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Sábado, 03 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura:
Investigación La Tribuna del País Vasco

La red criminal que convierte el sufrimiento de los menores en un trofeo: el rastro de «The Com» llega a Guipúzcoa

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En una respuesta sin precedentes ante una nueva vertiente del cibercrimen, Europol ha activado una fuerza de trabajo operativa dedicada en exclusiva a neutralizar lo que define como Extremismo Violento Nihilista (EVN). La medida llega tras consolidarse la alerta internacional sobre «The Com», un ecosistema descentralizado y transnacional en el que redes de delincuentes captan a menores de edad para forzarlos a cometer macabras autolesiones bajo extorsión y chantaje digital. 


De acuerdo con las investigaciones coordinadas por el Centro Europeo contra el Terrorismo de Europol, el EVN se desmarca por completo de las lógicas terroristas clásicas. No persigue objetivos geopolíticos, reivindicaciones territoriales ni dogmas religiosos tradicionales. Su núcleo ideológico es la misantropía pura y el aceleracionismo: la destrucción social por el mero placer del caos y el sufrimiento humano. 

 

Bajo marcas ultra-violentas como el Grupo 764 o No Lives Matter (Ninguna Vida Importa), los integrantes de esta red operan de forma clandestina en plataformas de mensajería encriptada, foros marginales e incluso comunidades de videojuegos populares. Sus principales dinámicas delictivas incluyen: 


Captación y Grooming: Se ganan la confianza de preadolescentes vulnerables en entornos digitales cotidianos.

 

Extorsión extrema y Doxing: Una vez obtienen datos privados de las víctimas, amenazan con arruinar sus vidas o las de sus familias si no obedecen sus órdenes.

 

Autotortura grabada en directo: Exigen a los menores grabarse infligiéndose graves lesiones físicas.

 

El fenómeno del «Bloodsign»: Para blindar sus chats de la infiltración policial —la cual no puede generar material delictivo verídico para ganarse el acceso— y descartar el uso de Inteligencia Artificial, los extorsionadores fuerzan a sus víctimas a escribir el alias digital del agresor con su propia sangre. Este material, etiquetado como gore real, sirve como estatus o "moneda de cambio" dentro de esta subcultura sádica.

 

La gravedad de la situación encendió las alarmas en octubre de 2024, cuando las fuerzas de seguridad de Canadá remitieron el primer gran aviso de inteligencia a la sede de Europol. A partir de ahí, la escala del problema evidenció que los límites geográficos ordinarios quedaban obsoletos: un extorsionador parapetado detrás de una red VPN en Suecia podía subyugar, en tiempo real, a una joven en Francia o en España.

 

Para hacer frente a esta amenaza, Europol coordinó los Referral Action Days, una macrooperación conjunta entre 9 países (entre ellos España, Portugal, Países Bajos y Finlandia) enfocada en golpear la infraestructura digital de «The Com». La operación concluyó con el rastreo y la retirada de 4.340 URLs que albergaban material extremadamente perturbador, propaganda terrorista, abuso infantil y guías de autolesión.


El impacto en España: Una veintena de víctimas detectadas
 

En España, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil se han integrado de forma plena en esta fuerza de trabajo conjunta, logrando salvar vidas en situaciones de extrema urgencia. Gracias al intercambio inmediato de geolocalizaciones transfronterizas provistas por este grupo de Europol, las autoridades lograron interceptar recientemente a una menor en Francia justo cuando comenzaba a autolesionarse de gravedad en su hogar.  A nivel nacional, el goteo de detenciones vinculadas a marcas del entorno de «The Com» refleja la penetración del fenómeno en la península: 


- Febrero de 2025: La Guardia Civil arrestó en Valencia a un extorsionador informático que envió correos amenazantes con falsas matanzas masivas a 27 colegios, un patrón clásico de desestabilización nihilista. 


- Agosto de 2025: El Ministerio del Interior confirmó la detención en Guipúzcoa de un menor de edad plenamente integrado en las dinámicas delictivas del Grupo 764.

 

- Septiembre de 2025: Se materializó la captura de otro implicado en Avilés (Asturias). [1]
 

Hasta la fecha, los investigadores estiman que alrededor de veinte menores han sido identificados como víctimas directas de estas redes de sumisión sádica en territorio español. La Comisaría General de Información y las jefaturas especializadas mantienen un control estricto y discreto sobre estos foros con el fin de evitar un "efecto imitación", mientras adecúan los marcos jurídicos para agilizar la persecución de unos criminales que manipulan la psicología adolescente desde la más estricta opacidad digital. 

 

En la operación policial desarrollada en Guipúzcoa hace apenas unas semanas, Guardia Civil y Ertzaintza detuvieron a un español de 17 años considerado por los investigadores el principal referente nacional de la red 764. Le atribuyen amenazas contra colegios, instituciones y particulares entre enero y abril, algunas acompañadas del anuncio de retransmitir asesinatos. Los ataques no se produjeron, pero provocaron alarma y dispositivos de seguridad. El 16 de julio se registraron dos inmuebles vinculados al investigado; tras comparecer ante la autoridad judicial, quedó sometido a internamiento preventivo.

 

¿Qué es «The Com»?

 

«The Com», abreviatura de Community, designa un conjunto disperso de grupos digitales. Europol describe un ecosistema sin dirección central ni ideología uniforme, donde la violencia puede convertirse en un fin en sí misma. Algunas facciones incorporan extremismo político y posiciones aceleracionistas, orientadas a precipitar el colapso social. Entre los contenidos detectados figuran imágenes de explotación sexual infantil, autolesiones, suicidio y ataques violentos. Su producción y circulación también sirven para elevar el prestigio de quienes los obtienen: cuanto mayor es el daño, mayor puede ser el reconocimiento dentro del grupo.

 

Esa relación entre crueldad y reconocimiento ayuda a entender por qué la violencia no queda reducida a una transacción económica. El Centro Nacional de Apoyo contra el Extremismo de Países Bajos explica que, dentro de las redes 764, tanto ejecutar conductas extremas como inducir a otros a realizarlas puede conferir estatus. La etiqueta nihilista describe una parte del fenómeno, pero no permite atribuir automáticamente una misma doctrina a todos sus integrantes.

 

Según las fuentes policiales consultadas por este periódico, la investigación de Guipúzcoa también detectó suplantaciones de identidad, exposición de datos personales y falsas alertas destinadas a provocar intervenciones policiales contra inocentes. Los agentes encontraron, además, participación en espacios donde se promovía el sometimiento psicológico de jóvenes y la difusión de imágenes degradantes. Estos hallazgos describen el entorno investigado; la responsabilidad concreta del detenido deberá determinarse judicialmente.

 

El segundo episodio español se hizo público el 14 de septiembre de 2026. La Policía Nacional informó de una detención en Avilés por presunta corrupción de menores y pertenencia a grupo criminal dentro del entorno de «The Com». Las pesquisas habían comenzado en marzo y apuntaban a contactos financieros con un exmilitar de la Marina estadounidense acusado de delitos relacionados con explotación sexual infantil, tortura y sextorsión.

 

Según Interior, ese hombre pertenecía a «Greggy’s Cult», considerado precursor del grupo 764. En el domicilio del investigado español se intervinieron dispositivos móviles y abundante material informático, cuyo análisis continuaba cuando se publicó la nota. El juez acordó prisión provisional.

 

La conexión descrita en Avilés muestra el alcance transnacional de unas investigaciones que deben reconstruir relaciones entre usuarios, movimientos económicos y material digital. La Policía Nacional participa en el Proyecto COMPASS, una iniciativa de Europol puesta en marcha en enero de 2025 y dirigida por su Centro Europeo de Contraterrorismo. Su finalidad es reforzar la cooperación internacional frente a esta amenaza. 

 

El FBI sitúa la preocupación en la capacidad de estas redes para transformar una relación de confianza en una secuencia de exigencias cada vez más graves. La explotación sexual, el chantaje y la incitación a causar daño pueden combinarse dentro de una misma dinámica. La víctima produce material que después puede utilizarse para presionarla de nuevo, mientras los responsables lo intercambian o exhiben ante otros usuarios. Por eso, la investigación de estos entornos exige atender simultáneamente a la protección del menor, a la identificación de los agresores y a la circulación de las imágenes.

 

Las actuaciones conocidas confirman que España forma parte del mapa de «The Com», pero todavía no ofrecen un balance público completo de su penetración. Las dos detenciones, el análisis de los dispositivos intervenidos y la cooperación internacional aportan piezas de una investigación más amplia. El vínculo que las une es una forma de dominio en la que la intimidad de una persona vulnerable se convierte en herramienta de coacción y su sufrimiento, en material para una comunidad digital.

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