Denuincia sindical
Aparece una rata muerta en la ventana de atestados de la Comisaría de la Ertzaintza de San Sebastián
![[Img #31275]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/10_2026/2588_sipe.png)
El Sindicato Profesional de la Ertzaintza, Si.P.E., ha denunciado un nuevo suceso que revela la vulnerabilidad a la que están expuestos los agentes de la Ertzaintza, incluso dentro de sus propias comisarías. Una rata muerta ha sido colocada desde el exterior en una de las ventanas de las dependencias de Atestados de la Comisaría de Donostia. Un hecho que, más allá de lo desagradable o repugnante que pueda resultar, evidencia una cuestión que para Si.P.E. es mucho más grave: una persona ha podido aproximarse físicamente a una dependencia policial y realizar una acción deliberada contra las instalaciones sin que existiera una barrera de seguridad suficiente que lo impidiera. "Desde Si.P.E. queremos ser especialmente claros: los ertzainas llevan demasiado tiempo soportando ataques, amenazas, señalamientos y actos de intimidación por parte de sectores y grupos radicales que han convertido a la Ertzaintza en uno de sus objetivos. Y ante esta realidad, resulta absolutamente inaceptable que las propias instalaciones policiales presenten puntos vulnerables que permitan a cualquier persona acercarse hasta las ventanas de una dependencia donde trabajan agentes".
"Se trata de saber hasta dónde puede llegar alguien que quiera atacar, intimidar o amenazar a un ertzaina", explica el sindicato. "Hoy ha sido un animal muerto. Mañana podría ser otro objeto. Y nadie puede garantizar que el siguiente episodio vaya a tener las mismas consecuencias. Por eso desde Si.P.E. lanzamos una pregunta al Departamento de Seguridad: si alguien puede llegar hasta la ventana de atestados y dejar una rata muerta, ¿qué impide que pueda introducir o lanzar algo que ponga en riesgo a los agentes? Esta es la cuestión que debe responder el Departamento. Porque la Ertzaintza no puede ser una fuerza policial que se encuentre permanentemente expuesta en la calle y, además, vulnerable dentro de sus propias instalaciones. Durante los últimos años hemos asistido a diferentes episodios de hostigamiento y violencia contra agentes de la Ertzaintza. Los ataques contra quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad de todos no pueden convertirse en algo cotidiano ni asumirse como parte del trabajo policial".
Si.P.E. señala que "tampoco podemos aceptar que los agentes tengan que mirar hacia el exterior de sus propias comisarías preguntándose si alguien puede acercarse hasta una ventana, lanzar un objeto, introducir algún elemento o realizar cualquier otra acción contra ellos y menos aun cuando estamos hablando de unas instalaciones que han sido recientemente reformadas".
"Desde Si.P.E. ya hemos denunciado diferentes deficiencias relacionadas con la reforma de la Comisaría de Donostia. Lo sucedido hoy obliga al Departamento de Seguridad a responder si, después de una inversión en estas instalaciones, se evaluaron realmente las amenazas y riesgos a los que puede estar sometida una comisaría de la Ertzaintza en el actual contexto de ataques y hostigamiento contra los agentes. Porque una comisaría de la Ertzaintza no puede diseñarse como si fuera un edificio administrativo cualquiera".
"Debe tener en cuenta que sus trabajadores son agentes de policía, que existen personas y grupos que han mostrado públicamente su hostilidad hacia la Ertzaintza y que las propias instalaciones policiales pueden convertirse en objetivo de acciones de intimidación o ataque".
"Queremos saber qué medidas de protección existen, qué evaluación de seguridad se realizó tras la reforma y qué medidas se van a adoptar para impedir que esta situación pueda repetirse. También exigimos que se revisen las imágenes de las cámaras de seguridad para tratar de identificar a la persona responsable de este acto y esclarecer exactamente cómo pudo producirse".
"Desde Si.P.E. consideramos especialmente preocupante que, en un contexto en el que los ataques y actos de intimidación contra la Ertzaintza continúan siendo una realidad, las propias instalaciones policiales puedan presentar puntos desde los que se pueda acceder directamente a los agentes o actuar contra ellos"
La respuesta, señala este sindicato, tiene que ser reforzar la seguridad. "Porque cuando se trata de proteger a quienes protegen a los demás, la prevención no puede llegar después del ataque. Hoy ha sido una rata muerta. Mañana puede ser una piedra, un artefacto, un líquido, un objeto peligroso o cualquier otra cosa y si existe una vulnerabilidad que permite a una persona acercarse hasta una ventana de una dependencia policial, esa vulnerabilidad tiene que ser corregida antes de que alguien decida utilizarla para provocar un daño real. Si.P.E. seguirá denunciando cualquier intento de intimidación o ataque contra los ertzainas y reclama al Departamento de Seguridad que deje de actuar únicamente cuando el problema ya se ha producido. Los ertzainas no pueden estar desprotegidos ni en la calle ni dentro de su propia comisaría. La Ertzaintza no puede ser el objetivo fácil de quienes quieren atacar a quienes garantizan la seguridad de todos. Hoy ha sido una rata muerta. Si mañana ocurre algo más grave, nadie podrá decir que no estaba advertido".
![[Img #31275]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/10_2026/2588_sipe.png)
El Sindicato Profesional de la Ertzaintza, Si.P.E., ha denunciado un nuevo suceso que revela la vulnerabilidad a la que están expuestos los agentes de la Ertzaintza, incluso dentro de sus propias comisarías. Una rata muerta ha sido colocada desde el exterior en una de las ventanas de las dependencias de Atestados de la Comisaría de Donostia. Un hecho que, más allá de lo desagradable o repugnante que pueda resultar, evidencia una cuestión que para Si.P.E. es mucho más grave: una persona ha podido aproximarse físicamente a una dependencia policial y realizar una acción deliberada contra las instalaciones sin que existiera una barrera de seguridad suficiente que lo impidiera. "Desde Si.P.E. queremos ser especialmente claros: los ertzainas llevan demasiado tiempo soportando ataques, amenazas, señalamientos y actos de intimidación por parte de sectores y grupos radicales que han convertido a la Ertzaintza en uno de sus objetivos. Y ante esta realidad, resulta absolutamente inaceptable que las propias instalaciones policiales presenten puntos vulnerables que permitan a cualquier persona acercarse hasta las ventanas de una dependencia donde trabajan agentes".
"Se trata de saber hasta dónde puede llegar alguien que quiera atacar, intimidar o amenazar a un ertzaina", explica el sindicato. "Hoy ha sido un animal muerto. Mañana podría ser otro objeto. Y nadie puede garantizar que el siguiente episodio vaya a tener las mismas consecuencias. Por eso desde Si.P.E. lanzamos una pregunta al Departamento de Seguridad: si alguien puede llegar hasta la ventana de atestados y dejar una rata muerta, ¿qué impide que pueda introducir o lanzar algo que ponga en riesgo a los agentes? Esta es la cuestión que debe responder el Departamento. Porque la Ertzaintza no puede ser una fuerza policial que se encuentre permanentemente expuesta en la calle y, además, vulnerable dentro de sus propias instalaciones. Durante los últimos años hemos asistido a diferentes episodios de hostigamiento y violencia contra agentes de la Ertzaintza. Los ataques contra quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad de todos no pueden convertirse en algo cotidiano ni asumirse como parte del trabajo policial".
Si.P.E. señala que "tampoco podemos aceptar que los agentes tengan que mirar hacia el exterior de sus propias comisarías preguntándose si alguien puede acercarse hasta una ventana, lanzar un objeto, introducir algún elemento o realizar cualquier otra acción contra ellos y menos aun cuando estamos hablando de unas instalaciones que han sido recientemente reformadas".
"Desde Si.P.E. ya hemos denunciado diferentes deficiencias relacionadas con la reforma de la Comisaría de Donostia. Lo sucedido hoy obliga al Departamento de Seguridad a responder si, después de una inversión en estas instalaciones, se evaluaron realmente las amenazas y riesgos a los que puede estar sometida una comisaría de la Ertzaintza en el actual contexto de ataques y hostigamiento contra los agentes. Porque una comisaría de la Ertzaintza no puede diseñarse como si fuera un edificio administrativo cualquiera".
"Debe tener en cuenta que sus trabajadores son agentes de policía, que existen personas y grupos que han mostrado públicamente su hostilidad hacia la Ertzaintza y que las propias instalaciones policiales pueden convertirse en objetivo de acciones de intimidación o ataque".
"Queremos saber qué medidas de protección existen, qué evaluación de seguridad se realizó tras la reforma y qué medidas se van a adoptar para impedir que esta situación pueda repetirse. También exigimos que se revisen las imágenes de las cámaras de seguridad para tratar de identificar a la persona responsable de este acto y esclarecer exactamente cómo pudo producirse".
"Desde Si.P.E. consideramos especialmente preocupante que, en un contexto en el que los ataques y actos de intimidación contra la Ertzaintza continúan siendo una realidad, las propias instalaciones policiales puedan presentar puntos desde los que se pueda acceder directamente a los agentes o actuar contra ellos"
La respuesta, señala este sindicato, tiene que ser reforzar la seguridad. "Porque cuando se trata de proteger a quienes protegen a los demás, la prevención no puede llegar después del ataque. Hoy ha sido una rata muerta. Mañana puede ser una piedra, un artefacto, un líquido, un objeto peligroso o cualquier otra cosa y si existe una vulnerabilidad que permite a una persona acercarse hasta una ventana de una dependencia policial, esa vulnerabilidad tiene que ser corregida antes de que alguien decida utilizarla para provocar un daño real. Si.P.E. seguirá denunciando cualquier intento de intimidación o ataque contra los ertzainas y reclama al Departamento de Seguridad que deje de actuar únicamente cuando el problema ya se ha producido. Los ertzainas no pueden estar desprotegidos ni en la calle ni dentro de su propia comisaría. La Ertzaintza no puede ser el objetivo fácil de quienes quieren atacar a quienes garantizan la seguridad de todos. Hoy ha sido una rata muerta. Si mañana ocurre algo más grave, nadie podrá decir que no estaba advertido".









