Acuerdo Reform UK-Agrupación Nacional francesa
Farage y Bardella sellan una gran alianza para frenar la inmigración ilegal en el canal de la Mancha
Reform UK y la Agrupación Nacional francesa se comprometen a interceptar las embarcaciones, devolver a Francia a sus ocupantes y expulsar a sus países de origen a quienes entren irregularmente en territorio británico
![[Img #31092]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/09_2026/9575_screenshot-2026-09-05-at-09-42-44-nigel-farage-y-jordan-bardella-buscar-con-google.png)
Dos de los principales partidos de la nueva derecha, ascendentes en votos y apoyos, acuerdan trabajar en conjunto contra las políticas inmigracionistas de la UE. El líder de Reform UK, Nigel Farage, y el presidente de la Agrupación Nacional francesa, Jordan Bardella, han firmado un acuerdo político destinado a impedir las travesías de inmigrantes ilegales a través del canal de la Mancha. El memorando, suscrito en Birmingham, establece un mecanismo de devolución inmediata de las embarcaciones interceptadas en aguas territoriales británicas y compromete a un eventual Gobierno francés encabezado por la formación de Bardella a aceptar a sus ocupantes.
El documento, redactado en inglés y francés y firmado durante la conferencia nacional de Reform UK, parte de una premisa política inequívoca: los dos partidos se consideran integrantes de una misma tradición soberanista, defienden la primacía del Estado nación, el control de las fronteras, la expulsión de los inmigrantes ilegales y la preservación de las respectivas identidades nacionales. Farage y Bardella sostienen, además, que las travesías de la Mancha constituyen una vulneración de las leyes de ambos países, representan una amenaza para sus poblaciones y generan unos costes económicos desproporcionados para las comunidades que deben hacerse cargo de los recién llegados.
El acuerdo no tiene por ahora carácter de tratado internacional ni obliga jurídicamente a los actuales gobiernos de Londres y París. Se trata de un memorando suscrito por dos partidos políticos cuya aplicación queda expresamente condicionada a que Reform UK y la Agrupación Nacional alcancen el poder en sus respectivos países. Su importancia reside, sin embargo, en que anticipa la política migratoria que ambos movimientos pretenden adoptar si llegan a gobernar y configura una inédita alianza bilateral entre dos de las principales fuerzas soberanistas europeas.
El primero de los cinco compromisos contempla la adopción de una política migratoria restrictiva en los dos países. Farage y Bardella proponen combatir con nuevas medidas el trabajo clandestino, impedir la regularización de los inmigrantes que carezcan de documentación y restringirles el acceso a las prestaciones sociales no contributivas. Esta política incluiría también el refuerzo de los controles fronterizos compartidos y la vigilancia de todas las rutas que comunican Francia con el Reino Unido.
Francia, por su parte, se comprometería a realizar “todo lo posible” para impedir que desde sus costas salieran embarcaciones u otros medios de transporte con inmigrantes ilegales en dirección al Reino Unido. Los dos futuros gobiernos crearían asimismo un mecanismo destinado a calcular el coste completo de los acuerdos bilaterales de protección fronteriza y repartirlo de manera equilibrada cada año, tratando de cerrar una de las principales fuentes de fricción entre Londres y París: cuánto debe pagar cada país para vigilar la frontera común y desarticular las redes dedicadas al tráfico de personas.
El punto más contundente del memorando afecta a quienes logren alcanzar territorio británico. Según el texto, cualquier inmigrante ilegal procedente de Francia sería detenido inmediatamente y expulsado a su país de origen, sin posibilidad de solicitar asilo en el Reino Unido. Reform UK argumenta que esas personas habrían atravesado previamente uno o varios países seguros y que, por tanto, no deberían poder elegir territorio británico como destino de su petición de protección internacional.
El acuerdo prevé igualmente que las autoridades británicas intercepten las embarcaciones que hayan partido de las costas francesas una vez entren en aguas territoriales del Reino Unido. Sus ocupantes serían devueltos a Francia, que los aceptaría “con carácter ordinario” y procedería posteriormente a repatriarlos a sus países de origen de acuerdo con la legislación francesa vigente. Esta aceptación francesa constituye el núcleo político del pacto, porque cualquier política británica de devolución resulta difícilmente aplicable si París se niega a recibir a las personas interceptadas.
El memorando contiene también una impugnación directa del actual marco jurídico europeo. Reform UK y la Agrupación Nacional declaran que las normas internacionales, incluida la Convención Europea de Derechos Humanos, no deberían impedir que los Estados soberanos aseguren y defiendan sus fronteras. La formulación anticipa que la ejecución del programa podría exigir reformas legales profundas y provocar conflictos ante los tribunales nacionales y europeos, especialmente en materia de asilo, devoluciones colectivas y prohibición de expulsar a una persona hacia un país donde pueda correr peligro.
La firma se produjo durante la conferencia anual de Reform UK, celebrada entre el 3 y el 5 de septiembre en el National Exhibition Centre de Birmingham. Farage presentó el entendimiento como una alternativa a la cooperación mantenida hasta ahora por los gobiernos británico y francés, mientras Bardella aseguró que una futura Administración de la Agrupación Nacional estaría dispuesta a trabajar con Londres para detener las salidas desde las costas francesas. Reuters confirmó que el pacto incluye tanto la devolución a Francia de los inmigrantes llegados por mar como la distribución bilateral de los costes de protección de la frontera.
El texto supone, además, un paso relevante en la articulación internacional de las formaciones soberanistas europeas. Farage y Bardella no se limitan a expresar una afinidad ideológica, sino que diseñan por anticipado un esquema concreto de cooperación entre dos posibles gobiernos. Frente a la tradicional acusación de que los movimientos nacionalistas están incapacitados para colaborar entre sí, ambos dirigentes presentan su pacto como una alianza pragmática entre Estados que comparten un mismo problema fronterizo.
La posibilidad de que el memorando llegue a aplicarse dependerá de la evolución electoral en los dos países. La Agrupación Nacional aspira a conquistar el poder en Francia en el próximo ciclo presidencial, mientras Reform UK intenta desplazar a los conservadores y erigirse en alternativa al Gobierno laborista antes de las elecciones generales británicas, que deben celebrarse como máximo en 2029. Hasta entonces, el acuerdo carece de capacidad ejecutiva, pero fija con claridad una doctrina común: cerrar la ruta de la Mancha, eliminar los incentivos económicos y jurídicos para la inmigración ilegal y devolver a sus países de origen a quienes entren irregularmente.
Reform UK y la Agrupación Nacional francesa se comprometen a interceptar las embarcaciones, devolver a Francia a sus ocupantes y expulsar a sus países de origen a quienes entren irregularmente en territorio británico
![[Img #31092]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/09_2026/9575_screenshot-2026-09-05-at-09-42-44-nigel-farage-y-jordan-bardella-buscar-con-google.png)
Dos de los principales partidos de la nueva derecha, ascendentes en votos y apoyos, acuerdan trabajar en conjunto contra las políticas inmigracionistas de la UE. El líder de Reform UK, Nigel Farage, y el presidente de la Agrupación Nacional francesa, Jordan Bardella, han firmado un acuerdo político destinado a impedir las travesías de inmigrantes ilegales a través del canal de la Mancha. El memorando, suscrito en Birmingham, establece un mecanismo de devolución inmediata de las embarcaciones interceptadas en aguas territoriales británicas y compromete a un eventual Gobierno francés encabezado por la formación de Bardella a aceptar a sus ocupantes.
El documento, redactado en inglés y francés y firmado durante la conferencia nacional de Reform UK, parte de una premisa política inequívoca: los dos partidos se consideran integrantes de una misma tradición soberanista, defienden la primacía del Estado nación, el control de las fronteras, la expulsión de los inmigrantes ilegales y la preservación de las respectivas identidades nacionales. Farage y Bardella sostienen, además, que las travesías de la Mancha constituyen una vulneración de las leyes de ambos países, representan una amenaza para sus poblaciones y generan unos costes económicos desproporcionados para las comunidades que deben hacerse cargo de los recién llegados.
El acuerdo no tiene por ahora carácter de tratado internacional ni obliga jurídicamente a los actuales gobiernos de Londres y París. Se trata de un memorando suscrito por dos partidos políticos cuya aplicación queda expresamente condicionada a que Reform UK y la Agrupación Nacional alcancen el poder en sus respectivos países. Su importancia reside, sin embargo, en que anticipa la política migratoria que ambos movimientos pretenden adoptar si llegan a gobernar y configura una inédita alianza bilateral entre dos de las principales fuerzas soberanistas europeas.
El primero de los cinco compromisos contempla la adopción de una política migratoria restrictiva en los dos países. Farage y Bardella proponen combatir con nuevas medidas el trabajo clandestino, impedir la regularización de los inmigrantes que carezcan de documentación y restringirles el acceso a las prestaciones sociales no contributivas. Esta política incluiría también el refuerzo de los controles fronterizos compartidos y la vigilancia de todas las rutas que comunican Francia con el Reino Unido.
Francia, por su parte, se comprometería a realizar “todo lo posible” para impedir que desde sus costas salieran embarcaciones u otros medios de transporte con inmigrantes ilegales en dirección al Reino Unido. Los dos futuros gobiernos crearían asimismo un mecanismo destinado a calcular el coste completo de los acuerdos bilaterales de protección fronteriza y repartirlo de manera equilibrada cada año, tratando de cerrar una de las principales fuentes de fricción entre Londres y París: cuánto debe pagar cada país para vigilar la frontera común y desarticular las redes dedicadas al tráfico de personas.
El punto más contundente del memorando afecta a quienes logren alcanzar territorio británico. Según el texto, cualquier inmigrante ilegal procedente de Francia sería detenido inmediatamente y expulsado a su país de origen, sin posibilidad de solicitar asilo en el Reino Unido. Reform UK argumenta que esas personas habrían atravesado previamente uno o varios países seguros y que, por tanto, no deberían poder elegir territorio británico como destino de su petición de protección internacional.
El acuerdo prevé igualmente que las autoridades británicas intercepten las embarcaciones que hayan partido de las costas francesas una vez entren en aguas territoriales del Reino Unido. Sus ocupantes serían devueltos a Francia, que los aceptaría “con carácter ordinario” y procedería posteriormente a repatriarlos a sus países de origen de acuerdo con la legislación francesa vigente. Esta aceptación francesa constituye el núcleo político del pacto, porque cualquier política británica de devolución resulta difícilmente aplicable si París se niega a recibir a las personas interceptadas.
El memorando contiene también una impugnación directa del actual marco jurídico europeo. Reform UK y la Agrupación Nacional declaran que las normas internacionales, incluida la Convención Europea de Derechos Humanos, no deberían impedir que los Estados soberanos aseguren y defiendan sus fronteras. La formulación anticipa que la ejecución del programa podría exigir reformas legales profundas y provocar conflictos ante los tribunales nacionales y europeos, especialmente en materia de asilo, devoluciones colectivas y prohibición de expulsar a una persona hacia un país donde pueda correr peligro.
La firma se produjo durante la conferencia anual de Reform UK, celebrada entre el 3 y el 5 de septiembre en el National Exhibition Centre de Birmingham. Farage presentó el entendimiento como una alternativa a la cooperación mantenida hasta ahora por los gobiernos británico y francés, mientras Bardella aseguró que una futura Administración de la Agrupación Nacional estaría dispuesta a trabajar con Londres para detener las salidas desde las costas francesas. Reuters confirmó que el pacto incluye tanto la devolución a Francia de los inmigrantes llegados por mar como la distribución bilateral de los costes de protección de la frontera.
El texto supone, además, un paso relevante en la articulación internacional de las formaciones soberanistas europeas. Farage y Bardella no se limitan a expresar una afinidad ideológica, sino que diseñan por anticipado un esquema concreto de cooperación entre dos posibles gobiernos. Frente a la tradicional acusación de que los movimientos nacionalistas están incapacitados para colaborar entre sí, ambos dirigentes presentan su pacto como una alianza pragmática entre Estados que comparten un mismo problema fronterizo.
La posibilidad de que el memorando llegue a aplicarse dependerá de la evolución electoral en los dos países. La Agrupación Nacional aspira a conquistar el poder en Francia en el próximo ciclo presidencial, mientras Reform UK intenta desplazar a los conservadores y erigirse en alternativa al Gobierno laborista antes de las elecciones generales británicas, que deben celebrarse como máximo en 2029. Hasta entonces, el acuerdo carece de capacidad ejecutiva, pero fija con claridad una doctrina común: cerrar la ruta de la Mancha, eliminar los incentivos económicos y jurídicos para la inmigración ilegal y devolver a sus países de origen a quienes entren irregularmente.











