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Lunes, 21 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:
Captó solamente el 0,78% del capital foráneo recibido por España

PNV y PSE hunden la inversión extranjera en el País Vasco: apenas 96,7 millones en el primer semestre de 2026

El País Vasco solo captó el 0,78 % del capital foráneo recibido por España en el primer semestre de 2026 y cayó hasta el puesto decimoquinto entre las comunidades autónomas, por delante únicamente de Navarra y Cantabria

 

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El País Vasco, una de las comunidades con mayor tradición industrial y una de las rentas por habitante más elevadas de España, apenas recibió 96,70 millones de euros de inversión extranjera productiva durante el primer semestre de 2026. La cifra, extraída del Registro de Inversiones Extranjeras DataInvex de la Secretaría de Estado de Comercio, sitúa a la Euskadi liderada por el PNV y el PSE entre los territorios españoles con menor capacidad para atraer capital internacional, muy lejos no solo de Madrid, Cataluña o la Comunidad Valenciana, sino también de otras regiones con un peso económico e industrial sensiblemente inferior.

 

Los 96,70 millones captados entre enero y junio representan solamente el 0,78 % de los 12.446 millones de euros de inversión extranjera directa recibidos por el conjunto de España durante ese periodo. El dato coloca al País Vasco en el decimoquinto puesto de las diecisiete comunidades autónomas, por delante únicamente de Navarra, que registró 26,92 millones, y Cantabria. La distancia respecto a los principales destinos del capital extranjero es abrumadora: Madrid recibió 5.635,7 millones; Cataluña, 2.358,6 millones; y la Comunidad Valenciana, 1.845,8 millones.

 

El contraste resulta especialmente significativo porque la inversión extranjera productiva creció un 31,2 % en España respecto al primer semestre de 2025. Mientras el volumen nacional aumentaba y los proyectos destinados a crear o ampliar capacidad empresarial ganaban peso, Euskadi quedaba relegada a las últimas posiciones de la clasificación autonómica. También Andalucía, con 903,6 millones; Castilla y León, con 425,2 millones; Aragón, con 185,3 millones; Galicia, con 172,4 millones; Canarias, con 170,5 millones; y Asturias, con 157,1 millones, superaron ampliamente el resultado vasco.

 

La comparación con el cierre del ejercicio anterior aumenta la dimensión del retroceso, aunque los periodos no sean estrictamente equivalentes. Durante todo 2025, el País Vasco recibió aproximadamente 531 millones de euros de inversión extranjera directa. En los seis primeros meses de 2026 solo consiguió captar una cantidad equivalente al 18,2 % de aquella cifra anual. Para igualar el resultado del año pasado, Euskadi tendría que recibir más de 434 millones durante el segundo semestre.

 

Los datos oficiales se refieren a inversión extranjera directa bruta y productiva, excluidas las denominadas Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros, sociedades utilizadas fundamentalmente para canalizar capitales internacionales. Por tanto, no se trata de movimientos meramente financieros, sino de operaciones vinculadas con participaciones empresariales y actividades económicas consideradas productivas.

 

La estadística debe interpretarse, en cualquier caso, con una cautela importante. DataInvex asigna generalmente las inversiones a la comunidad autónoma en la que se encuentra el domicilio social de la empresa receptora, aunque sus instalaciones, trabajadores o activos estén repartidos por otros territorios. Este criterio contribuye a reforzar el peso estadístico de Madrid, sede de numerosas compañías que operan en toda España. Sin embargo, la distorsión metodológica no basta por sí sola para explicar que una comunidad con la estructura económica del País Vasco haya quedado reducida a menos de cien millones de euros y se encuentre en el grupo de cola de la clasificación.

 

Estados Unidos fue el principal origen del capital extranjero recibido por España durante el semestre, con aproximadamente el 23% del total. La inversión estadounidense aumentó un 84% respecto al mismo periodo de 2025. Al mismo tiempo, los proyectos greenfield, aquellos que implican la creación desde cero de nuevas fábricas, centros tecnológicos, instalaciones logísticas u otras capacidades productivas, crecieron más de un 52%. Sumados a los proyectos brownfield, destinados a ampliar o modernizar instalaciones preexistentes, representaron el 30,5% de toda la inversión recibida.

 

Precisamente por esta evolución general, la debilidad del resultado vasco adquiere una dimensión que va más allá de una mala posición coyuntural. Euskadi dispone de una extensa red industrial, centros tecnológicos, infraestructuras avanzadas, personal cualificado y un sistema fiscal propio presentado habitualmente como instrumento para mejorar su competitividad. Sin embargo, durante el primer semestre de 2026 estas ventajas no se tradujeron en absoluto en una llegada significativa de capital extranjero.

 

El Gobierno vasco ha colocado la captación de inversiones y la defensa del arraigo empresarial entre los ejes de su política económica. También ha impulsado nuevos instrumentos públicos de inversión y ha anunciado la movilización de miles de millones de euros para acompañar la transformación industrial, energética y tecnológica del territorio. Las cifras de DataInvex muestran, sin embargo, que ese esfuerzo todavía no se refleja en la estadística de inversión exterior.

 

La inversión extranjera es volátil y puede cambiar radicalmente de un trimestre a otro por una sola gran operación empresarial. Los datos del primer semestre no permiten, por tanto, anticipar cuál será el resultado definitivo de 2026. Pero sí ofrecen una fotografía difícil de ignorar: mientras España aumentaba la entrada de capital productivo y consolidaba su posición entre los principales receptores internacionales de nuevos proyectos, el País Vasco —históricamente asociado a la industria, la empresa y la innovación— quedaba reducido al 0,78 % de la inversión extranjera recibida por el país. Una comunidad que aspira a encabezar la transformación económica europea aparece, al menos durante los seis primeros meses del año, prácticamente fuera del mapa de los inversores internacionales.

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