No hay peor ciego que el que no quiere ver
Hay dos refranes que se pueden aplicar perfectamente, en el caso del fracaso PISA, al lehendakari vasco, Sr. Pradales: No hay peor ciego que el que no quiere ver, y El sabio muda de consejo, el necio no; o, mejor aún... Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico.
Ahora voy a comentar el porqué digo esto del Señor Pradales.
En la sesión de control en el Parlamento Vasco, ante las preguntas o interpelaciones de la oposición, se negó a aceptar que el pésimo resultado en las pruebas PISA se deba a la exacerbación ultra-nacionalista aplicando un modelo de inmersión obligatorio y universal a todo el espectro del alumnado vasco en la red pública. No muestra ninguna conturbación al persistir en el atropello que lleva ya miles de afectados debido a la inmersión lingüística a machamartillo, contraviniendo las diversas realidades de la sociedad vasca, que no es unívoca en cuanto al uso de la lengua llamada vasca (como si el castellano fuera una lengua de Tanzania). Hay muy poca gente que, a estas alturas de la trama nacionalista vasca, no conozca la razón del porqué del empeño pertinaz de obligar a todo aquel niño que se presente ante un centro escolar a escolarizarse en un modelo que, en origen, estaba diseñado para zonas predominantemente vascohablantes. Pero de esto Pradales no habla. Como tampoco habla de las razones por las que el Partido Nacionalista Vasco ha adoptado el proyecto tiránico del mundo proetarra al respecto, cuando en los años ochenta Herri Batasuna propugnaba la desaparición de los modelos A y B.
¿Por qué Pradales no comenta sobre esta importante cuestión? Pues, por si hay todavía alguien que no se haya enterado a pesar de los múltiples artículos que llevo escribiendo en este medio al respecto, lo repito: porque en el modelo de construcción nacional del mundo nacionalista es esencial que todo el mundo pase por el redil del adoctrinamiento ideológico y socialización abertzale en el que se ha convertido el sistema público vasco. Y para ello, el euskera convertido en criba para lograr un funcionariado asimilado al “proyecto” es esencial, como lo es lo que conlleva el euskera en las aulas como vehículo para lo que los pedagogos llamamos el “curriculo oculto”. Es decir, el adoctrinamiento puro y duro.
Por eso es irrisorio el argumento de que los padres eligen el modelo. Los padres nunca han elegido el modelo de forma consciente, responsable e informados debidamente respecto a los efectos que iban a llegar de la mano de una inmersión lingüística irracional y antinatural. Cuando digo nunca, afirmo rotundamente que nunca. Lo que sí han sido es acosados por la propaganda institucional, sobre todo desde los ayuntamientos nacionalistas. Y aquellas campañas que el abertzalismo proetarra hacían en las calles vascas hace unas décadas, cuando aún los padres, a pesar de la falta de información y de la propaganda institucional, por no hablar de los medios de comunicación, correas de transmisión de los batxokis y las herriko tabernas, cuando por ejemplo, ponían en pasquines callejeros aquello de que ““Zure seme-alabak euskaraz ikasten ez badu, analfabetoa izango da” o, en castellano: “Si tu hijo no aprende en euskera será analfabeto”. Pues miren por donde que resulta que es al contrario. Por aprender en euskera son analfabetos funcionales, simplemente porque son incapaces de entender lo que leen.
Le digo al Sr. Pradales si, por un casual, lee este artículo, lo siguiente... Si no entiende lo que digo, que obviamente no me lo creo, lea mis libros... “Educación y Nacionalismo. Historia de un modelo”, “El totalitarismo lingüístico”, “La larga sombra de Sabino Arana”, o/y “Educando. Alternativas a la farsa pedagógica”. Ahí encontrará las razones por las que digo lo que digo.
Lo que realmente creo, Sr. Pradales, es que les hemos pillado con el carrito de los helados. Y resulta que un medio de comunicación, aparte de este en el que escribo, ha sacado la realidad a sus portadas. Y ello les ha desbaratado el plan.
No se trata de un sistema educativo orientado a un mundo cada vez más globalizado, ni a los retos de una sociedad tecnológica, ni a la necesidad de lograr individuos con una mentalidad humanista y abierta. No. Se trata de tener una serie de futuros esclavos que sean carne de cañón para los intereses de ciertas plutocracias internacionales que tengan como fin desbaratar a las naciones históricas canónicas, como España, a fin de aplicar la famosa “agenda” donde no tendremos nada pero seremos felices. Lo repugnante de todo esto es que ciertos partidos jueguen de forma traicionera para lograrlo.
Hay dos refranes que se pueden aplicar perfectamente, en el caso del fracaso PISA, al lehendakari vasco, Sr. Pradales: No hay peor ciego que el que no quiere ver, y El sabio muda de consejo, el necio no; o, mejor aún... Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico.
Ahora voy a comentar el porqué digo esto del Señor Pradales.
En la sesión de control en el Parlamento Vasco, ante las preguntas o interpelaciones de la oposición, se negó a aceptar que el pésimo resultado en las pruebas PISA se deba a la exacerbación ultra-nacionalista aplicando un modelo de inmersión obligatorio y universal a todo el espectro del alumnado vasco en la red pública. No muestra ninguna conturbación al persistir en el atropello que lleva ya miles de afectados debido a la inmersión lingüística a machamartillo, contraviniendo las diversas realidades de la sociedad vasca, que no es unívoca en cuanto al uso de la lengua llamada vasca (como si el castellano fuera una lengua de Tanzania). Hay muy poca gente que, a estas alturas de la trama nacionalista vasca, no conozca la razón del porqué del empeño pertinaz de obligar a todo aquel niño que se presente ante un centro escolar a escolarizarse en un modelo que, en origen, estaba diseñado para zonas predominantemente vascohablantes. Pero de esto Pradales no habla. Como tampoco habla de las razones por las que el Partido Nacionalista Vasco ha adoptado el proyecto tiránico del mundo proetarra al respecto, cuando en los años ochenta Herri Batasuna propugnaba la desaparición de los modelos A y B.
¿Por qué Pradales no comenta sobre esta importante cuestión? Pues, por si hay todavía alguien que no se haya enterado a pesar de los múltiples artículos que llevo escribiendo en este medio al respecto, lo repito: porque en el modelo de construcción nacional del mundo nacionalista es esencial que todo el mundo pase por el redil del adoctrinamiento ideológico y socialización abertzale en el que se ha convertido el sistema público vasco. Y para ello, el euskera convertido en criba para lograr un funcionariado asimilado al “proyecto” es esencial, como lo es lo que conlleva el euskera en las aulas como vehículo para lo que los pedagogos llamamos el “curriculo oculto”. Es decir, el adoctrinamiento puro y duro.
Por eso es irrisorio el argumento de que los padres eligen el modelo. Los padres nunca han elegido el modelo de forma consciente, responsable e informados debidamente respecto a los efectos que iban a llegar de la mano de una inmersión lingüística irracional y antinatural. Cuando digo nunca, afirmo rotundamente que nunca. Lo que sí han sido es acosados por la propaganda institucional, sobre todo desde los ayuntamientos nacionalistas. Y aquellas campañas que el abertzalismo proetarra hacían en las calles vascas hace unas décadas, cuando aún los padres, a pesar de la falta de información y de la propaganda institucional, por no hablar de los medios de comunicación, correas de transmisión de los batxokis y las herriko tabernas, cuando por ejemplo, ponían en pasquines callejeros aquello de que ““Zure seme-alabak euskaraz ikasten ez badu, analfabetoa izango da” o, en castellano: “Si tu hijo no aprende en euskera será analfabeto”. Pues miren por donde que resulta que es al contrario. Por aprender en euskera son analfabetos funcionales, simplemente porque son incapaces de entender lo que leen.
Le digo al Sr. Pradales si, por un casual, lee este artículo, lo siguiente... Si no entiende lo que digo, que obviamente no me lo creo, lea mis libros... “Educación y Nacionalismo. Historia de un modelo”, “El totalitarismo lingüístico”, “La larga sombra de Sabino Arana”, o/y “Educando. Alternativas a la farsa pedagógica”. Ahí encontrará las razones por las que digo lo que digo.
Lo que realmente creo, Sr. Pradales, es que les hemos pillado con el carrito de los helados. Y resulta que un medio de comunicación, aparte de este en el que escribo, ha sacado la realidad a sus portadas. Y ello les ha desbaratado el plan.
No se trata de un sistema educativo orientado a un mundo cada vez más globalizado, ni a los retos de una sociedad tecnológica, ni a la necesidad de lograr individuos con una mentalidad humanista y abierta. No. Se trata de tener una serie de futuros esclavos que sean carne de cañón para los intereses de ciertas plutocracias internacionales que tengan como fin desbaratar a las naciones históricas canónicas, como España, a fin de aplicar la famosa “agenda” donde no tendremos nada pero seremos felices. Lo repugnante de todo esto es que ciertos partidos jueguen de forma traicionera para lograrlo.




















