era falso, porque ya habían muerto. Pero ella mezclaba realidad y memoria. Y yo quise mezclarlo de la misma manera en mi historia: tener los hechos y la ficción uno al lado del otro.
¿Por qué el realismo mágico?
Creo que me permitió, o me liberó para escribir exactamente lo que quería escribir, en lugar de ceñirme estrictamente a la representación de los hechos. Quería crear algo en lo que realmente no se pudiera distinguir la ficción de la realidad.
Háblenos del papel del silencio en el libro...
Valoro mucho representar los vacíos de la historia, esos huecos, esos silencios, como decisiones literarias deliberadas. Los escritores de hoy tenemos la libertad de explorar la violencia del siglo, el sexo, cosas que los autores de otra época no podían abordar.
El sexo parece otro de los grandes temas. ¿Lo pensó como un personaje?
Sí, mucho. […] El tiempo, el sexo, el bosque, la literatura: para mí, esos son los verdaderos protagonistas, más que la propia familia Lázár. El sexo funciona como algo liberador y, a la vez, como una amenaza para la estructura de la familia aristocrática.
De todos los personajes, ¿cuál le resulta más atractivo como escritor?
Imre, el tío. Aunque es un personaje periférico, probablemente sea el único del libro que realmente hace lo correcto. Y tiene algo místico: ve el futuro, aunque nadie se dé cuenta.
La caracterización de cada personaje es tan vívida que se siente cómo dominan la sala, o la tensión que atraviesa la casa. ¿Cómo fue el proceso de delinearlos y después darles color?
La verdad es que no armo esquemas. Antes intentaba hacer ese panorama con todos los personajes y sus historias, pero dejé de hacerlo rápido, porque me di cuenta de que no podía resolverlo antes de empezar a escribir el libro. Tenía el esquema histórico, sabía que tal y tal hecho histórico debía estar en la historia, pero cómo reaccionaban los personajes a esos hechos se creaba mientras escribía. Muchas veces no sé hacia dónde va la historia.
¿Cómo es su rutina de escritura? ¿Escribe de noche, entre clases?
Intenté tener una rutina de escritura muy estricta, pero no pude sostenerla porque, sobre todo ahora con todos los eventos y los viajes, no tengo una vida cotidiana regular. Lo que sí me importa es tratar de escribir todos los días, mantenerme en contacto con la historia que estoy escribiendo. Si de verdad no tengo tiempo, trato de escribir apenas unas oraciones. Y eso alcanza para no perder el hilo. Cuando tengo tiempo, me gusta escribir tarde a la noche, cuando todo está tranquilo y siento que no me estoy perdiendo nada.
¿Escribe en silencio o con música?
No, tiene que ser en silencio.
¿Pesa tener veintitrés años? Muchos esperan que la primera novela de un joven trate sobre su propia vida. ¿Le sorprendió la reacción a un libro de alcance tan histórico?
La mayoría espera que el primer libro de un joven trate sobre su propia vida. Pero incluso sin considerar mi edad, a la gente le sorprendió que el libro sea estilística y lingüísticamente anticuado.
¿Creé que su juventud influyó en el éxito del libro?
No soy tan ingenuo como para pensar que no tiene influencia. Pero no es lo determinante, porque si fuera joven y el libro fuera malo, la gente no lo leería.
Actualmente estudia en la Universidad de Zúrich. ¿Qué estudia?
Lengua alemana (literatura y lingüística) y cine.
Imagino que en su clase dicen "a Nelio le está yendo bien...".
Están muy interesados en todo lo que les puedo contar de este mundo [literario], porque muchos quieren trabajar en él. Pero me alegra mucho que en el fondo no haya cambiado cómo me tratan.
¿Cómo te enteraste de que tu libro era el tema de conversación en la Feria de Fráncfort?
No tenía idea de cómo era una feria del libro.
¿Cómo logró que la fama no le cambiara la vida cotidiana?
Sigo buscando un apartamento para mudarme con mis amigos, y viviendo mi vida de estudiante. Pueden ver que no he cambiado.
¿Es raro que sus profesores vayan a sus presentaciones?
Es un poco raro ver a mis profesores entre el público en las presentaciones, sabiendo que todavía tienen que calificar mis trabajos.
Por último, felicitaciones por el apartamento nuevo (ya lo ha encontrado). ¿Cómo va la decoración?
Va bastante bien. Estoy contento, porque era un poco extraño viajar a lugares como Nueva York para la promoción del libro y después volver al cuarto de mi infancia.
Qué espera de sus lectores, y qué sigue. En definitiva, ¿qué espera que se lleve el lector del libro?
Al principio, la intención era personal: contar esta historia familiar y, en cierto modo, preservarla. Hoy prefiero no imponer una interpretación; me gusta que el lector se lleve varias cosas distintas si vuelve a leerlo. Más allá de las historias familiares de cada uno, el libro invita a repasar "la historia en general" una y otra vez, para entenderla y preservarla.
Se compraron los derechos de "Lázár" para el cine, a través de la productora berlinesa X Filme Creative Pool. ¿Hay algo en desarrollo?
Están desarrollando el manuscrito para el guion. Y creo que después el proceso es simplemente conseguir la financiación. Y si se consigue, ahí recién empieza a despegar.
¿Siempre soñó con una adaptación cinematográfica?
La verdad es que no. No pensé en una adaptación al cine mientras escribía el libro. Creo que mi aspiración era solo escribir lo mejor que pudiera, y mi meta era, algún día, tener un par de traducciones.
¿Te gustaría participar del guion de Lázár?
Creo que no me gustaría adaptar yo mismo una novela mía a guion; preferiría escribir un guion para algo nuevo, porque creo que podría ser un poco frustrante involucrarme demasiado en el proceso de convertirlo en película. Además, tengo muchas ganas de ver qué hacen con mi novela, porque creo que es importante que hagan algo nuevo.
Nota: Esta entrevista se ha creado sobre varias conversaciones mantenidas por Nelio Biedermann con diferentes medios de comunicació internacionales.
Nelio Biedermann —suizo, nacido en 2003 en Thalwil, a orillas del lago de Zúrich— es hoy uno de los fenómenos literarios más comentados de Europa. Estudiante de letras alemanas y cine en la Universidad de Zúrich, publicó su segunda novela, Lázár (Rowohlt, 2025), sobre la saga de una familia de la nobleza húngara marcada por la guerra, el exilio y la memoria fracturada de su propia abuela. El libro desató una puja entre siete editoriales alemanas, se vendió a una veintena de países en la Feria de Fráncfort de 2024 y le valió a su autor comparaciones con Thomas Mann y Gabriel García Márquez. Desde entonces, Biedermann ha respondido las mismas preguntas —sobre el linaje húngaro de su padre, sobre la demencia de su abuela, sobre qué se siente tener veintitrés años y ser tratado como el heredero de Mann— en publicaciones de medio mundo.
Hábleme, por favor, sobre sus comienzos como escritor...
Empecé a escribir a los 16 años, durante la pandemia. Tenía mucho tiempo libre y, en cuanto empecé a escribir, supe que quería convertirme en escritor de verdad. Practiqué mucho, y al terminar la secundaria escribí una novela, porque en Suiza hay que presentar un trabajo final para graduarse. Con eso gané un premio de la ciudad de Zúrich. Ahí supe que tenía este talento. Después escribí Anton quiere quedarse y se la mandé a todas las editoriales de Alemania y Suiza que conocía. No hubo respuesta, salvo de una editorial muy pequeña de Zúrich. Y la publicaron.
Sobre ese premio del colegio, ¿cuánto ganó?
No era mucho dinero. 200 francos suizos, unos 213 euros.
Por el lado de su padre tiene herencia de la nobleza húngara... ¿Una historia como la de Lázár fue siempre algo que quiso explorar?
El tema siempre estuvo a mi alrededor desde la infancia. Incluso antes de empezar a escribir, sabía que quería hacer algo con esta historia familiar, pero no sabía qué. No tenía un vehículo para contarla. Al principio escribí directamente sobre la historia real de mi familia, con la gente que conocía, bajo sus nombres verdaderos. Pero enseguida me di cuenta de que todavía no era lo bastante bueno para eso, y de que muchas veces tenía mejores ideas para la historia que las que había dado la propia historia real. Así que lo que ahora se lee es el quinto intento. Durante años volví una y otra vez sobre esta historia y la reescribí, y en este quinto intento, de alguna manera, funcionó. Pero era muy importante cambiarle el nombre a "Lázár" y dejar claro que esto es ficción y no una biografía. Los personajes son todos ficticios, aunque los hechos históricos que viven son, en su mayoría, reales.
¿Solía visitar los tres castillos de la región que habían pertenecido a la familia?
Siempre íbamos a los castillos que solían pertenecer a nuestra familia. La gente allí sabía quiénes éramos. Yo no podía identificarme con eso.
¿Cómo aprendió esta historia de chico? ¿Se la repetían continuamente?
Estaba en todas las historias que me contaban mi abuela y mi tío abuelo. Y tenían que contármelas una y otra vez, porque para mí eran un poco como cuentos de hadas: no me daba cuenta de que también habían sido muy traumáticas para ellos, de que habían tenido que vivir todas esas cosas horribles. Tenía tanto conocimiento de esas historias cuando empecé a escribir sobre la familia, pero también me di cuenta de que había muchos espacios en blanco. Traté de llenar esos vacíos con la imaginación y con investigación.
¿Cómo reaccionó su papá cuando leyó el manuscrito?
Primero dijo: no se parece mucho a nuestra familia. […] Luego señaló: No, en realidad sí se parece mucho.
¿Buscaba que el lector no pudiera distinguir qué parte es inventada?
Eso es lo que quería. Que la gente no pueda distinguir qué es inventado y qué no.
¿Sintió culpa por cambiar la historia real de su familia?
Mis primeros intentos de escribir la historia estaban demasiado cerca de la realidad. Me sentía culpable, porque me preguntaba si tenía derecho a cambiar la historia familiar.
¿Cómo influyeron las conversaciones con su abuela y su tío abuelo en la creación del libro?
Mi abuela murió justo antes de que terminara el libro. Fue muy importante para encontrar el tono correcto, porque hacia el final, con la demencia, hablaba de su pasado en Hungría tal como yo terminé escribiéndolo: con todos esos elementos de cuento de hadas. Para ella era normal que la visitara gente de su pasado, lo cual era falso, porque ya habían muerto. Pero ella mezclaba realidad y memoria. Y yo quise mezclarlo de la misma manera en mi historia: tener los hechos y la ficción uno al lado del otro.
¿Por qué el realismo mágico?
Creo que me permitió, o me liberó para escribir exactamente lo que quería escribir, en lugar de ceñirme estrictamente a la representación de los hechos. Quería crear algo en lo que realmente no se pudiera distinguir la ficción de la realidad.
Háblenos del papel del silencio en el libro...
Valoro mucho representar los vacíos de la historia, esos huecos, esos silencios, como decisiones literarias deliberadas. Los escritores de hoy tenemos la libertad de explorar la violencia del siglo, el sexo, cosas que los autores de otra época no podían abordar.
El sexo parece otro de los grandes temas. ¿Lo pensó como un personaje?
Sí, mucho. […] El tiempo, el sexo, el bosque, la literatura: para mí, esos son los verdaderos protagonistas, más que la propia familia Lázár. El sexo funciona como algo liberador y, a la vez, como una amenaza para la estructura de la familia aristocrática.
De todos los personajes, ¿cuál le resulta más atractivo como escritor?
Imre, el tío. Aunque es un personaje periférico, probablemente sea el único del libro que realmente hace lo correcto. Y tiene algo místico: ve el futuro, aunque nadie se dé cuenta.
La caracterización de cada personaje es tan vívida que se siente cómo dominan la sala, o la tensión que atraviesa la casa. ¿Cómo fue el proceso de delinearlos y después darles color?
La verdad es que no armo esquemas. Antes intentaba hacer ese panorama con todos los personajes y sus historias, pero dejé de hacerlo rápido, porque me di cuenta de que no podía resolverlo antes de empezar a escribir el libro. Tenía el esquema histórico, sabía que tal y tal hecho histórico debía estar en la historia, pero cómo reaccionaban los personajes a esos hechos se creaba mientras escribía. Muchas veces no sé hacia dónde va la historia.
¿Cómo es su rutina de escritura? ¿Escribe de noche, entre clases?
Intenté tener una rutina de escritura muy estricta, pero no pude sostenerla porque, sobre todo ahora con todos los eventos y los viajes, no tengo una vida cotidiana regular. Lo que sí me importa es tratar de escribir todos los días, mantenerme en contacto con la historia que estoy escribiendo. Si de verdad no tengo tiempo, trato de escribir apenas unas oraciones. Y eso alcanza para no perder el hilo. Cuando tengo tiempo, me gusta escribir tarde a la noche, cuando todo está tranquilo y siento que no me estoy perdiendo nada.
¿Escribe en silencio o con música?
No, tiene que ser en silencio.
¿Pesa tener veintitrés años? Muchos esperan que la primera novela de un joven trate sobre su propia vida. ¿Le sorprendió la reacción a un libro de alcance tan histórico?
La mayoría espera que el primer libro de un joven trate sobre su propia vida. Pero incluso sin considerar mi edad, a la gente le sorprendió que el libro sea estilística y lingüísticamente anticuado.
¿Creé que su juventud influyó en el éxito del libro?
No soy tan ingenuo como para pensar que no tiene influencia. Pero no es lo determinante, porque si fuera joven y el libro fuera malo, la gente no lo leería.
Actualmente estudia en la Universidad de Zúrich. ¿Qué estudia?
Lengua alemana (literatura y lingüística) y cine.
Imagino que en su clase dicen "a Nelio le está yendo bien...".
Están muy interesados en todo lo que les puedo contar de este mundo [literario], porque muchos quieren trabajar en él. Pero me alegra mucho que en el fondo no haya cambiado cómo me tratan.
¿Cómo te enteraste de que tu libro era el tema de conversación en la Feria de Fráncfort?
No tenía idea de cómo era una feria del libro.
¿Cómo logró que la fama no le cambiara la vida cotidiana?
Sigo buscando un apartamento para mudarme con mis amigos, y viviendo mi vida de estudiante. Pueden ver que no he cambiado.
¿Es raro que sus profesores vayan a sus presentaciones?
Es un poco raro ver a mis profesores entre el público en las presentaciones, sabiendo que todavía tienen que calificar mis trabajos.
Por último, felicitaciones por el apartamento nuevo (ya lo ha encontrado). ¿Cómo va la decoración?
Va bastante bien. Estoy contento, porque era un poco extraño viajar a lugares como Nueva York para la promoción del libro y después volver al cuarto de mi infancia.
Qué espera de sus lectores, y qué sigue. En definitiva, ¿qué espera que se lleve el lector del libro?
Al principio, la intención era personal: contar esta historia familiar y, en cierto modo, preservarla. Hoy prefiero no imponer una interpretación; me gusta que el lector se lleve varias cosas distintas si vuelve a leerlo. Más allá de las historias familiares de cada uno, el libro invita a repasar "la historia en general" una y otra vez, para entenderla y preservarla.
Se compraron los derechos de "Lázár" para el cine, a través de la productora berlinesa X Filme Creative Pool. ¿Hay algo en desarrollo?
Están desarrollando el manuscrito para el guion. Y creo que después el proceso es simplemente conseguir la financiación. Y si se consigue, ahí recién empieza a despegar.
¿Siempre soñó con una adaptación cinematográfica?
La verdad es que no. No pensé en una adaptación al cine mientras escribía el libro. Creo que mi aspiración era solo escribir lo mejor que pudiera, y mi meta era, algún día, tener un par de traducciones.
¿Te gustaría participar del guion de Lázár?
Creo que no me gustaría adaptar yo mismo una novela mía a guion; preferiría escribir un guion para algo nuevo, porque creo que podría ser un poco frustrante involucrarme demasiado en el proceso de convertirlo en película. Además, tengo muchas ganas de ver qué hacen con mi novela, porque creo que es importante que hagan algo nuevo.
Nota: Esta entrevista se ha creado sobre varias conversaciones mantenidas por Nelio Biedermann con diferentes medios de comunicació internacionales.



















