Identidad y Diferencia (a propósito del 12 de octubre)
![[Img #31305]](https://latribunadelpaisvasco.com/upload/images/10_2026/8303_screenshot-2026-10-14-at-09-35-30-dia-de-colon-de-la-raza-de-la-descolonizacion-de-la-resistencia-asi-se-llama-el-dia-de-la-hispanidad-en-otros-paises-del-mundo.png)
Hace 80 años el Mago de Friburgo publicó un libro con el mismo título, pero nosotros solo podemos barruntar un pequeño artículo.
El día de la raza declarado por el presidente Hipólito Yrigoyen se fue transformado en el día del descubrimiento, luego en el día del encuentro, más tarde en el de la opresión imperialista para terminar hoy en “el día de la diversidad cultural”. ¡Mamma mia!
Con muy buen criterio la colectividad hispana de USA lo festeja como el día de la Hispanidad, creo que tendríamos que hacer lo mismo, porque lo hispano implica, engloba y supone lo diverso.
Así, cuando decimos hispano no solo nos referimos a la lengua familiar más hablada del mundo, hoy con 670 millones de hablantes, (el chino mandarín es un idioma administrativo establecido por Mao a partir de 1966). De igual manera son hispanos los negros, los amarillos, los blancos, los rojos y los tornasolados, no excluye ninguna raza o etnia.
En cuanto a la religión no caben dudas que lo hispano es convertible con lo católico que se ha convertido en nosotros además en un rasgo antropocultural. Y por esta última razón son considerados hispanos: protestantes, musulmanes, judíos y otras variantes.
Con respecto a las instituciones, usos, maneras y costumbres lo hispano salta a la vista sin mayores esfuerzos.
El carácter antropocultural de lo católico, esto es más allá de lo sobrenatural, con el que está dotado el hombre hispano lo hace por naturaleza diverso. Es decir, la diversidad le es connatural. De modo tal que cuando el progresismo actual pretende conmemorar el 12 de octubre como el día de la diversidad cultural está haciendo, sin saberlo o pretendiendo lo contrario, conmemorar la Hispanidad.
Así como no se puede miccionar contra el viento sin mojarse, de la misma manera, no se puede pensar en contra de la realidad porque ésta se vuelve en contra de lo pensado.
El ser es, el ser existe y la realidad de lo hispano está plasmada en la historia con sus hechos y actos realizados: los grandes descubrimientos, el trato con los indígenas, la creación de universidades y la matriculación de indios y negros, la estabilidad económica del real de ocho por tres siglos, las condiciones económicas del labrador americano mejores que las del europeo (von Humbold dixit), etc.
Hoy cuando el progresismo habla de la diversidad cultural lo hace erróneamente y, sin su fundamento, que es lo hispano y, entonces, tiene que recurrir a la imagen del mosaico multicolor, cuando nosotros como enseñaban nuestros viejos maestros somos “un crisol de razas”. Se funden en nuestra identidad hijos y entenados.
Cuando se pretende abordar un tema con algo de seriedad, lo primero es explicitar la cuestión del nombre, aquello que la filosofía denominó quid nominis.
Identidad se entiende de dos maneras, como idem y como ipse. Si la entendemos como idem ponemos el acento en “lo igual”, por el contrario, si la entendemos como ipse rescatamos “lo mismo”.
Si acentuamos lo igual caemos en el igualitarismo del “todos por igual o todos somos lo mismo”, en cambio si rescatamos lo mismo ponderamos la mismidad y en ese sentido nos acercamos a la identidad con mayor profundidad.
Porque la identidad como afirma Heidegger se basa en la memoria. O como enseñó Aristóteles, no hay saber sin memoria (Mefísica, in principio). Sabemos lo que somos porque sabemos de donde venimos. Conocemos muestro ethos y al conocerlo nos diferenciamos de los otros, ya sean los miembros de otras ecúmenes o nuestros enemigos.
En el mundo los hombres no están solos sino que existen y viven entorno a una comunidad, de ahí que la identidad habrá que buscarla más en un nosotros que en un yo.
La época de la nivelación de todos por igual de la que hablaba Max Scheler solo la podemos superar recurriendo al rescate de nuestra identidad hispano criolla, que de suyo es diversa, plural y rica. Es sabiendo que tenemos un enemigo histórico que es el inglés y que tenemos una lengua, religión y costumbres que se dan de traste con el mundo anglosajón y su proyecto de un one world.
(*) Alberto Buela (arkegueta)
Página albertobuela.com.ar
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Hace 80 años el Mago de Friburgo publicó un libro con el mismo título, pero nosotros solo podemos barruntar un pequeño artículo.
El día de la raza declarado por el presidente Hipólito Yrigoyen se fue transformado en el día del descubrimiento, luego en el día del encuentro, más tarde en el de la opresión imperialista para terminar hoy en “el día de la diversidad cultural”. ¡Mamma mia!
Con muy buen criterio la colectividad hispana de USA lo festeja como el día de la Hispanidad, creo que tendríamos que hacer lo mismo, porque lo hispano implica, engloba y supone lo diverso.
Así, cuando decimos hispano no solo nos referimos a la lengua familiar más hablada del mundo, hoy con 670 millones de hablantes, (el chino mandarín es un idioma administrativo establecido por Mao a partir de 1966). De igual manera son hispanos los negros, los amarillos, los blancos, los rojos y los tornasolados, no excluye ninguna raza o etnia.
En cuanto a la religión no caben dudas que lo hispano es convertible con lo católico que se ha convertido en nosotros además en un rasgo antropocultural. Y por esta última razón son considerados hispanos: protestantes, musulmanes, judíos y otras variantes.
Con respecto a las instituciones, usos, maneras y costumbres lo hispano salta a la vista sin mayores esfuerzos.
El carácter antropocultural de lo católico, esto es más allá de lo sobrenatural, con el que está dotado el hombre hispano lo hace por naturaleza diverso. Es decir, la diversidad le es connatural. De modo tal que cuando el progresismo actual pretende conmemorar el 12 de octubre como el día de la diversidad cultural está haciendo, sin saberlo o pretendiendo lo contrario, conmemorar la Hispanidad.
Así como no se puede miccionar contra el viento sin mojarse, de la misma manera, no se puede pensar en contra de la realidad porque ésta se vuelve en contra de lo pensado.
El ser es, el ser existe y la realidad de lo hispano está plasmada en la historia con sus hechos y actos realizados: los grandes descubrimientos, el trato con los indígenas, la creación de universidades y la matriculación de indios y negros, la estabilidad económica del real de ocho por tres siglos, las condiciones económicas del labrador americano mejores que las del europeo (von Humbold dixit), etc.
Hoy cuando el progresismo habla de la diversidad cultural lo hace erróneamente y, sin su fundamento, que es lo hispano y, entonces, tiene que recurrir a la imagen del mosaico multicolor, cuando nosotros como enseñaban nuestros viejos maestros somos “un crisol de razas”. Se funden en nuestra identidad hijos y entenados.
Cuando se pretende abordar un tema con algo de seriedad, lo primero es explicitar la cuestión del nombre, aquello que la filosofía denominó quid nominis.
Identidad se entiende de dos maneras, como idem y como ipse. Si la entendemos como idem ponemos el acento en “lo igual”, por el contrario, si la entendemos como ipse rescatamos “lo mismo”.
Si acentuamos lo igual caemos en el igualitarismo del “todos por igual o todos somos lo mismo”, en cambio si rescatamos lo mismo ponderamos la mismidad y en ese sentido nos acercamos a la identidad con mayor profundidad.
Porque la identidad como afirma Heidegger se basa en la memoria. O como enseñó Aristóteles, no hay saber sin memoria (Mefísica, in principio). Sabemos lo que somos porque sabemos de donde venimos. Conocemos muestro ethos y al conocerlo nos diferenciamos de los otros, ya sean los miembros de otras ecúmenes o nuestros enemigos.
En el mundo los hombres no están solos sino que existen y viven entorno a una comunidad, de ahí que la identidad habrá que buscarla más en un nosotros que en un yo.
La época de la nivelación de todos por igual de la que hablaba Max Scheler solo la podemos superar recurriendo al rescate de nuestra identidad hispano criolla, que de suyo es diversa, plural y rica. Es sabiendo que tenemos un enemigo histórico que es el inglés y que tenemos una lengua, religión y costumbres que se dan de traste con el mundo anglosajón y su proyecto de un one world.
(*) Alberto Buela (arkegueta)
Página albertobuela.com.ar




















