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Sábado, 19 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:

Estados Unidos necesita una estrategia clara para evitar que Irán controle Bab el-Mandeb

El avance de los hutíes hacia uno de los principales corredores marítimos del planeta podría otorgar a Teherán capacidad para amenazar simultáneamente el estrecho de Ormuz y la entrada meridional del mar Rojo

 

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Los combatientes hutíes han alcanzado la isla yemení de Perim —también conocida como Mayyun—, situada en el punto más estrecho del estrecho de Bab el-Mandeb, y se encuentran en condiciones de amenazar la puerta meridional del mar Rojo. Este avance coincide con la persistencia de la crisis en el estrecho de Ormuz, donde el tráfico marítimo continúa seriamente afectado, y plantea la posibilidad de que Irán pueda ejercer presión al mismo tiempo sobre dos de los corredores energéticos más importantes del mundo.

 

Esta es la advertencia central del análisis «America Needs A Clear Strategy To Save Bab Al-Mandeb», publicado por el Middle East Media Research Institute (MEMRI) y firmado por Anna Mahjar-Barducci, investigadora principal de esta organización. La autora sostiene que Estados Unidos ya no puede responder a la expansión de Irán y de sus aliados mediante una política basada en la ambigüedad, los equilibrios diplomáticos y las medidas parciales, sino que necesita definir una estrategia inequívoca para contener a Teherán y a las fuerzas que actúan bajo su influencia.

 

Bab el-Mandeb conecta el golfo de Adén y el océano Índico con el mar Rojo y, a través del canal de Suez, con el Mediterráneo. Por sus aguas circulan aproximadamente el 12% del comercio mundial y alrededor del 7% del petróleo transportado internacionalmente. El estrecho mide unos 29 kilómetros en su punto más angosto y queda dividido en dos canales por la isla de Perim. Su configuración geográfica convierte cualquier presencia militar estable en la zona en una amenaza potencial para el tráfico marítimo. Los ataques hutíes iniciados en 2023 ya obligaron a importantes navieras a desviar sus buques alrededor de África, encareciendo los seguros, prolongando los trayectos y alterando las cadenas internacionales de suministro. Reuters ha destacado igualmente la importancia energética y comercial de este paso.

 

Según Mahjar-Barducci, el avance de los hutíes por la costa occidental de Yemen no representa, por tanto, una conquista meramente simbólica. Un dominio efectivo de Bab el-Mandeb permitiría a las fuerzas vinculadas con Irán amenazar el acceso al canal de Suez y aumentar extraordinariamente la capacidad de presión de Teherán. Irán no necesitaría imponerse militarmente a Estados Unidos en una guerra convencional: le bastaría con perturbar o bloquear simultáneamente Ormuz y Bab el-Mandeb para provocar una crisis energética y comercial de alcance mundial.

 

El análisis de MEMRI sostiene que Washington debe comenzar por reconocer formalmente a Somalilandia, el territorio situado en la costa meridional del golfo de Adén que declaró su independencia de Somalia en 1991, aunque sigue sin contar con un reconocimiento internacional generalizado. La autora considera que este paso transmitiría a Irán la determinación estadounidense de defender el golfo de Adén y debería ir acompañado de una campaña diplomática para que otros aliados de Estados Unidos, incluidos varios países latinoamericanos, adoptasen la misma decisión.

 

La posición norteamericana en esta región se encuentra condicionada, según el artículo, por las actuaciones de Turquía. Ankara construyó en Mogadiscio Camp TURKSOM, su mayor base militar en el extranjero, y suscribió un acuerdo de defensa de diez años destinado, entre otros objetivos, a contribuir a la creación de una armada somalí. Para Mahjar-Barducci, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha convertido Somalia en un país dependiente de Turquía y utiliza esa influencia para limitar las aspiraciones de Somalilandia y Etiopía en el mar Rojo.

 

La investigadora relaciona esta política con el respaldo turco a organizaciones vinculadas a los Hermanos Musulmanes y con las conexiones existentes entre algunos de estos movimientos e Irán. Cita como ejemplo Sudán, donde los hutíes habrían desarrollado relaciones estables con las Fuerzas Armadas Sudanesas, respaldadas a su vez por sectores próximos a los Hermanos Musulmanes, y mantendrían presencia alrededor de Puerto Sudán. La autora considera incompatible que Washington trate de acomodar permanentemente los intereses de Ankara mientras Turquía mantiene relaciones con actores islamistas cuyas prioridades entran en conflicto con las de Estados Unidos y sus socios regionales.

 

El análisis también cuestiona la posición de Egipto. El Gobierno de El Cairo combate a los Hermanos Musulmanes dentro de sus propias fronteras, pero al mismo tiempo respalda a las Fuerzas Armadas Sudanesas, relacionadas con este movimiento, y procura limitar el ascenso regional de Etiopía. En opinión de Mahjar-Barducci, Estados Unidos no puede pretender garantizar la libertad de navegación en el mar Rojo mientras mantiene al margen de sus planes de seguridad a una potencia de la importancia demográfica, económica y militar de Etiopía.

 

Etiopía perdió su salida directa al mar después de la independencia de Eritrea en 1993. Desde entonces ha intentado reconstruir sus instituciones navales y conseguir acceso a la costa. El memorando suscrito con Somalilandia responde precisamente a esta necesidad. Para la autora, Addis Abeba reúne las condiciones necesarias para convertirse en el principal socio naval estadounidense en el mar Rojo: cuenta con una población numerosa, una economía relevante y un interés estratégico directo en mantener abiertas y seguras las rutas marítimas de la región.

 

MEMRI propone, en consecuencia, que Washington respalde abiertamente las aspiraciones marítimas etíopes, contribuya a financiar y formar una futura flota y deje de considerar inevitables tanto la primacía turca en Somalia como la estrategia egipcia destinada a contener a Etiopía. El reconocimiento de Somalilandia, la incorporación de otros aliados a esa iniciativa diplomática y la construcción de una armada etíope constituirían los tres elementos principales de una nueva política estadounidense para el mar Rojo.

 

Mahjar-Barducci reconoce que las posiciones alcanzadas por los hutíes pueden resultar inestables o incluso temporales. Sin embargo, considera que su capacidad demostrada para proyectar fuerzas hacia Bab el-Mandeb representa un peligro duradero para la navegación y la estabilidad internacional. La conclusión de su análisis es que Estados Unidos no puede enfrentarse a la amenaza sobre dos estrechos estratégicos mediante una política de aplazamientos, mientras intenta satisfacer simultáneamente a Turquía y tolera lo que describe como el doble juego de Egipto.

 

La batalla por Bab el-Mandeb desborda así las fronteras de Yemen. Lo que se encuentra en juego es el control indirecto de una de las grandes arterias de la economía mundial y la posibilidad de que Irán disponga de una doble palanca sobre el comercio y los suministros energéticos internacionales. Para la autora, Washington todavía puede impedirlo, pero debe abandonar la indefinición y elegir con claridad a sus aliados.

 

Nota: Resumen y adaptación en español del análisis «America Needs A Clear Strategy To Save Bab Al-Mandeb», de Anna Mahjar-Barducci, investigadora principal de MEMRI.

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