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Una invasión diseñada

La Policía atribuye a agentes de Marruecos la planificación de la entrada masiva de 72.000 personas en Ceuta

Un informe remitido a la Audiencia Nacional sostiene que gendarmes marroquíes guiaron a los participantes mientras agentes de paisano supervisaban la operación, cuyo verdadero objetivo habría sido colapsar la frontera española

 

[Img #31078]La entrada masiva de unas 72.000 personas en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio no habría sido una crisis migratoria espontánea ni el resultado exclusivo de una convocatoria difundida mediante las redes sociales. Según un informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), unidad de inteligencia perteneciente a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional, lo sucedido habría respondido a una operación planificada y dirigida sobre el terreno por miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes.

 

El documento, enviado a la magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón y al que ha tenido acceso El Español, señala que gendarmes uniformados dieron indicaciones a los miles de participantes congregados en Castillejos y organizaron su desplazamiento hacia determinadas zonas desde las que podían alcanzar territorio español. Paralelamente, varias personas vestidas de paisano habrían supervisado el desarrollo de la operación y transmitido instrucciones a los propios agentes marroquíes.

 

La Policía Nacional sostiene que la finalidad migratoria habría servido únicamente como cobertura de una actuación con objetivos diferentes. Uno de los elementos en los que fundamenta esta conclusión es que, según el informe, alrededor del 90% de quienes entraron irregularmente en Ceuta regresó a Marruecos pocas horas después. Para los investigadores, este comportamiento resulta difícilmente compatible con un movimiento migratorio convencional y refuerza la hipótesis de una acción destinada a saturar los mecanismos españoles de vigilancia y control fronterizo.

 

La Audiencia Nacional comenzó a interesarse por lo sucedido después de que la juez María Tardón, que se encontraba de guardia cuando se produjeron los hechos, solicitara el 31 de julio sendos informes a la Policía Nacional y a la Guardia Civil. La magistrada pretende determinar si existen indicios de un delito contra la independencia del Estado, materia cuya investigación corresponde a este tribunal. El propio presidente del Gobierno, el tirano Pedro Sánchez, describió inicialmente la entrada masiva como un «ataque a la integridad territorial de España».

 

El CENIF había advertido el 29 de julio de la existencia de un riesgo de entrada masiva en Ceuta y Melilla previsto para el día siguiente y realizado principalmente por vía marítima. La nota informativa remitida a los puestos fronterizos calificaba el escenario como de «riesgo extremo» y alertaba de posibles accesos coordinados mediante saltos de la valla y entradas a nado.

 

El informe policial reconstruye también la manera en la que los gendarmes marroquíes habrían gestionado el flujo de personas reunidas en Castillejos. De acuerdo con la información publicada por El Español, los agentes uniformados indicaban los itinerarios que debían seguir los participantes y los conducían hacia lugares previamente seleccionados, mientras individuos no uniformados vigilaban el desarrollo de la operación y los dirigían hacia el espigón de El Tarajal.

 

Las imágenes analizadas por la Policía mostrarían, además, que estas personas de paisano impartían órdenes a los agentes marroquíes. Su actitud, movimientos y comportamiento no se corresponderían, según los investigadores, con los de quienes pretendían acceder irregularmente a España, sino con los de responsables encargados de controlar y monitorizar la operación desde el terreno.

 

Una entrada organizada por oleadas

 

Otro de los elementos destacados por el CENIF es el diferente perfil de las personas que fueron llegando a Ceuta durante aquellas jornadas. La sucesión de grupos no habría sido aleatoria, sino organizada en varias oleadas con características y funciones distintas.

 

La primera se produjo antes de las once de la mañana del 30 de julio y estuvo integrada fundamentalmente por varones marroquíes de entre 15 y 25 años, provistos de neoprenos, aletas y diferentes clases de flotadores. Este grupo, mejor preparado para realizar la travesía marítima, habría permitido saturar inicialmente la zona de El Tarajal y someter a una enorme presión al dispositivo español de control fronterizo.

 

A partir de las once de la mañana y hasta aproximadamente las diez de la noche comenzaron a llegar familias completas, mujeres y niños. La mayoría vestía ropa deportiva y calzaba chanclas, sin disponer de equipos específicos para nadar. Aunque continuaban siendo mayoritariamente marroquíes, en esta segunda fase se incorporaron también personas procedentes del África subsahariana.

 

Desde las diez de la noche del día 30 y durante la jornada siguiente, el perfil de quienes trataban de alcanzar Ceuta volvió a ser similar al de la primera oleada: hombres jóvenes, físicamente preparados y equipados para entrar por mar. La Policía interpreta esta secuencia como parte de una planificación orientada a colapsar primero el sistema fronterizo con los participantes más capacitados y, una vez reducida la capacidad española de respuesta, introducir grupos más vulnerables cuya contención resultaría mucho más compleja.

 

Una operación vinculada a la reivindicación territorial

 

El CENIF relaciona estrechamente lo sucedido con la histórica reivindicación de Marruecos sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. El informe recuerda que, después de los acontecimientos, portavoces oficiales marroquíes volvieron a difundir públicamente sus pretensiones territoriales sobre ambas ciudades autónomas.

 

También establece una diferencia significativa entre los episodios del 30 y 31 de julio y una segunda convocatoria anunciada para el 15 de agosto. Esta última, según la Policía, fue controlada por las autoridades marroquíes, lo que demostraría que Rabat disponía de capacidad suficiente para impedir una concentración y una entrada masiva cuando así lo consideraba oportuno.

 

Los investigadores califican lo ocurrido como una operación de «contrainteligencia ofensiva» cuyos efectos habrían alcanzado también al Centro Nacional de Inteligencia. La entrada masiva provocó el cuestionamiento de la capacidad del CNI para detectar anticipadamente una actuación de semejante envergadura y alertar al Gobierno antes de que el sistema fronterizo quedara desbordado.

 

Las conclusiones recogidas por El Español forman parte de un informe policial y deberán ser examinadas ahora por la Audiencia Nacional. Corresponderá a la magistrada determinar si los datos, imágenes e indicios aportados permiten abrir una investigación penal por un posible delito contra la independencia del Estado. Lo que inicialmente fue presentado como una nueva crisis migratoria adquiere así una dimensión política, territorial y de seguridad nacional mucho más grave: la posible utilización deliberada de decenas de miles de personas para poner a prueba la soberanía española en uno de sus puntos más sensibles.

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