Domingo, 27 de Septiembre de 2026

Actualizada Domingo, 27 de Septiembre de 2026 a las 18:33:52 horas

Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Pedro Chacón
Domingo, 27 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura:

El PNV es el último y mayor culpable de todo lo peor del País Vasco

El pasado miércoles 23 de septiembre, como bien se anunció la víspera en La Tribuna del País Vasco, hubo la presentación de la Fundación NEOS en Vitoria a la que me invitaron a hablar sobre la historia. Y allá que fui con ganas puesto que no es habitual que la derecha haga ningún acto social en el País Vasco y menos habitual aún que me ofrezcan intervenir.

 

Mi charla fue sobre la verdad en la historia. Les dije que yo me considero liberal fuerista, pero que la familia de la derecha siempre ha sido muy amplia y compleja y que ahí cabíamos todos, conservadores y tradicionalistas incluidos. Y les conté la historia de los hermanitos Arana, inventores del nacionalismo a base de faltar a la verdad a todo el mundo, hasta a ellos mismos entre sí. Esta historia la vengo desarrollando en una serie de artículos publicados en revistas académicas de primer nivel. Por orden cronológico de aparición dichos artículos y revistas son: “La revelación de 1882: el origen soñado del nacionalismo vasco”, en Aportes (2019); Sabino Arana Goiri y la etapa de El Euskaro (1888-1890), en la Revista de Estudios Políticos (2023); y La etapa final de la vida de Sabino Arana Goiri (1900-1903), de nuevo en Aportes (2026), donde me dejé en el tintero, porque me ya me salía de límites, el tan traído y llevado tema del españolismo final de Sabino Arana, al que le tendré que dedicar otro artículo aparte más adelante.

 

Estos trabajos están disponibles en Internet. Basta con poner los títulos y salen. En ellos, como decía, se cuenta la historia de las mentiras de los hermanos Arana Goiri, que se mintieron hasta entre ellos mismos. Visto en perspectiva, es que no podría haber sido de otro modo. Una ideología tan radicalmente extraña al País Vasco, que lo que hizo fue tergiversar todo lo que encontró antes que ella y adaptarlo a sus intereses, no podía actuar conforme a la verdad. Todo en ella es mentira. Su interpretación de la historia es de una falsedad proverbial. Hablar de que hubo un pueblo vasco mínimamente consciente de sí mismo es una radical trola. Eso no lo hubo ni a esta parte de los Pirineos ni mucho menos a la otra. Basta con visitar los pueblecitos del País Vasco francés y encontrarse con las lápidas recordatorias de los caídos por Francia en las dos guerras mundiales. Todos apellidos eusquéricos sí, pero sintiéndose más franceses que Charles de Gaulle.

 

En el País Vasco español el nacionalismo pervirtió la historia política precedente, queriendo convertir (y consiguiéndolo para sus seguidores) los tradicionales fueros, que eran la encarnación de una historia de unión monárquica y católica con el resto de España mediante unos instrumentos jurídico-políticos similares en toda la corona de Castilla, en una especie de códigos de soberanía exclusivos de los vascos. Manipulando hasta la extenuación las guerras carlistas, convirtiendo al carlismo en antecedente del nacionalismo (con la ayuda inestimable de autores franco-españoles como Vicente Garmendia y José de Extramiana, que se fueron a estudiar a Francia, desde su País Vasco español natal y parece que se llevaron para allá el resentimiento contra España y lo reflejaron en sus obras).

 

Convirtiendo toda la cultura foral liberal, como hace el inefable Joseba Agirreazkuenaga y toda su escuela, en una suerte de prenacionalismo que le permite a este profesor ya jubilado conectar al liberal isabelino Pedro Egaña con José Antonio Aguirre, como si ambos participaran del mismo proyecto independizador para el País Vasco. Un autor, este Agirreazkuenaga, que ha apadrinado pseudoinvestigadores tan marcianos como Xabier Irujo, que sostiene en todos sus libros que lo de la Guerra Civil en el País Vasco fue un genocidio contra los vascos nada menos.

 

El PNV es lo peor que le ha podido ocurrir al País Vasco contemporáneo porque de su seno salió ETA, a través de sus juventudes de EGI. Y esto parece que no les afecta en absoluto como para decir, como dicen habitualmente, que ellos nunca podrán ser acusados de haber fomentado la violencia ni el terrorismo. Pero qué más fomento puede haber que el de que salga de tu mismo partido el germen de lo que fue el terrorismo de ETA.

 

El PNV es lo más dañino que ha podido haber en el País Vasco que hemos conocido porque tuvo el cuajo de permitir que ocurriera el terrorismo y de no oponerse nunca radicalmente a él. Lo que hizo fue oponerse antes a los partidos constitucionalistas que a la averchalada que sostenía a ETA. El PNV todos sabemos que propició que ETA siguiera actuando porque las declaraciones de Arzalluz o de Ibarretxe siempre eran en contra de todo lo español y así, como mínimo indirectamente, favorecían a ETA y a sus seguidores.

 

Y qué decir del mundo empresarial. Que corrió a refugiarse en el PNV para encontrar seguridad, porque sabían que si se quedaban fuera de su órbita serían fáciles blancos para ser secuestrados o asesinados o extorsionados. Y el PNV esto lo favorecía. Quedándose como garante único de la seguridad para los empresarios acogidos a su resguardo.

 

No se ha hecho el suficiente estudio de esta realidad histórica. Y se ha permitido que este partido represente el lado amable de lo vasco, lo cual le ha hecho acumular un poder y un prestigio totalmente inmerecidos porque es un poder y un prestigio que ha derivado directamente del poder intimidador y aterrorizador de ETA y de su entorno.

 

La sociedad vasca ha quedado como un páramo desolado, sin pluralismo y sin posibilidad, para el constitucionalismo, de ejercer una mínima influencia gracias al poder atemorizador de ETA que ha calado en toda la sociedad, no solo en los pueblos de la Euscadi profunda, como se suele decir, sino en los de las capitales también. El terror se ha interiorizado y el principal beneficiario de esta sociedad vasca anestesiada ha sido el PNV.

 

Lo que ha ocurrido con Bildu en Guipúzcoa, donde se han impuesto al PNV, ha sido en gran parte resultado del antivizcainismo de los guipuzcoanos, pero no porque piensen que el PNV encarna algo diferente que Bildu. El PNV es lo mismo bajo distinto ropaje. Y en Vizcaya han construido una especie de fortín inexpugnable, a base de aprovecharse de que ahí se originó toda la ideología y ahí sacaron todo el partido posible a su diabólica confabulación con el terrorismo que les permitía a ellos, sin correr ningún riesgo, sacar todo el beneficio social, económico y empresarial del acoso por parte de ETA al empresariado vasco que quería seguir siendo español.

 

Lo vimos con Arzalluz y lo vimos con Ibarretxe. Cuando llegó Urkullu, este quiso hacerse el bueno y decir que es que lo de ETA no se podía soportar y el apoyo a ETA tampoco y tal. Y se acercó a las víctimas. ¿Pero cuándo entró Urkullu al poder? En 2012, es decir un año después de que en 2011 ETA declarara el alto el fuego definitivo. Para cuando ETA había terminado su ciclo, entonces llegó Urkullu en nombre del PNV a decir que lo de ETA había estado muy mal. Sí, claro, muy mal, y por eso Urkullu consiguió entonces empalmar tres legislaturas seguidas en el gobierno gracias a que para entonces todo el mundo había interiorizado que votar al PNV era votar a la gente de aquí que no estaba por el terrorismo y la violencia. No estaba por el terrorismo y la violencia, pero se había aprovechado durante cuarenta años de ella para mantenerse en el poder. Recordemos que antes de ser lendacari Urkullu presidió la Comisión de Derechos Humanos en el Parlamento Vasco donde uno de sus miembros era el terrorista etarra por antonomasia, José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, alias Josu Ternera, y Urkullu convivió con ese hecho verdaderamente insólito y deshumanizador sin denunciarlo ni manifestarse en su contra. Ahí estuvo presidiendo aquella comisión como un funcionario de la política ventajista, que es lo que fue siempre este Urkullu.

 

Todas las historias del nacionalismo vasco incluyen a PNV y a la izquierda averchale en el mismo saco, con ETA y todo, y nadie se escandaliza por ello. Solo dos ejemplos. Uno, el Diccionario Ilustrado de Símbolos del Nacionalismo Vasco, donde se pueden encontrar entradas que corresponden indistintamente a la historia del PNV o a la historia de ETA, y nadie se escandaliza por ello. O la Historia del nacionalismo vasco y de ETA de Francisco Letamendía, que se titula así, poniendo el nacionalismo vasco y ETA al mismo nivel y en la misma historia. Y a nadie le extraña. Porque son lo mismo: las dos caras de la misma moneda, la misma historia con derivaciones distintas pero confabuladas a un mismo fin.

 

Y esos son los que nos gobiernan. Unos individuos seguidores de una ideología falsa en su origen, falsa en su desarrollo y falsa en sus objetivos. Y como es una ideología que no ha podido nunca manejar la verdad para nada, es por lo que no ha podido traer nada bueno al País Vasco. Todo lo que ha traído ha sido malo, destructivo y aniquilador.

 

En el encuentro con NEOS en Vitoria del 23 de septiembre pasado, Jaime Mayor Oreja continuó afirmando que para él lo peor, el enemigo, era ETA porque ETA va a acabar haciéndose con las instituciones en el País Vasco, como forma de culminar un ciclo histórico que al final traerá la vuelta de la verdad al País Vasco. Pero yo estoy en contra de esta idea. Pensar que va a haber un ciclo histórico aquí que tenga que culminar con ETA o con sus herederos en el poder se me antoja demasiado fatalista. Pienso que el PNV mantiene un poder muy difícil de derribar, sobre todo en Vizcaya. Y pienso, en definitiva, que el verdadero poder a batir no es el de ETA o sus seguidores sino el del PNV, porque de él se originó todo.

 

La prueba está en el Aberri Eguna. El mayor símbolo del nacionalismo que cumplen los dos partidos a rajatable, PNV y Bildu. Siendo como es originario de los hermanitos Arana. Bildu no tiene una simbología alternativa a la del PNV. Simplemente se limita a continuarla por sus propios métodos. Lo mismo que la figura del gudari, heredada de la Guerra Civil, cuando los gudaris eran los miembros del ejército vasco organizado por el PNV. La izquierda averchale no tiene ninguna tradición propia si le quitas la que el PNV construyó desde su origen. Todo eso de la izquierda marxista es un pegote que no les da ninguna marca de identidad añadida, aparte de la nacionalista. Surgieron del PNV y siguen atados a ese origen como fieles perros de su amo, sirviéndole y proveyéndole del poder que sin esa fuerza intimidatoria el PNV no habría conseguido nunca por sus propios méritos.

 

https://amzn.to/3rvLG5t

 

Portada

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.